L'anima del filosofo, ossia, Orfeo ed Euridice (título original en italiano; en español, El alma del filósofo, o sea, Orfeo y Eurídice) es una ópera en cuatro actos con música de Joseph Haydn, y libreto de Carlo Francesco Badini, basado en el mito de Orfeo y Eurídice de Las metamorfosis de Ovidio.

Compuesta en el año 1791, la ópera nunca se representó en vida de Haydn. Se estrenó en el Teatro della Pergola de Florencia el 9 de junio de 1951.

Es una versión más del famoso mito de Orfeo y Eurídice, también musicado por Monteverdi y Gluck. La composición es de 1791, año de la muerte de Mozart. La estética neoclásica se ve en retirada y evidencia uno de sus últimos cantos de cisne. La fe en la belleza encarnada en el tema noble, adquiere otra dimensión de tragedia.

Esta obra rara vez se representa en la actualidad; en las estadísticas de Operabase aparece con sólo 8 representaciones en el período 2005-2010.

Notas

Contexto histórico - artístico. “L’anima del filosofo” fue compuesta  a la misma vez que “la Flauta Mágica” en 1791, sin embargo estas dos obras maestras son radicalmente diferentes y han corrido muy distinta suerte, mientras el Singspiel de Mozart se fue imponiendo en el repertorio operístico poco tiempo después de su estreno en Viena, la ópera de Haydn fue prohibida antes de su estreno y no será resucitada hasta 1951 en Florencia, o sea 160 años después. centro|miniaturadeimagen|365x365px|Partitura de "Orfeo y Eurídice" de Haydn, 1791. Las óperas de Haydn cubren todos los períodos compositivos del autor, desde sus comienzos en los años 50 hasta el período de Londres y sus grandes sinfonías. Esta es su ópera “Londres” y la de mayor plantilla orquestal que tuvo a su alcance: Flautas, oboes, cornos ingleses, clarinetes, fagots, trompas, trompetas, trombones, arpa, timbales, coro mixto y cuerdas.

Esta enorme orquesta va acorde a la trascendencia de esta obra, que rompió los clichés de la época con su trágico final, su lenguaje sinfónico que lo invade todo, la importancia de la orquesta en sí y su novedoso rol anticipador de la acción y el texto a través de sus accompagnati en estilo "parlato" con desarrollo temático, marca de la "firma Haydn" (el embrión del leit-motiv), el papel protagonista del coro a la manera de las tragedias griegas (un personaje más que interviene constantemente en la trama, ya sea mixto, masculino o femenino, según el contexto de la escena) que le da aspecto de oratorio, la alternancia de los solistas con el coro, la enorme dificultad vocal de sus arias, y la complejidad del simbolismo patente desde el comienzo hasta el final de la obra (tonalidades, número de personajes, elementos del texto, combinaciones instrumentales, alusiones al creador, al sagrado velo, a la filosofía). Todos estos elementos convierten a "L'anima del filosofo” en una obra única en su género. Es una ópera enigmática en la que los personajes representan algo más que una historia humana o mitológica, detrás se esconde un mensaje críptico, una conclusión filosófica, la cual debió ser muy importante para el compositor. Este misterio no solo envuelve a esta obra, es un sello de la manera de hacer de Haydn, que siempre nos propone un enigma, un acertijo, una revelación. Es el misterio que envuelve a otras obras míticas como la Sinfonía 103, el Andante con Variaciones en Fa menor Hob. XVII:6, los cuartetos op. 20 (cuartetos “del Sol” nombre enigmático) y op.76, por poner los ejemplos más evidentes. Hay unos códigos simbólicos que se nos escapan o a los que accedemos después de una concienzuda investigación.

