El Reino de la Araucanía y la Patagonia (), también denominado Reino de Nueva Francia (), fue un intento fallido de establecer un estado en territorio mapuche y tehuelche bajo la autoridad del aventurero francés Antoine de Tounens. El estado, nunca reconocido, fue instituido formalmente con un decreto proclamado por su creador el 17 de noviembre de 1860.

Tounens, procurador del Tribunal de primera instancia de Périgueux (Francia) devenido en aventurero, afirmó que las regiones de la Araucanía y la Patagonia oriental no dependían de los estados vecinos, Argentina y Chile, por lo cual podían proclamarse independientes bajo su soberanía. En consecuencia, viajó a las regiones de la Patagonia chilena y tuvo algún contacto con algunos loncos mapuches, quienes deseaban mantener su independencia de los gobiernos argentino y chileno. No hay pruebas concluyentes de que los mapuches lo considerasen su soberano o incluso un gobernante.

Tounens fue arrestado el 5 de enero de 1862 por las autoridades chilenas, encarcelado y declarado mentalmente insano en un juicio celebrado en un tribunal de Santiago el 2 de septiembre de dicho año.Robert L. Scheina, Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899, Brassey's, Incorporated, 2003, página 367. El 28 de octubre de 1862 fue expulsado de regreso a Francia.Jacques Lagrange, Le roi français d'Araucanie, PLB, 1990, página 11. Intentó regresar a Araucanía y Patagonia en tres ocasiones para reclamar su supuesto reino, pero fue detenido en cada una de ellas y expulsado de Argentina y de Chile.

Desde su muerte, existe una línea sucesoria de pretendientes al trono.

Historia thumb|left|180px|Escudo original del Reino de la Araucanía y la Patagonia. thumb|upright|Orélie Antoine de Tounens con vestido tradicional mapuche.

Antecedentes En 1858, Antoine de Tounens, (nacido Antoine Orélie Tounein) procurador del Tribunal de primera instancia de Périgueux en Francia después de ser influido por la lectura de una traducción francesa del poema La Araucana de Alonso de Ercilla, decidió ir a Araucanía para fundar allí un reino.Christian Rudel, Le Chili, KARTHALA Editions, 2011, página 114.

En las décadas de 1850 y 1860, Francia buscaba crear un imperio colonial, organizando los territorios ya sometidos o ejerciendo su influencia sobre naciones independientes de manera similar a la de Gran Bretaña. En este contexto aparecen textos que reclaman el establecimiento de colonias de poblamiento o protectorados franceses en territorios no ocupados por las naciones «civilizadas», es decir europeas. Entre estos lugares, uno de los mencionados son la Patagonia, tierra apenas conocida y prácticamente despoblada que algunos cartógrafos consideraban como una entidad separada de los estados sudamericanos adyacentes.

El reino Tounens llegó en 1858 al puerto de Coquimbo y después de pasar algún tiempo en casa de una dama francesa en Valparaíso y luego en Santiago, se dirigió a la Araucanía desde el puerto de Valdivia. Allí se contactó con el lonco Quilapán, al que sugirió la idea de fundar un Estado para el pueblo mapuche con la promesa de lograr apoyo diplomático francés para los mapuches durante la época final de la Guerra de Arauco. Su propósito era, según aseguraba en su correspondencia, «civilizar a los araucanos».Sarramone, Alberto. Orllie-Antoine I: un rey francés de Araucanía y Patagonia, p. 73/74 Quilapán permitió el ingreso de Tounens a sus tierras, cuyo paso estaba prohibido para los huincas (extranjeros).

El 17 de noviembre de 1860 de Tounens fundó allí el «Reino de la Araucanía» y se autoproclamó soberano bajo el nombre de Orélie Antoine I.Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche: (siglo XIX y XX). Ediciones Sur, Santiago 1996 (primera edición 1985). Página 186 y ss.

