thumb|275px|Montaje de la moda en Argentina, de izquierda a derecha: mujeres porteñas en 1820, combinando la indumentaria estilo Imperio de influencia francesa con mantillas de herencia española; señora porteña retratada en 1831, vistiendo el estilo típico de la época de Rosas, incluyendo las mangas abullonadas y el peinetón; una familia de clase trabajadora retratada en Buenos Aires en 1908; la actriz cinematográfica Mona Maris en 1930, encarnando el prototipo de la "joven moderna", versión local de la flapper estadounidense; publicidad de jeans de 1972, ejemplo de la "moda unisex" de la época; la banda pop Viuda e Hijas de Roque Enroll en 1986, parte de la cultura under surgida tras el retorno a la democracia; desfile en una edición de BAFWEEK, la semana de la moda de Buenos Aires . La moda (del francés mode, y este del latín modus, "modo" o "medida") se trata de un conjunto de prendas de vestir y complementos que se basan en los usos, las costumbres y los gustos particulares, y que se utilizan durante un periodo determinado.

En Argentina, la historia de la moda contemporánea ha estado fuertemente signada por las oleadas migratorias del siglo XX y, más tarde, por los medios masivos de comunicación.

Junto a Sao Paulo y Ciudad de México, la ciudad de Buenos Aires es considerada como una de las ciudades más fashion de Latinoamérica.http://la.eonline.com/argentina/enews/top-5-de-las-ciudades-mas-fashionistas-de-latinoamerica-fotos/

Historia

thumb|Derivado de la peineta española y tallado en carey o en asta, el peinetón fue entre 1832 y 1836 el último grito de la moda entre las porteñas. Esta litografía de César Hipólito Bacle satiriza su extravagamte tamaño. thumb|Paseo de Majo a la moda de Buenos Ayres, litografía de fines del . Durante el periodo colonial, la moda en el Virreinato del Río de La Plata se basó en la imitación a las potencias hegemónicas europeas, fundamentalmente España y Francia. Si bien Buenos Aires estaba fuertemente ligada a España, la clase influyente de entonces copió los estilos parisinos.

En 1837, cuando Argentina ya estaba consolidada como un Estado-nación, se fundó el periódico La moda, que divulgaba las distintas usanzas argentinas y en el cual escribía Juan Bautista Alberdi. Tiempo después, comenzaron a llegar modistas y sastres de España y Francia, y hacia mediados del ya se podían conseguir revistas como la española La moda elegante, que incluía moldes detallados e indicaciones precisas para confeccionar distintos tipos de prendas, bordados y manualidades. Es en Inglaterra donde tiene lugar entre 1750 y 1860 la Revolución Industrial; con este proceso surgen nuevas formas de vestir menos ostentosas. Esto se produce gracias al aumento de la población, que proporcionó mano de obra abundante y barata. Toda la economía se basaba en ese momento en la lana y en los tejidos de algodón que se fabricaban a partir de la materia prima recibida de Estados Unidos a cambio de esclavos africanos. Paralelamente al desarrollo industrial textil, aparecieron en Inglaterra nuevos tejidos de lana y algodón que convirtieron a Londres en el centro de la moda masculina. El acelerado desarrollo de la industria textil va a generar un fenómeno nuevo hasta entonces: la moda.

Entre 1845 y 1914, surgieron en el país modas reinventadas de estilos anteriores como el directorio, el burgués y el neo rococó. Esta selección de modelos pretende responder a la famosa frase de Coco Chanel: «la moda pasa, pero el estilo perdura». Los cambios tecnológicos ocurridos a mediados del , como la invención de la máquina de coser en 1840, ponen a disposición de los diseñadores tecnologías y materiales novedosos que renovarían la vestimenta.

La moda en los años 20 Durante los años veinte, la moda argentina "vaciló entre el disloque y el desenfado sin concretar ninguno de los dos términos." Por un lado, la vestimenta vernácula se inspiró en la influencia europea, mientras que el cinematógrafo estadounidense introdujo las "audaces vestimentas" de actrices como Pola Negri, Clara Bow y Norma Talmadge, aumentando las "exigencias de renovación por la que clamaban las mujeres." Las mujeres vestían vestidos camisa de talle muy bajo, sombreros cloche, adornos en bijouterie, medias bordadas y cabello corto al estilo "garçon".

