Se denomina literatura en gallego o, simplemente, literatura gallega al corpus de obras literarias escritas en lengua gallega.

Como ocurre con la mayor parte de las demás lenguas romances, las primeras manifestaciones literarias en gallego (entonces gallego-portugués) datan de la Edad Media. Tras esta etapa medieval (en la que resulta especialmente relevante la producción poética), tuvo lugar un largo período de algo más de tres siglos de sequía literaria, denominados séculos escuros (en español, «siglos oscuros») que coincidió con un casi total abandono del gallego como lengua literaria. Con el rexurdimento, desde principios del , la literatura en gallego vuelve a cultivarse y surgen así nombres fundamentales como Rosalía de Castro. Ya en el , antes de la guerra civil tienen especial importancia grupos de intelectuales como la Generación Nós y las Irmandades da Fala, en los que se integran escritores como Vicente Risco, Ramón Cabanillas y Castelao. Se pueden acotar, luego, dos periodos más que coincidirían, aproximadamente, uno con el franquismo y el otro con el período que llega hasta nuestros días, desde el advenimiento de la democracia en España. Autores relevantes de la literatura gallega actual son Xosé Luis Méndez Ferrín, Manuel Rivas y Suso de Toro.

La literatura medieval Durante la época medieval la producción literaria de Galicia y Portugal era realizada en un idioma común que se conoce convencionalmente con el nombre de galaico-portugués o portugués medieval (término más frecuente en Portugal). La importancia que la literatura en gallego tuvo para la península ibérica se puede comparar a la importancia de la literatura occitana en Europa Central y del Mediterráneo.

Poesía lírica La poesía medieval en gallego es exclusivamente lírica (no hay, pues, poesía narrativa del tipo de la poesía épica castellana aunque las Cantigas de Santa María no dejen de ser narraciones versificadas); está dedicada al canto y poseía acompañamiento musical.

Se distinguen dos tradiciones: una profana (conocida como lírica gallego-portuguesa) y otra religiosa, materializada en las Cantigas de Santa María.

El ámbito cronológico de esta poesía abarca el período que va desde finales del hasta la segunda mitad del XIV y la autoría corresponde a unos 153 autores.

La lírica galaicoportuguesa thumb|Trovadores en una miniatura del Cancionero da Ajuda ().

El corpus de la lírica gallego-portuguesa medieval está constituido por aproximadamente 1.680 textos poéticos (la mayor parte de ellos denominados cantigas) de tema amoroso y satírico. La cantiga más antigua que se conoce data de 1196 - 1198, el texto “Ora faz ost´o señor de Navarra”, escarnio político de João Soares de Paiva.

Los textos han sido transmitidos a través de tres cancioneros manuscritos: Cancionero de Ajuda Cancionero de la Biblioteca Vaticana Cancionero Colocci-Brancuti

Algunos poetas destacados fueron Bernardo de Bonaval, Airas Nunes, Pero da Ponte, Pero Amigo y Martín Codax.

Las Cantigas de Santa María

Se trata de un conjunto de entre 420 (o 427) textos de temática generalmente miraculística compuestos y recopilados bajo el patrocinio del rey de Castilla Alfonso X el Sabio.Jesús Montoya, «Introducción» a su ed. de Alfonso X el Sabio, Cantigas, Madrid, Cátedra (Letras Hispánicas, 293), 20023, págs. 11-72. Cfr. esp. sección «El rey y sus colaboradores», op. cit., págs. 22-27. siendo algunas, al menos diez de ellas, de la autoría del propio monarca.Walter Mettmann, «Introducción» a su ed. de Cantigas de Santa María, vol. 1 (1-100), Madrid, Castalia (Clásicos Castalia), 1986, págs. 17-20. ISBN 978-84-7039-441-6. Se trata del único ejemplo de temática mariana y de narraciones versificadas en la literatura medieval gallego-portuguesa. Por lo demás, la riqueza de las miniaturas contenidas en los códices conservados les confiere un valor documental excepcional para conocer usos y costumbres típicos en la corona de Castilla.

