300px|thumb|Vista panorámica de la Plazoleta de la Isla El Muerto
La Plazoleta de la Isla El Muerto es un yacimiento arqueológico de arte rupestre ubicado en el departamento de Granada, Nicaragua. Se sitúa frente a la bahía de Santa María, a unos 500 metros al noroeste de la isla Zapatera, dentro del Gran Lago de Nicaragua. El conjunto forma parte del Parque Nacional Archipiélago de Zapatera, una de las áreas de mayor concentración de vestigios prehispánicos del país.
Historia de su descubrimiento La isla El Muerto, de propiedad privada, es la mayor del archipiélago de Zapatera, con una extensión aproximada de 17,5 hectáreas. Los primeros registros sobre la zona provienen de cronistas coloniales como Gonzalo Fernández de Oviedo y Juan de Torquemada. Aunque su valor arqueológico fue reconocido a mediados del siglo XIX tras la publicación del diplomático estadounidense Ephraim George Squier, en su obra titulada Nicaragua: Its People, Scenery, Monuments, and the Proposed Interoceanic Canal (1852).
A partir de la obra de E. G. Squier, el zoólogo sueco Carl Bovallius de la Universidad de Uppsala localizó y visitó el sitio; en 1886 publicó Nicaraguan Antiquities, con descripciones, mapas y dibujos de la Plazoleta y de otros motivos rupestres de la isla. Durante el siglo XIX e inicios del XX, investigadores como Juan Meyer, Earl Flint, Walter Lehmann, Andrés Rongier y Felipe Pardiñas estudiaron la isla —entonces conocida también como La Ceiba o Isla de Piedra Grande—, mientras que en el siglo XX autores como Peter Thronquist, Joaquín Matillo Vila (también conocido como Hno. Hildeberto María), Karen Olsen-Bruhns, Víctor Holguín y Rigoberto Navarro propusieron nuevas interpretaciones sobre el significado y cronología de sus petroglifos. La Plazoleta se sitúa en la cima de la isla, cuya altura es de aproximadamente 73 metros, y constituye la mayor concentración de petroglifos del conjunto.
Cronología de las manifestaciones gráficas rupestres Respecto a la cronología de los grabados, varios autores como Pardinas, Wilson y Martínez (1981), Martínez y Navarro (1983), Baltonado, Holguin (1986) y Navarro (1996 y 2007), piensan que se ubican en el período Policromo Medio (800-1350 ). Esta afirmación corresponde con las observaciones de Navarro (1996), respecto a la asociación de grabados con cerámica del mismo período, en el Archipiélago de Zapatera. Según Pardinas, las manifestaciones gráficas rupestres fueron realizados por los chorotegas, lo que corresponde con la cronología propuesta precedentemente (Navarro 1996). Sin embargo, en el último trabajo sobre ese tema, se revisan actualizan y sintetizan los materiales arqueológicos de la isla (Navarro 2007a); considerando la presencia de cuentas de vidrio colonial en los hallazgos de Meyer, Flint y Rongier se amplía la ocupación de isla al periodo colonial (Navarro 2007: 179). O sea que hay evidencias científicas de ocupación en esa isla, entre el 800 y el 1600 d.C.