Década de 1940 y 1950 La moda argentina de los años cuarenta era "dramática y teatral y las mujeres pasaron a ser chic con polleras rectas, tableadas, bolsillos aplicados, sacos de corte sastre, sombreros excéntricos, blusas de crepé de china, canutillos y azabache, pantalones pinzados con bocamanga, anteojos oscuros y zapatos con plataforma."

El conflicto entre la clase alta argentina y el primer peronismo se reflejó notoriamente en lo que eran "los dominios femeninos de la oligarquía: la moda en general y las casas de alta costura porteñas en particular."

Tras su gira por Europa de 1947, Eva Perón —ícono de la moda de la época— "volvió con un sentido de la moda exacerbado, se alejó del estilo ‘overdressed’, se despojó de lo excesivo", afirma Gabriel Miremont, curador del Museo Evita. Durante el viaje, se contactó con diseñadores como Christian Dior y Jacques Fath, donde crearon un maniquí con sus medidas para realizar trajes a medida. Eva introdujo el New Look de Dior a la Argentina, cambiando las faldas tubo por vestidos con volumen inspirados en las formas de las flores. Dior llegó a decir que "a la única reina que vestí es a Eva Perón". Al igual que en gran parte del mundo occidental, el New Look dominó la moda argentina de fines de los cuarenta y de los años cincuenta, con talleres nacionales replicando a la perfección los modelos de Dior y otras casas francesas.

A causa de la crisis económica de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, la juventud de la época tuvo acceso a trabajos y una relativa independencia. Los hombres de negocios advirtieron que estos jóvenes se encontraban por primera vez con dinero pero sin una identidad que los diferenciara de los adultos, y así los adolescentes ingresaron en el mercado de la moda.

Década de 1960 A comienzos de la década, los jeans se volvieron emblema de la contracultura y la adopción de esta prenda por los jóvenes fue arrolladora. El Instituto Di Tella, fundado en 1958, fue el epicentro de la vanguardia artística argentina de los años 1960, durante la dictadura autodenominada Revolución Argentina. Con las creaciones de artistas del instituto como Dalila Puzzovio, Delia Cancela y Pablo Mesejean, entre otros, creció la alianza entre la moda y el arte en la década. Nacha Guevara, una de las animadoras del Di Tella, recuerda: "Todo era muy particular ahí, la gente que iba, cómo se vestía", y "te llevaban presa por ir de minifalda". El cabello largo en los hombres también ponía nerviosa a la policía. Argentina, que siempre había tenido como referente a la moda europea, comenzó a identificarse con los Estados Unidos durante la década de 1960. Bárbara Brizzi, museóloga y coordinadora general del Museo del Traje de Buenos Aires, declaró que en estos años "el 'gaucho look' lanzado en Buenos Aires por Medora Manero y la doble plataformas de Dalila Puzzovio marcaron tendencia en todo el mundo". Mary Tapia, una diseñadora tucumana, trabajó extensivamente durante la década con el barracán, un textil creado por los collas. Su desfile inaugural, llamado Pachamama pret-a-porter, se realizó en el Di Tella en 1967, recibiendo elogios de Jorge Romero Brest y una invitación para presentarse en París por el Fondo Nacional de las Artes.

