La cumbia es un género musical y baile folclórico de Panamá.
Es un género musical extendido a lo largo de la geografía panameña dando como resultado la existencia de una gran cantidad de variantes regionales que van, desde las que cuentan con una influencia netamente negra, pasando a las que poseen elementos indígenas, hasta las de características predominantemente europeas.
La cumbia ha sido reconocida por la UNESCO como una de las expresiones festivas y rituales de la cultura Congo de Panamá, que fueron consideradas patrimonio inmaterial de la humanidad en 2018.Expresiones rituales y festivas de la cultura congo - Inscritas en 2018 (13.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
Etimología El vocablo «cumbia» ha sido motivo de estudio por distintos autores que le atribuyen distintos orígenes y significados.
Narciso Garay, en su obra Tradiciones y Cantares de Panamá, publicada en 1930, asumió que la palabra cumbia comparte la misma raíz lingüística del vocablo cumbé, baile de origen africano registrado en el diccionario de la lengua española como ‘Baile de Negros’.Garay, Narciso, Tradiciones y cantares de Panamá: ensayo folklórico, editorial De L'expansion Belge, 1930, Bélgica; p. 294.
La folclorista colombiana Delia Zapata Olivella, en su publicación de 1962, La Cumbia: Síntesis Musical de la Nación Colombiana, Reseña Histórica y Coreográfica, señala que la única voz similar a cumbia que acoge la Academia Española, es la de cumbé: ‘cierto baile de negros y tañido de este baile’. Y que cumbes (sin tilde), se llaman los negros que habitan en Bata, en la Guinea continental española (actual Guinea Ecuatorial).«La cumbia», Revista Colombiana de Folclor, vol. III, n. 7, (2.º ep.), pp. 189-200. 1962.
El investigador cultural colombiano Jorge Diazgranados Villarreal en su artículo «La cumbia, el jolgorio y sobre todo el placer», publicado en 1977 establece:
El etnólogo cubano Fernando Ortiz Fernández establece que las voces kumba, kumbé y kumbí, al castellanizarse sustituyendo la letra «k» por «c», significan ‘tambores’ o ‘bailes’. Agrega que cumbé, cumbia y cumba eran tambores de origen africano en las Antillas. Por otro lado, establece que cumba/kumba, palabra africana de las tribus bantú, significa ‘rugir’, ‘escandalizar’. Es precisamente a esta última teoría a la que Manuel Zárate, en su obra Tambor y Socavón, se adhiere como la raíz de la palabra «cumbia».
En relación con la voz cumbé, la versión 23.ª del Diccionario de la Lengua Española, publicada en 2014, la registra como: ‘Danza de la Guinea Ecuatorial’ y ‘Son con que se baila el cumbé’.
En 2006, el músico y musicólogo colombiano Guillermo Carbó Ronderos afirmó que la etimología de la voz cumbia es «aún controvertida», y que «parece derivar del término bantú cumbé, ritmo y danza de Guinea Ecuatorial».
Ámbito geográfico 500px|thumb|Ubicación geográfica de los distintos tipos de cumbia en el istmo de Panamá, basado en el mapeo de Edwin Pitre.
La cumbia es reconocida como un símbolo del folclore nacional; y surge del sincretismo cultural de elementos amerindios, africanos y europeos, durante la época colonial.Mallet, Matilde de Obarrio Vda. de, Bosquejo de la vida colonial de Panamá, Panamá: Impresora Panamá, 1961. 61: ilus.; 22 cm; p. 27.Acosta Mack, Apolonio. Historia del Congo. Panamá. Imprenta Articsa; p. 76.
Es un género musical y baile extendido a lo largo de la geografía panameña, teniendo vigencia en la comarca Emberá-Wounaan, y en todas las provincias del país con excepción de Bocas del Toro. Sin embargo, en la península de Azuero se encuentra la mayor producción musical de este género. La cumbia es practicada generalmente en las poblaciones de la costa y vertiente del océano Pacífico; con excepción de algunas variantes que se cultivan en el interior y en la costa Caribe del país.