Estado de conservación
El impresionante tamaño del afloramiento de toba arenisca, con una superficie grabada de 50 metros de largo y 15 metros de ancho, y su ubicación en el paisaje, en la cumbre de la isla, no deja de impactar al visitante. Además, la cantidad de grabados (se contabilizaron 90) (Costa et al. 2009), su calidad, su diversidad de ejecución y su ubicación en un solo bloque de roca de dimensiones espectaculares, hacen de la Plazoleta, un sitio excepcional en [Centroamérica] y es parte del [Parque nacional Zapatera]. Por su estado de conservación, aparece en un informe sobre monumentos y sitios en peligro del [ICOMOS] (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) redactado en 2001, así como en otros reportes nacionales como Holguin (1983), Molina (s.f) y Navarro (2007b). El peligro inmediato que corre la roca, es el desprendimiento de grandes bloques de roca con grabados. En efecto, la parte Este de la roca esta en voladizo en razón del socavamiento producido por la erosión de las aguas durante la temporada de lluvias. El propio peso de la roca causa tensiones estructurales en ella, las cuales pueden ser amplificadas en caso de vibraciones producidos por los movimientos sísmicos. En la génesis de la roca -siendo el producto de la consolidación de capas de cenizas proviniendo de erupciones volcánicas sucesivas-, existe una falta de homogeneidad entre las capas. Esta característica facilita el desprendimiento progresivo de los bloques cuando se socava el suelo debajo de la roca. El voladizo ejerce además fuerzas que son la causa de deformaciones, grietas y fracturas. thumb|Vista del voladizo de la Plazoleta
Las manifestaciones gráficas rupestres
Los grabados son definidos por [surcos] de profundidad variable, de hasta 3 cm de profundidad y 3 cm de ancho. La mayoría consisten en figuras [antropomorfas] estilizadas cuyos rostros y cuerpos son sencillos; tres círculos conforman los ojos y la boca, a veces la nariz es sugerida por una línea vertical. Las manos y los pies son también sugeridos de forma sencilla por un círculo, un perfil o líneas radiantes. En particular, denotan la figura de un nadador y posibles gemelos. Los personajes son orientados siempre la cabeza hacia el oriente menos un personaje, el antropomorfo más grande con más de 2 metros de alto, al extremo sur de la roca, cuya cabeza esta hacia al oeste. A parte de los motivos antropomorfos, existen representaciones [zoomorfas] de aves (un posible pavo), pescados, posibles tortugas y monos; la [fauna] es en parte conectada con el entorno lacustre del sitio. Los motivos no figurativos son también muy presentes, como espirales, cruces y motivos de cuadrículas. Un poco más de 10 [cúpulas] profundas y anchas (cerca de 20 cm de diámetro por 20 cm de profundidad), son diseminadas en la roca. Probablemente han servido en colectar algún líquido durante la práctica de rituales. Además, algunos surcos parecen tener por función guiar un fluido de un punto a otro de la roca. Actualmente, las personas que enseñan el sitio suelen llenar los canales de los grabados con agua para resaltar los motivos. thumb|Grabado de un personaje en la Plazoleta Respecto a las interpretaciones de los motivos Bovallius afirma que las cruces concéntricas de la isla El Muerto son representaciones de [Tláloc], Dios de la lluvia y de la fertilidad y según sus informantes indígenas, la figura "F" es un cacique o sumo sacerdote (Bovallius 1977: 268). Esto es coincidente con la interpretación de Navarro (1996:137) que propone “una escena de sacrificio, en donde ese personaje porta máscara, cuchillo y parece disponerse a sacrificar al individuo que está a su lado, el cual tiene dos líneas señalando su pecho. Newton Baldonado Pallais, de la [Academia de Geografía e Historia de Nicaragua] (2005:20), expone que debido a la orientación de ciertos grabados que apuntan durante la salida del sol los [equinoccios] y [solsticios], es posible que el sitio hubiera sido un [observatorio astronómico]. thumb|Foto nocturna de un grabado de una cruz en la Plazoleta
La Isla El Muerto y su posible desarrollo turístico
A parte de la Plazoleta, la Isla El Muerto presenta una concentración excepcional de vestigios arqueológicos, lo que contrasta con su relativa escasez de estudios. Es necesario la realización de más investigaciones, con el fin de mejorar la comprensión del pasado de la Isla. Sobre la protección y de la conservación, varios estudios fueron llevados a cabo como los de Migeon (2001) y Molina (s.f.) en cooperación con el [Instituto Nicaragüense de Cultura (INC). Sin embargo, la falta de fondos impidió concretar medidas de conservación. En este sentido, la educación de las poblaciones locales y la concientización de las empresas turísticas es indispensable así como la protección legal que debe ser aportada por los responsables del Municipio. Aunque El Muerto es propiedad privada, todos somos herederos y garantes de la conservación de un sitio tan importante como la Isla El Muerto. En 2009, se realizó un último estudio pluridisciplinario con fines de conservación en cooperación entre el Instituto Nicaragüense de Cultura, la [Fundación Zapatera] y el [Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos] (Costa, Buitrago y Gómez 2009).
Referencias
Bibliografía
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