miniaturadeimagen|Retrato de Pío XII en el trono pontificio (1958), óleo sobre tela de Luis Fernández-Laguna Las enseñanzas sociales de papa Pío XII se refieren al conjunto de encíclicas, constituciones apostólicas y alocuciones de este pontífice enmarcadas en un contexto no teológico, considerando temas como la medicina, ciencias, educación, justicia social, familia y sexualidad, y trabajo.

Enseñanzas Sociales Teología de la medicina Pío XII emitió numerosos discursos dirigidos a los profesionales de la medicina e investigadores, destacando el documento que compila 700 páginas de directrices específicas. Aquí, el pontífice no sólo insta a los médicos, enfermeras y obstetras, a detallar a los pacientes todos sus derechos -respetando por cierto su dignidad -, responsabilidades médicas, e implicaciones morales de las enfermedades mentales y el uso de psicofármacos, sino que además, aborda el uso de la medicina en pacientes terminales, los problemas médicos que podrían aparecer cuando se enfrentan enfermedades graves, y los derechos que tienen los familiares a tomar decisiones, aunque vayan en contra de la opinión experta de los profesionales médicos. El pontífice, adelantándose a los nuevos tiempos, fue el primero en determinar que el uso de terapias contra el dolor en pacientes terminales está justificado, incluso si dicha terapia acortaba la vida, indicando que dicha situación no era el objetivo terapéutico en sí mismo que se perseguía.

Sexualidad y conciencia

El papa Pío XII aceptó completamente el método del calendario como una forma moral de planificación familiar en dos alocuciones realizadas en 1951, aunque sólo limitado al contexto familiar. Cabe indicar sin embargo, que ya algunos católicos habían interpretado la encíclica de 1930 Casti connubii de Pío XI como un permiso moral para utilizar este método, y las reglamentaciones internas de la iglesia de 1853 y 1880 que declaraban que la abstinencia periódica era una vía moral para evitar el embarazo. Algunos historiadores consideran a estas dos alocuciones realizadas por Pío XII como la primera aceptación explícita de la iglesia de dicho método.

En su alocución destinada a las obstetras, Pío XII ofrece su interpretación de los placeres sexuales:

Para Pío XII:

Al respecto, aplica tanto a los menores como a los más adultos: «Se puede argumentar correctamente que, el verdadero significado de la independencia de los adultos es no guiarlos como a un pequeño niño».

El Concilio Vaticano II tomó como referente literal a estas citas sobre conciencia emanadas de Pío XII en el documento denominado Lumen Gentium, concluyendo que los fieles:

Desde 1993, el Magisterio de la Iglesia explícitamente ha destacado este punto de vista particular de Pío XII, citándolo como uno de los elementos del catecismo católico. Bajo este contexto sin embargo, se debe indicar que la visión moderna de la Iglesia católica sobre la planificación familiar fue desarrollada en 1968 a través de la encíclica Humanae Vitae publicada por el Papa Pablo VI y en la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II.

Teología y Ciencia

Para Pío XII, la ciencia y la religión son hermanas celestiales, constituyéndose en manifestaciones distintas de la exactitud divina, por lo que en términos generales, no es posible que se contradigan la una a la otra;Discorsi E Radiomessaggi di sua Santita Pio XII, Vatican City, 1940, p. 407; Discorsi E Radiomessaggi di sua Santita Pio XII, Vatican City, 1942, p. 52; Discorsi E Radiomessaggi di sua Santita Pio XII, Vatican City, 1946,p.89Discorsi E Radiomessaggi di sua Santita Pio XII, Vatican City, 1951, pp. 28,221,413,574. en particular, y con respecto a dicha relación, su consejero -el profesor Robert Leiber- escribió: «Pío XII fue muy cuidadoso de no cerrar ninguna puerta prematuramente, siendo enérgico respecto a este punto, lamentando por cierto lo sucedido con Galileo».

Anticipándose a las plegarias realizadas por el papa Juan Pablo II en 1992, Pío XII realiza el siguiente comentario respecto a Galileo en su primera alocución realizada en 1939 para la Academia Pontificia de las Ciencias: «(...) el más audaz héroe de la investigación ... sin miedos a lo preestablecido y los riesgos a su camino, ni temor a romper los monumentos» (Pío XII, 1939, p. 34).

El pontífice mantuvo un interés cierto en los procedimientos de la Academia Pontificia de Ciencias, creado por su predecesor inmediato (Pío XI), dirigiendo sus sesiones en varias ocasiones.Estos discursos pueden ser encontrados en Discourses of the Popes from Pius XI to John Paul II to the Pontifical Academy of the Sciences, 1939-1986.

La calidad científica de la Academia en la época de Pío XII fue intachable: Bohr, Planck, y Schrödinger fueron miembros en virtud del nombramiento del pontífice. De Broglie y Heisenberg fueron admitidos en 1955; mientras que el químico Bernard Pullman le dedicó parte de su libro,En este libro dice mucho sobre las actitudes evolutivas, a lo largo de los milenios, de la Iglesia y otras religiones organizadas hacia el atomismo. y más específicamente en la historia del atomismo, mencionando el interés del papa en la mecánica cuántica y la física atómica que emergió durante toda su vida:

Pullman cita un discurso, fechado el 21 de febrero de 1943, como evidencia de que Pío XII ya era consciente de la posibilidad emergente de armas nucleares.

Resulta especialmente notable que Georges Lemaitre, quien no sólo era sacerdote católico, sino que además un astrofísico y estudiante de Eddington, y el primero en proponer que el universo se originó por la explosión de un «átomo primigenio» o «huevo cósmico» o hylem (conocida actualmente como Big Bang), fuera también un miembro de la Academia Pontificia durante los días del papado de Pío XII. Gracias a Lemaitre, el pontífice estuvo bien informado respecto al desarrollo de la astrofísica moderna. Al respecto, al comentar sobre «el estado y naturaleza de la materia original», el Santo Padre reconoció que la ciencia lo declaraba como un «enigma sin solución» pero continua diciendo que «(...) parece que la ciencia contemporánea, al retroceder millones de siglos hacia atrás, haya logrado hacerse testigo de aquel “Fiat lux” primordial, cuando junto con la materia brotó de la nada un mar de luz y radiación, mientras las partículas de los elementos químicos se dividieron y renunieron en millones de galaxias» (Pío XII, 1939, p. 82).

El papa llegó a señalar que estos hechos debieran continuarse investigando, y que las teorías encontradas en dicho contexto debieran ser «(...) nuevos desarrollos y pruebas en orden a ofrecer una base segura para el razonamiento» (Pío XII, 1939, p. 82).

Evolución

En 1950, Pío XII promulga la encíclica Humani Generis, reconociendo que la evolución podría describir con exactitud los orígenes biológicos de la vida humana, pero a la misma vez criticaba a aquellos que la usaban como una religión, y que

Mientras este documento puede ser considerado como la primera ocasión en que el papa explícitamente aborda la evolución in extenso, éste no representó un cambio en la doctrina de la Iglesia católica, siguiendo la lógica de lo que el cardenal John Henry Newman escribió en 1868, «(...) la teoría de Darwin, verdadera o falsa, no necesariamente es ateística; por el contrario, esta puede sugerir simplemente una idea general de la divina providencia».

Notas

Referencias

Categoría:Pío XII