Esta ópera es una singularidad y, sin duda, la más personal y subjetiva del autor. Desde el comienzo se percibe el metalenguaje de la música, con un coro que lo observa todo, a la manera de una deidad omnipresente. Hay 3 personajes principales (atención al número 3), al margen de ellos aparecen súbitamente un Genio o Deidad superior benefactora, pero también Plutón, Dios de los Infiernos; tenemos pues la eterna dualidad en un plano y los mortales en otro muy distinto. Queda por dilucidar la posible influencia masónica sobre esta obra, cosa que sí resulta evidente en “La Flauta Mágica”. A este respecto se sabe que en 1785 Haydn fue aceptado como miembro de la Logia “La Verdadera Concordia”, apadrinado por Mozart, pero pronto dejó de asistir a las reuniones de ésta y fue suspendido durante un tiempo de sus obligaciones con la Logia. Las ideas y postulados de esta logia posiblemente le pudieron resultar contrarios a ciertos valores que para él eran fundamentales.

Como ya se dijo, esta Logia seguramente no caló hondo en la poderosa mente de Haydn, no obstante el mito griego sí tiene una conexión con enseñanzas masónicas, pues los masones no solo bebían de la mitología egipcia, también lo hacían de la griega (Hermes trimegisto, Prometeo, Orfeo, etc.).

Que la masonería haya ejercido influencia en esta obra no está claro, lo que sí parece más claro es la figura de un Creador que se oculta tras un velo sagrado, es un Dios que da entera libertad al hombre y, a su vez, esta libertad supone una responsabilidad y un compromiso. Tal vez esta sea la clave o la moraleja de esta obra: el incumplimiento de los compromisos acarrea unas consecuencias; No es un castigo, es la opción libre del individuo que decide en un momento dado romper con su palabra y tomar conscientemente el camino equivocado: Prometer a Eurídice su amor y su protección y acto seguido abandonarla en medio de un paraje selvático trae como consecuencia la muerte de ésta, tras la picadura de una serpiente; volver el rostro para mirar a su amada antes de la salida del Hades, sabiendo que era condición inequívoca no hacerlo, trae como consecuencia perderla para siempre; Por último Orfeo opta por la autodestrucción, ingiriendo el veneno que le ofrecen las perversas y vengativas  bacantes. Esta conclusión nos trae inmediatamente a la mente la muerte de Sócrates, el “filósofo” por antonomasia, quien eligió la muerte por cicuta antes que vivir renegando de sí mismo.

Esta ópera participa del nuevo estilo sinfónico del autor austríaco con esa vocación universalista que le caracteriza, estilo inaugurado en esta etapa londinense en el que las obras se proyectan hacia el público, al que hace partícipe de sus mensajes y sus enigmas. Por su estructura la obra está a medio camino entre la ópera y el oratorio. miniaturadeimagen|343x343px|Orpheus, statua de Bohumil Kafka|centro La muerte de Orfeo en esta obra es una gran cuestión filosófica que Haydn nos sirve en toda su magnitud, es el oyente el que tiene que extraer sus propias conclusiones. El mensaje de Haydn con esta obra es claro y universal: el amor es el motor de la vida, renegar de él solo trae la destrucción. La copa del placer (con el néctar del amor) de la que beben los dos amantes al comienzo del 2º acto pasa a ser en la última escena de la ópera la copa del veneno mortal que acaba con la vida y las esperanzas de Orfeo, para quien la vida, sin el amor de Eurídice, ya no tiene sentido. Con este final trágico el autor abre una nueva puerta, la que nos conduce de lleno al Romanticismo y su cosmovisión crítica y pesimista.

La música 1er Acto.

La Obertura sigue el modelo de los primeros movimientos de las sinfonías de madurez con introducción lenta, si bien su estructura y tonalidad (introducción lenta en Do menor y un movimiento rápido en modo mayor) también recuerda la Obertura de su oratorio “Il ritorno di Tobia”, lo que avalaría la tesis de pertenencia a un nuevo género híbrido: ópera con formato de oratorio. El Largo introductorio es una trágica premonición del desenlace final. El Presto que le sigue es bitemático: el tema A parece corresponder a Orfeo, es igual que el tema B de la gran aria de Orfeo en Fa menor del 2º acto. En cuanto al B, parece hacer referencia a Euridice, con sus grupetos encadenados, semejantes a los del primer accompagnato de la protagonista femenina. La música es de marcado carácter sinfónico, de gran sonoridad y refinados contrastes. El desarrollo es conciso y dramático, la reexposición es abreviada con acentos heroicos.

