La guerra civil de 1860 a 1862, también conocida como la Guerra de las Soberanías,Uribe de Hincapié, María Teresa y López Lopera, Liliana María (2008). La guerra por las soberanías. Memorias y relatos en la guerra civil de 1859-1862 en Colombia. Medellín, Instituto de Estudios Políticos; La carreta, 272 pp. o Guerra Magna, fue un conflicto militar colombiano que enfrentó al gobierno de Mariano Ospina Rodríguez y gobernantes que apoyaban la idea de la mantención del federalismo sin una mayor influencia sobre los mismos por parte del gobierno central, esto se originó por las reformas llevadas a cabo por los conservadores y el presidente. Los jefes liberales encabezados por el general Tomás Cipriano de Mosquera atacaron y entraron victoriosos a la capital, confirmando el poderío de los poderes regionales en contra del centralismo.
Factores esenciales para la derrota de los conservadores a pesar de su poder militar fue la incompetencia de sus comandantes, el desgano de sus soldados, la imposibilidad de movilizar sus tropas por las condiciones climáticas y geográficas y la acción de las guerrillas liberales.Historia. La Guerra Civil de 1860 en el Estado de Antioquia. Aporte descriptivo y documental , por Jonni Alexander Giraldo Jurado, pág. 6, monografía de grado para optar al título de historiador, Universidad de Antioquia, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, departamento de Historia, Medellín, 2003. Fue la única guerra civil de Colombia en la que el vencedor fue el bando insurrecto.
Causas Un grupo de descontentos liberales y conservadores moderados formó una coalición llamada Partido Nacional y lanzó la candidatura presidencial del general Tomás Cipriano de Mosquera, en oposición a las de Mariano Ospina Rodríguez apoyado por el partido conservador y el clero católico y Manuel Murillo Toro apoyado por los liberales radicales.
Mosquera anunció que si triunfaba Ospina en elecciones, lo derrocaría con los liberales y si triunfaba Murillo Toro, con los conservadores, para obtener el apoyo liberal encontraba, sin embargo, un obstáculo aparentemente insalvable en el general José María Obando, quien era el más prestigioso caudillo del Partido Liberal Colombiano y de quien había sido enemigo irreconciliable.
La constitución de 1858 otorgó gran autonomía a los Estados soberanos de la Confederación Granadina en el manejo de sus asuntos internos, la emisión de sus propias constituciones estatales y el manejo de sus procesos electorales. El poder de fuerzas militares sobre estados la capacidad del gobierno general para intervenir en los asuntos locales fue reducido, esto trató de ser aprovechado por líderes ideológicos para quedarse con el dominio absoluto por parte de partidos políticos en el gobierno sobre estados enteros.
Ante la situación narrada en el párrafo anterior desde 1859 el presidente Mariano Ospina Rodríguez trató de obtener más posibilidades de poder e intervención sobre estados a través de reformas a la constitución, con una serie de leyes relacionadas con las potestades del Ejecutivo, el Ejército y el sistema electoral, sin embargo esto generó malestar en la mayoría de los Estados soberanos. Uno de los detonantes que influyó en el conflicto fue el decreto que pretendía la división del Estado Federal del Cauca, el mayor y más rico del país, a favor del poder central, entonces el general Tomás Cipriano de Mosquera buscó la separación del Cauca y Panamá, además de revueltas en las regiones de Santander, Boyacá, Bolívar y Magdalena en 1859, que reclamaban su soberanía. Valiéndose de amigos y parientes en Popayán, Mosquera logró la reconciliación con Obando. Otros estados se fueron uniendo a Mosquera y la confrontación terminó siendo de estados que exigían una soberanía propia y separación del gobierno en Bogotá.
En este estado de cosas, el gobierno de Ospina decidió declarar el 3 de septiembre de 1859 a la Confederación en estado de guerra “por causa de conmoción interior a mano armada”. Hasta entonces la conmoción interior se había restringido a los estados, pero muy pronto habría acciones contra el gobierno general.
