El Instituto Nacional General José Miguel Carrera, originalmente nombrado Instituto Nacional, Literario, Económico, Civil y Eclesiástico del Estado de Chile e identificado con el nombre código «Liceo A-0», es un liceo emblemático municipalizado mixto (masculino hasta 2020) ubicado en Santiago de Chile que imparte la modalidad de educación general básica (7.º y 8.º básico) y de educación media científico-humanista (1.º a 4.º medio). Su lema es «Labor omnia vincit», 'El trabajo todo lo vence' en latín.

Fue fundado por el gobierno de José Miguel Carrera durante el reinado de Fernando VII en el Imperio español y es la institución educacional más antigua de la república. Los planes para su creación se deben a Juan Egaña, Manuel de Salas, José Francisco Echaurren Herrera y Fray Camilo Henríquez, quien expresó que «El gran fin del Instituto es dar a la Patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor».Memoria ChilenaBases para la creación del Instituto Nacional de Chile 18 de junio de 1812, página 4. En auroradechile.cl. Consultado el 15 de mayo de 2018.

Fue inaugurado el 10 de agosto de 1813, tras la aprobación mediante un decreto de la fusión de los diversos establecimientos educacionales existentes, constituyéndose en el único centro de educación superior de la época, tras el cierre momentáneo de la Real Universidad de San Felipe.Villalobos, S. et. al. (2010). Historia de Chile. Santiago, Chile. Editorial Universitaria. 10.ª edición. pp. 370.Villalobos, S. et. al. (2010). Historia de Chile. Santiago, Chile. Editorial Universitaria. 10.ª edición. pp. 514.

Fue reconocido como un bastión de la educación pública chilena, ya que por sus aulas han pasado numerosos Presidentes de la República, Ministros de Estado, políticos, intelectuales, empresarios, artistas y escritores, científicos, arquitectos y un sinnúmero de profesionales que han contribuido a la formación de Chile. Diversos estudios lo catalogaban como uno de los mejores colegios del país, el mejor municipal y el más prestigioso a nivel nacional.

Desde 2021 el establecimiento es mixto en su enseñanza regular.

Historia La historia del Instituto Nacional es respuesta a la formación de una república soberana e independiente, en el período histórico conocido como Patria Vieja, es parte de las 3 instituciones repúblicanas más antiguas, siendo el Congreso Nacional, el Instituto Nacional, y finalmente la Biblioteca Nacional.

Antecedentes

Los primeros establecimientos educativos en Chile fueron creados y mantenidos por congregaciones religiosas, enseñando a leer y escribir y algunos rudimentos de aritmética y catecismo a sus estudiantes. Más tarde surgieron algunas escuelas públicas mantenidas por los cabildos de las principales ciudades coloniales.

Los antecedentes más remotos del Instituto Nacional se encuentran en el Convictorio de San Francisco Javier, fundado por los jesuitas en 1608. Este establecimiento educó a numerosas generaciones de santiaguinos, destacando el abate Juan Ignacio Molina y el padre Alonso de Ovalle. En 1622 se funda la Universidad de Santo Tomás de Aquino, siendo la primera universidad chilena y la novena de América, existiendo solo hasta mediados del . En 1758 se creó, gracias a las gestiones del cabildo de Santiago y la autorización del rey Felipe IV, la Real Universidad de San Felipe, siendo posteriormente, la primera institución de educación superior bajo administración del Estado de Chile.

En 1767, el Rey Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas y en 1769 se creó una junta del cabildo para administrar los bienes de los expulsos. Se decidió en 1778 fundar un Colegio denominado «Convictorio Carolino» sobre la base del antiguo Convictorio de San Francisco Javier.

A principios del , el estado de la educación en Chile era bastante preocupante: la Real Universidad de San Felipe, se encontraba a la baja de grados otorgados; el Convictorio Carolino, contaba con apenas 16 inscritos;Seminario Conciliar, vivía un escenario similar.

