Vicente Parra Bordetas (Madrid, 1886 - Caracas, 1967) fue uno de los directores del Hospital "Varsovie" de Toulouse, creado por los republicanos españoles al terminar la II Guerra Mundial. Licenciado en medicina en 1908, trabajó como médico rural en la provincia de Toledo y en Madrid. Durante la Guerra Civil prestó sus servicios en los Guardias de Asalto republicanos y en 1939 pasó a Francia con "La Retirada". Detenido en 1943, fue internado en el campo disciplinario de Le Vernet (Ariège) y de allí fue llevado por los alemanes a Dachau en el "Tren Fantasma", en julio-agosto de 1944. Tras su etapa como Director del Hospital Varsovia, marchó al exilio a Caracas en donde residiría hasta su muerte en 1967.Jiménez Aleixandre M. Vicente Parra, un médico español en Dachau. En: Barona Vilar JL (editor). El exilio científico republicano. Valencia: Publicacions de la Universitat de València; 2010. p.393-410.

Biografía Médico en Madrid y Toledo Vicente Parra Bordetas nació en 1886, era el hijo mayor de los seis que tuvieron Vicente Parra Yusta y Concepción Bordetas López: Vicente, Concha, Francisco, Manuela o Manolita (1894), Lola y Antonio. La familia poseía un taller de fabricación y venta de básculas y balanzas, Casa Parra, que había sido fundada en 1862, en Concepción Jerónima 29, Madrid. Vicente se licenció en medicina en Madrid en 1908 y poco después empezó a trabajar como médico en Mora. Cerca de allí, en Villamuelas, conoció a Josefa Hidalgo Samper con la que se casó en 1910 y con la que tuvo cuatro hijos varones que nacieron entre 1913 y 1919.

En 1915 se trasladó como médico titular a Lominchar, también en la provincia de Toledo y, en 1921, volvió a Madrid donde trabajó para “La Equitativa-Fundación Rosillo” y colaboró en los hospitales de La Princesa, y del Buen Suceso y en el Instituto Operatorio del Doctor Rubio, todos ellos desaparecidos hoy.Archivo municipal de Lominchar, Archivo del Colegio de Médicos de Madrid y datos incluidos en una nota biográfica sobre Vicente Parra, conservada en el archivo de la Harvard Divinity School Library. Este archivo custodia la documentación del Unitarian Service Committee en su colección bMS 16035. El Instituto del Doctor Rubio quedó arrasado durante la Guerra Civil por estar situado junto al Hospital Clínico de Madrid, en el extremo más avanzado de la cabeza de puente franquista que atravesaba la Ciudad Universitaria, donde ahora se levanta la Fundación Jiménez Díaz; el Hospital del Buen Suceso (en la calle de la Princesa) desapareció en 1975 víctima de la especulación inmobiliaria; por esas mismas fechas, en donde se levantaba el Hospital de La Princesa (en la glorieta de San Bernardo), se construyeron unas modernas viviendas para militares.

En 1929 volvió a la provincia de Toledo contratado como “Médico titular e Inspector Municipal de Sanidad” en Cedillo del Condado, un pueblo de poco más de mil habitantes de la comarca de La Sagra.

