El puquina (autoglotónimo: pukina juyai) es una lengua andina extinta que se hablaba en el altiplano del Collao y sus alrededores, en los territorios de los actuales Bolivia, Perú y Chile. A pesar del escasa documentación conservada, fue considerada durante el una de las "lenguas generales" de los Andes, a la par que el quechua y el aimara

La lengua se habría extinguido en la primera mitad del , no obstante, ha dejado una importante contribución léxica en la toponimia y en las lenguas de la región.Adelaar, W. & Van de Kerke, S. (2009). Puquina. En Crevels, M., & Musken, P. (Eds.), Lenguas de Bolivia (Vol. 1: Ámbito Andino, pp. 125-146). La Paz: Plural, p. 125. El Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (IPELC) de Bolivia la clasifica como posiblemente extinta, sin descartar la existencia de hablantes nativos.

Durante el , se propuso una identidad o parentesco lingüístico entre el puquina histórico y las lenguas de la familia uru-chipaya, hipótesis que ha sido desmentida por los especialistas mediante el análisis léxico comparado.Torero Fernández de Córdova, A. (1987). Lenguas y pueblos altiplánicos en torno al . Revista Andina, , 171-191.Cerrón-Palomino, R., Barrientos Quispe, J., & Cangahuala Castro, S. (2016). La confusión uro-puquina. En El uro de la bahía de Puno (cap. 5, pp. 67-83). Lima: PUCP. Cabe señalar, además, que algunos hablantes de lenguas pertenecientes a dicha familia emplean el glotónimo puquina para referir a sus lenguas, lo que exige precisión terminológica a fin de evitar confusiones.Cerrón-Palomino, R. (2006). El chipaya o la lengua de los hombres del agua. Lima: PUCP, p. 22.Cerrón-Palomino, R., Barrientos Quispe, J., & Cangahuala Castro, S. (2016). El uro de la bahía de Puno. Lima: PUCP, pp. 27-28.

Desde la promulgación de la Constitución Política de 2009, el puquina es jurídicamente una de las 36 lenguas indígenas oficiales del Estado Plurinacional de Bolivia.Constitución Política de Bolivia

Historia Los únicos textos escritos en puquina que se conocen son los publicados en el Rituale seu Manuale seu Rituale Peruanum del franciscano huamanguino Luis Jerónimo de Oré, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París. Según anotación del propio Oré, estos serían una versión ampliada de una versión previa, hoy perdida, preparada por Alonso de Barzana, que según otras versiones se habría editado en Lima en 1594. El corpus de Oré constituye el único material que se considera indubitablemente asignable a la lengua.

Asimismo, el origen de buena parte del vocabulario del idioma kallawaya se ha identificado como de origen puquina. Respecto de su rol en el pasado prehispánico, por una parte, se ha propuesto su vinculación con la civilización tiahuanacota, e incluso con sus antecesoras, las culturas pucará y chiripa. Por otra parte, se ha propuesto que el grupo étnico de los fundadores de la civilización inca habría tenido un origen puquina-hablante e, incluso, que la llamada "lengua particular de los incas" habría sido una variedad de sustrato puquina.Cerrón-Palomino, R. (2013). Las lenguas de los incas: el puquina, el aimara y el quechua. Frankfurt am Main: PL Academic Research. DOI : 10.3726/978-3-653-02485-2.

Respecto de la prehistoria andina, basándose en la evidencia toponímica y cronística, es hoy consensual entre los investigadores que la lengua tuvo una presencia bastante antigua en el altiplano andino, por lo menos remontable un milenio antes del presente, a diferencia del quechua y el aimara. Consecuentemente, se ha propuesto la correlación entre la cultura tiahuanaco y esta lengua, así como con sus antecesoras, las culturas pucará y chiripa. Tras el declive tiahuanacota, el proto-aimara sureño y el proto-quechua sureño habrían ido desplazando a la antigua lengua altiplánica.

