miniaturadeimagen|300px|Una maestra y su clase en la localidad de El Saucejo (Sevilla), hacia 1931, en los inicios de la Segunda República Española que prestó especial atención a la mejora de la educación en España. El magisterio en España se refiere a los maestros de la educación infantil y de la enseñanza primaria, primer escalón del sistema educativo español.
Historia Véase también Historia de la educación en España. El magisterio durante la Segunda República Española
Los primeros decretos o principios aprobados en la II República fueron:Mariano Pérez Galán: "La enseñanza en la Segunda República" Consultado en diciembre de 2014 Reorganización del Consejo de Instrucción Pública (órgano asesor del Ministerio de Educación en aquella época), cuyo presidente fue Miguel de Unamuno (rector). Supresión de la enseñanza religiosa obligatoria: este tema se plasmará publicando un decreto sobre congregaciones y confesiones religiosas. Este, regula y suprime la obligatoriedad de la enseñanza de la religión, basándose en la libertad religiosa y la libertad de conciencia del niño y del maestro. Creación de las Misiones Pedagógicas. Supondría una continuación de la idea de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) llamada “la extensión universitaria” y el objetivo era extender la cultura general o modernización docente, la educación en aldeas, villas y lugares que lo necesiten, fundamentalmente en población rural y la educación ciudadana. Bilingüismo: se defiende o reivindica desde Cataluña. Se expresará en un Decreto de 1931 en el que se reconoce la existencia de distintas lenguas. El Decreto dice, que en el caso catalán, la enseñanza se practicará en lengua materna hasta los 8 años en la escuela, bien castellano o bien catalán. La atención a la escuela primaria, ya que se pensaba que era la piedra angular de la educación. Se propusieron la construcción de 27000escuelas (el reto más importante) para escolarizar al millón de niños que no asistían a la escuela, ya que en aquel momento no había. La creación se haría a través de un Plan Quinquenal: año: 7000 escuelas. 2.º año: 5000 escuelas. año: 5000 escuelas. 4.º año: 5000 escuelas. 5.º año: 5000 escuelas.
El problema fue que necesitaban financiación, cerca de 400000000 (cuatrocientos millones) de pesetas a través de la deuda pública. Hay que darse cuenta de que en este momento hay una recesión económica mundial (el crack del 29). Al final, no se construyeron las escuelas que se pensaban.
Se intenta dotar de una ley educativa acorde con el pensamiento de la II República, y Lorenzo Luzuriaga fue quien elaboró el documento con los siguientes principios básicos: La educación pública deber ser una función esencial del Estado. No obstante, puede delegar en la región, en el municipio… siempre que estas entidades justifiquen solvencia económica y cultural. Se acepta la existencia de la enseñanza privada siempre que no persiga fines políticos o partidistas. Laicismo: La educación pública debe ser laica. La escuela debe dar información sólo sobre la historia de las religiones como otra materia más, con especial referencia a la religión católica. Si los padres lo solicitasen, el Estado debería poner los medios oportunos para suministrar esta enseñanza religiosa, pero siempre fuera de la escuela. La enseñanza deber ser gratuita, especialmente en la primaria. Para la Universidad se reservará un 25% de matrícula gratuita. La educación debe tener un carácter activo y creador, también permanente, dando cursos de perfeccionamiento al profesorado. La educación pública debe tener un carácter social, la escuela debe integrarse en la sociedad y por tanto, deberá de haber una mayor conexión entre los padres y la comunidad educativa. Defienden la coeducación, es decir, la educación mixta, donde los niños y niñas deben de formarse juntos conforme a un mismo programa, y esta idea sería aplicable a todos los grados de enseñanza. La educación pública constituye un todo unitario, integrado por 3 niveles con comunicación entre ellos: Primaria. Tendría 2 modalidades: voluntaria (4-6 años) y Básica (6-12 años) Secundaria. Consistiría en 2 ciclos: prolongación de primaria (12-15 años) y preparación para cursos universitarios (15-18 años) Superior o tramo universitario El profesorado: Se necesita que el docente esté convencido del programa pedagógico para que este no fracase, necesitándose por lo tanto, una concienciación y preparación adecuadas por parte de los maestros. Asimismo, se produjo una notable mejora de las retribuciones de los docentes. En cuanto a su número, los cálculos más conservadores reflejan un aumento en las plazas de maestro de 37500 a 50500 entre abril de 1931 y abril de 1935.
Durante la II República nos encontramos con dos momentos diferenciados: El Bienio Progresista (1931-1933) y el Bienio Conservador (1934-1936):
Primer bienio de la Segunda República Española (1931-1933)
En 1931 se regula la educación de adultos a través del Decreto del Patronato de Misiones Pedagógicas, que supone un gran precedente de la Animación Sociocultural. Los destinatarios serían la gente que habita las zonas más alejadas, desatendidas o deprimidas del territorio español. Tendrían un enfoque educativo, cultural, pero no instructivo ya que se quiere dinamizar la motivación, estímulos o disfrute cultural más que los contenidos o alfabetización en sentido estricto. Su objetivo era difundir la cultura general, la orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares con atención especial a la población rural. Las actividades que se llevaban a cabo eran de carácter: Cultural: bibliotecas populares, lecturas públicas, conferencias sobre temáticas variadas (sanitarias, agrarias), sesiones de cine, etc… Social: reuniones con los responsables de las misiones, conferencias con temática política… Socioeducativo: actividades que tienen conexión directa con elementos de la educación formal, como cursillos de perfeccionamiento para maestros de la zona.
