Raimundo III ( 1140-septiembre u octubre de 1187) fue conde de Trípoli de 1152 a 1187. Fue una de las figuras políticas y militares más influyentes en los Estados cruzados del siglo XII. Líder de la facción de la nobleza local establecida en Tierra Santa, Raimundo III defendió una política de coexistencia diplomática y treguas con el sultanato de Saladino, en oposición a las posturas beligerantes de los nobles recién llegados de Europa. Aunque desaconsejó el avance del ejército cristiano a través del desierto antes de la decisiva Batalla de Hattin, sus consejos fueron ignorados, resultando en la destrucción de las fuerzas cruzadas y la posterior pérdida de Jerusalén.

Era menor de edad cuando la secta de los asesinos mató a su padre, Raimundo II de Trípoli, y su madre Hodierna, fue nombrada regente por el rey Balduino III de Jerusalén, que se encontraba en Trípoli en ese entonces. El joven Raimundo pasó los siguientes años en la corte de Jerusalén y participó en una serie de campañas militares contra Nur al-Din, el gobernante musulmán de Damasco, después de alcanzar la mayoría de edad en 1155. En 1161, contrató piratas para saquear la costa e islas bizantinas como venganza contra el emperador bizantino Manuel I Comneno, que había roto su compromiso de matrimonio con su hermana Melisenda. El 10 de agosto de 1164 fue capturado en la batalla de Harim y encarcelado en Alepo durante casi diez años. Durante su cautiverio, su primo Amalarico I de Jerusalén administró sus feudos en su nombre.

Raimundo fue liberado a través de una compensación como rescate; tuvo que pedir prestado a los caballeros hospitalarios. Su matrimonio con Eschiva de Bures lo convirtió en príncipe de Galilea y en uno de los nobles más ricos del Reino de Jerusalén. En 1174, el rey Amalarico murió y designó a su hijo menor, Balduino IV, como sucesor. Como el pariente masculino más cercano fue elegido bailío (o regente). Durante su mandato se mantuvo neutral durante los conflictos entre los sucesores de Nur al-Din y su excomandante, Saladino, lo que facilitó la unificación de Egipto y una parte importante de Siria bajo el poder de este último. Su periodo de regencia culminó cuando el rey alcanzó la mayoría de edad en 1176, aunque este padecía de lepra.

En un intento por disminuir la influencia de Inés de Courtenay, madre de Balduino IV, y de su hermano, Joscelino III de Edesa, sobre los asuntos de gobierno, Raimundo y Bohemundo III de Antioquía marcharon a Jerusalén antes de la Pascua de 1180, pero su repentina llegada tuvo el efecto contrario. El rey casó a su hermana y heredera, Sibila, con un seguidor de su madre, Guido de Lusignan, por lo que tuvieron que abandonar el reino. Las relaciones entre el monarca y su cuñado se volvieron tensas y desheredó a su hermana en favor de Balduino V, el pequeño hijo que está había tenido de un matrimonio anterior. Los partidarios de Raimundo también persuadieron al rey para que lo nombraran bailío del joven monarca en 1185, pero su autoridad era limitada debido a que Joscelino III se convirtió en el guardián del niño y todas las fortalezas estuvieron pusieron bajo la administración de las órdenes militares.

Después de que Balduino V muriera en el verano de 1186, Raimundo convocó a los barones del reino a una asamblea en Nablus; esto permitió a los seguidores de Sibila tomar posesión de Jerusalén. Aunque intentó persuadir a la media hermana de la nueva reina, Isabel, y al esposo de esta, Hunfredo IV de Torón, para reclamar el trono, este juró lealtad a los nuevos monarcas. El conde se negó a rendirles homenaje e hizo una alianza con Saladino, lo que le permitió cruzar Galilea durante sus campañas contra Jerusalén y colocar una guarnición en Tiberíades. Sin embargo, se reconcilió con el rey solo después de una gran invasión musulmana atacara los territorios cruzados en el verano de 1187. Comandó la vanguardia del ejército cristiano en la batalla de los Cuernos de Hattin, que terminó en su derrota catastrófica y fue uno de los pocos comandantes cruzados que no fueron asesinados o capturados. Huyó a Tiro y luego a Trípoli, donde murió (probablemente de pleuritis) después de legar Trípoli a su ahijado, Raimundo de Antioquía.