Acciones bélicas miniaturadeimagen|Mapa de la Confederación Granadina en 1858 El 28 de enero de 1860 el jefe conservador e inspector general en el Cauca, Pedro José Carrillo, se sublevó contra el gobernador liberal del estado, Tomás Cipriano de Mosquera, fundando y proclamándose presidente del Estado Soberano del Quindío, venciendo al general Pedro Murgueítio, jefe de las milicias del estado, en Cartago. Pero luego, en el sitio El Derrumbado, cerca de Buga, Mosquera unido a su antiguo rival, el general Obando, derrotan a Carrillo. El gobierno de Ospina desconoce la actuación de Carrillo y lo nombra después en un alto cargo.
El 8 de mayo Mosquera rompió relaciones con el gobierno general y se declaró "Supremo Director de la Guerra" y presidente provisorio de los Estados Unidos de la Nueva Granada (como así se llamaban los territorios sublevados) con su cuartel general en Cartago. En el sitio conocido como La Concepción, cerca de Buga, el 19 de agosto las tropas de Mosquera, al mando del general Eliseo Payán, vencieron a las tropas conservadoras de Antioquia y Cauca que combatían unidas.
Con el ánimo de invadir Antioquia que se hallaba en poder conservador por el sur, Mosquera con 3.000 hombres marcharon sobre Manizales vía Santa Rosa de Cabal, el presidente Ospina enterado de sus planes mandó tropas con el general Joaquín Posada Gutiérrez a hacerle frente.
Mientras Ospina salió para Santander con cuatro mil soldados al mando del general Pedro Alcántara Herrán, quien había dejado su cargo diplomático en Washington para defender su gobierno, pero el presidente lo sustituyó por Julio Arboleda, por tener este vínculo familiar con el líder rebelde.
El gobernador del Estado Federal de Antioquia, Rafael María Giraldo organizó la tercera división del Ejército de la Confederación ordenada por el gobierno central para hacerle frente a Mosquera, nombrando como jefe al general Braulio Henao y a Posada Gutiérrez como comandante general.
Después del triunfo del general Mosquera en el combate de Las Guacas el 12 de agosto de 1860, llegó a la Aldea de María (Villamaría), e intentó un acuerdo de paz con Henao y Posada, pero estos se mostraron intransigentes ante la certeza del triunfo debido a lo bien fortificada que estaba Manizales, pues habían ubicado gran cantidad de soldados y cañones en sitios claves de la ciudad como en el alto de Chipre y en Olivares en la salida para Neira.
Mosquera entra por sorpresa la mañana del 28 de agosto, presentándose un combate de más de ocho horas. En el sitio conocido como El Observatorio (actual barrio Chipre) Mosquera es derrotado y obligado a retroceder a la Aldea de María, viéndose obligado a llegar a un acuerdo. Al día siguiente celebró un convenio llamado "la esponsión de Manizales", por el cual se comprometía a retirarse al Cauca, desarmar su ejército y entregar sus armas, mediante ciertas garantías que debería otorgarle el gobierno de la Confederación como amnistía general a los rebeldes y el anulamiento del decreto de desmembración del Estado del Cauca, sin embargo, tanto el presidente Ospina Rodríguez no aprobó expresamente ese arreglo (porque contaba con un ejército bien armado y disciplinado de 6.000 hombres) como el jefe revolucionario aprovechó la tregua para continuar mejorar su posición y preparase para atacar la capital.
Mosquera llegó a Popayán, reorganizó sus tropas y en el sitio conocido como Segovia (La Plata, Huila), derrotó el 19 de noviembre de 1860 a las fuerzas del gobierno al mando del general Joaquín París tras tres horas de lucha. Con esta victoria, las fuerzas liberales allanarón el camino para controlar el río Magdalena, y así estar en posibilidad de tomar la capital de la república. En Neiva se le une José Hilario López y obtienen sucesivos triunfos siendo el más importante el de La Barrigona, cerca al puerto de Beltrán (Cundinamarca). El 3 de marzo de 1861 Mosquera le propone al general Pedro Gutiérrez Lee, gobernador de Cundinamarca, una suspensión de hostilidades por seis días conocido como el Armisticio de Chaguaní. La renuncia del presidente, y su reemplazo por un designado por el congreso de confianza para ambos bandos considerado en este armisticio no fue aceptada.
