El cine boliviano es el conjunto de producción cinematográfica realizada en Bolivia o en otros países por cineastas bolivianos o presupuesto en su mayoría de origen boliviano.

La historia del cine en Bolivia inicia a finales del , cuando se realizan las primeras proyecciones cinematográficas en la ciudad de La Paz. Por otra parte, las primeras filmaciones cinematográficas en Bolivia se realizaron a partir de la segunda década del .

Historia

Primeros años, en la época del cine silente En 1897, el teatro municipal Alberto Saavedra Pérez de la ciudad de La Paz —que luego se convertiría en la principal sala de la etapa del cine mudo— proyectó su primera película. Existen relatos de la llegada a Bolivia ese año de proyecciones en cinematógrafos traídos desde Chile y Perú, y de la visita de A. Jobler y Jorge de Nissolz, representantes de la Casa Lumière.

Las primeras filmaciones en Bolivia se llevaron a cabo a principios del . La primera película boliviana conocida es Retrato de Personajes Históricos y de Actualidad y data de 1904; realizada por la compañía Marine & Monterrey y presentada el 15 de agosto de ese año, mostraba la trasmisión de mando del presidente saliente José Manuel Pando al presidente Ismael Montes, posesionado pocos días antes, el 6 de agosto de 1904; podían verse también a otras autoridades de gobierno y algunas personalidades de la época; su presentación. Estas primeras realizaciones cinematográficas locales eran "vistas".

De este año data también la referencia más antigua en la prensa local dedicada al cine en Bolivia; el 20 de noviembre de 1904, El Comercio publica en la columna de sociales:

Un mes después el empresario José del Castillo presenta el primer espectáculo con el Kinetoscopio de Edison en Bolivia del que se tiene noticias; el 20 de diciembre de 1904, en el diario El Comercio de la ciudad de La Paz, en la columna de sociales, se publicaba el siguiente anuncio:

En 1905 llega a Bolivia el biógrafoSe conocía como "Biógrafos" a compañías itinerantes de espectáculos de variedades que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX incluían en sus programas la presentación de proyecciones cinematográficas cortas llamadas "vistas" que por lo general representaban a personajes y acontecimientos de la época. París del empresario Enrique Casajuana.

En junio de 1906 el biógrafo Iris recorría desde Antofagasta hasta La Paz, mostrando imágenes de la guerra ruso-japonesa, de Don Quijote de la Mancha, presidentes y otros personajes ilustres de Bolivia. Las primeras vistas cinematográficas se presentaron en el Teatro Municipal de la ciudad de La Paz. De ese año se conocen también otras vistas realizadas en Bolivia, como Paseo del Prado el día de Todos Santos del biógrafo Valenti.

En 1907, el biógrafo Olimpo filma y exhibe el documental La instalación del Congreso Nacional.

En 1909 los italianos De Voto y Margary realizan también varias proyecciones en el teatro municipal de la ciudad de La Paz.

Los precursores El año 1912 comienzan a trabajar Luis Castillo y J. Goytisolo, quienes se disputan el reconocimiento como primer cineasta boliviano. Castillo fue el precursor del cine en Bolivia, sus primeras películas consistían en Vistas locales, es decir, registros cortos del acontecer diario como desfiles, misas, procesiones y otros.

A partir de 1913 y hasta finales de la década de 1910 el espectáculo del biógrafo se establece entre las costumbres urbanas de la época. En 1915, funcionaban en La Paz cuatro salas estables: El viejo biógrafo París, el Teatro Municipal, el Cine Teatro y el Cine Edén, funcionaba también desde fines de la primera década del el Teatro Princesa de propiedad de la empresa teatral y cinematográfica Gabriel Camarasa en la calle Comercio de La Paz, donde se exhibían espectáculos teatrales de variedades y cinematográficos.

En 1916 la expedición alemana a cargo del Profesor Müller, registró cinematográficamente su visita a Tiahuanacu, siendo este uno de los pocos documentales de la época que han sobrevivido.

