thumb|300px|La Confederación Germánica entre 1815 y 1866. thumb|right|300px|Evolución territorial de Alemania desde 1867.

Los cambios territoriales de Alemania se refieren a los cambios en las fronteras y el territorio de Alemania desde su formación en 1871 hasta el presente. La Alemania moderna se formó en 1871, cuando Otto von Bismarck unificó la mayoría de los Estados de habla alemana (con la notable excepción de Austria) en el Imperio alemán (Segundo Reich).Timeline: Germany - BBC News Después de la Primera Guerra Mundial Alemania perdió el 10% de su territorio a favor de sus vecinos y se formó entonces la República de Weimar. Esta república incluyó territorios al este de los actuales límites alemanes, en su mayoría Prusia Oriental.

El período del gobierno nazi de la década de 1930 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial trajo cambios significativos. La Alemania nazi al principio amplió dramáticamente el territorio del país y conquistó la mayor parte de Europa, aunque no todas las áreas fueron anexadas a Alemania propiamente dicha. La fortuna de los nazis cambió durante la invasión de la Unión Soviética, y los aliados derrotaron y ocuparon Alemania.

Inmediatamente después de la guerra, todas las conquistas territoriales se revirtieron, y la Alemania de la preguerra fue dividida en zonas de ocupación por parte de los ingleses, franceses, estadounidenses y soviéticos; la capital Berlín fue dividida igualmente en cuatro sectores. Los antiguos territorios orientales de Alemania fueron cedidos a Polonia y la Unión Soviética, con lo que los ríos Oder y Neisse fueron el nuevo límite alemán en el este. La mayoría de este territorio se convirtió en "territorios recuperados" por Polonia, mientras que aproximadamente un tercio de la Prusia Oriental constituyó el óblast de Kaliningrado de Rusia; prácticamente toda la población alemana en estas regiones fue expulsada o huyó. En el oeste, se formó el Protectorado del Sarre, una zona bajo control francés y con una autonomía limitada, pero con leyes de ciudadanía propia.

Con el inicio de la Guerra Fría, la parte occidental de Alemania fue unificada a partir de la Trizona, convirtiéndose en la República Federal de Alemania en mayo de 1949. La zona de ocupación de Berlín Occidental declaró su adhesión a la República Federal de Alemania en 1949 pero fue rechazado por las potencias ocupantes. La zona soviética, incluyendo el sector soviético de Berlín, se convirtió en la República Democrática Alemana en octubre del mismo año. El 1 de enero de 1957, el Protectorado del Sarre declaró su adhesión a la República Federal de Alemania, según lo dispuesto por el artículo 23 de su Constitución (Pequeña Reunificación).

Tras el final de la Guerra Fría, Alemania Oriental (incluyendo Berlín Oriental) y Berlín Occidental utilizaron la misma cláusula constitucional de Alemania Occidental y declararon su adhesión a la República Federal de Alemania a partir del 3 de octubre de 1990, evento conocido como la reunificación de Alemania.

Antecedentes Asentamiento alemán en el este de Europa Parte de la motivación detrás de los cambios territoriales se basa en hechos históricos en Alemania y Europa Occidental. Las migraciones que tuvieron lugar durante más de un milenio, llevaron a los alemanes a vivir en toda la Europa Oriental y tan lejos como los países bálticos y Rusia. La existencia de estos enclaves fue utilizada varias veces por los nacionalistas alemanes para justificar pretensiones territoriales.

El auge del nacionalismo europeo

Los cambios territoriales de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial se pueden interpretar en el contexto de la evolución del nacionalismo global y el nacionalismo europeo.

La segunda mitad del y la primera mitad del vieron el surgimiento del nacionalismo en Europa. Anteriormente, un país consistía en gran parte de aquellos pueblos que vivían en los territorios bajo el dominio de un gobernante en particular. Como los principados y reinos crecieron a través de la conquista y el matrimonio, un gobernante podía terminar con muchas diferentes etnias bajo su dominio.

