thumb|150px|Escudo de armas de la casa de Ventimiglia. thumb|150px|Casa de Lauria.
Enrico II de Ventimiglia, Enricuccio, (m. 1398) fue hijo de Francesco II de Ventimiglia y de Elisabetta de Lauria, señora de Taormina,Elisabetta testó en fecha 15 de enero de 1372.Castelbuono Medievale e i Ventimiglia, capítulo 7: Vita e morte di Francesco I, Pag 78-99. hija de Nicoló de Lauria Entenza, señor de Taormina (signore della porta di Taormina) en 1338, y de su esposa Albertina Abate, y nieta de Roger de Lauria, gran almirante de Aragón y Sicilia. Enrico II fue asimismo conde de Ischia, de Geraci y del Maro. Centro Studi Ventimigliani: Ventimiglia: letteratura, arti e mass-media Consultado el 25 de mayo de 2012
Títulos XIV conde de Geraci (VI de la casa Ventimiglia, 1392). Camarero mayor (1389).investido el 1 de septiembre de 1389; Archivo di Stato di Palermo, fondo Belmonte, 2, 181 y también en Repertorio della feudalita Siciliana (1282-1390), la famiglie feudali, Pag 445. Señor de Gangi, San Mauro, Castelluccio, Tusa Superior e Inferiore, Pollina y de Castelbuono.
Biografía Siguiendo otro precedente en la familia (la situación anómala que vivieron los hijos de Francesco I de Ventimiglia, los hermanos Emanuel y Francesco II, que siendo el mayor y heredero Emanuel, fue Francesco II quien heredó el genio, el carisma y el favor de su padre), en este caso, sucedió lo mismo entre los dos hijos de Francesco II, los hermanos Enrico y Antonio. Igualmente, en un previsor y detallado testamento8 de enero de 1386, ante el notario Pietro di Notarpietra. Testamento di Francesco Ventimiglia iuniore, Archivio di Stato di Palermo, Fondo Belmonte, Vol 133, CC 45r-57v y también en Castelbuono medievale e i Ventimiglia, Orazio Cacila, Cap. Il bisogno di eternità, Pag 78. dividió su patrimonio entre sus hijos mayor y menor.Entre ambos hermanos estaba el tercer hijo, Cicco, pero este no solo fue desheredado en vida del padre: en su testamento incluyó una cláusula que advertía a sus hermanos la prohibición de facilitarle ningún tipo de ayuda, bajo pérdida de la propia condición de heredero. Según quedó constancia, los desencuentros, cuando no verdaderos enfrentamientos, entre Francesco II y su hijo Cicco fueron permanentes, concluyendo con la expulsión de Cicco de los dominios del padre. Más tarde, el primogénito Enrico II de Ventimiglia denunció esta cláusula al rey Martín I de Sicilia, este la suspendió, alegando Quia inhumanum erat et est et contra debitum racionis et caritatis ut frater fratri alimenta deneget et favorem. Castelbuono medievale e i Ventimiglia, Orazio Cancila, Pag 88. Suspendida la cláusula , Enrico II cedió a su hermano Cicco las tierras y castillo di Castelluccio (ahora llamado de Lucio).
Enrico (Enricuccio) heredó el condado de Geraci, que comprendía Geraci, Gangi, Santo Mauro, Castellucio, Tusa Superiore e Inferiore, Pollina y Castelbuono, con exclusión del castillo de Gangi que debía estar durante un año en posesión de su hermana Elisabetta y su marido, Enrico Rosso. También estaban excluidas las dos Tusas (Superiore e Inferiore), igualmente de forma temporal, ya que habían sido previamente cedidas de forma vitalicia a su tío Filippo.
