La batalla de Vukovar (, , Bitka za Vukovar) fue un asedio de 87 días contra la ciudad de Vukovar, en el este de Croacia, entre agosto y noviembre de 1991. Durante dicho conflicto se enfrentaron las tropas del Ejército Popular Yugoslavo (JNA, serbocroata: Jugoslovenska narodna armija), con el apoyo de diversas fuerzas paramilitares serbias, y la Guardia Nacional Croata (ZNG, croata: Zbor narodne garde), posteriormente integrada al Ejército de Croacia.
En su momento, fue la batalla más feroz y prolongada de toda Europa, y Vukovar fue la primera ciudad importante europea totalmente destruida desde la Segunda Guerra Mundial. Cuando Vukovar cayó el 18 de noviembre de 1991, cientos de soldados y civiles fueron masacrados por las fuerzas serbias y por lo menos 31 000 civiles fueron deportados de la ciudad y sus alrededores.
La batalla dejó exhausto al JNA y fue un punto de inflexión en la guerra de Croacia. Un alto el fuego fue declarado un par de semanas más tarde. Vukovar permaneció en manos serbias hasta 1998, cuando fue reintegrada pacíficamente a Croacia.
Antecedentes izquierda|miniaturadeimagen|Vista de Vukovar desde el Danubio en 1917. Vukovar es un importante centro regional en la frontera oriental de Croacia, situada en el este de Eslavonia en la margen oeste del río Danubio. El área contaba con una población diversa de croatas, serbios, húngaros, eslovacos y de otras nacionalidades, que habían vivido juntos durante siglos en relativa armonía antes de la guerra de Croacia. Previo a la guerra era una de las zonas más ricas de Yugoslavia.Fiscal v. Mrkšić, Radić & Šljivančanin – Juicio, 27 de septiembre de 2007, pág. 8. Desde hace mucho tiempo la prosperidad de Vukovar se reflejaba en sus construcciones de arquitectura barroca, las mejores de Croacia.
La región experimentó importantes cambios demográficos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando sus habitantes alemanes fueron expulsados, y llegaron serbios y montenegrinos de otras partes de Yugoslavia. En el último censo de Yugoslavia en 1991, el municipio de Vukovar, que incluía a la ciudad y pueblos de los alrededores, tenía 84 189 habitantes, de los cuales el 43,8% eran croatas, el 37,5% eran serbios y el resto eran miembros de otros grupos étnicos. En el área céntrica de la ciudad había un 47% de croatas y un 32,3% de serbios.
Desde 1945, la República Federal Socialista de Yugoslavia fue gobernada como un Estado federal compuesto por seis repúblicas constituyentes: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia. La actual frontera entre Serbia y Croacia se definió en 1945 por una comisión del gobierno federal yugoslavo, que asignó las áreas con una población de mayoría serbia a la República Socialista de Serbia y las que tenían mayoría de población croata a la República Socialista de Croacia. Esto dejó una gran minoría serbia en territorio croata.
Después de que el líder yugoslavo Josip Broz Tito muriera en 1980, el nacionalismo étnico, reprimido durante tanto tiempo, revivió, y las repúblicas comenzaron a afirmar su autoridad con más fuerza que el debilitado gobierno federal. Mientras que Eslovenia entró en una fase de democracia multipartidista y liberal, Croacia se inclinó hacia una política nacionalista y autoritaria, y el presidente autoritario y comunista serbio Slobodan Milošević se oponía a cualquiera de estas reformas, y trató de aumentar el poder del gobierno comunista yugoslavo. En marzo de 1989, la crisis en Yugoslavia se profundizó tras la adopción de algunas enmiendas a la Constitución socialista serbia. A través de ellas, el Gobierno serbio reafirmó sus poderes efectivos sobre las provincias autónomas de Kosovo y Vojvodina. En 1990, Eslovenia y Croacia celebraron elecciones que acabaron con los regímenes comunistas, y permitieron el ascenso al poder a los partidos pro-nacionalistas en ambas repúblicas. En Croacia, la Unión Democrática Croata (HDZ, del croata: Hrvatska Demokratska Zajednica), llegó al poder, con Franjo Tuđman como presidente.
El programa de Tuđman fue rechazado por muchos miembros de la minoría serbia de Croacia, hacia quienes era abiertamente agresivo. Esta sensación fue, además, fuertemente reforzada por algunas controvertidas declaraciones de miembros del HDZ y por una retórica imprudente que era cualquier cosa menos pacífica. Sirva como ejemplo una recordada declaración pública de Tuđman en la que se congratulaba de que su mujer no fuera «ni serbia ni judía». Además, el empleo de iconografía nacionalista, alguna de ella recuperada directamente del movimiento nacionalista croata Ustacha que fue responsable, durante la Segunda Guerra Mundial, de la desaparición de probablemente más de 100 000 serbios, no contribuyó a rebajar las tensiones.
Desde mediados de 1990, el Partido Democrático Serbio (SDS, del croata: Srpska Demokratska Stranka) organizó una rebelión armada en zonas habitadas por los serbios en Croacia y estableció la autodeclarada República Serbia de Krajina con el apoyo encubierto del gobierno serbio y grupos paramilitares serbios. El gobierno croata perdió rápidamente el control de grandes zonas de la República. En febrero de 1991, los serbios de Krajina declararon su independencia de Croacia y anunciaron que se unirían a Serbia. Otras comunidades serbias de Croacia también anunciaron que se separarían y establecieron sus propias milicias.