En 1920 un camarógrafo suizo recorrió el país realizando diversas tomas que agruparía después bajo el título de Bolivia, la Suiza de América.

En 1921, la compañía productora norteamericana Paramount exhibe en Bolivia el filme La Paz Bolivia, en la que de acuerdo a la prensa de la época, «nuestra ciudad se presenta como la urbe de los montes». Para entonces Bolivia ya había sido incorporada al circuito mundial de exhibición de películas, acaparado principalmente por la industria fílmica de Estados Unidos, que había desplazado a la industria europea durante la Primera Guerra Mundial. Hollywood recién surgía, pero los canales de distribución comenzaban a estar bajo el control de las productoras norteamericanas, siendo que ya desde aquella época Bolivia y otros países de América Latina dependían de la producción cinematográfica norteamericana.

Primeros largometrajes bolivianos thumb|left|300px|El fusilamiento de Alfredo Jáuregui del 5 de noviembre de 1927. En 1923 llega a Bolivia el cineasta italiano Pedro Sambarino, que había trabajado varios años en Argentina. El italiano crea la empresa S.A. Cinematográfica Boliviana, que luego se convertiría en Bolivia Films. Una de las primeras producciones realizadas en Bolivia por Pedro Sambarino es Actualidad de La Paz. En 1924, el italiano filma Por mi Patria, documental que buscaba reflejar una visión global del país y sus costumbres, realizado con vistas a los festejos del Centenario de la República.

El 14 de julio de 1925 se estrena Corazón Aymará, el cual es considerado el primer largometraje boliviano. Realizado por Pedro Sambarino, es una adaptación de la obra teatral La huerta de Ángel Salas. Aparentemente ese mismo año (1925) José María Velasco Maidana produce otro largometraje titulado La profecía del lago; el filme no llegó a presentarse ante el público debido a la censura, al tratarse de los amoríos entre un 'pongo' y la esposa del dueño de una hacienda; esto transgredía las estructuras de la época en las que predominaban prejuicios raciales y sociales, por lo que incluso se llegó a intentar secuestrar la película para incinerarla.

El 9 de septiembre de 1926 se estrena otro largometraje boliviano: La gloria de la raza, obra del arqueólogo Arturo Posnansky; presentaba cuatro actos a lo largo de los cuales un científico, interpretado por el propio Posnansky, realiza un recorrido por varias culturas precolombinas desde los Urus a Tiahuanacu, guiado por un anciano nativo. En la filmación colaboró el realizador boliviano Luis del Castillo. De esta película solamente queda un pequeño folleto editado para el estreno, en el que se describe detalladamente el argumento y se incluyen algunas fotografías del rodaje.

En 1927 se realizaron dos películas que registran el fusilamiento de Alfredo Jáuregui, hijo menor de una familia acusada del asesinato del expresidente José Manuel Pando, y cuyo caso judicial tuvo gran repercusión en la sociedad. Una de estas películas titulaba El fusilamiento de Jáuregui y fue realizada por Del Castillo. La otra, rodada por Posnansky, se llamaba La sombría tragedia del Kenko. La exhibición de ambas obras se intentó prohibir, llegando incluso a detenerse a Del Castillo, exigiendo que las películas sean entregadas para ser archivadas en la Corte Suprema junto a los obrados del proceso; finalmente ambas pudieron ser estrenadas. El fusilamiento de Jáuregui era un cortometraje que se limitaba a mostrar escenas de la ejecución. En cambio la obra de Posnanky era un mediometraje que reconstruía los hechos desde el asesinato del expresidente, pasando por el juicio y concluyendo en la ejecución. A finales de 2012 se encontró una copia de El fusilamiento de Jáuregui con el nombre de El Bolillo Fatal o el Emblema de la Muerte, título distinto al de su exhibición inicial que, sin embargo, contiene, además del nombre de Castillo como autor de la misma, todos los acontecimientos descritos como pertenecientes a El Fusilamiento de Jáuregui, siendo la única copia conocida del documental censurado en 1927.La cinemateca boliviana anuncia el hallazgo de “El Bolillo Fatal”. Publicado en El Diario el 12 de noviembre de 2012, de acuerdo a la investigación de Carolina Cappa y María Domínguez.

