Turrialba es el cantón número 5 de la provincia de Cartago. Costa Rica. Fue creado el 19 de agosto de 1903, durante la administración del presidente de la República Lic. Ascensión Esquivel Ibarra, producto de la gestión política de don Jenaro Bonilla Aguilar. Es uno de los cantones más extensos del país.
La ciudad de Turrialba es la cabecera cantonal; está a una altitud de 646 , en el valle que conforma el río del mismo nombre y se encuentra a 64 kilómetros de San José, la capital costarricense.
Toponimia El origen del nombre Turrialba es muy discutido, algunas versiones señalan que este proviene del aragonés: Torrealba o del latín “Turris alba” y que se usó para denominar al volcán; sin embargo, la versión más aceptada es la que asegura que Turrialba es un nombre de raíz indígena aunque se especula cual fue la palabra original, entre ellas se proponen Turrarva, Turiarva o Toriavac. Durante las primeras incursiones de los españoles a territorio costarricense se mencionan los poblados de “Turrialva la Grande y Turrialva la Chica”. Lo único seguro hasta el momento, es que de estos escritos de los españoles es de donde nace el actual nombre del cantón.
Apodos del cantón A lo largo de la historia Turrialba ha sido reconocida por los siguientes sobrenombres: La Campiña Azucarera, La Puerta al Atlántico, El puerto sin mar, "LLuvialba"
Historia Periodo precolombino El territorio que ocupa la actual Turrialba, ha sido habitado desde hace milenios por grupos indígenas. Estudios arqueológicos han revelado la existencia de vida humana desde el 9000 a.C. y el Museo Nacional de Costa Rica tiene registrados 289 sitios arqueológicos en el cantón. Con respecto al Periodo de Cazadores-Recolectores, hay en Turrialba tres Complejos Arqueológicos de vital importancia ya que de estos es de donde se ha obtenido la mayor parte del registro arqueológico para este periodo, estos son: Florencia, Atirro y Guardiria; este último se haya frente a las compuertas de la represa hidroeléctrica Angostura. Guardiria es especialmente importante porque es el único sitio en Costa Rica donde se hallan restos de megafauna y actividad humana para la misma época. En este se encontraron animales como el mastodonte y el perezoso gigante; además, de puntas de proyectil de los tipos “cola de pez” y Clovis, asimismo diversos artefactos en lítica (jaspe principalmente) como martillos, raspadores, cuchillos entre otros. La hipótesis más aceptada entre los arqueólogos señala, que la ocupación del sitio Guardiria se debió a la formación de lagunas y ciénagas en la confluencia del río Reventazón con el Tuis, allí los cazadores-recolectores aprovechaban la venida de los animales a beber agua para cazar. Turrialba cuenta con una densidad de sitios arqueológicos muy alta y de estos hay para todos los periodos arqueológicos; sin embargo, existe uno de relevancia por demás conocida entre los costarricenses. El Sitio Guayabo, ubicado en las laderas del Volcán Turrialba, es el único que ha sido declarado por el gobierno como Monumento Nacional y recientemente se le ha dado la calificación de Patrimonio Mundial de la Ingeniería por la Asociación Americana de Ingenieros Civiles. Guayabo fue construido cerca del año 900 d.C. y se cree que formó parte de un centro ceremonial y posiblemente la cabecera de algún cacicazgo. Este sitio fue durante principios de siglo la Hacienda Guayabo, propiedad de la Familia Troyo y en él, el señor Carlos Aguilar, primer arqueólogo costarricense, hizo varios trabajos de investigación y recopiló varios artefactos dentro de los que destacan estatuas de piedra, lápidas y variedad de vasijas, así como objetos en oro y jade. La zona del actual monumento nacional fue reconstruida para poder ser exhibida y se forma por montículos, plazas, zonas funerarias, petroglifos, un acueducto aún en funcionamiento y salen del sitio al menos tres calzadas, una de ellas, la denominada: Caragra es casi perfectamente lisa y al parecer se enrumba hacia la actual ciudad de Turrialba. Guayabo fue desocupado alrededor del año 1300 d.C. por razones aún desconocidas. Se desconoce además la extensión del sitio arqueológico ya que la mayoría del territorio del parque nacional está cubierto por bosque. Se han hallado otros sitios con características similares a Guayabo en todo el cantón turrialbeño; sin embargo, no están en buenas condiciones para ser reconstruidas o estudiadas a profundidad.