Primeros años

miniatura|derecha|texto=Una dama sosteniendo a un hombre en sus brazos|El trobador Jaufré Rudel fallece en los brazos de Hodierna de Jerusalén, madre de Raimundo III.

Nacido en 1140, Raimundo era el único hijo varón de Raimundo II de Trípoli y Hodierna de Jerusalén y se le menciona por primera vez de una carta de concesión de su padre en 1151. Este documento también fue firmado por su madre, una influyente y activa «agente política» de su época, similar a sus hermanas, Melisenda, reina de Jerusalén y Alicia, princesa de Antioquía. Los celos de su esposo dieron lugar a conflictos matrimoniales a principios de la década de 1150. Aunque Melisenda viajó a Trípoli para reconciliarlos, su hermana decidió partir hacia Jerusalén. Sin embargo, un grupo de asesinos mató a Raimundo II en la puerta sur de Trípoli poco después de su partida.

Conde

Minoría

El hijo de Melisenda, Balduino III de Jerusalén, que se encontraba en Trípoli cuando se cometió el crimen, convocó a Hodierna a la ciudad. El rey celebró una asamblea después del funeral y en la cual los nobles tripolitanos rindieron homenaje a la condesa viuda y sus dos menores hijos, Raimundo y Melisenda. El fallecido Raimundo había decretado en su testamento que el maestre de los caballeros hospitalarios debía administrar el condado si su sucesor era todavía menor de edad, pero se ignoraron estos designios cuando se nombró a su esposa como regente de su hijo. El adolescente Raimundo pasó varios años en la corte de Jerusalén; el primer documento existente que lo menciona se remonta al 23 de septiembre de 1152 o 1153. De acuerdo con el historiador Kevin J. Lewis, Balduino III se encargó de supervisar la educación de su primo.

Primeros años de mayoría

Raimundo alcanzó la mayoría de edad en 1155 y su primer acto fue el confirmar la concesión de Tortosa a los caballeros templarios, que su padre había emitido en un documento el 11 de junio de 1157. Ocho días después de este suceso, Nur al-Din, el gobernante musulmán de Alepo y Damasco, había tendido una emboscada a Balduino III en el Vado de Jacob, en el río Jordán, por lo que cientos de soldados cristianos fueron capturados o asesinados, y el rey se vio obligado a huir a Safed. Después de que los musulmanes se dispusieran a sitiar la ciudad de Banias, se enviaron emisarios solicitando el apoyo de los gobernantes de Trípoli y Antioquía, por lo que estos se dirigieron a Chastel Neuf para unirse al diezmado ejército real. Sin embargo, Nur al-Din había levantado el asedio y se retiró con sus tropas sin ofrecer resistencia.

En agosto de 1157, un terremoto destruyó la ciudad de Trípoli, la fortaleza de Arqa y el Crac de los Caballeros; Raimundo y otros señores cruzados aprovecharon las consecuencias de este desastre, así como la presencia del conde Teodorico de Alsacia, quien había llegado a la cabeza de un considerable ejército en octubre, para lanzar una campaña contra las ciudades musulmanas del norte de Siria que también se vieron arruinadas por el sismo. Primero, atacaron el Chastel Rouge, cerca de la frontera del Condado de Trípoli, pero no pudieron obligar a los defensores a rendirse. Tampoco pudieron apoderarse de Shaizar; Teodorico y Reinaldo de Châtillon, príncipe de Antioquía, reclamaron la ciudad incluso antes de que fuera ocupada, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Sin embargo, el asedio de Harenc había tenido éxito aunque los cruzados terminaron la campaña después de su conquista en enero de 1158.