thumb|right|300px|Escena del largometraje boliviano Wara Wara de 1930 Entre 1928 y 1929 se producen algunos documentales referidos a los viajes del presidente Hernando Siles por la República. Llegan también en estos años cineastas extranjeros, como el equipo alemán del noticiero Deulig woche, y el cineasta inglés Bee Mason, autor de un largo documental llamado De los llanos a los Andes. Se crea además la productora Urania Films de José María Velasco Maidana, autor en 1928 de los cortometrajes Amanecer indio y Pedrín y Pituca. En la segunda mitad de 1929, Velasco Maidana realiza Wara Wara, obra cinematográfica fundamental del cine mudo boliviano por sus pretensiones y la magnitud del proyecto, basada en un argumento del escritor Antonio Díaz Villamil; el filme narra una historia ambientada en tiempos de la conquista española. El título original de la película debió ser El ocaso de la tierra del sol, sin embargo debido a problemas con la protagonista no se pudo continuar el proyecto inicial y algunas escenas filmadas para ese primer argumento se incorporaron después a Wara Wara, en la que participaron varios intelectuales bolivianos de la época, entre los que se puede nombrar al pintor Arturo Borda, la escultora Marina Núñez del Prado y el poeta Guillermo Viscarra Fabre. El personaje estelar fue interpretado por Juanita Tallansier, participando también el intérprete Emmo Reyes.

Wara Wara se estrena a inicios de 1930 logrando el éxito en el público. A mediados de ese año, Velasco Maidana presenta Actualidades Urania n.º 1.

El fin del cine silente y la guerra del Chaco En junio de 1931, se realiza la primera proyección sonora en el Teatro Municipal de la ciudad de La Paz, marcando el inicio del nuevo rumbo cinematográfico y el fin del cine silente.

Entre 1932 y 1933 Mario Camacho, cochabambino que había participado en un rol secundario en Wara Wara y al mismo tiempo en diferentes tareas técnicas, se une a José Jiménez y Raúl Durán Crespo, e inician el rodaje de un nuevo largometraje de ficción, El hijo de Choqueyapu, poco antes del inicio de la guerra del Chaco, conflicto bélico entre Bolivia y Paraguay. Luego, este proyecto daría lugar al filme Hacia la gloria, drama bélico con las actuaciones de Matilde Garvía, Donato Olmos, Manuel Sagárnaga, Enrique Mendoza, Valentina Arze y Arturo Borda, quien además dirigió algunas escenas. Los realizadores de la película montaron un sistema de fonógrafos detrás de la pantalla para el acompañamiento sonoro de la película, convirtiendo a Hacia la gloria en la primera película sonora boliviana.

Entre 1933 y 1936, la guerra del Chaco se convirtió en el tema central de los realizadores cinematográficos en Bolivia, intentando realizarse varios proyectos como Alerta de Mario Camacho, que no llegaron a concretarse.

En ese periodo, el fotógrafo Luis Bazoberry se incorporó al ejército como aerofotogrametrista, por lo que pudo fotografiar el conflicto bélico, además de registrar varias tomas con una pequeña cámara que Bazoberry llevó consigo. El clima del Chaco dejó inservible buena parte del material fílmico de Bazoberry, pero con lo que pudo conservar, concluida la guerra, Bazoberry montó en España la película La Guerra del Chaco o Infierno verde, tomas de fotografías fijas y una banda sonora a sus filmaciones. El filme no tuvo mucho éxito pero representa un testimonio de la guerra, en el que se registran incluso la firma del armisticio y la confraternización entre tropas de ambos bandos.

Juan Peñaranda Minchín colaborado por Mario Camacho y José María Velasco Maidana realizó La Campaña del Chaco, largometraje con textos de Casto Rojas que se estrenó el 1 de julio de 1933 con mucho éxito.