La controversia de Cambridge, también conocido como el debate de las dos Cambridge o debate sobre el Capital fue un debate sobre la naturaleza y medición del capital como factor de producción y la influencia de tal concepción en la distribución del producto resultante, entre varios economistas asociados, por un lado, con la Universidad de Cambridge en el Reino Unido (tales como Joan Robinson y Piero Sraffa) y, por el otro con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos), con autores tales como Paul Samuelson y Robert Solow. Por ejemplo: Gary Mongiovi Otros autores que participaron incluyen, en el lado “europeo” Luigi Pasinetti y Nicholas Kaldor y, en el lado “norteamericano” David Levhari y Edwin Burmeister.
Como es obvio, esos autores representan dos de las grandes tendencias en el desarrollo de la disciplina en los comienzos de la segunda mitad del . Tanto Robinson como Sraffa siendo asociados con el llamado poskeynesianismo (ejerciendo fuerte influencia incluso en el presente en la economía heterodoxa) y Samuelson y Solow siendo dos de los grandes representantes de la llamada síntesis neoclásico-keynesiana, que dominó el pensamiento económico en ese período.
Algunos han sugerido que la mayor influencia del debate fue el desarrollo de algunos aspectos metodológicos, pero sin mayor importancia en relación con materias teóricas de fondo en la disciplina. Por ejemplo, Jack Birner (2002): The Cambridge controversies in capital theory: a study in the logic of theory development Para otros, sirve, por lo menos potencialmente, como introducción al análisis de algunos de los aspectos más complejos de la economía de principios del . Andrés Lazzarini (2011): "La investigación presentada en este libro pone de manifiesto la importancia de los debates sobre la teoría del capital en Cambridge para una mejor comprensión del estado actual de la teoría del capital neoclásica, y así contribuir a rescatar la importancia de la controversia del aparente estado inconcluso al que podría haber sido llevado en su segunda fase.".- en (conclusiones) Desde este punto de vista se puede afirmar que no hay acuerdo, incluso en el presente, acerca de la importancia y conclusiones del debate.
Descripción general
Ostensiblemente el punto central del debate fue acerca de concepciones del capital y los problemas relacionados con su cálculo y agregación. Hyman Minsky (1980): DISCUSSION OF THE TAYLOR PAPER Una economía capitalista se caracteriza por dos sistemas de precios. Uno de ellos es el sistema de precios de los bienes como producto, el segundo es el precio de los activos de capital del sistema. El sistema de precios de la producción depende en gran medida de los salarios y los beneficios, mientras que el precio de los activos de capital del sistema depende de las estimaciones en el presente de los beneficios esperados o futuros, presentes estimaciones de los niveles de incertidumbre involucradas en posibles desarrollos, la capitalización actual y las tasas de los flujos de los beneficios. El problema se hace evidente cuando consideramos que los bienes físicos envueltos en ambos casos son los mismos: las inversiones son, de acuerdo a teoría, consumo pospuesto, Por ejemplo: Noemi Levy Orlik (2004), en Eugenia Correa, Alicia Girón (editoras): Economía financiera contemporánea p 182 y sig. Esta posición fue derivada por los partidarios de la síntesis clásico keynesiana de la sugerencia de Irving Fisher, (ver Paul Samuelson : Irving Fisher and the Theory of Capital, en The collected scientific papers of Paul A. Samuelson; p 669, etc) y fue originalmente propuesta formalmente por Nassau William Senior en su "A Lecture on the Production of Wealth" (1847), para quien el origen del capital esta en la "abstinencia" de los consumidores, pero la idea se puede trazar a Adam Smith, quien propone, en su "La riqueza de las naciones" (II.1.1), que "Pero cuando (un actor económico) posee bienes suficientes para mantenerlo durante meses o años, naturalmente se comporta para obtener un ingreso de la mayor parte de el mismo, reservándose para su consumo inmediato, sólo tanto como necesita para mantenerse hasta que estos ingresos comienza a llegar. Su riqueza total, por lo tanto, se divide en dos partes. Aquella parte, que espera, le pagara esta renta, se llama su capital». o, en otras palabras, bienes cuyo consumo final es deferido. Pero si esos bienes tienen dos precios, ¿cuál es, en general, el que se debería usar para cálculos?.
La aparente simplicidad del problema delineado llevó rápidamente a complejidades. La escuela del Cambridge del Reino Unido, partiendo de la base que no hay (o, por lo menos, no se observa en la práctica) un punto de equilibrio económico y que las técnicas económicas son determinadas por factores no puramente económicos (es decir, externamente al área formal de la disciplina), sugiriendo que, consecuentemente, un tomador de decisiones económicas no se enfrenta a mercados totalmente abiertos a la movilidad y competencia en relación con el ingreso adicional de factores, sino más bien tiene que elegir entre técnicas y situaciones predeterminadas por factores exógenos, propone que el capital es mejor entendido como un instrumento que busca preservar valor económico. Esto fue extendido por Piero Sraffa, quien afirmó que hay una relación de intercambio (trade-off) entre salarios y ganancias Cameron M. Weber ( 2009): (lo que implica una competencia entre esos factores por el resultado del proceso de producción, lo que, a su vez, influencia el valor del capital). Por otra parte, los partidarios de la síntesis neoclásico-keynesiana en el MIT sugieren que, dado que el sistema por lo menos tiende a un equilibrio, proponen que el capital es mejor entendido como un instrumento o medida financiera de un valor económico variable, que puede ser visto como un factor completa o esencialmente móvil en el proceso de producción, es decir, como constituyendo un factor que se pueden mover fácil y rápidamente, de acuerdo a las leyes del mercado competitivo, de un sector económico a otro y elegir una técnica de producción u otra con la misma facilidad.