La prosa El corpus prosístico medieval en gallego se produjo en el ámbito cronológico que va, aproximadamente, del 1200 al 1350, y estuvo estrechamente vinculado con la literatura europea occidental y con la tradición clásica.

Al igual que el resto de la literatura medieval, la prosa está formalmente muy influida por el carácter oral de la experiencia literaria de la época, lo que se manifiesta, estilísticamente, en apelaciones al auditorio-lector, en fórmulas derivadas de verbos como oír, hablar, escuchar, y en desequilibrios estructurales (descompensación entre el tamaño de las partes, por ejemplo) acompañados de repeticiones, digresiones, etc.

A diferencia de lo que ocurre con la documentación administrativa, muy abundante, los restos prosísticos de carácter literario son muy escasos. Es preciso hacer notar que esto, en parte, se debe a que la lengua gallega estaba fijada en el ámbito peninsular como lengua propia de la poesía lírica, y no de la prosa literaria; por otro lado, el uso político de la prosa aconsejaría su escritura en castellano antes que en gallego.

Convencionalmente, se clasifica la prosa medieval gallega en tres ámbitos genéricos: hagiografía, historiografía, y prosa de ficción. En ninguno de los tres casos se trata de creación original en gallego, sino de traducciones o versiones más o menos fieles.

La hagiografía de la literatura hagiográfica que tiene por objetivo registrar la vida ejemplar y los milagros realizados por los santos, con el objeto de glorificarlos y de servir de modelo de comportamiento para los lectores.

El principal protagonista de la prosa hagiográfica en gallego es el Apóstol Santiago. El texto fundamental es Milagres de Santiago, versión reducida del Liber Sancti Iacobi, que está conservado en un códice fragmentario del primer tercio del .

La prosa de ficción, derivada del roman francés nacido en la segunda mitad del , en gallego tiene como principal representante la Crónica troiana, versión en gallego del Roman de Troie. La versión fue encargada por el conde Fernán Pérez de Andrade a partir de una traducción al castellano y fue concluida en 1373 (se estima, no obstante, que es probable que existiese una versión en gallego anterior de la que habría salido la versión en castellano). La Cronica troiana

Más allá de este texto, hay varios fragmentos y manuscritos sueltos de desigual valor, entre los que destaca un fragmento de un Livro de Tristán (ya de la materia de Bretaña), del tercer cuarto del , importante porque se trata de la traducción de un ciclo textual del que no se converva testimonio alguno en el resto de la literaturas peninsulares.

La historiografía gallega tien sus inicios, como es natural, relacionados con Alfonso X, quien aun habiendo apostado por el castellano como lengua de cultura, promovió la traducción a otras lenguas peninsulares de varios textos.

De finales del es una traducción al gallego de una Crónica de Castela, que va además precedida por una genealogía real navarra, conocida como Liber Regum y acompañada de un resumen del reinado de Fernando III y sucesores, y otros textos menores. El texto resultante es conocido como Crónica galega de León e Castela. Se trata de uno de los textos en prosa más arcaicos que se conocen y es la base para importantes textos portugueses como la Cronica geral de 1344 y, sobre todo, la Crónica de 1404 (fecha de su finalización), uno de los pocos textos en prosa escritos originalmente en gallego (aunque conserva en sus inicios el arranque original en castellano).

Se conserva también una traducción incompleta de la General storia alfonsina y una Crónica de Santa María de Iria, traducción de dos fuentes latinas.

La literatura durante los Séculos Escuros Desde comienzos del , el gallego y el portugués fueron perdiendo su unidad. El gallego pasó a tomar una posición periférica, tanto con respecto al portugués, lengua oficial y protegida de un reino, como del castellano, cuya nobleza había sustituido a la nobleza gallega desde finales del .