Manuel de Salas intentó mejorar las condiciones educativas chilenas, con la fundación de la Academia de San Luis, la primera institución educativa dirigida por el poder civil; sin embargo, esta tampoco pasaba buenos momentos, pues contaba con tan solo 40 alumnos inscritos.

Edificio del Convictorio

Fundación thumb|left|upright|Busto de José Miguel Carrera ubicado dentro del Instituto Nacional. La Patria nos convoca con noble y suave voz a rendir a las ciencias el merecido honor.El Monitor Araucano Tomo I. N° 55. Jueves, 12 de agosto de 1813. "Apertura del Instituto Nacional". Materia indicada en el título. Consultado el 15 de mayo de 2018.El Monitor Araucano 12 de agosto de 1813 Tras la Primera Junta Nacional de Gobierno, diversos patriotas vieron renacer las oportunidades de recuperar y fortalecer la educación criolla. En 1810 Juan Egaña sometió a la consideración de don Mateo de Toro y Zambrano, presidente de la Primera Junta, un Plan de Gobierno en el que proponía que «la obra de Chile debe ser un gran colegio de artes y ciencias, en donde se imparta una educación civil y moral capaz de darnos costumbre y carácter». En 1811 publicó, a petición del Congreso, una Exposición de los principios que consolidan el pacto social de los habitantes de Chile, en donde estableció que «se establecerá en la república un Instituto Nacional para las ciencias, artes, oficios instrucción militar, religión, ejercicios que den actividad, vigor y salud, y cuanto pueda formar el carácter físico y moral del ciudadano». A las gestiones de Egaña, se sumó Manuel de Salas en febrero de 1811, quien propuso la fusión de los establecimiento existentes para la creación del colegio idealizado por Egaña.

Paralelamente, en 1812 José Miguel Carrera disolvió el Congreso Nacional, asumiendo el mando de la nación y dando inicio a una serie de obras, entre las cuales estuvo la creación del primer periódico nacional, la Aurora de Chile, siendo fray Camilo Henríquez su primer director. Fray Camilo publicó el 18 de junio a través de la Aurora de Chile sus «Bases para la creación del Instituto Nacional de Chile», en donde describió con lujo de detalles un proyecto con las cátedras, horarios y otros pormenores para el funcionamiento del nuevo establecimiento, así como su objetivo fundamental de «dar a la patria ciudadanos, que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer, y le den honor».

José Miguel Carrera, como Presidente de la Junta Gubernativa, se transformó en jefe de Estado de Chile y revisó la situación del Convictorio Carolino, buscando una reforma que sirviera a los intereses de la naciente nación. Sin embargo, su trabajo se paralizó pues en abril de 1813 debió dirigirse al sur del país a enfrentar la ofensiva militar española, dirigida por el brigadier español Antonio Pareja. En su ausencia, la junta logró encontrar una fórmula para financiar el nuevo colegio y aprobó la fundación del Instituto, el cual fusionó a todas las instituciones educativas preexistentes, firmándose el 27 de julio el decreto que le da vida. Se dispuso el 10 de agosto de ese año la inauguración solemne en el edificio de la Real Universidad de San Felipe, donde actualmente se ubica el Teatro Municipal de Santiago. A la ceremonia de inauguración asistieron las principales autoridades de Gobierno y los vecinos más importantes de la capital. Su primer rector fue el presbítero Francisco Echaurren, quien hasta la fecha se desempeñaba como rector del Convictorio Carolino. Durante la ceremonia se cantó un himno compuesto por Bernardo de Vera y Pintado, por encargo del gobierno.

Las clases se iniciaron en el viejo edificio del Colegio de San Miguel, perteneciente a la Compañía de Jesús, en el sitio donde hoy se ubica el ex Congreso Nacional. Destacaron entre sus primeros alumnos Diego Portales y José Joaquín Pérez. Tras la derrota de los patriotas en el desastre de Rancagua, una de las primeras medidas del gobierno realista de la Reconquista fue la clausura del Instituto Nacional, el 17 de diciembre de 1814.