Para el momento de la colonización española, el puquina habría cedido ya bastante su antigua hegemonía, pero habría sido lo suficientemente hablada en la región de Arequipa como para que en 1575 el virrey Francisco de Toledo la haya considerado una "lengua general" y haya mandado doctrinar en la lengua. Hacia el año 1600, de un total de 140 parroquias en el obispado de Charcas, 20 de ellas (el 14,3 %) incluían población autóctona que hablaba la lengua puquina. Su número en estas parroquias era suficiente como para requerir que el cura párroco —o sus ayudantes— conociesen el idioma. Solo una parroquia —compuesta por dos pueblos, Coata y Capachica (Copia 1600, n.º 55)— estaba habitada exclusivamente por puquinahablantes. Esta se ubicaba en el corregimiento o provincia de Paucarcolla en el actual departamento peruano de Puno.

La desaparición de esta lengua se produce a fines del ; los últimos registros de hablantes Puquinas proviene de contados textos donde se constató, además, que en una fecha tan tardía como la primera mitad del (1638), las constituciones del primer sínodo del obispo de Arequipa ordenaban a «los curas de los pueblos de Arrumas (Carumas), Ilabaya y Locumba que son los que mejor conocen la lengua traduzcan en esta lengua un catecismo y diversas oraciones». Según la Visita de Antonio Álvarez y Jiménez (1792), Gobernador-Intendente de la Intendencia de Arequipa, se consideraba como necesaria «la abolición de la lengua, no siendo fácil el aprendizaje en muchos pueblos de los partidos de Condesuyo, Caylloma, Arequipa, Moquegua, Arica y Tarapaca que en su mayoría hablan el quechua y aymara».

Actualidad En 2022, el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (IPELC) declaró que el idioma puquina estaba en situación de estudio y posiblemente está extinta, con una pequeña posibilidad de que haya hablantes nativos. Sin embargo, en octubre del mismo año, autoridades de la Marka Cololo Copacabana Antaquilla - Nación Puquina fueron reconocidos por resolución municipal del Pelechuco (norte del departamento de La Paz) como portadores de la lengua. En enero de 2023, el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas reunió con esas autoridades puquinas y inició las etapas para crear un Instituto de Lengua y Cultura Puquina.

En el censo boliviano del 2024, registraron 311 personas como hablantes de la lengua, de las cuales 158 viven en el municipio Pelechuco.

Posible rol en el surgimiento de la civilización incaica

La hipótesis puquinista sobre el origen de la civilización incaica parte de atribuir verosimilitud a la tradición oral recogida por los cronistas que adjudicaba una procedencia altiplánica (zona puquina-hablante) a los fundadores de esa civilización y el futuro imperio incaico. A dicha evidencia se le suman las noticias cronísticas, principalmente garcilasianas, sobre la existencia de un "lenguaje particular" de la nobleza incaica. El principal elaborador de esta hipótesis ha sido el destacado lingüista peruano Rodolfo Cerrón-Palomino.

Se trata de un modelo sobre un proceso de migración y de sustitución lingüística posiblemente ocurrido a lo largo de los siglos posteriores al colapso de la civilización Tiahuanaco. Si bien existe amplia toponimia puquina en el valle del Cusco, esto ha sido atribuido a una presencia puquina muy temprana en la zona (alrededor del Horizonte Temprano), de la que luego habría desaparecido. Según el modelo puquinista sobre los incas, el grupo étnico fundador de la civilización incaica habría sido de origen étnico altiplánico colla y puquina-hablante. Habrían migrado en dirección noroeste poco tiempo después del colapso del imperio tiahuanacota, circa el año 1200 d. C. Una vez asentados en la zona aimara-hablante del Cusco, la elite del curacazgo incaico habría abandonado su lengua de origen, conservándola únicamente en ciertos términos institucionales y nombres propios. Se ha propuesto también que el llamado "lenguaje particular de los incas" habría sido o una variedad puquina, una variedad kallawaya o una variedad aimara con rasgos de pronunciación y léxico puquinas. Esta propuesta se ve limitada por el carácter escasamente documentado del idioma puquina altiplánico y la poca evidencia cronística en ese sentido. Cerrón-Palomino ha propuesto la premisa metodológica de atribuir a esa lengua buena parte del léxico indígena surperuano y del altiplano del Collao que no sea atribuible a las lenguas protoquechua, protoaimara ni proto-uro, premisa que ha sido objetada por otros investigadores.Emlen, Nicholas Q., Arjan Mossel, Simon van de Kerke, & Willem F. H. Adelaar. (2023.) Puquina. En Urban, Matthias (Ed.), The Oxford Guide to the Languages of the Central Andes. Oxford: Oxford University Press. Ese investigador ha ofrecido múltiples etimologías puquinas de términos incaicos en diversos trabajos, así como de algunos morfemas quechuas y aimaras.

