Aroche es un municipio y localidad española de la provincia de Huelva, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situado frente a las últimas estribaciones de Sierra Morena y es parte importante del parque natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Con una superficie de casi 500 km², el término municipal incluye los parajes naturales de Las Peñas y Sierra Pelada y Rivera del Aserrador, lugar de anidamiento del buitre negro. El municipio cuenta con una población de .
Historia Se tiene constancia de la ocupación humana de Aroche desde la prehistoria, en el Paleolítico y Neolítico la presencia de materiales líticos no deja dudas sobre esta ocupación con más de un centenar de yacimientos repartidos por su extensión. Una de las zonas más destacadas en cuanto a material lítico son Las Peñas.
Durante la Edad del Cobre hay varios poblados en alturas cercanas a las riberas, estos, son al aire libre con viviendas de ramas y barro, en su término existen numerosos dólmenes. En la Edad del Bronce se asiste a una disminución de la población y en cuanto a la cultura material encontramos una fuerte influencia portuguesa. La Edad del Hierro asistimos a una importante ocupación de pueblos célticos en zonas elevadas de los Picos de Aroche y de las Peñas principalmente. La agricultura continuará siendo el modelo de explotación del territorio.
Durante la ocupación romana uno de los principales objetivos de los romanos fue la eliminación de castros celtas de difícil acceso. Este proceso de romanización lo finalizará Augusto, con la implantación de una centuriación romana en el territorio y la construcción de una ciudad ex novo, Arucci Turobriga, en los Llanos de la Belleza, una única ciudad producto de una mutatio oppidi. La ciudad romana se despoblará progresivamente a partir de finales del , teniendo una ocupación marginal entre los siglos y
Los árabes también poblaron la zona. Siendo el castillo almohade de Aroche construido bajo el mandato de Abu Yaacub Yúsuf a mediados del , Al-Razi describe el castillo como perteneciente a la Cora de Baya, así mismo, Ibn Galib la sitúa dentro de la misma Cora y la nombra como , de ello, se desprende que Aroche era un 'iglim' de la Cora de Beja (actual Portugal). A mediados del , comienza la reconquista portuguesa por la Orden del Hospital de San Juan, comandadas por el prior Alfonso Peres Farinha. En el (1250), se habían conquistado Moura, Serpa, Aracena y Aroche, rompiéndose la frontera y creando recelos entre Castilla y Portugal al rebasar este el margen derecha del Guadiana. Aroche fue conquistada a los árabes por Alfonso III. En 1267 se firma el tratado de Badajoz que establecía la frontera en el Guadiana, pasando Aroche a manos de Alfonso X, que tras su muerte y llegada de Sancho IV se reforzaría la frontera con Portugal con la Banda Gallega. La frontera, y por lo tanto Aroche, será lugar de enfrentamientos continuos debido a los límites fronterizos.
Las discrepancias entre Sancho II con la Santa Sede hacen que este busque apoyo en el rey castellano Fernando III, ayuda que le ofreció a cambio de la renuncia por su parte de los territorios al este del Guadiana, cuestión que Sancho II delega en su hijo Alfonso X, volviendo a la Corona castellana los enclaves de Aroche y Aracena. Entre 1249 y 1251, muerto Sancho II, su hermano Alfonso III reconquista entre otras poblaciones Aroche y Aracena. En 1255, Alfonso III da fuero lusitano a Aroche y en 1267 se restableció la frontera, fijada en el río Guadiana. Aroche, junto con Cala y Santa Olalla, contó con aljamas judías, la de Aroche estaba situada en la actual farmacia de la calle Puerta de Sevilla. En 1594 Aroche formaba parte del reino de Sevilla y contaba con 535 vecinos pecheros.
En el la documentación apunta que la villa ya estaba amurallada, aunque la muralla medieval no se corresponde con la conservada del y que a día de hoy sigue en píe gran parte de la muralla.