Preludio de la batalla El conflicto entre serbios y croatas se extendió a Eslavonia oriental a principios de 1991. El 1 de abril, los habitantes serbios cercanos de Vukovar y de otros pueblos en Eslavonia oriental comenzaron a construir barricadas en los caminos principales. El Beli Orlovi, un grupo paramilitar serbio liderado por Dragoslav Bokan, estuvo activó en la zona del pueblo serbio de Borovo Selo, al norte de Vukovar. El 1 de mayo, Gojko Šušak, un ministro del gobierno croata y ardiente nacionalista, disparó personalmente tres misiles antitanque contra casas habitadas por serbios en Borovo Selo. No hubo bajas, pero el ataque exacerbó las tensiones étnicas. A principios de mayo, las fuerzas croatas atacaron otra vez el mismo pueblo, perdiendo la vida 20 civiles serbios aproximadamente. Después de los combates en Borovo Selo, el conflicto se intensificó. Al día siguiente, las fuerzas paramilitares serbias emboscaron dos autobuses de la policía croata en el centro de Borovo Selo, matando doce policías e hiriendo a otros 22. También murieron tres serbios en el atentado. Las matanzas de Borovo Selo fueron los peores actos de violencia que habían sucedido entre serbios y croatas desde la Segunda Guerra Mundial hasta ese momento.«Another Person Killed in Ethnic Clashes, Federal Presidency Convened», Stefanovic, 4 de mayo de 1991 Estas enfurecieron a muchos croatas y provocaron un repentino aumento en la violencia étnica por toda Eslavonia.
derecha|miniaturadeimagen|Un paramilitar serbio patrullando en Erdut, Eslavonia Oriental, 1991. Poco tiempo después, unas unidades del JNA entraron en Borovo Selo. El viceministro del interior de Croacia, Milan Brezak, acusó al JNA de apoyar la iniciativa militar en apoyo de la creación de la Gran Serbia. Más tarde, estallarían escaramuzas con armas de fuego en la región entre las milicias. En Vukovar, los croatas hostigaron a los residentes serbios, en ocasiones con violencia. La policía croata tomó la estación de radio local, Radio Vukovar, por la fuerza, y el personal serbio de la estación, la cual tenía miembros de varias etnias, fueron despedidos y reemplazados por croatas. Las milicias serbias bloquearon en forma sistemática rutas de transporte en zonas rurales pobladas en su mayoría por serbios cerca de Vukovar, y en cuestión de días solo se podía llegar al pueblo a través de un camino sin pavimento que pasaba por pueblos croatas. La atmósfera en Vukovar se decía que era "criminal".«Hatred rages out of control in Croatia», Tanner, 6 de mayo de 1991
El 19 de mayo de 1991, el gobierno croata sostuvo un referéndum a nivel nacional para decidir la declaración de la soberanía. En Vukovar, al igual que en otros lugares en Croacia, los nacionalistas serbios de línea más dura instaron a los serbios a boicotear el referéndum, mientras que los moderados abogaron por usar la elección para registrarse y mostrar su oposición a la independencia. Muchos serbios sí votaron,Tanner, 20 de mayo de 1991 pero el referéndum finalizó con un 94 % votando a favor de la independencia a nivel nacional.
La violencia dentro y en los alrededores de Vukovar empeoró luego del referéndum por la independencia. Ataques con armas de fuego y bombas fueron reportados en repetidas ocasiones en los pueblos aledaños.Stankovic, 20 de junio de 1991 Los paramilitares serbios expulsaron a miles de personas que no eran serbias de sus hogares en la municipalidad.BBC Summary of World Broadcasts, 9 de julio de 1991 Los paramilitares croatas, liderados por Tomislav Merčep, atacaron a los serbios en Vukovar y sus alrededores dejando entre treinta y ochenta y seis serbios desaparecidos o muertos, y obligando a miles de otros a dejar sus hogares. Un representante del gobierno croata en Vukovar informó a las autoridades en Zagreb que «la ciudad era nuevamente víctima del terror, de lucha armada y de tiroteos provocativos con consecuencias inimaginables. La política que se ha seguido hasta el momento ha creado una atmósfera de terror entre las poblaciones serbia y croata». Hombres armados de ambos bandos destruyeron y saquearon cientos de casas y granjas en el área.Lekic, 24 de julio de 1991
El conflicto hacía menos claras las diferencias étnicas. Muchos serbios que habían vivido en Vukovar por generaciones, conocidos como los starosedioci o antiguos colonos, resistieron la propaganda que venía de Belgrado y Knin y continuaron conviviendo en forma pacífica con sus vecinos croatas. Los došljaci, o recién llegados, cuyas familias habían sido relocalizadas del sur de Serbia y Montenegro para reemplazar a los alemanes que fueron deportados después de 1945, eran los más entusiastas con los llamados nacionalistas. Paolo Rumiz describe como «trataron de ganarse a sus compañeros étnicos para la movilización patriótica, y cuando no pudieron lograrlo, los mataban, saqueaban sus propiedades y sus bienes, o los expulsaban de sus tierras. Los antiguos colonos no se dejaron agitar en contra de las otras nacionalidades». Cuando los croatas escapaban de la guerra, por lo general le entregaban las llaves de sus casas a sus vecinos serbios para que se las cuidasen, ya que confiaban más en ellos que en la policía croata. Sabrina P. Ramet comentaba que la característica distintiva de la guerra en Eslavonia era «la movilización de aquellos que no habían sido integrados en la vida multi-cultural de las ciudades contra el multiculturalismo urbano». El exalcalde de Belgrado, Bogdan Bogdanović, caracteriza el ataque contra Vukovar como un acto de «urbicidio», un ataque deliberado al urbanismo.
Fuerzas opositoras derecha|miniaturadeimagen|Mapa de Vukovar y sus alrededores.|alt=Mapa de Vukovar y sus alrededores.