Por su parte, Antonio (Antonello) heredaba el Condado de Collesano, con las dos Petralias, Bilici, Caronia, Termini y demás, con todos los derechos inherentes a dichos territorios. Es decir, una herencia netamente superior a la de su hermano primogénito, como correspondía a su posición de preferencia clarísima por parte del padre. Posiblemente había varios motivos para esta preferencia además de la afinidad de caracteres, en los que el padre se veía retratado; ya en vida del padre, Antonio tenía dos vástagos varones de su espona Margherita de Peralta, llamando Francesco al primogénito (igual que el abuelo) mientras que Enrico, separado de su primera esposa Constanza Rosso, no tenía heredero con quien prolongar la estirpe. Por segunda vez en la familia, el hermano mayor vivirá a remolque de los deseos del hermano pequeño, aunque esta vez sin tanto acierto como en la generación anterior. Las relaciones entre los dos hermanos no siempre bueron buenas, hasta tal punto que Antonio se vio obligado a solicitar al rey Martino I en 1392 que anulase las disposiciones testamentarias que le impedían reclamar parte de la herencia de su hermano mayor, ya que si no podría incurrir en incumplimiento de alguna de las cláusulas testamentarias y perderlo todo. En efecto, más tarde, Antonio se levantó en armas contra su hermano mayor, tomando por la fuerza parte de sus territorios.
Ampliamente superado, Enrico II no tuvo más opción que cederle definitivamente a su hermano los terrenos arrebatados. Además, se vio obligado a secundar a su hermano en sus correrías, muchas veces a disgusto. Pero Antonio, aun siendo el miembro más dinámico de la familia, no tenía ni la habilidad ni el acierto del padre: la última de sus acciones le llevó directamente a la expropiación definitiva de todos sus bienes, así como a bastantes años de cárcel. El condado de Collesano se perdería definitivamente para los Ventimiglia.Más tarde, Francesco de Ventimiglia, el hijo de Antonio, se revelaría nuevamente contra la corona en 1411-1418, intentando conseguir el reintegro de.l condado de Collesano, que lógicamente le hubiese correspondido en herencia, aunque infructuosamente. Existe abundantísima información sobre estos episodios en el Archivo de la Corona de Aragón y en el Archivo di Stato di Palermo, fondo Belmonte.
Afortunadamente, Enrico II no secundó a su hermano en esta última aventura, pudiendo conservar así el condado de Geraci por 4 siglos más en posesión de los Ventimiglia.
Relación con la corona de Aragón
En 1374 el rey de Sicilia le donó la baronía di Mallia, feudo perteneciente a las tierras y castillo de San Mauro, "francum et liberum reservato servitio militare unius equi ab homine armato." Pero en 1394, Enrico, a su vez, lo cedió a Nicola de Baldo "de Siletto" en cuya posesión permaneció hasta que finalmente la familia Fontana obtuvo su investidura en 1623., Página 9.
En marzo de 1392, desembarca en Sicilia la expedición formada por la reina MaríaHija del rey Federico III de Sicilia. y su marido Martino I el joven, rey consorte de Sicilia, acompañados en su séquito por su padre, Martino II el viejo y/ó el humano, por aquel entonces duque de Montblanch y más tarde rey de Aragón entre 1396 y 1410, hábil y experimentado político. Inicialmente, el conde brindó su apoyo y fidelidad a sus nuevos soberanos.Geraci Sículo, Enza Paruta, ISBN 978-88-89943-36-6, 2009 Edizioni Arianna, Pag 34.
Previo a este desembarco, Martino el viejo, había allanado el camino limando asperezas con la nobleza local a cambio de concesiones de prerrogativas. Pero no fue suficiente, ya que la nueva corona y su séquito no contaron con el beneplácito de todos los barones sicilianos. Entre ellos, el caso más notable fue el de Andrea Chiaromonte, el poderoso conde de Módica, que fue juzgado por rebeldía y ejecutado apenas unos meses después, siendo entregado en junio de ese mismo año su feudo a Bernardo de Cabrera, almirante en jefe de la expedición aragonesa. El rescoldo de la oposición a la nueva corona duró hasta 1398, mantenido tanto por miembros de prácticamente todas las clases sociales de Sicilia como por la iglesia, fiel a Roma y partidaria de la solución angiovina. Dentro de este convulso periodo de cambios frecuentes de fidelidades, en 1394 Enrico II sufrió la confiscación del condado de Geraci, que fue traspasado por el rey Martino I el joven a su tío Fernando de Luna. Pero esa misma jornada, Enrico II se avino a jurar fidelidad al rey y el condado le fue devuelto. En ese mismo acto también se vio obligado a jurar fidelidad su hermano el conde de Collesano, Antonio de Ventimiglia, pero parece que en este caso los buenos propósitos duraron menos: seguidamente entró en batalla contra las tropas aragonesas, consiguiendo una gran victoria en el encuentro que hubo entre Nicosia y Castrogiovanni. Zurita comenta: esta donaciones duraban poco, porque o se concedían o se revocaban con la misma facilidad que aquellos barones se rebellaban o se reducian.Anales de la corona de Aragón, j. Zurita, Vol IV, libro X, Cap 52, Pag 387. Más información en Castelbuono medievale e i Ventimiglia, Orazio Cancila, Cap Castrobono e i Ventimiglia nel Trecento, Pag 89-90.
