thumb|250px|Palacio del Congreso de la Nación Argentina, construido por Víctor Meano, ejemplo de armonioso eclecticismo en el cual predominan detalles neoclásicos y neorenacentistas. miniaturadeimagen|Casa antigua, construida con piedra sin argamasa. Usada por viajeros que transportaban ganado. Pie del Nevado de Acay, provincia de Salta. miniaturadeimagen| Fachada de una casa del , ubicada en la calle Humberto 1 y Balcarce, en la ciudad de Buenos Aires. miniaturadeimagen|Interior de la capilla Santa Rosa de Lima en la localidad de Santa Rosa de Tastil, provincia de Salta. Por arquitectura de Argentina se entiende a la existente desde el principio de la hispanización, aunque fuese en el .

Arquitectura y urbanismo precolombinos

En el territorio argentino hubo pocas urbanizaciones antes de la llegada de los europeos en el s. XVI, por lo cual lo poco que dejaron los indígenas auténticos, nativos del territorio que luego será Argentina: (atacameños y paziocas por ejemplo) y luego, los vestigios que brevemente dejaron los invasores quechuas del Tahuantisuyo (extranjeros invasores procedentes del Perú) son pocas cosas: pueden hallarse algunas construcciones precolombinas en el Noroeste, entre las cuales destacan: Tastil, el Pucará de Tilcara, el Shincal, las ruinas de Tolombón y de la antigua Quilmes, en los Valles Calchaquíes (no confundir con la populosa ciudad de Quilmes bonaerense), en general casi todas las edificaciones precolombinas más elaboradas son o han sido básicas: pequeños edificios construidos con adobes (hoy casi todos desaparecidos por la acción del tiempo, como ocurre en Palo Blanco) o lajas de piedra dispuestas en hiladas imbrincadas sin argamasa ni revoque ni ningún exornado permanente, con una reducida puerta de acceso y cubiertas con techos de paja. Una pequeña variante de esta arquitectura precolombina fueron las pocas viviendas colectivas semisubterráneas construidas por los henia-kamiare o comechingones en las zonas más frías de las Sierras de Córdoba y San Luis.

Arquitectura en tiempos de España y hasta aproximadamente los 1860 thumb|right|250px|La demolida Recova Vieja de la ciudad de Buenos Aires que se emplazaba linealmente de norte a sur en el medio de la Plaza de Mayo, en 1864. Al fondo se puede apreciar el también demolido primer edificio del Teatro Colón. thumb|250px|Primera fotografía (daguerrotipo) del Cabildo de Buenos Aires original, tomada en 1852. Todavía tenía el reloj español de 1763, y el Escudo Nacional en la fachada. Notar la ubicación de entonces para la Pirámide de Mayo y como el edificio del Cabildo porteño aún poseía cuatro arcadas más que ahora, las cuales fueron demolidas. thumb|250px|Recovas en la ciudad de Salta. left|thumb|150px|El edificio del Cabildo de Córdoba a fines de con su antigua torre, actualmente demolida. La arquitectura de la Argentina se puede decir que empezó a inicios de la colonización española en el , a pesar de que fue en el que las ciudades del país alcanzaron su esplendor. Ciudades como Córdoba, Salta, Mendoza, y también Buenos Aires, conservan una pequeña parte de su histórica arquitectura colonial española a pesar de su crecimiento urbano.

La simplicidad del estilo barroco rioplatense se aprecia (el cual pese a estar adscripto al barroco en lo arquitectónico, por su frecuente sencillez fue uno de los menos barrocos) claramente en Buenos Aires, en las obras de los arquitectos italianos como Andrea Blanqui, Juan Bautista Prímoli y Antonio Masella, en las iglesias de San Ignacio, la basílica de Nuestra Señora del Pilar, la Catedral y el Cabildo de la misma ciudad. En cambio en las ciudades del interior, especialmente en Córdoba y Salta se nota un barroco más elaborado, lo mismo que el singular barroco jesuíticomisionero que aún se puede admirar en las ruinas de San Ignacio Miní, Corpus, Loreto, etc. en la provincia de Misiones.

