miniaturadeimagen|Hombre Vitruviano, por Leonardo da Vinci Kenneth McKenzie Clark, Baron Clark of Saltwood (Londres, 13 de junio de 1903-Hythe, 21 de mayo de 1983) fue un historiador del arte británico.
Efectuó estudios primarios en Winchester y secundarios en el Trinity College de Oxford, que se completaron con una estancia en Florencia en 1926, donde profundizó sus conocimientos sobre arte gótico y renacentista. Entre 1934-1945 asumió la dirección de la National Gallery de Londres, así como la superintendencia de la Royal Collection.Le muse, De Agostini, Novara, 1965, Vol.III, pag.323
En 1946 se convirtió en profesor de historia del arte en la Universidad de Oxford. Destacó por su actividad como ensayista y divulgador, tanto en libros como en medios de comunicación. En 1969 alcanzó fama internacional con Civilisation: A Personal View, una serie producida por la BBC. Fue rector de la Universidad de York entre 1967 y 1978, y miembro del consejo del British Museum.
En 1938 fue nombrado caballero comendador de la Orden del Baño, y en 1968 le fue otorgado un pariato vitalicio como Barón Clark de Saltwood en el Condado de Kent, y recibió la Orden del Mérito en 1976.
Vida y carrera
Primeros años Clark nació en el número 32 de Grosvenor Square, Londres,hijo único de Kenneth Mackenzie Clark (1868-1932) y su esposa, (Margaret) Alice, hija de James McArthur de Mánchester. Los Clark eran una familia escocesa enriquecida por el comercio textil. Un ancestro de Clark había inventado el carrete de algodón y la compañía Clark Thread de Paisley se había convertido en un negocio boyante. Kenneth Clark padre trabajó poco tiempo como director de la empresa y se retiró a los veinticinco años como un miembro más de los "ricos ociosos". Clark hijo dijo sobre ello que, "aunque muchas personas eran más ricas, pocas hubo que fueran tan holgazanas". Los Clark mantenían casas de campo en Sudbourne Hall (Suffolk) y Ardnamurchan (Argyll) e invernaban en la Riviera francesa.
Kenneth padre era deportista, jugador, excéntrico y gran bebedor. El hijo tenía poco en común con su padre, aunque siempre le tuvo cariño. Su madre Alice era tímida y distante y su único hijo recibió más afecto de una devota niñera.
No muy cercano a sus padres, el joven Clark tuvo una niñez solitaria pero en general feliz. Más tarde recordó que solía dar largas caminatas hablando consigo mismo, hábito que creía le resultaría útil como locutor: "La televisión es una forma de soliloquio". A modesta escala, Clark padre coleccionó fotografías y permitió al joven Kenneth catalogar la colección. Desarrolló competencia en el dibujo e incluso más tarde ganó algunos premios como alumno. Ya con siete años, lo llevaron a una exposición de arte japonés en Londres que influyó en su formación artística: "Lleno de placer, sentí que había entrado en un mundo nuevo". miniaturadeimagen|John Ruskin, 1863 Clark se educó en la Escuela Wixenford y, de 1917 a 1922, en el Colegio Winchester, conocido por su rigor intelectual y, para consternación de Clark, por su entusiasmo para con los deportes, si bien alentaba a sus alumnos a desarrollar el interés en las artes. El director Montague Rendall era un apasionado de la pintura y escultura italianas e inspiró en Clark y muchos otros el aprecio por las obras de Giotto, Botticelli, Bellini y sus compatriotas.
La biblioteca de la escuela contenía una colección de escritos de John Ruskin que Clark leyó con avidez y lo marcaron para el resto de su vida, no ya en sus juicios artísticos, sino también en sus creencias políticas y sociales progresistas.
En Winchester Clark ganó una beca para el Trinity College de Oxford, donde estudió historia moderna; se graduó en 1925 con un título de segunda clase; en el Oxford Dictionary of National Biography, Sir David Piper comenta que se esperaba que Clark obtuviera un título de primera, pero no se había aplicado a los estudios históricos porque "sus intereses ya habían pasado definitivamente al estudio del arte". miniaturadeimagen|Roger Fry, 1930-1934 Mientras estaba en Oxford Clark había quedado muy impresionado por las conferencias de Roger Fry, el influyente crítico de arte del Círculo de Bloomsbury que realizó las primeras exposiciones posimpresionistas en Gran Bretaña. Bajo la influencia de Fry desarrolló su comprensión de la pintura francesa moderna y en particular de la obra de Cézanne. Clark atrajo la atención de Charles F. Bell (1871-1966), custodio del Departamento de Bellas Artes del Museo Ashmolean. Bell se convirtió en su mentor y le sugirió como tema de su tesis El renacimiento gótico en la arquitectura. En ese momento era un tema muy pasado de moda y no se había publicado nada serio sobre eso desde el siglo diecinueve. Además el área principal de estudio de Clark era el Renacimiento; pero su admiración por Ruskin, un defensor acérrimo del estilo neogótico, lo llevó al tema. No completó esta tesis, pero convirtió luego estas investigaciones en su primer libro extenso, The Gothic Revival (1928).