Pero poco más tarde los barones se rebelaron contra el poder real, en una creciente oposición que llegaría a incluir a todas las capas sociales del reino y Antonio fue nuevamente apresado por las tropas del rey. En el curso del 1395-96, la actitud antiaragonesa decrece y Cicco, el tercer hermano, negoció con la corona la liberación de Antonio. Cicco tenía retenidos a tres caballeros catalanes, capturados en batalla por Antonio, el conde de Collesano. Estos caballeros eran Raimondo de Bagues, Berlinguieri Arnau y Guerau Cervellón.A propósito de este último caballero, está recogido en la genealogía de los Cervelló que en 1395 Gerardo Cervellón cayó en una emboscada de Antonio de Ventimiglia, y más tarde liberado regresó a España, desde donde fue enviado como como embajador de Martino il Vecchio, tarea que ejerció meritoriamente cuando con audacia y sagacidad ocupó el castillo de Palazzolo, contribuyendo así a sofocar la revuelta que contra el rey inició Bernardo de Cabrera.
En octubre de 1396, se pactó lo que parecía un definitivo acuerdo de paz entre la corona y la familia Ventimiglia.Archivio di Stato di Palermo, fondo Belmonte, 148-164, Catania 12/10/1396. Los Ventimiglia devolvieron las tierras y castillo de Cefalú, Nicosia y Sperlinga, además de los tres caballeros catalanes retenidos. El rey a cambio rehabilitó a Antonio como conde de Collesano y a Enrico como conde de Geraci, liberando a todos ellos y a sus servidores de toda culpa presente o pasada.
Como garantía del acuerdo, Antonio tomó como esposa a Alvira Moncada, hermana del conde de Augusta, dotada con 1000 onzas de oro para la ocasión por el propio soberano y poco más tarde, el 12 de diciembre de 1396, el rey Martino il Vecchio concedió a Cicco Ventimiglia el feudo de Verbumcaudo (también llamado Garbincauli), confiscado previamente a los hermanos Matteo, Orlando y Andrea Milite, por rebelión a la corona. Barberi, III, Pag 63 y Della Sicilia Nobile, Francesco María Emanuele e Gaetani, marqués de Villabianca, Parte II Libro I, Pag 269.
No obstante, pocos meses después los Ventimiglia tomaron nuevamente las armas contra sus soberanos, en una rebelión de la aristocracia siciliana a la que también se unió el gran justiciero de Sicilia, Guglielmo Raimondo de Moncada, hermano de Alvira, a causa del demérito a que se sentía reducida la nobleza local en beneficio de los caballeros catalanes de la corte, llegados con el séquito de los Martinos.Henri Bresc, en la página 187 de Una stagione in Sicilia, insinúa la gravedad de este levantamiento al denominarlo como unas renovadas Vísperas sicilianas, pero esta vez Vísperas anticatalanas, al grito de muerte a los catalanes (sic), como medida extrema del pueblo ante la masiva presencia de autoridades de la corona de Aragón. Por este mismo motivo, hubo varias insurrecciones a lo largo de la segunda mitad del siglo XIV, como los del 1342, 1356 y finalmente la que nos ocupa.
La reacción real no se hizo esperar: una nueva sentencia, dada en Catania a 16 de noviembre de 1397,Barberi, II, 277-278. declaró nuevamente rebeldes a los Ventimiglia y otros tantos barones más, ordenándose la incautación de todos sus bienes y posesiones. Gracias a la intervención de Jaime de Prades, se pudo llegar a un acuerdo con la corona y soslayar la sentencia. No corrieron igual suerte otros, como Bartolomeo de Aragona, conde de Camarata y suegro de Enrico II, que no tuvieron más remedio que exiliarse fuera de Sicilia, tierra a la que nunca más podrían regrasar en vida.