thumb|Dedicatoria de la Primera Parte del Quijote. Se llama dedicatoria a la carta o breve nota con la que se encabeza una obra, dirigiéndola y ofreciéndola a una persona o a varias, o en ocasiones a un colectivo.Julio Casares: Diccionario ideológico de la lengua española. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, 1975. ISBN 84 252 0126 8.
Pueden expresarse en prosa o manuscrita, y señalan generalmente sentimientos de gratitud o principios literarios. Son sinónimos de este término: homenaje, ofrecimiento, testimonio, agradecimiento. Fernando Corripio: Diccionario de ideas afines. Editorial Herder. Barcelona, 1985. ISBN 84-254-1515-2.
En poesía y en el género epistolar, la dedicatoria con cierta frecuencia se convierte en título.Bastante abundantes son los ejemplos que comienzan con un Soneto a... (por ejemplo Soneto a Cristo crucificado) o Coplas para... o un simple Para...El Nuevo Soneto a ElenaSoneto a mamá (Joan Manuel Serrat)Pablo Neruda, Piedras para mamá Los impresos la llevan al principio, en letras de molde o manuscrita.D.E.A. Espasa-Calpe (tomo III), Madrid, 1957.
Origen histórico y evolución No se conoce al autor de una dedicatoria con mayor antigüedad, pero las mismas son habituales en libros de los autores clásicos latinos.Biblioteca de clásicos grecolatinos Así por ejemplo, el epicúreo Lucrecio dedicó Sobre la naturaleza de las cosas a su amigo Memio;Óscar Martiarena, Tranquilidad del alma y poesía en De rerum natura de Lucrecio, pág. 155, « Dice Lucrecio a Memio, al amigo a quien dedica su poema: Y no se oculta de mi ánimo que los oscuros hallazgos de los griegos son difíciles de ilustrar en versos latinos, sobre todo cuando deben tratarse muchas cosas con nuevas palabras, a causa de la pobreza de la lengua y la novedad de las cosas; sin embargo, tu virtud y el suave gozo esperado de tu amistad, me invita a soportar cualquier trabajo, y me inducen a velar en las noches serenas, buscando con qué palabras y con qué canto, en fin, pueda abrir a tu mente las claras luces para que puedas examinar a fondo las cosas ocultas. » y por su parte Horacio y Virgilio dedicaron varias obras a Mecenas... Ejemplo más curioso que significativo es el cronógrafo del 354, manuscrito ilustrado romano del , en cuya dedicatoria se lee:
La táctica de dedicar la obra al benefactor continuó en los manuscritos iluminados de la Edad Media y el Renacimiento,Corneille, por haber comparado en una dedicatoria al alcalde de Montaurón con el emperador Augusto, recibió mil pistolas de gratificación. Ver: Espasa, tomo XVII. y siguió creciendo en los siglos de oro de las diferentes literaturas europeas. Y en el fue admitida en algunos círculos intelectuales no académicos como género literario menor. thumb|El museo pictórico y escala óptica, del pintor español Antonio Palomino es un tratado sobre la historia de la pintura barroca española, cuyo primer tomo está dedicado a la reina Isabel de Farnesio, muy aficionada a la pintura.
Motivaciones de los autores respecto de las dedicatorias Bien podría decirse que muchos autores han usado y abusado de las dedicatorias, procurando ciertas ventajas que las mismas les podrían aportar, y ello también causó rechazo de la parte de otros autores,Gabriel Guéret, Le Parnasse réformé, Seconde Édition (texto en línea), París, Imprenta Jean Cusson, 138 pág [cita página 133: Article XI - Supprimons les panegyriques à la Montorron et à la d'Aymery]. así como de la parte de algunos círculos literarios.
Muchas dedicatorias no tuvieron otro objetivo que hacer dinero con la obra, y esta estrategia fue utilizada tanto por parásitos literatos como por grandes escritores con grandes méritos. Da que pensar, evocando y recordando a Antoine Furetière, que los primeros inventores de las dedicatorias y de las alabanzas fueron los mendigos.
thumb|200px|Dedicatoria en la obra Orfeo de Claudio Monteverdi, 1609. Anton Francesco Doni dedicó a diferentes personas cada una de las epístolas de La libraria del Doni fiorentino y de La seconda libraria del Doni,James Jaar, The "Libraria" of AntonFrancesco DoniGiorgio Masi, Anton Francesco Doni, 10 págs.Anton Francesco Doni, La Libraria, Edición Arnaldo Forni, 192 págs. y además dedicó la colección entera de epístolas a otro benefactor. Procediendo de una manera análoga, un libro de cuarenta y cinco páginas tal vez resultaría dedicado a más de veinte personas diferentes.