En los días siguientes, Tounens promulgó la constitución del reino y, según su propio testimonio, el 20 de noviembre del mismo año declaró la anexión de la Patagonia, estableciendo como límites el río Biobío en Chile por el norte, el océano Pacífico por el oeste, el océano Atlántico por el este desde el río Negro en la actual Argentina hasta el estrecho de Magallanes, límite austral continental del Reino.de Tounens, Antoine(1863). Orllie-Antoine 1er, roi d'Araucanie et de Patagonie : son avénement au trône et sa captivité au Chili, relation écrit par lui-même, París, Librería Thévelin, p. 31.

Las escasas fuentes históricas aseguran que tuvo contacto con algunas autoridades del pueblo mapuche, sin embargo, el rey nunca tuvo el control de ningún punto del territorio. Las autoridades tradicionales mapuches continuaron en sus funciones, no se alteraron las costumbres y el estado nunca llegó a establecerse. Tounens aparentemente fue aceptado por un grupo de jefes locales («arribanos», habitantes de los valles de la Precordillera), en especial por Quilapán, como un extranjero capaz de lograr el apoyo de una potencia europea; no hay indicios de que lo reconociera como soberano, si bien Quilapán siguió algunos de sus consejos y le permitió usar el título de rey.Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche: (siglo XIX y XX). Ediciones Sur, Santiago 1996 (primera edición 1985), página 188. Los mapuches conocidos como «abajinos», gente de los llanos del Valle Central, entre los ríos Biobío y Toltén, nunca reconocieron a Tounens y lo denunciaron ante Saavedra. Tampoco fue aceptado por Namuncurá, sucesor de Calfucurá, quien se consideraba «argentino» y el propio Tounens no menciona a otros importantes loncos mapuches o tehuelches como Sayhueque, cuyos territorios, empero, reivindica.Vilella, Mariano (2014) El trono de la Araucanía y Patagonia. Una sucesión de falsos príncipes.

Tounens viajó a Valparaíso para dar a conocer su reino al presidente chileno Manuel Montt, quien no reconoció el nuevo Estado. Después de que el aventurero regresara a la Araucanía, el gobierno chileno bajo el mandato del nuevo presidente José Joaquín Pérez ordenó la búsqueda y arresto del proclamado rey, bajo el cargo de perturbación del orden público. La prensa chilena consideró que sus acciones podían servir como precedente para una intervención en Sudamérica de Napoleón III, similar la realizada en México en apoyo a Maximiliano de Habsburgo.Méndez, Laura (2007) "Mi vida por un reino". En TeH. Nº 477, pp.20-27.

Prisión e intentos de retorno Uno de sus acompañantes, criollo y probablemente miembro del ejército chileno, lo entregó a orillas del río Malleco, en enero de 1862, siendo trasladado a Nacimiento y luego a Los Ángeles. Antoine de Tounens fue juzgado, él asumió su propia defensa, y a instancias del cónsul francés, declarado mentalmente insano por un fallo de la corte de Santiago del 2 de septiembre de 1862Robert L. Scheina, Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899, Brassey's, Incorporated, 2003, página 367. y expulsado a Francia el 28 de octubre de 1862.Jacques Lagrange, Le roi français d'Araucanie, PLB, 1990, página 11.

En Europa, Tounens promocionó su aventura, siendo apoyado por algunos empresarios para financiar un segundo viaje, realizado a fines de 1869. Sin embargo, durante aquellos años, el gobierno chileno había realizado maniobras militares en el territorio para incorporarlo a la República, por lo que Tounens no fue recibido con el apoyo anterior, debiendo huir a Buenos Aires. El historiador chileno Bengoa supone que en esta ocasión llegó con un navío cargado con armas y algunos pertrechos militares.Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche: (siglo XIX y XX). Ediciones Sur, Santiago 1996 (primera edición 1985), página 187, nota.