Tras esto el líder liberal reorganizó sus fuerzas, avanzó por La Vega a la sabana de Bogotá y en Subachoque en el cerro de Santa Bárbara se produce el 25 de abril de 1861 la batalla de Campo Amalia o Subachoque, llamado por la tropas revolucionarias Campo Amalia, en honor a la hija de Mosquera. Mosquera y López se enfrentan con 2.700 hombres al general Joaquín París, quien estaba al mando de 5.000 soldados. Después de un día de intenso y sangriento combate y de quedando mil muertos en el campo de batalla el general París es derrotado. Se acordó una nueva tregua con el pretexto de enterrar a los muertos y durante ella, el 29 de abril se produce la Emboscada de El Rosal, donde muere lanceado el general Obando, quien llegaba procedente del sur a reforzar a Mosquera.
Mosquera se reúne el 4 de mayo en Subachoque con el general Santos Gutiérrez con un refuerzo de 800 soldados y caballería, que venía de derrotar las fuerzas gobiernistas en el sitio de Hormezaque, cerca de Socha (Boyacá), el 14 de febrero de 1861. Acampan en Serrezuela y ubican tropas en Cuatro Esquinas para bloquear a Bogotá por el suroccidente, otras se dirigen a Torca, norte de Bogotá y desde allí envían tropas al Puente del Común quedando sitiada la capital.
Las tropas del gobierno al mando del general Ramón Espina se instalan en el norte de Bogotá en el sitio conocido como El Papayo, hoy La Cita, retroceden a Usaquén y como consideraban que podían ser atacadas desde La Calera se movieron hacia la hacienda El Chicó. En la hacienda Santa Ana situada entre los dos campamentos, los gobiernistas al mando del coronel Liborio Escallón tienden una emboscada a las tropas de Mosquera causándole más de cincuenta bajas entre muertos, heridos y presos. Desde El Chicó sale Espina a atacar a Mosquera que se encontraba acampando en la hacienda Santa Bárbara, pero es derrotado el 13 de junio en la batalla de Usaquén por las tropas conjuntas de este y Santos Acosta causándole más de doscientos muertos. Espina pide una tregua para enterrar a los muertos pero le es negada por Mosquera.
Mosquera acampa con sus tropas en el río Arzobispo y da la orden de atacar los reductos de tropas gobiernistas que se encontraban en Monserrate, San Diego, San Victorino y Las Cruces, los cuales son derrotados después de feroz combate con gran pérdida de vidas por ambos bandos.
Mientras tanto, en la población de Carolina del Príncipe, al norte del estado de Antioquia, las tropas conservadoras a las órdenes del coronel Braulio Henao derrotaron el 16 de junio a las tropas liberales comandadas por Ramón Santodomingo Vila, gracias a su mayor número tras seis horas de lucha, cayendo prisioneros toda la cúpula militar liberal. El resto de los prisioneros fue liberado tras entregar sus armas y emprender la salida del estado.
El pánico se apodera de Bogotá. El expresidente Ospina Rodríguez y su hermano Pastor huyen a Antioquia el 28 de junio por el camino de La Mesa pero fueron sorprendidos tres días después siendo perseguidos y al cabo de un largo día de lucha caen presos en la hacienda El Tigre. Llevados ante Mosquera son condenados a muerte (usando como pretexto la fuga y persecución sangrienta de los prisioneros federalistas que se hallaban en el Colegio del Rosario, hoy Universidad del Rosario, y la muerte del general Obando en el sitio El Rosal), pena que es conmutada por presidio en Bocahica, gracias a la intervención del arzobispo Alcántara de Herrán y su hermano Pedro.