El debate, en realidad, abarcó muchos otros temas, tanto directa como indirectamente, principalmente acerca de asuntos de principio y problemas conceptuales, y fue conducido en un lenguaje principalmente matemático y de lógica formal, Jack Birner (2005):The Cambridge Controversies in Capital Theory: A Study in the Logic of Theory Development pero algunos de los elementos centrales se pueden explicar en términos sencillos. No hay unanimidad entre los economistas acerca de los resultados e implicaciones del debate.Frank C. Wykoff (2003): Obsolescence vs. Deterioration with Embodied Technological Change Sergio Parrinello (2005): Intertemporal Competitive Equilibrium, Capital and the Stability of Tatonnement Pricing Revisited
Entre esos otros aspectos se encuentran asuntos de ética (específicamente, el como se justifica la distribución del beneficio del proceso económico). Esos aspectos, más allá de una breve mención, no serán explorados en lo que sigue.
Telón de fondo e inicio
En economía, tal como generalmente se enseña en el presente, se considera que la Función de producción es uno de los conceptos básicos. Propuestas de estas relaciones se remontan a los clásicos, y fueron formalizadas —a partir del auge del marginalismo y el neoclasicismo por autores tales como Johann Heinrich von Thünen, Knut Wicksell y Philip Wicksteed; Mishra, SK (2007): A Brief History of Production Functions trabajos que culminaron (en 1928) en la conocida Función de producción de Cobb-Douglas.
En los textos introductorios a la disciplina la función se presenta, generalmente, en forma simplificada, como las relaciones en un sistema con solo dos factores de producción y un solo producto (que puede ser utilizado inmediatamente en consumo o "ahorrado" como inversión). Por ejemplo: Robert E. Hall y John B. Taylor (Antoni Bosch editor, 1992): Macroeconomía, cap 4, punto 1, sección "Tecnología y la Función de producción"
En la cual Y es ya sea el ingreso nacional o el PIB, K el capital y L trabajo (labour). (Nótese que Y es a veces reemplazado por QPor ejemplo: R. Clark Robinson: MARGINAL PRODUCT OF LABOR AND CAPITAL en la cual Q se puede considerar la Cantidad total (total Quantity) de riqueza producida en un periodo determinado por esos recursos (es decir, todo lo producido menos todo lo gastado en la producción). Esta última formulación era la original, y, como se verá, enfatiza el problema.
En modelos más complicados del equilibrio general —tales como el modelo de crecimiento de Solow — esa fórmula se representa como
en la cual A es el factor tecnológico.
En todos esos modelos se asume que todos los "tipos de trabajo" y todas las "unidades de capital" son homogéneos entre sí mismos pero heterogéneos en relación con el otro concepto (por ejemplo, cualquier tipo de trabajo es directamente comparable a cualquier otro, pero todos son diferentes a cualquier tipo de inversión). En cualquier caso, tanto el trabajo como el capital se miden en unidades físicas.
A partir de lo anterior, generalmente se avanzan una variedad de propuestas que son tratadas como implicaciones de la relación. Entre las principales se pueden contar: que la formulación es una representación simplificada pero adecuada de la realidad de un sistema económico extenso. (nótese como el ejemplo es explícitamente acerca de un sistema con solo dos factores y un producto, pero el resultado es el ingreso o producto nacionalPor ejemplo, Hall y Taylor (op. cit) explican que "La función de producción relaciona el producto al empleo y el capital, cualquiera sean sus niveles. Nos dice cual seria el PIB real producido, por ejemplo, si hubiese una depresión muy severa y solo la mitad de la gente que normalmente trabaja estuviese empleada". ). Otra 'implicación' que conviene mantener presente es que la fórmula representa una justificación adecuada para la distribución de la renta del producto entre los factores: tanto el capital como el trabajo contribuyen al producto total, por lo tanto ambos tienen un derecho justificado al resultado. La distribución más justa de ese resultado es en relación con los precios o costos relativos de factor (o productividad marginal). La validez o no de esas asunciones, junto a otras similares, constituyeron muchos de los subargumentos del debate.
El debate mismo comenzó con la siguiente observación de Joan Robinson:
"Al estudiante de teoría económica se le enseña a escribir Q • f (L, K), donde L es una cantidad de trabajo, K una cantidad de capital y Q una tasa de producción de las mercancías. Se le instruye asumir todos los trabajadores como iguales, y a medir L en horas-hombre de trabajo, se le dice algo sobre el problema de números índices en la elección de una unidad de producción, y se le apresura al siguiente asunto, en la esperanza de que se olvide de preguntar en qué unidades se mide K. Antes de que él lo pregunte, se ha convertido en un profesor, y así los hábitos de pensamiento descuidado se transmiten de una generación a la siguiente".Joan Robinson: The Production Function and the Theory of Capital I(introduction, p 81) Review of Economic Studies, 21 (2), 1953-1954, pp 81-106