En 1932 se crea la sección de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, lo que supuso la incorporación de estudios pedagógicos a la Universidad. En ese mismo año se aprueba el Decreto sobre la Inspección de la Primera Enseñanza, y en ella se percibía a los inspectores como facilitadotes de aprendizaje, que pueden y deben orientar a los profesores, y tendrán un perfil técnico-pedagógico. Este decreto supuso una revolución. Se crea también la Inspección General de Segunda Enseñanza, en las mismas líneas que la Primaria, pero más adelante en el tiempo. También se aprueba el Decreto de Inamovilidad de los Inspectores, ya que antes, cuando molestaba un inspector, se le enviaba a otro lugar. De este modo se propicia que pudieran trabajar con independencia, autonomía y estabilidad para ejercer su profesión y se considera una medida muy importante. Se crean a su vez, las Juntas de Inspectores, para que coordinen esfuerzos.
En 1933 se aprueba la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, donde se elimina al estamento eclesiástico de las funciones docentes y al retirarlo, se crea la Junta de Sustituciones, lo que significaba, que cuando un profesor no podía acudir a sus clases, le sustituía otro maestro.
Se aprueba una pequeña reforma de la Universidad, donde, entre otras medidas, se toma nota de las reclamaciones de los alumnos y se eliminan los exámenes de cada asignatura.
Se crea la Universidad de Verano Internacional de Santander donde se comenzaron a dar clases también a europeos atraídos por la mejora del sistema educativo español. Su sede quedó fijada en el Palacio de la Magdalena de esa ciudad, que anteriormente fue residencia de verano de los Reyes de España entre 1913 y 1930 por donación del Ayuntamiento de Santander al rey Alfonso XIII. Después de la guerra civil que acabó con la República, la universidad pasaría a cambiar su denominación republicana por la denominación franquista "Universidad Internacional Menéndez Pelayo".
Segundo bienio de la Segunda República Española (1934-1936) Etapa de retroceso (popularmente llamada en su momento "contrarreforma") en la que se pierden muchos de los aspectos que habían puesto la educación en España a la altura de las principales potencias mundiales."La educación en la Segunda República" (Estudio de la UPCT) Consultado en diciembre de 2014 Las elecciones de 1933 dieron el poder a la CEDA, un partido de coalición de los sectores reaccionarios y tradicionalistas de la derecha española. Algunas de las consecuencias en la política republicana en el campo de la educación fueron:
Prohibición de la coeducación en escuelas primarias, por lo que, niños y niñas estudian por separado y se pretendió extender a más. Supresión de la Inspección Central de Educación, argumentando que no había presupuestos para ello. Supresión del Decreto de Inamovilidad de los Inspectores. En la Universidad, se suprime la representación estudiantil en los órganos de gobierno. La consecuente disminución del número de alumnos.
El magisterio durante el franquismo
Posiblemente el colectivo de funcionarios que fue objeto de una depuración más dura y exhaustiva por parte del bando sublevado fue el cuerpo de maestros nacionales a los que un decreto del 10 de diciembre de 1936 de la Junta Técnica del Estado, en los inicios de la guerra civil española, les advertía que «no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar, a los envenenadores del alma popular». Muchos de ellos, además, fueron asesinados. «La finalidad de la depuración era inicialmente la destrucción de la obra escolar republicana, acabar con el laicismo, la coeducación, la organización democrática de la enseñanza y el espíritu de innovación pedagógica», afirma Santiago Vega Sombría. En su lugar se proponían implantar una educación reaccionaria, antiliberal, agresivamente nacionalista española y ultracatólica. La depuración de los maestros ―a los que se hacía responsables de la «caótica» situación de España― y de los enseñantes en general, se reguló en el Decreto 66 de 8 de noviembre de 1936 (aunque las depuraciones habían comenzado mucho antes por orden de las autoridades militares), en cuyo preámbulo se decía lo siguiente:
La Orden creaba cuatro comisiones: la A que se ocuparía de la depuración del personal de las universidades; la B de las escuelas de Arquitectura, de Ingeniería y de Comercio; la C del profesorado de los institutos de Segunda enseñanza y las Escuelas Normales y los inspectores de Primera Enseñanza; y la D que depuraría el personal de Enseñanza Primaria, incluidos los no docentes. Esta última estaría presidida en cada provincia por el director del Instituto de Segunda Enseñanza de la capital e integrada por un inspector de Primera Enseñanza, el presidente de la ‘’Asociación de Padres de Familia’’ y dos personas de «máximo arraigo y solvencia moral y técnica». En la Circular de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado dirigida a los miembros de las Comisiones Depuradoras de 7 de diciembre de 1936, firmada por José María Pemán, se les decía, después de culpar de todo los males a la Institución Libre de Enseñanza, que «es preciso combatir resueltamente el sistema seguido desde hace más de un siglo de honrar y enaltecer a los inspiradores del mal».