El y la guerra de Restauración Portuguesa (1640-1668) marcarán un momento de gran intensidad para Aroche, sobre todo debido a su posición fronteriza. Antes de comenzar la guerra las incursiones, robos y saqueos se intensifican. Aroche contaba entonces con unos 300 soldados protegiendo la villa y unas 14 piezas de artillería. En 1642 el capitán Juan Bautista Corbachino redacta un informe de la plaza de Aroche de incalculable valor histórico (A.M.A. Leg. 7), dado que repasa descriptivamente todo el sistema defensivo de la villa. La inminente contienda hace disminuir la población, dado que los vecinos buscan lugres más alejados de la frontera, pero también debido a las epidemias de peste, una de las más graves en 1649. Los enfermos eran sacados de las murallas y recluidos en ermitas rurales, como la de San Mamés, cuyos frescos fueron blanqueados como medida de desinfección. La guerra finaliza en 1668, tras un intenso proceso de enfrentamientos y derrotas por parte del ejército español. Portugal, con la ayuda de Francia e Inglaterra consigue la independencia, trazando definitivamente la frontera entre ambos reinos. La vida se normaliza, aunque la pobreza y la despoblación salpican el territorio.
La guerra de sucesión española (1700-1715) también influyó negativamente en la comarca de la Sierra, viéndose Aroche de nuevo inmerso en levas y pobreza. Una vez más la posición fronteriza de Aroche la convirtió en escudo protector de Sevilla. La presencia de soldados además no mejoraba las condiciones de los vecinos, sino todo lo contrario, dado que había que mantenerlos y alojarlos a costa del pueblo. Con Felipe V de nuevo el miedo a un conflicto con Portugal es el responsable de que contemos con otro interesante documento, de 1735, un informe militar del Comisionado Extraordinario Joseph Díaz Infante (S.G.E., Caja 58, n.º2), ante la necesidad del ejército de conocer el estado de la fortaleza arochena. A partir de mediados de siglo y con la frontera más en calma, Aroche parece que comienza a recuperarse demográficamente y a poder realizar un mayor aprovechamiento agrícola y ganadero de sus tierras.
A inicios del durante la Guerra de Independencia (1808-1814) el general Ballesteros estableció un hospital militar en el Convento de la Cilla en 1811, a cargo de monje Fray Juan Bross y que debía atender a los heridos del Sur de Badajoz, a los del Andévalo onubense y a la propia Comarca de la Sierra. En 1809 ante el temor de que la guerra alcanzara la Sierra, en Aroche al igual que en otros pueblos se formaron dos compañías de milicias. El miedo, el hambre y el mantenimiento de los soldados se convirtieron de nuevo en los problemas de la población que se verán agravados donde las desigualdades en el reparto de tierra se harán cada vez más insostenibles. Tras la división administrativa provincial que determina que Aroche y el resto de la Comarca Serrana pertenecerían a Huelva, rompiendo así su vinculación a Sevilla iniciada por el rey Alfonso X el Sabio, poco después Aroche pierde gran parte de su término, al organizar la Diputación una colonización de la franja fronteriza y la creación de un nuevo municipio, Rosal de Cristina, posteriormente Rosal de la Frontera. Este proceso no discurrió de forma pacífica, y los arochenos en varias ocasiones atacaron y quemaron las chozas de los colonos, protestas que se materializaron por parte del Ayuntamiento de Aroche con numerosas quejas a diferentes instancias del estado. Las desamortizaciones, tanto la de Mendizábal como la de Madoz no causaron demasiadas consecuencias en Aroche. Con la primera se enajenaron y vendieron los bienes de la comunidad de monjes Jerónimos, el Convento de la Cilla, que cayó en manos de un particular de Sevilla; con la segunda apenas se produjeron cambios, dado que las tierras realengas de Aroche habían quedado en la segregada Rosal. El núcleo urbano de Aroche, una vez finalizados los períodos de contiendas, rebasa la muralla, quedando ésta en el mejor de los casos incluida entre las construcciones y en el peor dinamitada para permitir la expansión urbanística. Durante algún tiempo las construcciones aumentan con cierto descontrol y escasa ordenación, colonizando las laderas de los cerros y generando edificaciones con grandes desniveles adaptados a la topografía, perdiéndose gran parte de los posibles niveles arqueológicos existentes, tal y como se ha podido comprobar en los posteriores estudios e investigaciones sobre Aroche