La 1ª escena tiene como protagonista a Eurídice, es compleja y se divide en 4 partes: accompagnato - coro (masculino) - accompagnato y aria. El número inicial es otro de los magistrales accompagnati haydnianos que describe todo el proceso psicológico por el que pasa Eurídice al verse perdida en un paraje boscoso lleno de peligros, Está escrito en la tonalidad simbólica de Mi b mayor que nos recuerda el bosque encantado del 3º acto de Armida. Está lleno de intrincadas modulaciones que alternan con siniestros unísonos a cargo de las cuerdas. Desemboca abruptamente en el potente Coro en Do menor “Ferma il piede principessa” a cargo de las voces masculinas que alternan con la soprano solista, creando una gran escena dramática. Acaba en pianissimo, generando una sensación de alejamiento progresivo muy original.

Otro enérgico accompagnato enlaza con la gran aria de Eurídice “Filomena abbandonata”, que contrasta una primera parte en Fa mayor de gran lirismo cercana al futuro estilo del “bel canto” con una segunda parte que comienza sorprendentemente en la dominante Do mayor, de carácter enérgico, impetuoso y de enorme dificultad vocal.

Un recitativo “secco” da paso a la 1ª escena de Orfeo, quien se presenta con el maravilloso accompagnato “Rendete a questo seno” a cargo del arpa (el instrumento de Orfeo) con las cuerdas en pizzicato que crea un efecto hipnótico. Enlaza con su gran aria “Cara speme” en Si b mayor, de forma bipartita, al igual que la anterior de Euridice. Comienza en tempo “Largo assai” con una nota sostenida (el fa dominante) de gran originalidad que evoluciona hacia una frase de carácter recitativo, tras una cadencia comienza el tema del aria, una hermosa melodía también cercana al “bel canto”. La segunda parte, rápida, arranca sorprendentemente en la subdominante Mi b mayor y contiene agilidades extremadamente difíciles.

La aparición de Creonte, padre de Eurídice, viene precedida de un “recitativo secco” y del Coro masculino “O poter dell’armonia” en Do mayor, de carácter jubiloso que alaba el poder de la música (hay una versión de la época con trompetas y timbales). Un breve “recitativo secco” da paso a la bella aria de Creonte en Mi mayor “Il pensier sta negli oggetti”, hay una cierta afinidad musical y espiritual entre el personaje de Creonte y el de Sarastro de “La Flauta Mágica”, como ya se dijo, ambas obras se compusieron simultáneamente.

Un último recitativo conecta con el magnífico duetto de Orfeo y Eurídice “Come il foco allo splendore” en Sol mayor. Está estructurado en 3 partes, Adagio, Allegro y Molto Vivace. El adagio es de gran lirismo, el Allegro comienza en Re mayor (dominante de sol), es apasionado y con pasajes de dificultad endiablada. Por último el Molto Vivace es la conclusión jubilosa de esta gran pieza de conjunto.

2º Acto.miniaturadeimagen|544x544px|Paysage avec Orphée et Eurydice – Nicolas Poussin.|centroEste acto 2º está diseñado a base de contrastes extremos para producir un mayor efecto dramático. Tal y como indica el propio autor, la ópera tiene previstas grandes y súbitas  transformaciones y este acto es un grandioso ejemplo de esta técnica, de la mano del mayor maestro de los contrastes. Nos encontraremos en este acto momentos de felicidad absoluta a los que suceden los más dramáticos y desgarradores pasajes imaginables.