Ciudades como Córdoba, Salta y también Buenos Aires, conservaron su patrimonio histórico colonial a pesar del crecimiento. En la época colonial, siendo entonces el territorio que hoy es la actual Argentina uno de los territorios más periféricos, relativamente pobres y menos poblados del Imperio español, careció de muchos edificios importantes: se destacaron más que nada los templos de la Iglesia católica, por ejemplo los de la Catedral de Córdoba (Argentina) (obra cumbre del barroco colonial español en el territorio de Argentina) o las hoy en ruinas iglesias de San Ignacio Miní). En cuanto a la arquitectura civil esta fue austera; destacándose los edificios de los cabildos como el (hoy demolido en más de un 50%) Cabildo de Buenos Aires, el Cabildo de Córdoba y el Cabildo de Salta, del antiguo Cabildo de San Miguel de Tucumán solo quedan fotos muy antiguas que indican era un relativamente gran edificio de dos plantas con arquerías corridas. Otros importantes edificios del tiempo de la colonia española también fueron demolidos, por ejemplo el adusto y sencillo Fuerte de Buenos Aires o la interesante Recova de Buenos Aires. En cuanto a la arquitectura civil llana, durante la colonia apenas llamaban la atención cerca de las Plazas Mayores (en pleno microcentro o casco histórico) algunas “mansiones” de familias adineradas que tenían más de una planta de elevación (y por eso eran llamadas altos) y un patio con aljibe rodeado de brocal, en lo demás casi la única vivienda familiar era el rancho con techo de paja (o como mucho lujo, con tejas musleras, techo a dos aguas, casi siempre construido con adobes, paredes con pocos vanos, por ejemplo pocas ventanas) sin vidrios en las pocas ventanas y frecuentemente con un aljibe o “balde” o “jagüel” simple casi siempre sin brocal o con un brocal muy rudimentario.

El barroco se termina con la introducción del neoclásico, el cual llega unos años más tarde a la Argentina, trayendo la ideología de la vuelta al orden clásico de la arquitectura grecorromana. Este movimiento surge en el y se extiende hasta el XIX, atravesando la revolución ante los españoles. El apogeo del neoclásico continúa luego de la caída del virreinato, ya que adopta esta cultura europea, es en este entonces que comienza la construcción de por ejemplo, el primer Teatro Colón, utilizando el hierro en su cubierta, material que medía el avance de un pueblo. Es importante mencionar los inicios de este estilo en Argentina, ya que se extienden a lo largo de la historia, podría decirse que en Buenos Aires, muchos edificios siguen este estilo, el cual va a prevalecer a lo largo de muchos siglos, manteniendo de alguna forma sus influencias europeas.GUTIERREZ, Ramón. Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica. (https://arqunmhistoria.files.wordpress.com/2016/09/gutierrez-ramc3b3n-arquitectura-y-urbanismo-en-iberoamc3a9rica.pdf)

De la época de la Colonia han quedado valiosos edificios; la Manzana Jesuítica en la ciudad de Córdoba; la Manzana de las Luces en la Ciudad de Buenos Aires; Los Cabildos de ciudades como el Cabildo de la ciudad de Córdoba, Luján (Buenos Aires), el Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires; la Casa de Tucumán (o Casa de la Independencia, la cual, como la Recova de Buenos Aires, es un ejemplo del estilo tardocolonial español); iglesias de los siglos , y en distintas partes del país; casas en los cascos antiguos, etc.

Aunque muchos crean que el enorme palacio de Juan Manuel de Rosas en la (entonces estancia de San Benito de Palermo era de estilo colonial, lo cual hizo reafirmar a Domingo Faustino Sarmiento que hasta 1853 pudiendo haber tenido Rosas un palacio versallesco solo se contentó con proseguir la influencia de la “atrasada” España) en realidad ya evidenciaba con líneas severas y simples el influjo de la arquitectura italiana.