La periodista Cecilia Absatz recuerda "En ese tiempo llegaron los jeans para cambiar el mundo. Se olía diversión en el aire y la gente comenzaba a vestirse en consecuencia: la ropa es un lugar extraordinario cuando se trata de provocar y desobedecer. [...] En esa época, vestirse para ir a una fiesta también era un acto de inventiva e interrogación artística. Rosa Baylon fue un importante personaje en la moda porteña de aquella época, con su boutique Madame Frou Frou con una éstetica basada en el Swinging London. Sus diseños eran usados por celebridades como Graciela Borges y Marilú Marini —quienes vistieron sus vestidos hechos con voile o chiffon, con volados y escotes bautizados "Súper Bizcocho"— y Litto Nebbia, Alejandro Medina y Pappo —quienes usaron sus camisas con estampas psicodélicas. La periodista y amiga de la diseñadora, Felisa Pinto, la recuerda: "No pertenecía al Di Tella ni a ningún circuito pero inmediatamente los artistas la adoraron. Ella nunca seguía las tendencias, en todo caso se burlaba y las exageraba. En cada uno de sus actos había una búsqueda del goce y la coquetería." Dentro de la Galería del Este, donde se encontraba Madame Frou Frou, también estaban los locales de Medora Manero y Mary Tapia.

Década de 1970 Suéteres de Dalila Puzzovio y los vestidos “retro” de Gatti son furor. Telas pintadas a mano por Rosa Gálvez y Manuel Lamarca reinan hasta 1975. La moda deco y revival en Buenos Aires se encuentra en la boutique de Diba´s, boutique a la manera de París, como Clocharde, La tartana, entre otras. Hacia el fin de la década se produce una invasión de marcas de Taiwán que compiten con una alicaída industria textil en la época Martínez de Oz. Entre las líneas de los setenta se puede identificar el folk, look superpuesto de Kenzo, el pret a porter, moda gatsby, moda safari, color beige o tierra, pollera amplia o look ruso de Saint Laurent, el hotpant, la maxifalda, botas altas acordonadas, blusas ajustadas, el unisex y los pantalones “pata de elefante”; hacia 1975 aparece la moda retro.

Década de 1980 En 1980, la moda trajo consigo cambios muy positivos. El nuevo estilo se caracterizaba por el uso de ropa interior visible, ya sea sobre una remera, debajo de una remera translúcida o tirantes de encaje visibles. Esta nueva moda fue altamente controversial volviéndose un sinónimo de liberación para las mujeres, ya que antiguamente usar la ropa interior así les daba aspecto de una mujer desarreglada. Gracias a esta tendencia, las mujeres de hoy pueden vestir remeras cómodas sin tener que preocuparse por las transparencias o los tirantes de los corpiños.

Galería

Década de 1990 Esta época se basaba en la variedad y no en una tendencia específica y duradera. La gente trataban de ponerse lo que le hiciera sentirse más cómoda, sin darle mucha importancia a la opinión de los demás o a las tendencias, porque se había llegado a la conclusión de que no había una verdadera libertad. Las remeras de grupos musicales se volvieron populares así como el cabello suelto. La gran innovación fue la aparición de los pírsines, tatuajes y pinturas de pelo.

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thumb|Cartel con Milagros Schmoll en BAFWEEK 2010.

Año 2000 En el 2000 la moda se ha ido asociando y cambiando según las distintas tribus urbanas, que constituyen un modo de vivir, una determinada actitud para la vida y que generalmente hacen referencia a la juventud. La pertenencia a uno de estos grupos se hace evidente en la ideología, la música, el modo de vida y también en la apariencia, siendo el consumo de determinadas marcas de ropa, el uso de ciertas prendas o colores, distintivos propios de las distintas tribus. Los hombres tanto como las mujeres adoptan el chándal para todo tipo de trabajo u ocasión. Las mujeres usan borcegos, suecos o sandalias. Se volvió a los 80, está de moda el estampado floreado. Se usan los shorts, polleras, y pantalones tiro bajo al estilo Britney y por supuesto las minifaldas.Se usan cinturones de metal o cadenas para resaltar el corte a la cadera, es común que la ropa interior se llegara a ver por lo bajo del tiro, las remeras son cortas o se anudan dejando una parte de la panza al descubierto, en el pelo como accesorio se utilizan las hebillas de flores hechas en telas de colores vibrantes que llaman sumamente la atención. se usaban sobre todo jeans tiro bajo y acampanados o anchos, la moda de la pollera o vestido con pantalón debajo se popularizó mucho, también blusas cortas.