El concepto de nacionalismo se basa en la idea de un "pueblo" que comparte un nexo común a través de la historia, raza, religión, idioma y cultura. Por otro lado, el nacionalismo afirmó que cada "pueblo" tiene derecho a su propio Estado. Por lo tanto, gran parte de la historia europea en la segunda mitad del y la primera mitad del se puede entender como los esfuerzos por realinear las fronteras nacionales con este concepto de "un solo pueblo, un Estado". Muchos de los conflictos internos fueron el resultado de la presión de uno o varios grupos étnicos alternativos y/u otras lenguas nativas de asimilar a la etnia dominante en el Estado. Suiza fue la brillante excepción, mostrando que el patriotismo sólo necesita de orgullo cívico y de igualdad jurídica, no una lengua común.

Muchos conflictos surgen cuando un país afirma derechos sobre terrenos fuera de sus fronteras, en base de un vínculo étnico con las personas que viven en tales tierras. Otra fuente de conflicto surge cuando un grupo de personas, que constituían una minoría en una nación, busca separarse de esta, ya sea para formar una nación independiente o unirse a otra nación con la que sienten lazos fuertes. Sin embargo, otra fuente de conflicto nace del deseo de algunas naciones de expulsar gente del territorio dentro de sus fronteras, porque esas personas no comparten un vínculo común con la mayoría de la gente de esa nación.

Formación del Imperio alemán

thumb|300px|right|El Imperio alemán entre 1871 y 1918.

Prusia La expansión territorial del Reino de Prusia, que en el lideraría los esfuerzos futuros de la unificación alemana, comenzó con la anexión de territorios pertenecientes a la Mancomunidad de Polonia y Lituania. Entre 1772 y 1795, Prusia tomó 141 400 km² del territorio occidental de la Mancomunidad (áreas conocidas como Gran Polonia, Pomorze y Mazovia) (renombrándolas como Prusia del Sur, Prusia Occidental y Nueva Prusia Oriental) y casi un millón de hablantes de lengua polaca. Federico el Grande envió inmediatamente 57,475 familias alemanas a las tierras recién conquistadas para consolidar sus nuevas adquisiciones,Ritter, Gerhard (1974). Frederick the Great: A Historical Profile. Berkeley: University of California Press. pp. 179–180. . y abolió el uso del idioma polaco.Andrzej Chwalba, Historia Polski 1795-1918, Wydawnictwo Literackie 2000, Kraków, pp. 175-184, y 307-312. .

Confederación Alemana del Norte Después de las guerras napoleónicas y la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico, la Confederación Alemana del Norte, liderada por Prusia, se combinó con los estados sureños de Baden, Wurtemberg, Baviera y Hesse y así como con el antiguo territorio francés de Alsacia y Lorena, de reciente anexión, para formar el Imperio alemán en 1871. En algunas zonas de las provincias prusianas orientales, tales como la provincia de Posen, la mayoría de la población era polaca. Muchos habitantes de Alsacia y Lorena tenían por lengua el francés. La mayoría de los alsacianos y lorranios de lengua alemana nativa se aferraron a Francia, a pesar de todas las afirmaciones nacionalistas de que por lenguaje y cultura se debería determinar una sola afiliación nacional.

Heligoland El Imperio británico cedió Heligoland a Alemania en 1890 de acuerdo a los términos del Tratado de Heligoland-Zanzíbar. Los habitantes de la isla, todavía predominantemente fluidos en su dialecto heligolandés del norte de Frisia, adoptaron la ciudadanía alemana como muchos otros frisios de la costa del Mar del Norte.

Primera Guerra Mundial thumb|300px|right|Planes expansionistas de Alemania en 1917 durante la Primera Guerra Mundial, de acuerdo a los aliados. Brest-Litovsk Como parte del Tratado de Brest-Litovsk, el gobierno comunista de Rusia renunció a toda pretensión sobre Finlandia, los futuros Estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), Polonia, Bielorrusia, Ucrania. Varios de estos territorios fueron cedidos al Imperio alemán.