Desde 1860 a la Belle Époque e incluso el art déco thumb|300px|Foto de la demolida Aduana Nueva, con la Casa Rosada en construcción asomando detrás. (ca. 1890)miniaturadeimagen|El demolido edificio del Primer Teatro Colón (1857-1888) frente al ángulo noreste de la Plaza de Mayo, hoy manzana del Banco Nación. El primer edificio del Teatro Colón estaba cubierto por un valioso techo de hierro forjado en Irlanda. thumb|300px|El destruido (en la segunda mitad de los 1970) Teatro Argentino de La Plata obra con detalles renacentistas diseñada por Leopoldo Rocchi; foto del edificio en una postal de principios del . 300px|thumb|Conventillos del Barrio de La Boca que deben en gran medida su abigarramiento a la obra de Benito Quinquela Martín.

Luego de la reunificación argentina, y apaciguadas las luchas fratricidas, comenzó a mirarse con aprecio a la arquitectura europea no española, especialmente la italiana (como se observa en la Casa Rosada) y la francesa, en el segundo caso se destacó Pierre Benoît. Desde 1853 a 1880 se destacó un estilo particular de Argentina, denominado italianizante que fusionaba la antigua arquitectura colonial con estilos clásicos, de ella quedan centenares de exponentes a lo largo y ancho del país.

Tras la batalla de Caseros en 1853 no solo hubo una premura de pintar de verde todo lo que antes estaba pintado de colorado (rojo)...faroles, puertas, ventanas, etc. ya que el rojo punzó era un símbolo del derrotado Partido Federal, sino que atinadamente se buscó darle un aspecto lo más europeo no hispanocolonial a las principales ciudades y de éstas a la ciudad de Buenos Aires (que entonces abarcaba aproximadamente la décima parte del actual territorio del área urbanizada de la ciudad de Buenos Aires).

Desde los 1860 se destaca el trabajo de los maestros mayores de obras, muchos de ellos italianos, que construyeron numerosamente viviendas en las principales ciudades argentinas, para las familias de la incipiente clase media fue típica la llamada casa chorizo llamada así porque dentro de una manzana edilicia tal tipo de vivienda, teniendo casi siempre un pequeño jardín delantero y casi absolutamente siempre un extenso jardín trasero (que solía servir de gallinero y huerta hogareña), uniendo tales jardines poseía un relativamente largo pasillo al cual daban longitudinalemte las principales «piezas» (cuartos) e incluso (bastante separados el uno de la otra) el baño (de pozo ciego) y la cocina hogareña adyacente a un salón comedor para una familia numerosa.

A partir de 1880 comienzan a prosperar los movimientos academicistas, eclécticos e historicistas como las obras realizadas por el argentino Pedro Benoit (hijo del francés Pierre Benoît). Paralelamente en ese mismo período el estilo art nouveau se desarrolló en distintas ciudades del país, encontrándose hoy en casi todas las grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario, ciudad de Córdoba, Tucumán, Mendoza entre otras ciudades grandes, medianas y pequeñas; miles de obras; siendo este estilo uno de los más abundantes. De fines del data la construcción de la avenida de Mayo en la Capital Federal, la cual comenzó a abrirse en 1889 y fue inaugurada en 1894, la avenida de Mayo -cuyos edificios originales indudablemente poseían grandes valores arquitectónicos bellepoquianos- tuvo sin embargo ciertos hechos contradictorios en su construcción: se demolió gran parte del Cabildo de Buenos Aires y totalmente la Recova de la Plaza de Mayo porque según las opiniones de entonces, tales edificios de tal valor histórico recordaban a la época de la colonia española, del mismo modo fueron demolidos la entonces moderna Aduana Nueva o Aduana Taylor y el primer edificio del Teatro Colón. Ya en 1910 el célebre periodista viajero francés Jules Huret se sorprendía por la velocidad con que se construían edificios y se demolían otros en la ciudad de Buenos AiresHURET, JULES: En Argentina (2 volúmenes, 1911-1913) y De La Plata A La Cordillère Des Andes (1913). (la arquitectura en Argentina ha sufrido y sufre las destrucciones de edificios valiosos en «aras del progreso» que muchas veces es un mero pretexto para la especulación inmobiliaria como ocurrió en los 1990 con la demolición del histórico Teatro Odeón y aún se prosigue en gran parte de la ciudad de Buenos Aires).