La literatura en gallego entrará en una época de estancamiento en el que prácticamente no hay creación literaria en la lengua. Son los llamados Seculos Escuros, "Siglos Oscuros" en castellano.

Tras una primera etapa de sequía absoluta (siglos y ), durante los siglos y se produjeron algunos timidísimos intentos de elaborar algún tipo de creación literaria en gallego.

Tras la apertura en 1649 de las Facultades de Derecho y Medicina en Santiago de Compostela, se pudo celebrar, gracias a la diversidad de estudiantes, el concurso literario de las Festas Minervais de 1697, que se convocó en recuerdo del arzobispo Alonso III de Fonseca, El Grande; como resultado del mismo, se publicó una recopilación de los trabajos presentados: Fiestas Minervales y aclamación perpetua a la Musa, en la que destacan nueve romances escritos en gallego; la presencia del gallego es, pues, minoritaria en el volumen.

El profesor Alonso Montero ha denominado este tipo de composiciones como poesía académica en gallego de los siglos XVI y XVII, y entran en ella, además del volumen antes citado, cuatro obras más, todas ellas de tipo recopilatorio y en la que la presencia de literatura en gallego, aun existiendo en tres de ellas, es muy breve; se trata de poemas de estilo barroco, genéricamente encuadrados en la elegía y el romance, aparte de algunos versos sueltos.

Además de esta poesía académica, hay testimonio de otras tendencias literarias, entre las que destacan: la continuidad de la poesía lírica popular, en forma, por ejemplo, de poesía navideña (de la que han quedado manuscritos en algunas iglesias). una poesía de circunstancias, de la que sería ejemplo el Pranto de Frouseira, en el que un anónimo llora la muerte del mariscal Pedro Pardo de Cela y de su hijo. un poema narrativo sobre el saqueo de la villa de Cangas por los turcos en 1617. una composición dramática en verso de 1671 de Gabriel Feijoo de Araújo titulada Entremés famoso sobre a pesca no río Miño, en la que se escenifican peleas entre labradores gallegos y portugueses por derechos de pesca en el Miño.

Paradójicamente, es en el , siglo en el que intensifica la presión contra el gallego, cuando aparecen figuras intelectuales de primer orden que lo defienden: el Padre Feijóo, el Padre Sobreira y el Padre Sarmiento, personalidades que escriben estudios importantes sobre el gallego.

Fray Martín Sarmiento, por ejemplo, reivindicó la necesidad de la escolarización en gallego y del conocimiento del mismo para aquellos forasteros que viniesen a trabajar en Galicia. Especialmente dedicado a la lexicografía, Sarmiento escribió también poesía (1.201 coplas de un inacabado Diálogo de 24 rústicos) y una primera reseña de la literatura gallega medieval. Además, propuso al padre Sobreira la redacción de un Diccionario gallego del que solo se prepararía el material para las dos primeras letras del alfabeto.

El Prerrexurdimento

El Prerrexurdimento -Prerresurgimiento- es una época de la literatura gallega que abarca desde 1808, año en que Napoleón entra en España, hasta 1863, fecha en que Rosalía de Castro publica sus Cantares Gallegos. Es una literatura influida por la conquista francesa, que provoca la autonomía de Galicia bajo la Junta General del Reino de Galicia (o Xunta Xeral do Reino de Galicia).

Hasta más o menos 1840 los textos que se editaron fueron más utilitarios y divulgativos que literarios, y trataban ampliamente la situación sociopolítica de la España ocupada. El primer documento objeto de estudio de esta época (en tanto que se considere literario el estudio de la correspondencia) es una carta-representación de Pedro Cima de Vila, donde los vecinos de Puentedeva piden al rey Carlos IV que suavice los impuestos sobre el comercio del vino. Aparecen también textos que tratan de captar soldados para la guerra, como el poema anónimo Un labrador que foi sarxento aos soldados do novo alistamento (1808).