La IV Jornada Mundial de la Juventud tuvo lugar del 15 al 20 de agosto de 1989 en Santiago de Compostela (España), con la presencia del papa Juan Pablo II los días 19 y 20 de agosto para los actos centrales. El lema fue «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Fue la segunda JMJ celebrada fuera de Italia y la primera realizada en verano, rompiendo con la tradición de las dos ediciones internacionales anteriores vinculadas al Domingo de Ramos. Fue asimismo la primera vez que la Jornada se celebraba dentro de la Unión Europea.

El acontecimiento reunió en la ciudad del Apóstol a más de cuatrocientos mil jóvenes procedentes de todo el mundo, desbordando todas las previsiones de los organizadores. La elección de Santiago de Compostela como sede otorgó a la Jornada una dimensión peregrina sin precedentes: miles de jóvenes recorrieron a pie las rutas del Camino de Santiago antes de llegar a la ciudad, y el propio papa realizó en procesión los últimos centenares de metros hasta la Catedral, ataviado con esclavina y bordón de peregrino. Su imagen dio la vuelta al mundo.

La JMJ de 1989 es considerada por estudiosos e instituciones jacobeas como uno de los hitos decisivos en la recuperación moderna del Camino de Santiago, y sentó las bases normativas e infraestructurales del sistema de peregrinación contemporáneo. Tres meses antes de la caída del muro de Berlín, el encuentro fue percibido como una señal de esperanza para la juventud europea en el umbral del fin de la Guerra Fría.

Antecedentes

Las Jornadas Mundiales de la Juventud La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) fue instituida por Juan Pablo II en 1984, cuando convocó en la Plaza de San Pedro de Roma un «Jubileo Internacional de la Juventud» que congregó a cientos de miles de jóvenes. Ante el éxito de aquella convocatoria, el papa decidió establecer encuentros regulares a escala mundial. La primera JMJ internacional tuvo lugar en Buenos Aires en 1987, celebrada en el contexto del Domingo de Ramos.

La elección de Santiago de Compostela para la IV edición representó un giro significativo: por primera vez la Jornada se desarrollaba en verano y no en torno al Domingo de Ramos, lo que permitía movilizar a millones de jóvenes por el Camino en los días previos al encuentro con el papa. El arzobispo de Santiago, Antonio María Rouco Varela, fue el anfitrión eclesiástico principal; el coordinador general de la organización fue Salvador Domato Búa, que repetiría en ese papel en la visita de Benedicto XVI a Santiago en 2010, y el coordinador de los Voluntarios de Animación y Servicio (VAS) fue Víctor Cortizo.

Santiago de Compostela como sede La elección de Santiago de Compostela no fue casual. Juan Pablo II había visitado la ciudad por primera vez el 9 de noviembre de 1982, durante su primer viaje apostólico a España, siendo el primer papa en ejercicio que peregrinaba a Compostela. En aquel viaje, el papa pronunció desde la Catedral su célebre «discurso europeo», lanzando desde Santiago su llamamiento a Europa: «Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces».

Para la JMJ de 1989, el simbolismo de Compostela como meta de peregrinación medieval y como símbolo de la identidad cristiana europea resultaba doblemente pertinente: el Camino de Santiago era, en palabras del papa, «una densa red de itinerarios para los peregrinos» que «fue durante siglos un camino de conversión y de extraordinario testimonio de la fe».

Contexto histórico: el Camino de Santiago en 1989 A finales de los años 1980, el Camino de Santiago vivía el inicio de su recuperación moderna después de décadas de declive. El párroco de O Cebreiro, Elías Valiña Sampedro, había iniciado en 1984 el marcaje sistemático con flechas amarillas y publicado guías para recorrerlo a pie. La declaración del Camino Francés como primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa en 1987, y el reconocimiento de Santiago como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, habían internacionalizado la ruta, pero las cifras de peregrinos seguían siendo modestas: apenas unos pocos miles al año.