El destacado lingüista Alfredo Torero, estudioso del idioma puquina, fue uno de los críticos tempranos de la hipótesis puquinista. En su último libro, de 2002, "Idiomas de los Andes" sostuvo lo siguiente:

Torero está convencido de que el "lenguaje particular de los incas" fue una variante de la familia lingüística aru o aimaraica; sus principales argumentos son las siguientes:

Descripción lingüística Las investigaciones sobre las características lingüísticas del puquina se realizan a partir del corpus de Oré (junto a algunas noticias cronísticas menores), y a partir de la evidencia léxica y onomástica (principalmente toponímica) de la región. Entre los lingüistas que han estudiado tales fuentes se encuentran el francés Raoul de la Grasserie a finales del ,Grasserie, Raoul de la (1894) "Langue Puquina. Textes Puquina. Contenus dans le Rituale seu Manuale Peruanum de Geronimo de Oré"; Langues Américaines. Leipzig: Koehler. y, más recientemente, Alfredo Torero,Torero, Alfredo (1965) Le puquina, la troisième langue générale du Pérou. Université de Paris, Sorbonne. Tesis de doctorado, mec. (en francés)

(1987) "Lenguas y pueblos altiplánicos en torno al siglo XVI"; Revista Andina 10 5 (2): 329-372. Cuzco. (2002) Idiomas de los Andes. Lima: IFEA - Editorial Horizonte. ISBN 9972-699-27-7 Rodolfo Cerrón Palomino, Federico Aguiló,Aguiló, Federico (1997) "La problemática puquina y el catecismo del P. Jerónimo Oré" XI Reunión anual de etnología: 243-334. La Paz: Museo Nacional de Etnografía y Folclore - Banco Central de Bolivia.Willem Adelaar, Simon van de Kerke y Nicholas Emlen.

Hipótesis sobre su clasificación El puquina se considera una lengua aislada ya que no ha podido probarse firmemente parentescos con ninguna otra lengua de la región andina, ni de otras partes de América del Sur. Se ha sugerido una relación con las lenguas arahuacas, sobre la base de algunas marcas posesivas (1.ª no-, 2.ª pi-, 3.ª ču-) similares a las formas de sujeto de dichas lenguas (1.ª *nu-, 2.ª *pi-, 3.ª *tʰu-). Jolkesky (2016:310-317) ha presentado, además, posibles cognados lexicales entre el puquina y lenguas arahuacas, proponiendo que dicha lengua pertenece al putativo tronco macro-arahuaco. Sin embargo, tal hipótesis aún carece de una comprobación científica contundente.

Al respecto, Adelaar y van de Kerke (2009:126) señalan que si de hecho el puquina forma parte de las lenguas arahuacas, su separación de esta familia debe haber ocurrido en una fecha relativamente temprana; por ello, como sugieren los autores, es importante que la posición del puquina sea tomada en cuenta en el debate aún abierto del origen geográfico de la familia arahuaca, Tal consideración fue retomada por Jolkesky (op.cit., 611-616) en su modelo arqueo-ecolingüístico de diversificación de lenguas macro-arahuacas. Según este autor, el proto-macro-arahuaco habría sido hablado en la cuenca del Medio Ucayali en el inicio del 2.º milenio antes de nuestra era y sus hablantes habrían producido en dicha región la cerámica Tutishcainyo.

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