Reapertura Una vez consolidada la independencia de Chile, el Senado acordó la reapertura del Instituto el 20 de julio de 1819, día de las festividades de la Virgen del Carmen, bajo el gobierno de Bernardo O'Higgins. Durante estos primeros años, los gobiernos de turno brindaron gran importancia al establecimiento, tanto así que presidentes como Francisco Antonio Pinto asistieron a almorzar con los mejores alumnos y a solemnizar los exámenes de final de año.

El Instituto era en aquel entonces un verdadero colegio colonial. Durante los rectorados de José Francisco Echaurren, Manuel José Verdugo y Manuel Frutos Rodríguez se mantuvo la dinámica de los colegios coloniales, así como los planes de estudio y metodologías de enseñanza. Juan y Mariano Egaña intentaron una reforma sin éxito en 1823. Carlos Ambrosio Lozier se convirtió, durante un breve periodo de tiempo, en el primer rector civil del Instituto e impulsó la reforma de la enseñanza, adoptando los esquemas europeos liberales de la época. Pese al breve rectorado de Lozier, los cambios calaron hondo en el colegio y si bien no logró suprimir las prácticas educacionales, sí motivó que alumnos como Ventura Marín y Melchor José Ramos tomaran partido en el gran movimiento liberal de 1828.

Grandes reformas del En la década de 1830, con la llegada de nuevos profesores como Andrés Bello y Andrés Antonio Gorbea, el Instituto emprendió la modernización de sus planes de estudio. Bello impulsó los estudios de Derecho Romano, Legislación Universal, Gramática Castellana y las relativas al estudio de la medicina. Gorbea, en tanto, impulsó los estudios de aritmética y matemática. En el Instituto se realizaron las primeras cátedras de medicina a cargo de Guillermo Blest, destacando como alumnos Francisco Javier Tocornal, Luis Ballester y Francisco Rodríguez. En 1835 se separaron definitivamente los estudios civiles de los eclesiásticos, continuándose los primeros en el Instituto y los segundos en el Seminario bajo petición del obispo Manuel Vicuña Larraín.

Entre los años 1835 y 1845 el Instituto fue dirigido por los rectores Manuel Montt, Francisco Puente y Antonio Varas. El primero había ingresado como alumno en 1821, siendo contratado posteriormente como inspector, profesor y luego vicerrector, para ser nombrado finalmente como rector del establecimiento en 1835, cargo que solo dejaría para asumir como Ministro del Interior en 1840; finalmente, Montt ejerció como Presidente de Chile entre 1851 y 1861. Antonio Varas fue, luego de su rectorado, ministro del Interior durante el gobierno de Montt.

En 1842 surgió dentro del colegio la "Sociedad Literaria", que impulsó el primer movimiento intelectual de Chile, destacando entre sus integrantes el ya egresado José Victorino Lastarria y los aún alumnos Francisco Bilbao, Manuel Antonio Matta y Eusebio Lillo.

El mismo año, se separaron los estudios superiores de los secundarios, naciendo así la Universidad de Chile. Sin embargo, hasta 1868 la Universidad no contó con edificio propio, por lo que los estudios se continuaron realizando en la sección universitaria del Instituto Nacional.

Casona Antigua

En 1840 el gobierno contrató al arquitecto Juan Herbage para que construyera un nuevo edificio para el Instituto, pues las dependencias ubicadas hasta aquel entonces en el edificio de calle Compañía con Morandé se habían hecho insuficientes. El sitio escogido fue un amplio terreno ubicado entre la Alameda y las calles San Diego y Nueva de San Diego (actual Arturo Prat). El edificio de líneas coloniales fue entregado en 1850, dejándose sin construir el sector colindante con la Alameda, entregado a la Universidad para la construcción de su sede.