En 1160, el emperador bizantino, Manuel I Comneno, buscaba una esposa en los estados cruzados y envió embajadores a la corte de Balduino III, manifestando que estaba dispuesto a casarse con María de Antioquía o con Melisenda de Trípoli, que estaban estrechamente emparentadas con el rey. El rey le propuso a la segunda y el emperador aceptó su elección. Raimundo ordenó la construcción doce galeras debido a que deseaba tener un magnífico séquito para su hermana durante su viaje a Constantinopla. Así mismo, su madre y su tía gastaron una cantidad considerable de dinero para comprar joyas preciosas para la futura emperatriz. Sin embargo, el emperador cambió de parecer e inició negociaciones con Constanza de Antioquía, para contraer matrimonio con María. El conde de Trípoli, sintiéndose ofendido por el desaire hecho a su familia, envió a su recién construida flota, que estaba tripulada por piratas, para saquear las costas e islas bizantinas cercanas en agosto de 1161.

En el verano de 1164, Nur al-Din atacó el Crac de los Caballeros y asedió Harenc, por lo cual los dirigentes cruzados se dirigieron a socorrer a la fortaleza, pero cayeron derrotados en la batalla que siguió el 10 de agosto; miles de soldados perecieron en el campo de batalla y otros fueron capturados, incluyendo a Raimundo, Bohemundo III de Antioquía, Joscelino III de Edesa, Hugo VIII de Lusignan, entre otros comandantes.

Cautiverio

miniatura|derecha|texto= Tres Estados cruzados a lo largo de la costa del mar Mediterráneo y los territorios cercanos|El Condado de Trípoli en 1165.

Los jefes cruzados capturados en Harenc fueron llevados a Alepo, donde permanecieron como prisioneros. El informe de Guillermo de Tiro sobre el cautiverio de Raimundo es contradictorio dado que afirma que había pasado su encierro «en mendicidad y hierro», pero de igual manera manifiesta que se instruyó en las letras, adquiriendo un alto nivel de educación. Los historiadores modernos suponen, sin evidencia positiva, que también aprendió árabe durante su confinamiento. Raimundo había dejado instrucciones a sus «leales vasallos» de reconocer a Amalarico I de Jerusalén, que había sucedido a Balduino III, como regente del condado mientras estuviera preso. El rey se apresuró a Trípoli y asumió la plena responsabilidad de su gobierno, adoptando el título de «administrador del Condado de Trípoli». Pudo persuadir a Nur al-Din de liberar a Bohemundo III y Teodoro II, príncipe de Armenia, porque eran los vasallos del emperador bizantino, sin embargo, el conde permaneció cautivo.

Bertrand de Blanchefort, gran maestre de los caballeros templarios, le mencionó a Luis VII de Francia en noviembre de 1164 que los estados cruzados no podrían defenderse por sí solos. En 1165 o 1166, los musulmanes tomaron la fortaleza en al-Munaytira y, destruyeron los castillos templarios en Halba, Arima y Safita en el verano de 1167. Según Lewis, Nur al-Din capturó Gibelacar durante la última campaña; la fortaleza fue reconquistada a fines de 1169 o principios de 1170.

La fecha y las circunstancias de la liberación de Raimundo son inciertas. Según Guillermo de Tiro, fue liberado después de pasar ocho años solares en cautiverio; sin embargo, Ibn Yubair dijo que había sido encarcelado durante doce años lunares. Ali ibn al-Athir registró incorrectamente que lo liberaron luego de la muerte de Nur al-Din el 15 de mayo de 1174, pero se le menciona como testigo en una carta real en Jerusalén el 18 de abril de ese año. Lewis escribe que lo pusieron en libertad debido a un conflicto que esta gestando entre Nur al-Din y su ambicioso comandante, Saladino, quien era el verdadero gobernante de Egipto. El primero probablemente consideraba a los reinos cruzados como estados colchones entre ambos dominios.

Guillermo informó que Raimundo tuvo que pagar ochenta mil piezas de oro como rescate, pero solo pudo entregar veinte mil, así que para garantizar el pago de los atrasos, se vio en la necesidad de entregar rehenes. Los autores musulmanes escribieron que el rescate ascendió a ciento cincuenta mil dinares sirios, así también en una carta de Bohemundo III, se dice que pidió prestado dinero a los caballeros hospitalarios para pagar una parte de su rescate.

Conde y regente

Primera regencia