Origen
Referencias documentales
A principios del , Rita de Vallarino de Obarrio fue testigo en su niñez de bailes de cumbia ejecutados por los esclavos negros en su residencia para su diversión y la de su familia. Estas vivencias fueron recogidas por su nieta Matilde de Obarrio viuda de Mallet, publicándolas en su obra Bosquejo de la Vida Colonial de Panamá en 1915:
right|thumb|250px|Mejorana, pequeña guitarra autóctona de Panamá, descrita por Theodore Johnson en su relato.
La escritora Lila Cheville, en su obra Festivals and Dances of Panama, cita como referencia histórica documental, un baile observado por Theodore Johnson, durante su estadía nocturna en el pueblo de Gorgona (desaparecido bajo las aguas del canal de Panamá) en 1849, la autora considera que la ronda de danzantes al son de los tambores observada por Johnson, mantiene elementos similares a la cumbia actual en Panamá:Cheville, Lila, Festivales and Dances of Panama, Panamá: Litho Impresora Panamá, 1977. 187 pp.; 22 cm; p. 128 (en inglés).
Jorge Conte Porras, en su artículo «Fiesta y miseria en el Arrabal», menciona la siguiente referencia sobre la cumbia en la ciudad de Panamá:
Teorías
thumb|350px|Fiesta popular de afrodescendientes en la Ciudad de Panamá - El Hatillo, 1890. Por su contenido rítmico, instrumental y la forma de su baile, se puede afirmar que la cumbia en Panamá es de ascendencia puramente africana, introducida al istmo por los negros esclavos en la época colonial. Lo mismo sugiere el autor Narciso Garay: Por su ritmo cuadrado, exento de toda veleidad ternaria, no denota tener raíces rítmicas indo-europeas.
En las ciudades y poblados coloniales del istmo no solo se escuchaban ritmos propios de la estirpe española. Los esclavos negros, criollos y mestizos que habitaban cerca de la ciudad en los cordones de miseria, también iban formando manifestaciones musicales.Alvarado, Cheyla y Santana Bleixen, El pluralismo cultural musical en la sociedad panameña desde sus inicios hasta principios del siglo XX, p. 47.
Las familias para exhibir a sus esclavos les daban educación para una mayor contestación; y en el caso de los mulatos obedecía a un impulso dado por parte de sus padres españoles o con fines de lucro. Posteriormente, se fueron formando coros de iglesia en los campos del interior; de forma distinta a las ciudades donde los coros eran era para deleite de los españoles, conformándose bandas de música donde se ordenaba que cantasen sus cantares africanos y bailaran al efecto catártico del ritmo de la música cuando llegaba alguna visita.
Al traspasar los límites de la iglesia, los negros esclavos se reunían con sus compañeros, después de sus arduas labores de trabajo para hacer música, ya sea entonando su cánticos africanos, bailando, tañendo sus tambores ebrios de alegría o de alcohol, dando rienda a sus instintos. Así se ve reflejado en el año 1610, cuando los jesuitas de Panamá organizaron una congregación para el adoctrinamiento de los esclavos quienes acostumbraban a reunirse los domingos por la tarde, al respecto el cronista español dice así: Por qué solía haber en la ciudad algunos negros, que no acudían a la congregación sino que se iban a su junta los domingos y días de fiesta a ejercitarse en cantares y bailes de su nación.Castillero, Ernesto, datos del origen del tamborito, revista lotería n.º 33, febrero de 1944, p. 25.
Aquella tradición propia de los esclavos africanos se fue adaptando con el pasar del tiempo conforme se conmemoraban las fiestas de los santos patronos, en los cuales el pueblo disfrutaba de las cumbias que eran muy populares. En aquella época en Panamá se celebraba en el mes de mayo las fiestas que tenían como nombre «El Velorio de la Cruz» y el pueblo se reunía a rezar rosarios, cantaban Letanías, y luego se formaban un baile donde se ejecutaban las cumbias, actualmente se mantienen vigentes en las comunidades del interior y en la capital del país. En los bailes las mujeres empolleradas resaltaban su alegría llevando así, los pasos al ritmo de los tambores y violines.Castillero, Ernesto, cuadro de costumbres, las divisiones sociales de los panameños, revista Épocas, 13 de octubre de 1949, pp. 6-7.