Asentamiento indígena Turrialba es una de las poblaciones más antiguas de Costa Rica. Se cree que el origen de la palabra Turrialba es de origen indígena. La palabra "turru" o "turu" entra en muchos vocablos indígenas y también la terminación "vac", españolizada en "va". Se tienen registros que desde el año de 1563 ya se hablaba de Turrialba, Turriarva, o Turiarva.
De un estudio sobre los aborígenes "Huetar" se cree que Turriarva es la pronunciación huetar de Toriáravac, es decir, "ara de los Toris" (Altar de sacrificio de los Toris).
El pueblo indígena de Turrialba es distinto de la actual ciudad de Turrialba, establecida a mediados del . Este primer asentamiento fue una reducción indígena establecida por los españoles en Costa Rica, a principio del . En los documentos aparece citada indistintamente como Turrialba o Turrialva.
En el ilegal reparto de encomiendas efectuado en 1569 por Pero Afán de Ribera y Gómez aparecen mencionados dos pueblos llamados Turrialba, uno de ellos citado como Turrialba la Chica, que se hallaba ubicado "al otro lado del río del pedregal". Sus reyes se llamaban Tabaco y Huerra. El pueblo de Turrialba propiamente dicho parece haber sido de dimensiones considerables, puesto que tenía al menos 1400 habitantes (aunque algunas interpretaciones sugieren que se trataba de 1400 familias), y el de Turrialba la Chica al menos 700 habitantes (o 700 familias).
Los encomenderos de Turrialba fueron Luis González de Estrada (con 400 indígenas o familias), Alonso Pérez (400), Diego de Alvarado (300) y Juan López (300), y los de Turrialba la Chica un tal licenciado Olibera (400) y Francisco Lobo (300).
Los franciscanos establecieron una reducción en Turrialba, cuya iglesia fue dedicada a San Francisco. Posteriormente el pueblo quedó comprendido en el Corregimiento de Turrialba y Alcaldía Mayor del puerto de Suerre. A lo largo del , la población turrialbeña disminuyó gradualmente, como resultado de las enfermedades y los malos tratos.
En 1663, según un informe del Gobernador de Costa Rica Don Rodrigo Arias Maldonado y Góngora, Turrialba era el último de los pueblos indígenas ubicado en la ruta de Cartago hacia Matina, y dependía de la doctrina franciscana de San Buenaventura de Atirro, en una región de caudalosos ríos y ciénagas. En 1666 el pueblo fue pasajeramente ocupado por la expedición del pirata Eduard Mansvelt.
Para 1697 solamente quedaban diez familias indígenas en Turrialba. En el censo de los pueblos indígenas efectuado en 1709 se indicó que en Turrialba había veinte familias; sin embargo, el pueblo desapareció poco después, ya que en 1737, cuando el Gobernador Francisco Antonio de Carrandi y Menán recorrió la ruta hacia Matina, solo halló en el sitio de Turrialba un rancho para albergue de los viajeros.
Periodo colonial A la llegada de los españoles a territorio turrialbeño, existía en este varios cacicazgos como el de Cuquerrique, Turriarva, Toyotique y Atirro. La colonización de Turrialba no se dio por el Caribe como sería lógico, sino más bien desde la meseta central costarricense. En 1540 el Rey Felipe II, concedió permiso a Diego de Gutiérrez (aun siendo una persona de edad avanzada y enfermo de gota) iniciar por vez primera la conquista de la Provincia de Nueva Cartago, es así como en noviembre de 1543, el Gobernador Diego de Gutiérrez al mando de 80 españoles partió de Granada, Nicaragua, tomó la ruta conocida como la “Vía del Tránsito” y llega a la desembocadura del río Suerre (hoy Pacuare) donde seis millas río arriba funda la Villa de Santiago. En este sitio los Caciques Kamakiri y Cocorí lo visitan. La lluvia y la carencia de alimentos imposibilitan la empresa conquistadora con lo que muchos españoles desertan y quedan solo el Gobernador, su sobrino, un marino y cuatro criados. Frustrado el Gobernador por el fracaso, manda a su sobrino a Nicaragua por refuerzos, este los consigue y dentro del grupo vino el milanés Jerónimo Benzoni quien dejó registro de todo.
