miniaturadeimagen|Protesta Antipornografía en la Calle Oxford El término antipornografía se utiliza para describir a aquellos movimientos que sostienen que la pornografía tiene una variedad de efectos nocivos, tales como el fomento de la trata de personas, la desensibilización, la pedofilia, la deshumanización, la explotación sexual, disfunción sexual y la incapacidad para mantener la salud sexual en las relaciones.Research on Pornography's Effects_Social Science
Entre los individuos que se oponen a la pornografía, se encuentran, miembros de grupos religiosos, intelectuales, ex actrices y actores porno, psicólogos, miembros de agrupaciones feministas, y grupos que acusan a la pornografía de influir en la ruptura de matrimonios y relaciones formales monógamas.Pink Cross
Efectos en la sociedad Muchos sectores de la sociedad se oponen a la pornografía, ya que defienden que es una industria que explota a las mujeres y los niños y que es cómplice de las violaciones, tanto en su producción (el abuso y la explotación especialmente de las mujeres y los niños que realizan en la pornografía está muy extendida) como en su consumo (la pornografía erotiza la dominación, la humillación y la coerción y, refuerza desórdenes sexuales y culturales, que son cómplices de la violación y el acoso sexual). Sostienen que la pornografía contribuye a la perversión y la depravación sexual.
Efectos en la salud
La pornografía puede causar los siguientes efectos en la salud de la persona:
Alteraciones cerebrales
Recientes estudios muestran que quienes consumen pornografía con frecuencia presentan cerebros menos funcionales, activos y con ciertas áreas disminuidas. El proceso de evolución del cerebro no cesa a lo largo de la vida, pues constantemente crea nuevas conexiones neuronales, especialmente en la juventud. Aquellas conexiones que no se utilizan se suelen desechar.
La pornografía es una actividad que genera tanta atracción que provoca un desinterés en la persona hacia otras actividades, incluyendo las relaciones sexuales. De hecho, la pornografía puede inhibir tu tendencia natural a las relaciones sexuales. Esto se debe, según el doctor Norman Doidge, investigador de la Universidad de Columbia, a que la pornografía estimula la segregación de unas sustancias que modifican tu cerebro.
El consumo habitual de pornografía puede derivar en graves patologías
El consumo de pornografía provoca la segregación de dopamina en una parte del cerebro llamada «centro de recompensa» (también conocido como sistema de recompensa). La función de este es transmitir una señal placentera cuando haces una actividad saludable como comer, mantener relaciones sexuales o hacer ejercicio. El «subidón» te hace querer repetir esa actividad una y otra vez. Tu cerebro está programado para fomentar actividades que mejoren tu salud y tu capacidad de supervivencia .
La pornografía es una actividad que se vuelve cada vez más habitual porque algunos consumidores desarrollan tolerancia, pues la pornografía que solía excitarles empieza a resultarles aburrida. De este modo, a menudo buscan compensarlo pasando más tiempo consumiendo pornografía o buscando material más agresivo con el fin de recuperar ese fuerte estímulo. Muchos consumidores notan cómo ciertas temáticas que pueden considerarse «repulsivas», tales como la violencia o el abuso, empiezan a ser de su agrado.
La pornografía puede ser adictiva
Algunos estudios muestran que de todas las formas de entretenimiento en línea (como apuestas, videojuegos, navegar por la red o las redes sociales), la pornografía presenta la tendencia a la adicción más alta.
Cuando la pornografía entra en nuestro cerebro, estimula el centro de recompensas para bombear dopamina al cerebro, provocando un aluvión de sustancias químicas entre las que destaca una proteína llamada DeltaFosB. Esta proteína se encarga de crear nuevas conexiones neuronales para vincular lo que haces (en este caso, ver pornografía) con el placer que sientes. Esos recuerdos son más fuertes que otras conexiones neuronales, por lo que hacen más fácil volver a la pornografía una y otra vez.
Los consumidores de pornografía experimentan una pérdida de sensibilidad a causa de una sobrecarga de dopamina y por ello les resulta difícil sentirse bien sin su dosis de dopamina. Algunos presentan ansiedad o malestar hasta que pueden volver a consumir pornografía. Cuanto más fuerte se vuelve el hábito, los vídeos pornográficos que ve tienden a ser cada vez más violentos. Muchas personas que intentan abandonar la pornografía confiesan que es «muy difícil» hacerlo. El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA en inglés) incluye estos síntomas en su criterio de detección de adicciones.
La pornografía puede afectar seriamente los gustos sexuales
El centro de recompensas normalmente nos mueve a tener comportamientos y hábitos saludables, pero cuando esas sustancias químicas de recompensa crean una conexión con algo dañino, ejercen el efecto contrario.
Los consumidores de pornografía pueden pensar que solo se entretienen con contenido sexual explícito, pero en realidad sus cerebros están creando conexiones entre su excitación sexual y lo que están viendo en la pantalla. Puesto que los consumidores tienden a crear tolerancia hacia la pornografía que ya han visto y suelen buscar contenido cada vez más extremo para excitarse, el tipo de pornografía que ven varía a lo largo del tiempo. En una encuesta en la que participaron mil quinientos hombres adultos, el 56% afirmó que sus gustos pornográficos se habían vuelto «cada vez más extremos o pervertidos». Al igual que las ratas, muchos consumidores acabaron excitándose por cosas que solían causarles rechazo o que iban contra sus creencias morales. En muchos casos, los consumidores descubrieron que sus gustos habían cambiado tanto que ya no mostraban interés sexual con sus parejas, mientras que con la pornografía sí.