Respecto a estudios etnográficos y científicos, la folclorista Dora Pérez de Zárate afirma que la música en la cumbia primitiva, era actividad solamente de los tambores y de las voces de la concurrencia que cantaba las cumbias toda la noche; Se remudaban las cantalantes. Es posible que el advenimiento del rabel y posteriormente el acordeón que aliviaban el cansancio de las gargantas, hiciera que esos instrumentos ocuparan el lugar que hoy ocupan; pero los tambores siguen siendo el eje de la manifestación cumbiera, sobre todo el tambor cumbiero de dimensión un poco más holgada que la de los tambores del tamborito. Las voces siguen, a menudo, coreando la cumbia y más, cuando el entusiasmo sube de punto.
En el Distrito de Montijo de la provincia de Veraguas se encontraron rastros de la cumbia primitiva, ejecutada con un instrumento de ascendencia indígena de cuerda por pulsación llamado Arco cuya función dentro del conjunto tradicional era la de llevar la melodía. Dicho instrumento era acompañado por un socavón y del tamborcito o caja veragüense quien llevaba el ritmo, formando así la orquesta de cumbia o de curacha (nombre con que se le conoce a los bailes de cumbia en esa región).Zárate, Dora P. Sobre nuestra Música Típica, editorial universitaria, Panamá, 1996; pp. 69-73.
El último ejecutor de este instrumento fue Crecencio González, de la población de Montijo, observado en 1954.
Según la opinión de Dora Pérez de Zárate en la cumbia de angelito, rito mortuorio que se baila en las tierras altas de la Provincia de Coclé, se ven los restos supervivientes de los ritos negros de fecundidad de la época pagana, debido a su movimiento de caderas exagerado y ejecución extraña y diferente al resto de las cumbias del país. Naturalmente, al morir un niño, era necesario sustituirlo y traer otro. Provocar el encuentro aunque fuera en medio de la desesperación; triunfar sobre la muerte, haciendo brotar la vida y todo esto se lograba con este baile sugeridor y sensual.
Los indígenas cuentan con unos bailes que son de ese tipo, de carácter etnográficos, desconocidos por la mayoría de los panameños; valga advenir, que ellos no usan tambor si se interpreta la cumbia, su aporte se ve más que todo en la coreográfica de algunas cumbias regionales donde se forman de uno en fondo.
Baile
Los pasos básicos comunes a todas las variantes de la cumbia en Panamá son:
El paseo: Consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan, dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos. La seguidilla: Son pasos cortos, a dos tiempos, muy seguidos, llevando casi siempre un pie adelante y otro atrás, el pie derecho plano en el piso y el izquierdo con el metatarso puesto en la superficie. Las vueltas. Es lo más florido del baile y también lo más complejo; la iniciación de ello requiere un fuerte resonar de las maracas y tambores y expresiones de gritos y voces de ánimo, por parte de los hombres, en las vueltas o cambios de posición, la mujer siempre pasa por delante del hombre.
A las variantes de cumbia en la Región de Azuero se añadirían los siguientes pasos:
Escobillado: Es rápido, Ambos bailarines arrastran levemente los pies en punta y contorneando el cuerpo y las manos en forma oscilatoria. El zapateo sencillo: El ejecutante con los dos pies ligeramente separados, zapatea con el pie hacia adelante, tendiendo a colocarlo hacia el lado contrario de su origen. El zapateo del zapatero: Se realizan 4 zapateados alternados con cada pie que finalizan con un quinto acentuado y firme del pie derecho que termina la serie. El zapatero corrido (hombres): Ligeramente separados los pies, el ejecutante zapatea con cada pie justamente al frente de su lugar. El zapateo corrido (mujeres): Es exactamente igual al de los hombres con diferencia que se hace en cuclillas.