El 4 de octubre de 1544 logra abastecerse y ese día la fragata del gobernador es seguida por cuatro canoas de indígenas quienes llegan unas 30 millas adentro; exactamente donde antaño se unía el río Reventazón con el Pacuare. Llegados a ese punto el Gobernador funda un poblado con el nombre de San Francisco (actual Manila) y justo allí Diego de Gutiérrez traiciona a Kamakiri y Cocorí y les puso una soga al cuello exigiéndoles oro, Kamakiri logra escapar, no así Cocorí quien muere en el lugar. Después de 11 días los indios inteligentemente los dirigen probablemente al actual poblado de La Suiza, para en la mañana del 12 de diciembre de 1544 llegar al valle de Teotique en pleno dominio del cacique Tayutic donde en una batalla la mayoría de los españoles perecieron. El Gobernador fue el primero en morir y según Benzoni, momentos antes de ser asesinado gritaba: “¡Toma oro cristiano, toma oro!”.
Para 1569 los conquistadores reportaron 2100 nativos, aunque no fue sino hacia 1575 la primera ocasión en que el gobernador Perafán de Rivera logró la primera reducción de indígenas. A partir de este momento la población aborigen sufrió una considerable disminución debida principalmente a las enfermedades traídas por los españoles (sarampión y viruela por ejemplo) al punto que en 1680 se calcula la población en 33 indígenas.
Turrialba comenzó a cobrar importancia hacia el final del periodo colonial cuando la posesión de tierras representaba prestigio social más que económico, así pues, la región de Turrialba era propiedad de españoles peninsulares o criollos de clase alta. Cerca del 1600 existían tres caminos importantes que atravesaban el cantón, a saber: Camino Real, Camino de Misioneros y Camino de Tierra adentro. El primero de ellos era el utilizado para comunicar a la Alcaldía Mayor de Nicoya con la ciudad de Esparza, este continúa hasta Cartago y de allí al mar Caribe, este camino cruzaba Turrialba por el sector oeste del río Reventazón; el segundo salía de Cartago atravesaba la Cordillera de Talamanca y se dirigía a Panamá y el tercero servía también para comunicar al centro del país con el Caribe con la diferencia que a su paso por Turrialba, cruzaba al cantón por el margen este del río Reventazón. En el año de 1665 ocurrió un hecho particularmente importante en la historia de este cantón. El Gobernador de Jamaica tuvo intenciones de apoderarse de territorio costarricense con el fin de que el Imperio Británico tuviera comunicación directa con el Océano Pacífico; se encomendó esta tarea a los piratas Manspheld y Morgan quienes partieron de Jamaica el 16 de marzo de 1665 con 800 marineros, el desembarco en playas de Costa Rica fue el día 8 de abril de ese mismo año en el lugar conocido como Portete.
Llegados los piratas a Matina, aprisionaron a 35 personas y de este grupo, logra escapar el indígena Esteban Yapirí quien era nativo del pueblo de Teotique (actual Tayutic). Yapirí corrió hasta su pueblo para narrar al Cura Fray Juan de Luna lo acontecido, este último envió un informe a Cartago que llegó el día 14 de abril. Al día siguiente Don Juan López de la Flor (Gobernador y capitán general de la Provincia de Costa Rica) ordenó a los Capitanes de Infantería: Don José de Guevara y Don José de Bolívar trasladarse hasta la trinchera de Quebrada Honda y al Capitán de Caballería: Don José de Alvarado apostarse en Santiago de Paraíso.