Siguiendo un sistema similar, Alexander Politi,Biografía de Alexander Politi editor del “Martyrologium Romanum castigatum, ac commentariis illustrattim”, ubicó una epístola dedicada de agradecimiento al frente del obituario de cada uno de los trescientos sesenta y cinco mártires y santos que integraba la obra, y superando aún esta marca, Antoine Galland se permitió hacer mil y una epístolas dedicadas para su traducción de la obra Las mil y una noches.
Madeleine de Scudéry se refiere a un cierto RangouseLes historiettes de Tallemant des Réaux: Mémoires pour servir à l'histoire du XVIIe siècle (Mémoires de Tallemant), tomo tercero, 1834, pág 431. que, habiendo constituido una recopilación de cartas sin ordenarlas, se congratulaba de presentarlas siempre de una forma diferente, poniendo en primer lugar a aquella cuya dedicatoria se dirigía a la persona a quien precisamente presentaba su libro requiriendo apoyo.
Y en la Histoire de l’Église d’Angleterre, de Thomas Fuller, se encuentran doce títulos que fueron cada uno de ellos ocasión de una dedicatoria interesada.Lexique: Dédicace , Librairie ancienne Vernet.
Por su parte, Jacques Rochette de La Morlière llevó la audacia al límite, al alabar las virtudes y los talentos de Madame du BarryH. Noel Williams, Madame du Barry, Londres, Hasper ₰ Brothers, 1904. en la dedicatoria de su libro titulado: Le Royalisme.
El nombre de algunos escritores de primera línea también ha estado mezclado con los de escritores de nivel medio o bajo, que pretendían obtener honores o réditos por sus obras a través de la adulación. Así por ejemplo, Pierre Corneille más de una vez puso su pluma para explicitar alabanzas a las personas a quienes pensaba solicitar el patrocinio, y en algunos casos, exagerando hasta la Hipérbole. Por ejemplo, en su "Epístola a Monsieur de Montoron", que fue a quien dedicó la obra Cinna (1643), llegó al extremo de comparar al personaje con el propio César Augusto, lo que fue muy comentado y criticado en los círculos de letras. Esa cuidada y exagerada dedicatoria, se piensa que le costó a su dedicatario (destinatario) tal vez algunos cientos o algunos miles de pistoles (nombre en francés dado a una moneda de oro española, y que también dio nombre a otras monedas de valor similar). Louis XIII, rey de Francia, asustado por la generosidad del citado financista-filántropo Pierre du Puget de Montoron, pensó aceptar la dedicatoria de "Polyeucte", según Gédéon Tallemant des Réaux, más sobre la seguridad que el poeta se encontraría, esta vez, bastante bien recompensado por el honor que le hacía el monarca al aceptar la elogiosa epístola, y sin necesidad de que mediara compensación económica de especie alguna.
Panegíricos a la Montoron El nombre de Montoron (o Montorron) se hizo célebre en esos días en todo lo relacionado con las dedicatorias, a tal punto que comenzó a llamarse «Panegíricos de Montoron» a las epístolas dedicatorias y otras piezas encomiásticas. Gabriel Guéret afirma en Le Parnasse réformé:Gabriel Guéret, Le Parnasse réformé, C. Osmont, 1674, 158 pág. «Si vous ignorez ce que c’est que les panégyriques à la Montoron, vous n’avez qu’à le demander à M. Corneille» («Si usted ignora lo que significa "panegíricos a la Montoron", no tiene más que preguntárselo a Monsieur Corneille»). Y cuando el célebre tratante y filántropo de las artes, Pierre Du Puget de Montoron, hubo despilfarrado su inmensa fortuna,Cita: Pierre du Puget de Montoron, riche financier, sot et généreux, finit par se ruiner par son luxe et ses prodigalités. Il mourut pauvre et oublié en 1664. en texto completo de "Théatre choisi; publié conformément au texte de l'éd. des Grands écrivains de la France, avec notices, analyses et notes philologiques et littéraires par L. Petit de Julleville" el bello tiempo de las elogiosas dedicatoria pasó, o al menos eso aconteció si se cree en lo dicho por Paul Scarron :
Ce n’est que maroquin perdu Que les livres que l’on dédie Depuis que Montoron mendie ; Montoron dont le quart d’écu S’attrapait si bien à la glu De l’ode ou de la comédie.