La JMJ de 1989 actuaría como catalizador decisivo de este renacimiento. El aflujo masivo de participantes llevó al Cabildo de la Catedral a establecer ese mismo año el requisito mínimo de 100 km a pie (o 200 km en bicicleta) para obtener el diploma oficial de peregrino. Esta norma, adoptada en respuesta directa a la JMJ, sigue vigente en el siglo XXI y define la peregrinación jacobea contemporánea.

Organización y semana previa

La JMJ de 1989 se extendió del 15 al 20 de agosto. Los días 15 al 18 constituyeron la «semana previa» de preparación, con actividades distribuidas entre Santiago de Compostela y A Coruña. A lo largo de esas jornadas se celebraron nueve mesas redondas, catequesis impartidas por cardenales y obispos de toda la Iglesia, encuentros de reflexión, vigilias de oración, celebración festiva del sacramento de la reconciliación y eucaristías de espíritu juvenil, además de actuaciones musicales y testimonios.

El 16 de agosto, Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, impartió una catequesis titulada «Jesús es el Camino», invitando a los jóvenes a poner en marcha «la fuerza transformadora del amor como hizo el mismo Jesús».

Durante los días previos y en el propio acto del 19 de agosto se organizaron tres grandes catequesis siguiendo el lema tripartito de la Jornada, a cargo de: Chiara Lubich («Cristo es el Camino»), el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo de Milán («Cristo es la Verdad»), y don Massimo Camisasca y don Antonio Lanfranchi («Cristo es la Vida»).

Los miles de voluntarios del VAS coordinados por Víctor Cortizo prestaron servicio de acogida, orientación y logística a lo largo de toda la semana. Alojar a más de 400.000 personas durante una semana en una ciudad de dimensiones medias como Santiago supuso, en palabras del organizador general Salvador Domato, «todo un reto» que «afortunadamente [...] resultó un éxito».

Agenda de la JMJ +Programa de la IV Jornada Mundial de la Juventud (Santiago de Compostela, 1989)FechaLugarActo principal15–18 agostoSantiago de Compostela y A CoruñaSemana previa: nueve mesas redondas, catequesis, vigilias, Eucaristías y actuaciones musicales16 agostoSantiago de CompostelaCatequesis de Chiara Lubich: «Jesús es el Camino»19 agosto (mañana)Aeropuerto de LavacollaLlegada de Juan Pablo II. Ceremonia de bienvenida con los Reyes de España19 agosto (mañana)Desde la Iglesia de San Francisco hasta la CatedralPeregrinación a pie del papa con esclavina y bordón. Rito del peregrino en la Catedral19 agosto (tarde)San Martín PinarioEncuentro del papa con jóvenes enfermos y discapacitados19 agosto (noche)Monte do GozoVigilia de oración presidida por Juan Pablo II. Catequesis tripartita (Lubich, Martini, Camisasca-Lanfranchi)20 agosto (mañana)Monte do GozoSanta Misa de clausura. Ángelus. Discurso final del papa20–21 agostoOviedo y CovadongaVisita privada del papa a la catedral de Oviedo (Santo Sudario) y al santuario de Covadonga

Itinerario de Juan Pablo II

Sábado 19 de agosto: llegada y peregrinación

Llegada al aeropuerto de Lavacolla Juan Pablo II aterrizó en el aeropuerto de Santiago de Compostela el sábado 19 de agosto de 1989 procedente de Roma. Se trató de su tercera visita pastoral a España. Fue recibido por los Reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, miembros del Gobierno de la Nación, las autoridades autonómicas de Galicia y Asturias, y por el arzobispo Antonio María Rouco Varela. En su discurso de bienvenida, el papa expresó su alegría por venir «para encontrarme con jóvenes católicos de todo el mundo» y agradeció a «los que habéis venido de los más lejanos lugares, de todos los continentes, dándoos cita fraternal junto al venerado sepulcro del Apóstol».