Con los Guardias de Asalto en la Guerra Civil

El 27 de septiembre de 1936, las tropas sublevadas contra el Gobierno de la República consiguieron levantar el cerco del Alcázar de Toledo y avanzaron sin grandes dificultades hacia la capital. El día 22 de octubre, el libro de actas del Ayuntamiento de Cedillo refleja los acuerdos de una comisión gestora nombrada por las nuevas autoridades militares franquistas unos días antes: “Habiendo abandonado el importante cargo de médico de asistencia pública domiciliaria el médico titular de esta villa que lo desempeñaba, D. Vicente Parra Bordetas, de significación izquierdista, sin que se sepa su paradero, procedía considerarle también rojo y, vacante este cargo, nombrar […]”. Parra, efectivamente, se había marchado con su familia a Madrid donde colaboró primero con el Socorro Rojo InternacionalEl Socorro Rojo Internacional fue una organización creada por la Comintern a imagen de la Cruz Roja. Para su actuación en España ver Branciforte, L. M. “El Socorro Rojo Internacional y su intervención en España”. Actas del Congreso Internacional La Guerra Civil Española, 1936-1939, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2008, consultable en: ; y también Pedraz Marcos, A. “La labor sanitaria del Socorro Rojo Internacional en los primeros meses de la Guerra Civil en Madrid”. Híades. Revista de Historia de la Enfermería, 10-II, (2008), 721-730. y posteriormente se incorporó como médico al Cuerpo de Seguridad (Guardias de Asalto);los Guardias de Asalto dejaron de llamarse así en la Guerra Civil: “La Guardia de Asalto fue oficialmente disuelta por Decreto de 27 de diciembre de 1936, pasando sus hombres a formar parte del llamado Cuerpo de Seguridad. No obstante, popularmente se les siguió conociendo con el nombre de siempre hasta el final de la guerra”. Vargas González, A. “La guardia de asalto. Policía de la República”. Cuadernos Republicanos, publicación electrónica del CIERE, 53, (2003). su nombramiento -con "asimilación de capitán"- se publicó en la Gaceta de la República, n.º 242, de 30 de agosto de 1937, 862-863. miniaturadeimagen|Vicente Parra y su familia en Barcelona. Julio de 1937|izquierda

En el Archivo del Colegio de Médicos de Madrid hay una solicitud de baja por traslado a Barcelona fechada el 5 de febrero de 1938. Sin embargo, según un testimonio familiar, habría sido enviado a Barcelona a raíz de los sucesos de mayo de 1937; efectivamente, las tropas gubernamentales enviadas a esa ciudad estaban compuestas principalmente por Guardias de Asalto. En diciembre de 1938, fue destinado a un hospital en Gerona.Sobre Vicente Parra antes de, y durante, la Guerra Civil, ver Guerra, F. La medicina en el exilio republicano. Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá, 2003, 250.

Francia: el trabajo en los GTE y en el campo-prisión de Le Vernet d’Ariège Tras la caída de Barcelona, el 9 de febrero de 1939 Vicente Parra pasó a Francia por La Junquera “[…] con la retirada española. Servicio de sanidad”;En los archivos departamentales de Ariège, en la ciudad de Foix, en la sección correspondiente al campo de Le Vernet, hay un expediente de Vicente Parra con el número 4855 [A.D.A 5 W 294]. tras pasar por los campos de internamiento Argelès-sur-Mer (Pyrénées-Orientales), Le Vernet (Ariège) y Septfonds (Tarn-et-Garonne), él y sus hijos fueron instalados, en noviembre de 1939, en el campo de Clairfont en donde Parra “se ocupaba de la enfermería”. Clairfont estaba situado en Portet-sur-Garonne (Haute-Garonne), a diez kilómetros al sur de Toulouse, en la carretera que va hacia España por Puigcerdá y en la actualidad no queda rastro físico de él. Los cinco fueron incorporados a los Groupements de Travailleurs Étrangers (GTE) (brigadas de trabajo organizadas por las autoridades francesas) y compartieron la suerte de unos 1500 españoles que trabajaron para la Société Nationale de Poudres et Explosifs (SNPE) de Toulouse (la Poudrière).Alted, A. La voz de los vencidos: el exilio republicano de 1939. Madrid, Aguilar, 2005, 84 y 94. Según esta autora, otros españoles cortaban madera para elaborar carbón vegetal destinado a producir gasógeno.