Tras intentar tres nuevos ingresos en 1870, 1874 y 1876, Tounens, en un último intento, solicitó al gobierno argentino una parcela para establecerse como colono en el Valle del Río Negro, petición que le fue negada. En consecuencia viajó a Olavarría para entrevistarse con algunos indígenas locales pero comprobó que estos estaban ya en tratativas con el estado argentino. Enfermo, fue internado en el hospital Francés de Buenos Aires y en 1877 volvió a Francia. De regreso en Tourtoirac consiguió trabajo en el ayuntamiento y murió el 17 de septiembre de 1878. Sobre su lápida se lee: “Aquí reposa Orellie Antoine, Rey de Araucanía y Patagonia.”

Un testimonio oral de su presencia es el de Juan Calfucurá, hijo del célebre toki pampeano Calfucurá, quien dijo a su entrevistador cincuenta años después de la aventura de Tounens:

El 28 de agosto de 1873, un tribunal de París dictaminó que Antoine de Tounens, conocido como «rey de Araucania y Patagonia», nunca pudo justificar su condición de soberano.Le XIXe siècle : journal quotidien politique et littéraire,1873.

Territorio

thumb|Extensión del territorio reclamado por el Reino sobre fronteras actuales. El territorio reclamado por Tounens correspondía a aquellas comarcas que no habían sido sometidas por la corona española ni por sus estados sucesores, la República Argentina y la República de Chile. Tounens las consideraba Terra nullius ya que, como asegura en su proclamación, «... no depende de ningún otro estado; ... se halla dividida por tribus...» No obstante, ambos estados, Argentina y Chile, reivindicaban dichos espacios como propios en virtud del principio de uti possidetis ya que habían sido nominalmente parte del imperio español.

Gran parte de la Patagonia oriental ubicada al sur del Río Colorado se encontraba habitada por los tehuelches y pueblos pampas araucanizados, mientras que al occidente de los Andes el límite entre mapuches y chilenos estaba definido por el río Biobío, de acuerdo a lo estipulado en el Parlamento de Quilín de 1641. Por este tratado, las parcialidades mapuches reconocían la soberanía del rey de España, y este se comprometía a garantizarles el control del territorio. de Rosales, Diego (1877-1878) “Historia General del Reino de Chile, Flandes Indiano”, libro VIII, capítulo 3.

En el comienzo de la conquista, la Patagonia fue parte de la Gobernación de Nueva León, concedida por la corona española al noble Simón de Alcazaba y Sotomayor. Fracasado el intento de colonización, las autoridades de Buenos Aires y Santiago establecieron puestos en la región oriental y occidental, respectivamente, y celebraron tratados con las autoridades indígenas que controlaban el territorio. La administración española, sin embargo, nunca deslindó los territorios patagónicos entre la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata.

Es así que diversos asentamientos españoles existían hacia el sur de los límites mencionados; Valdivia, Osorno y el archipiélago de Chiloé habían sido territorios de la corona de Castilla con anterioridad a la independencia de Chile y fueron posteriormente incorporados a este país, mientras su gobierno avanzaba en la colonización de Llanquihue desde 1845, especialmente con inmigrantes de origen alemán. Asimismo existieron poblaciones de fundación hispánica al oriente de la cordillera de los Andes, tales como Carmen de Patagones. El territorio en torno al estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego también, fue habitado por pobladores chilenos y argentinos desde la década de 1840.

Los grupos indígenas mapuches y tehuelches ocupaban el territorio que Tounens reclamaba como su reino, la mayor parte de ellos resistiendo con diferentes estrategias la presión de los estados nacionales surgidos de la independencia.

En Chile, reconocidos como parte de un conflicto y firmantes de tratados con el gobierno central, los mapuches alternaban las alianzas y los ataques con el gobierno de Santiago. No siempre sus acciones eran coordinadas, ya que no había una autoridad central; algo que Tounens menciona, también, en su proclamación; «... un gobierno central es reclamado, tanto por el interés particular como en el orden general...» A tenor de sus declaraciones posteriores y en consonancia con el pensamiento eurocéntrico de su época, él sería el indicado para organizar la resistencia indígena estableciendo una monarquía similar a las europeas.