En cuanto a los territorios cedidos, el tratado declaró que "Alemania y Austria-Hungría tenían la intención de determinar el futuro destino de estos territorios, de acuerdo con su población" con algunos otros efectos, tales como la designación de los gobernantes alemanes a los tronos nuevos de Finlandia, Letonia, Lituania y Polonia.

Cambios territoriales después de la Primera Guerra Mundial Tratado de Versalles

thumb|300px|Alemania después del Tratado de Versalles.

Las disposiciones del Tratado de Versalles al final de la Primera Guerra Mundial obligaron a Alemania a transferir parte de su territorio a otros países. Además de la pérdida del Imperio colonial alemán, otros territorios cedidos fueron:

Alsacia y Lorena, territorios que fueron anexados por Francia en 1681 y devueltos a Alemania de acuerdo con los preliminares de paz firmados en Versalles el 26 de febrero de 1871 y al Tratado de Fráncfort del 10 de mayo de 1871; ambos fueron restaurados a la soberanía francesa el 11 de noviembre de 1918 sin un plebiscito como condición previa para el armisticio (es decir, no como una cláusula del Tratado de Versalles) (área 14522 km², 1815000 habitantes (1905)).

Schleswig Septentrional fue cedida a Dinamarca, incluyendo las ciudades de Tondern, Apenrade, Sonderburg, Hadersleben y Lügumkloster que estaban en territorio de Schleswig-Holstein, después de los plebiscitos de Schleswig (área 3984 km², 163600 habitantes (1920)).

Las provincias prusianas de Posen y Prusia Occidental, que Prusia había anexado en las particiones de Polonia (1772-1795), fueron retornadas a Polonia. La mayor parte de este territorio ya había sido ocupado por la población polaca local durante el gran levantamiento polaco de 1918-1919. Una porción de ambas provincias permaneció como parte de Alemania en la nueva provincia prusiana de Posen-Prusia Occidental (área 53800 km², 4224000 habitantes (1931), incluyendo 510 km² y 26000 habitantes de la Alta Silesia).

La mayor parte de Prusia Occidental, que Prusia se había anexado durante la primera partición de Polonia (1772), retornó a Polonia en 1920, a pesar de tener una importante minoría alemana, con el fin de proporcionar un acceso libre al mar (ver corredor polaco).

La Región de Hlučín de Alta Silesia fue cedida a Checoslovaquia (área 316 o 333 km², 49000 habitantes).

Alta Silesia Oriental pasó a Polonia, a pesar de que durante el plebiscito de Alta Silesia el 60% de la población había votado a favor de permanecer dentro de Alemania (área 3214 km², 965000 habitantes).

El área de Eupen-Malmedy pasó a Bélgica.

El área de Soldau en la Prusia Oriental (una estación de ferrocarril en el trayecto de Varsovia a Danzig) fue cedida a Polonia (área 492 km²).

La parte norte de la Prusia Oriental, conocida como Memelland bajo el control de Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, fue trasladada a Lituania sin plebiscito.

De la parte oriental de la Prusia Occidental y la parte sur de la Prusia Oriental (Warmia y Masuria), una pequeña zona fue cedida a Polonia; pese a la afirmación nacionalista de que la etnicidad debe determinar la identidad nacional, la mayoría de los eslavos oriundos de Masuria votaron a favor de Alemania durante el plebiscito de Prusia Oriental.

El Sarre estaba bajo el control de la Sociedad de Naciones por 15 años, y después se llevó a cabo un plebiscito entre Francia y Alemania para decidir a qué país pertenecería. Durante este tiempo, el carbón fue a Francia como botín de guerra.

El puerto de Danzig (ahora Gdańsk, Polonia) con el delta del río Vístula en el Mar Báltico fue convertido en la Ciudad Libre de Danzig bajo el control de la Sociedad de Naciones (área 1893 km², 408000 habitantes (1929), 90% alemanes).

Por medio del tratado Alemania reconocía y respetaría plenamente la independencia de Austria.

Los Sudetes