Parra colaboraba activamente con la Resistencia francesa, en su caso en la promovida por el PCE; según un expediente de Homologation de Grade F.F.I., con el nombre de guerra de “El Sastre”, prestaba ayuda sanitaria a los miembros de la Resistencia y colaboraba en la preparación de explosivos.El expediente para evaluar la homologación de Parra con un grado militar francés (teniente) al terminar la guerra está en el Service historirique de la défense, GR 16 P 458797. Al final de la guerra, recibió la Medalla de la Resistencia Francesa: Journal Officiel de la Republique Française, 26 de julio de 1947, 175, pág. 7255 De acuerdo con Sebastián Agudo Blanco, fue uno de los dirigentes de la zona desde los primeros momentos. El 8 de enero de 1943, Vicente Parra fue detenido por la policía de Vichy y encarcelado en la prisión de Saint Étienne, en Toulouse, hoy sede de la Prefecture de esa ciudad. El 17 de marzo fue internado –de nuevo- en el campo de Le Vernet situado a unos 60 kilómetros al sur de Toulouse. Según el archivo de ese campo, la orden de internamiento, responsabilidad del Prefecto departamental, se debía a estar “identificado como agente de enlace entre los elementos comunistas del Campo de Clairfont y los de Toulouse”. También dice que era “susceptible de desempeñar un papel destacado [jouer un rôle] en caso de desórdenes”.

El campo de Le Vernet había sido construido en 1918 para albergar a los prisioneros alemanes y austriacos de la Primera Guerra Mundial; sin embargo, a partir de finales de 1939 pasó de ser un campo de internamiento a tener un carácter disciplinario, y en él ingresaron refugiados provenientes de otros campos y prisiones de la costa mediterránea francesa, considerados por las autoridades como “peligrosos para el orden público”, “sospechosos desde el punto de vista nacional” o “extremistas”; entre ellos había excombatientes republicanos españoles y excombatientes de las Brigadas Internacionales –especialmente centroeuropeos- que no tenían patria a la que volver. Por este campo desfilarían, entre 1939 y 1944, miles de personas de las más variadas nacionalidades, como Max Aub, Anna Seghers, Luigi Longo, el que sería luego guerrillero antifranquista Quico Sabaté, el escritor Jean Cassou o Arthur Koestler; Le Vernet se convertiría en una de las “capitales de la resistencia intelectual europea” y en un vivero de cuadros de la Resistencia francesa y del Comintern. Hoy solo queda de él un cementerio con algunas decenas de tumbas y un pequeño museo en el pueblo del mismo nombre, mantenidos ambos con esmero por un puñado de voluntarios.Cohen, M-L. y Malo, E. Les camps du sud-ouest de la France 1939-1944: exclusion, internement et déportation. Toulouse, Privat, 1994, 43-59; Maugendre, M. De l’exode à l’exil: l’internement des républicains espagnols au camp du Vernet d’Ariège de février à septembre 1939. París, Sudel, 2008; hay también un documental: Ferrer Roca, L. Photographies d’un camp. Les Films d’Ici, 1997; una colección con cerca de 2.000 fotografías de detenidos: https://www.campduvernet.eu/album-photos/paysages/plaques-de-verre/; y un relato testimonial: Morro Casas, J.L. Campo de Vernet d’Ariège. Madrid, Memoria Viva, 2003. Max Aub, en Manuscrito cuervo y en Campo francés, o Arthur Koestler en La escoria de la tierra, han relatado sus experiencias en Le Vernet.

Según una nota del archivo de la Harvard Divinity School Library, Vicente Parra “fue nombrado médico campo” y actuó también como médico de los internos de la cárcel de Saint Michel en Toulouse, que todavía funciona como tal en la actualidad. Un informe del Jefe del campo al Prefecto de Ariège de septiembre de 1943 dice que “presta grandes servicios en el hospital”. De la estancia de Vicente Parra en Le Vernet, citaremos un testimonio: el del rabino de origen húngaro Georges Vadnai:

«Una mañana, mientras me estoy lavando con el torso al aire, el doctor Parra, [...] pasa cerca de mí. Se detiene, me observa y me dice: -¿Le duele la espalda? -¿Cómo lo ha adivinado? -Su columna vertebral está tan tiesa como una barra de hierro -Efectivamente, según el diagnóstico de los médicos franceses, sufro de reumatismo, a consecuencia de una fiebre tifoidea que acabo de pasar. -¡Error! Sin haber visto sus radiografías, me atrevo a afirmar que lo que le aqueja es una «espondilitis tifoidea».Vadnai, G. Jamais la lumière ne s'est éteinte: un destin juif dans les ténèbres du siècle. Lausana, L’Age d'Homme, 1999, 136-137.