Peregrinación a pie hasta la Catedral Desde la iglesia de San Francisco, Juan Pablo II realizó el tramo final del Camino a pie, vestido con esclavina y portando un bordón de peregrino, acompañado por los seminaristas y jóvenes que, con la capa de peregrino sobre los hombros, le habían acompañado hasta la catedral. La imagen del papa peregrino, apoyado en su bastón y avanzando por las calles de la ciudad del Apóstol, dio la vuelta al mundo a través de todas las agencias de prensa internacionales.

En el discurso pronunciado en el umbral de la Catedral durante el rito del peregrino, Juan Pablo II se dirigió a los presentes tanto en castellano como en gallego: «Quiso Dios que como Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, natural de la Galicia oriental, llegase, de nuevo, como peregrino y me encontrase en este lugar santo, en la Galicia occidental, del Finisterre hispánico, con jóvenes peregrinos de todo el mundo para alabanza de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida».

Encuentro con jóvenes enfermos en San Martín Pinario Por la tarde del 19 de agosto, antes de la vigilia, Juan Pablo II mantuvo un encuentro emotivo con jóvenes enfermos y discapacitados en el monasterio de San Martín Pinario, adyacente a la Catedral. En sus palabras, invitó a aquellos jóvenes a ser «testigos del hecho de que Jesús Cristo quiso abrazar la cruz por nuestra salvación», reconociendo en su sufrimiento un testimonio especial de la fe.

Vigilia en el Monte do Gozo La noche del 19 de agosto, Juan Pablo II presidió la vigilia de oración en el Monte do Gozo, la colina situada a unos cinco kilómetros del centro de Santiago desde la que los peregrinos medievales divisaban por primera vez las torres de la Catedral. El papa eligió expresamente ese lugar por su carga simbólica dentro de la tradición jacobea: el «monte de la alegría» como umbral del encuentro con el Apóstol.

En su discurso, el papa invitó a los jóvenes a no temer la llamada de Cristo:

Repitió el imperativo que se convertiría en una de las frases más citadas de la Jornada:

En la vigilia del Monte do Gozo participaron más de 600.000 jóvenes.

Domingo 20 de agosto: misa de clausura La mañana del 20 de agosto Juan Pablo II presidió la misa de clausura de la IV JMJ en el Monte do Gozo, donde la explanada estaba cubierta por un «gran manto humano», según todas las crónicas de la época. En la homilía, recordó a los jóvenes su vocación de «servicio»: «¿Por qué estáis aquí vosotros jóvenes de los años noventa? ¿No sentís acaso también dentro de vosotros el "espíritu de este mundo"?». Invitó a la juventud a seguir el ejemplo del apóstol Santiago, que «debía ser el primero, pero siguiendo a Cristo se convirtió en servidor». Al finalizar la misa rezó el Ángelus.

Del 20 al 21 de agosto: Oviedo y Covadonga Concluida la JMJ, Juan Pablo II continuó su visita a España. El 20 de agosto se trasladó a Oviedo, donde visitó la Catedral y veneró el Santo Sudario. Más tarde viajó de manera privada a Covadonga, donde rezó ante la imagen de la Virgen de Covadonga («la Santina») y paseó por los Lagos de Covadonga antes de volver al Vaticano.

Asistencia

La Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y ACI Prensa cifran en más de 400.000 los jóvenes participantes en el conjunto del evento. Vatican News eleva a más de 600.000 los participantes en la vigilia del Monte do Gozo. El Correo Gallego, por su parte, habla de «medio millón de jóvenes».

La procedencia de los participantes fue universal. En su discurso de bienvenida, el papa agradeció la presencia de jóvenes de «las ciudades de España, las diversas naciones latinoamericanas y tantos países del mundo»; en la vigilia nocturna saludó en castellano, gallego, italiano, alemán, polaco, flamenco, holandés y croata, entre otras lenguas, reflejando la diversidad de los peregrinos congregados.

Impacto en el Camino de Santiago