Por seguir citando casos extraños o exagerados en relación con las dedicatorias, también correspondería señalar a John Dryden, quien se distinguió por su extrema torpeza en la adulación.
En otro tiempo, la dedicatoria básicamente era un medio de conseguir los gastos para la edición de un libro, para ello empleando estrategias sin más escrúpulos, que en nuestros días aplican muchos autores cuando sin cortedad solicitan suscripciones a sus amigos, y la reiteración de este procedimiento en otra época fue fijando precios para las dedicatorias. En Inglaterra y en el , este precio variaba entre veinte y cuarenta libras. En Francia, el don acordado por una abadía, a menudo era un medio fácil y económico de pagar los elogios. Así fue como el abad Claude Quillet fue honrado por la abadía de Doudeauville, respecto de un poema latino suyo sobre el arte de hacer bellos niños… dedicando el mismo al cardenal Jules Mazarin.
Un capítulo singular en la historia de las dedicatorias, corresponde a las variantes que las mismas sufrían bajo la influencia de la ocurrencia de ciertos eventos.
Por ejemplo el doctor Edmund Castell hizo imprimir una Biblia, que especialmente dedicó a Oliver Cromwell (republicano). Pero en la restauración de la Casa de Stuart, solamente un pequeño número de esa Biblia dedicada estaba en circulación, y Castell no encontró nada mejor que cambiar algunas hojas en ese momento poco afortunadas y sustituirlas por otras; así, se encontraron entonces en circulación tanto ejemplares republicanos de la Biblia como ejemplares monárquicos.
Por su parte, un libro dedicado al Cardenal Richelieu, antes de su muerte, fue posteriormente dedicado a Jesucristo. En cuanto a la Geographia de Claudio Ptolomeo, que el florentino Francesco Berlinghieri puso en verso,Michaud, Biographie Universelle ancienne et moderne, tomo IV, pág. 37. fue dedicado primero al duque Frédéric d’Urbin, y luego de su muerte en 1482, fue dedicado al príncipe Cem Sultan (quien por un tiempo fue custodiado por el papa Inocencio VIII). Nótese que la desgracia o el descrédito de un protector durante la impresión de una obra que se le dedicaba, frecuentemente producía el mismo efecto que su muerte, e implicaba cambio de dedicatoria.
Entre las dedicatorias que se destacan por su originalidad, puede citarse la de Antonio Pérez, quien dedicó un libro al papa, al Sacré-Collège, a Henri IV, y finalmente también a «todos». Por su parte el Martyre de saint George de Cappadoce (1614) fue dedicado a «todos los individuos nobles, honorables, y dignos, de Gran Bretaña, que lleven el nombre de George». E insólitamente Scarron dedicóHelen L. Harrison, Pistoles/Paroles: money and language in seventeenth-century French comedy (Emf Monographs), Rookwood Pr (1958), capítulo 8 (Paul Scarron, —1610-1660—), pág. 31, ISBN 1-886365-03-2. un libro a «Dama Guillemette» (que era la galga de su hermana), y un librero de Lyon cuyo apellido era "De los Rios" lo dedicó a su propio caballo. Y en fin, cerrando esta lista de casos especiales, puede citarse a Thomasius quien dedicó la obra Pensées indépendantes a «todos mis enemigos».
Se han dedicado muchos libros a Cristo, a la Santa Virgen, y a todos los santos. Anton Bruckner dedicó su Novena Sinfonía a «Dios bien amado» («Dem lieben Gott»), y el epíteto dedicatorio de la Vie de saint François Borgia, de Cienfuegos, dirigido al almirante de Castilla (Madrid, 1702), era más largo que la propia obra.Stéphane Truphème, Petite histoire de la dédicace!, agosto 30 de 2010.