En 1925, Bell presentó a Clark a Bernard Berenson, un influyente estudioso del Renacimiento italiano, consultor de importantes museos y coleccionistas. Berenson estaba trabajando en la revisión de su libro Dibujos de los pintores florentinos e invitó a Clark a ayudarle. Este proyecto le llevó dos años y se superpuso a los estudios que Clark seguía en Oxford. miniaturadeimagen|Bernard Berenson izquierda|miniaturadeimagen|La National Gallery, Trafalgar Square, Londres (fotografía de 2013)
Carrera temprana miniaturadeimagen|Estudio de caballo, Leonardo da Vinci (Castillo de Windsor) En 1929, como resultado de su trabajo con Berenson, Clark fue elegido para catalogar la extensa colección de dibujos de Leonardo da Vinci en el Castillo de Windsor. En el mismo año estuvo entre los organizadores de una exposición de pintura italiana inaugurada en la Royal Academy el 1 de enero de 1930. Él y su coorganizador Lord Balniel lograron allegar obras maestras nunca vistas antes fuera de Italia, muchas de colecciones privadas. La exposición cubrió el arte italiano "De Cimabue a Segantini": desde mediados del hasta finales del . Las aclamaciones públicas y críticas de esta exposición elevaron el perfil de Clark, pero lamentó el valor propagandístico que tuvo esta exhibición para el dictador italiano Benito Mussolini, quien había facilitado la disponibilidad de muchas de las pinturas solicitadas. Y, aunque varias figuras importantes del mundo del arte británico desaprobaron este aspecto de la exposición, Bell entre ellas, este siguió considerando a Clark su sucesor favorito para el Ashmolean.
Clark en cambio no veía su futuro en tareas administrativas: le gustaba escribir y hubiera preferido ser un erudito a un director de museo. Con todo, cuando Bell se retiró en 1931, Clark aceptó sucederlo en el Ashmolean y durante los siguientes dos años supervisó la construcción de un ala en el museo para dar más espacio a su departamento. El desarrollo fue posible gracias a un benefactor anónimo, posteriormente revelado como el propio Clark. Un conservador posterior del museo escribió que Clark dejó un buen recuerdo por su tiempo allí porque "con su mezcla característica de arrogancia y energía, transformó tanto las colecciones como su exhibición".
Periodo en la National Gallery En 1933, el director de la National Gallery de Londres, Sir Augustus Daniel, tenía sesenta y siete años y se iba a jubilar a fin de año, pero su ayudante de dirección, W. G. Constable, que era el primero para sucederlo, se había trasladado en 1932 al nuevo Courtauld Institute of Art para dirigirlo. El historiador Peter Stansky escribió que la trastienda de la National Gallery "estaba en una confusión considerable: el personal y los fideicomisarios se hacían la guerra constantemente entre ellos". Y el presidente de los síndicos, Lord Lee, convenció al primer ministro Ramsay MacDonald de que Kenneth Clark sería un nombramiento adecuado y aceptable para el personal profesional y los fideicomisarios y lo suficientemente enérgico como para restablecer la armonía. Cuando recibió la propuesta del propio ministro MacDonald, Clark no se mostró muy entusiasta: se consideraba demasiado joven (30 años) y, una vez más, se sentía dividido entre tener una carrera académica y una carrera administrativa. Aceptó la dirección, aunque, como escribió a Berenson, "a más de ser gerente de un gran tenderete departamental, tendré que ser animador profesional de las clases terratenientes y oficiales".
Más o menos al mismo tiempo que aceptaba la oferta de dirección de la National Gallery, Clark había rechazado una oferta de las autoridades del rey Jorge V para suceder a C. H. Collins Baker como Surveyor of the King's Pictures, y sintió que no podía hacer justicia a este puesto con sus nuevos deberes en la Gallery; pero el Rey, decidido a triunfar donde su equipo había fallado, fue con la reina María a la National Gallery y logró convencerlo para que cambiara de opinión. El nombramiento fue anunciado en The London Gazette en julio de 1934; y Clark ocupó el cargo durante los siguientes diez años.
Se impuso el objetivo de lograr que las bellas artes estuvieran al alcance de todos y, mientras estaba en la National Gallery, ideó y encabezó muchas iniciativas con este propósito. En un editorial, The Burlington Magazine dijo: "Clark puso toda su visión e imaginación en hacer de la National Gallery un lugar más simpático en el que el visitante pudiera disfrutar de una gran colección de pinturas europeas". Cambió la disposición de las pinturas en las salas y mejoró los marcos; hacia 1935 había logrado instalar un laboratorio e introducir la iluminación eléctrica, haciendo así posible por primera vez un horario nocturno de apertura. Se inició un programa de restauración para limpiar los cuadros contra las críticas esporádicas de quienes se oponían en principio a la limpieza de imágenes antiguas. Se probó a retirar el cristal de algunas pinturas. Varios años la National Gallery abrió dos horas antes de lo habitual el día de la final de la F. A. Cup a beneficio de las personas que viajaban a Londres a ver el partido.
Clark escribió y dio una conferencia cada año durante la década que estuvo a cargo. El catálogo anotado de la Colección real de dibujos de Leonardo da Vinci, en que había comenzado a trabajar en 1929, se publicó al fin en 1935, con críticas muy favorables; ochenta años después, Oxford Art Online lo llamó "un trabajo de investigación firme y cuyas conclusiones han resistido la prueba del tiempo". Otra publicación de Clark en 1935 ofendió a algunos militantes de las Vanguardias artísticas: se trataba de un ensayo publicado en The Listener, "The Future of Painting / El futuro de la pintura", en que criticaba a los surrealistas por una parte y a los artistas abstractos por otra por afirmar que representaban el futuro del Arte. Él juzgaba a ambos como demasiado elitistas y especializados y "el final de un período de autoconciencia, endogamia y agotamiento". Sostuvo que el buen arte debe ser accesible para todos y estar arraigado en el mundo observable.
Durante la década de 1930 Clark era muy demandado como conferenciante y usaba con frecuencia sus investigaciones para las conferencias como fundamento de sus libros. Cuando en 1936 ofreció las conferencias Ryerson en la Universidad de Yale, las utilizó luego para un estudio sobre Leonardo publicado tres años más tarde que también atrajo mucho elogio entonces y después. miniaturadeimagen|Escenas de las Églogas de Tebaldeo de Andrea Previtali