Cuando los consumidores empiezan a ver actos sexuales peligrosos y extremos, lo que antes les resultaba repugnante o vergonzoso empiezan a verlo como normal, aceptable y más normal de lo que parece. Un estudio mostró que el número de personas expuestas a una gran cantidad de pornografía que se había planteado el sexo con animales o el sexo violento era dos veces mayor que en personas que no consumían pornografía. Cuando la gente piensa que determinado comportamiento es normal, es más probable que lo reproduzca.
La pornografía puede causar los mismos efectos que las drogas
Los investigadores descubrieron que la pornografía y las sustancias adictivas como el tabaco provocan efectos similares en el cerebro, y provocan en el cerebro reacciones muy diferentes a las de placeres sanos y naturales como el alimento o el sexo.
Las drogas adictivas disparan los niveles de dopamina en el cerebro sin cesar. Cuanta más droga consume la persona, más dopamina entra en su cerebro y más fuerte se vuelve la necesidad de esta. Por esta razón los drogadictos tienen tantas dificultades en dejar de consumir cuando toman la primera dosis.
La pornografía puede perjudicar seriamente la vida sexual
Varios estudios demuestran que el consumo de pornografía guarda una relación directa con problemas de excitación sexual, atracción o comportamiento sexual. Los investigadores han demostrado la existencia de una fuerte conexión entre el consumo de pornografía y un nivel bajo de deseo sexual, la disfunción eréctil y problemas para alcanzar el orgasmo. Muchos consumidores habituales de pornografía alcanzan un punto en el que prefieren ver pornografía a tener relaciones sexuales. Un estudio reciente concluyó que la pornografía era la razón detrás de un bajo deseo sexual entre alumnos de bachillerato.
Esta clase de problemas sexuales son preocupantes especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. Sus cerebros son especialmente vulnerables a la pornografía, y se encuentran en un periodo en el que están creando su personalidad, sus preferencias y sus expectativas de futuro.
La pornografía puede dañar el amor de pareja
Algunos estudios demuestran que el consumo de pornografía está relacionado con relaciones menos estables, mayor riesgo de infidelidad y mayor probabilidad de divorcio. Los hombres que consumen pornografía se sienten menos atraídos por sus parejas y menos enamorados de ellas. Un estudio reciente analizó a varias parejas durante seis años, de 2006 a 2012, para averiguar qué factores influían en la calidad de su matrimonio y su satisfacción sexual. Los investigadores descubrieron que la pornografía era el segundo indicador más importante de sufrimiento en el matrimonio. No solo eso, sino que los matrimonios más dañados eran aquellos en los que los hombres consumían pornografía una o más veces al día.
¿Por qué los consumidores de pornografía presentan dificultades en sus relaciones diarias? Algunos estudios apuntan a que los consumidores de pornografía muestran menos amor y confianza a sus parejas, son más proclives a la separación y el divorcio, y ven el matrimonio como una «limitación». En general, están menos comprometidos con sus parejas, menos satisfechos en sus relaciones, y muestran una actitud cínica hacia el amor y las relaciones en general. También tienen una peor comunicación de pareja y suelen aceptar que en sus relaciones «las pequeñas riñas se vuelvan fuertes discusiones con acusaciones, críticas, insultos, y reproches pasados». Además la pornografía arruina la vida sexual de la pareja.
La pornografía puede conducir al aislamiento «Cuanto más consumes pornografía, más te aíslas», afirma el psicólogo Gary Brooks, que trabaja con adictos a la pornografía desde hace 30 años.«El consumo de pornografía se vuelve una experiencia depresiva, degradante y odiosa cuanto más se da en una persona». La gente busca placer fácil cuanto peor se siente consigo misma. Lo normal sería que buscaran apoyo y ayuda en gente cercana, una pareja, un amigo o un familiar. Sin embargo, la mayoría de los consumidores de pornografía no quieren revelar su situación a quien sea, y mucho menos a su pareja, por lo que acaban recurriendo a un atajo fácil: más pornografía.
La pornografía puede dañar a la pareja
Estudios demuestran que la mayoría de las mujeres –aunque estas opinen que la pornografía esté bien– no tolera la pornografía en su propia relación. ¡Y con razón! La evidencia científica que demuestra el daño que la pornografía puede ejercer en las relaciones y las parejas es abrumador. Lo cierto es que la pornografía altera las expectativas del sexo y la atracción al presentar una imagen distorsionada. En la pornografía las mujeres siempre están estupendas. Siempre son jóvenes, tienen retoques quirúrgicos, están maquilladas y Photoshop oculta sus imperfecciones. De ese modo no es de extrañar que, según una encuesta a nivel nacional, seis de cada siete mujeres opine que la pornografía ha cambiado los gustos de los hombres hacia las mujeres.
La pornografía puede deformar la visión del sexo
Aunque la pornografía es «contenido para adultos», muchos de sus consumidores son menores de edad. De hecho, la mayoría de los adolescentes sufren en parte disfunción eréctil a causa de la pornografía.
Los investigadores sostienen que la influencia del porno influye en los comportamientos sexuales del adolescente. Por ejemplo, la gente que ha consumido mucha pornografía es más proclive a la promiscuidad y a tener conductas sexuales peligrosas que pueda traer como consecuencia contraer enfermedades de transmisión sexual.