A finales del y principios del en Aroche comienzan a desarrollarse de forma importante movimientos obreros, destacando el personaje de Félix Lunar, que emigraría posteriormente a la Cuenca Minera onubense, donde se convertiría en uno de los más destacados sindicalistas del movimiento obrero; o la Sociedad de Obreros El Alba con su proyecto de la Comunal, un proyecto social de creación de electricidad y harina, con la intención de abaratar precios y favorecer el empleo y las condiciones de pobreza de las clases trabajadoras. En las primeras décadas del esta Sociedad de Obreros convocó huelgas e intentó regular las contrataciones y sueldos ante los abusos de los terratenientes. Estos movimientos culminan en 1930 con la fundación local de la Unión General de Trabajadores (U.G.T.) y del Partido Socialista Obrero Español (P.S.O.E.). Estas organizaciones tuvieron un destacado papel durante la II República, momento de gran dinamismo social. Esto, sumado a la existencia de una numerosa y reivindicativa masa obrera, y a la concentración de las propiedades en pocas manos, se convertirán en importantes agravantes tras el golpe de Estado militar en 1936. Tras el 18 de julio en Aroche hay un período de mes y medio donde se constituye el Comité Revolucionario que otorga poder absoluto a las organizaciones obreras y republicanas y se produce una huelga general de facto y se colectivizan los bienes, organizándose la defensa de la República. Se producirán entonces enfrentamientos con la guardia civil, atrincherada en el cuartel, y algunos defensores del golpe, documentándose las primeras muertes. A finales de agosto del 36, tras la entrada del ejército nacional se inicia un duro período de represión de las organizaciones obreras, de sus representantes, de sus afiliados y simpatizantes. Esta represión produce huidas a la Sierra e intentos de alcanzar el frente republicano, con desigual resultado para muchos de ellos. Aroche será duramente castigado, habiéndose documentado más de 200 personas asesinadas por el bando golpista, además de muchos cientos de represaliados, donde se incluyen cientos de condenados a penas de prisión, decenas de mujeres “paseadas”, decenas de desaparecidos tras su huida al frente o a la Sierra, algunos incluso víctimas en el exilio o recluidos en campos de concentración nazis
Durante la guerra civil española sufrió una fuerte represión. En la segunda mitad de 1937 fueron ejecutadas 47 vecinos de la localidad por el bando sublevado. El párroco Manuel Sánchez Cáceres dejó constancia de lo ocurrido:
Tras la finalización de la guerra, los años 1940 serán conocidos popularmente como “los años del hambre”, donde la frontera posibilitará el desarrollo del contrabando, casi la única salida que tendrán los familiares de los represaliados y víctimas del franquismo. Fueron años donde se documentan numerosas muertes por caquexia, muertes de niños y mujeres por desnutrición. Los patronos libres de presión social ejercerán un poder absoluto sobre la masa obrera. La guerra civil y las primeras décadas de la dictadura, serán un duro golpe para un pueblo pequeño, donde las amenazas y los abusos contra la clase obrera perdurarán durante décadas, marcando una fuerte separación ideológica entre izquierda y derecha, aún prevaleciente en la población. En los años 1950 y 1960 muchos arochenos y arochenas emigran buscando nuevas oportunidades y una vida mejor. Las condiciones en el campo no habían mejorado y la falta de oportunidades anima a muchos vecinos a emigrar a Cataluña principalmente.