miniatura|Los M-48A5E2, modernizados con un motor diésel Continental AV-1790-2A de 760 CV, cañón M-68 de 105 mm, dirección de tiro electrónica Hughes Mk.7, cámara termográfica y telémetro láser, fueron los tanques más poderosos de que dispuso el Ejército de Tierra hasta la llegada de los Leopard 2 en la segunda mitad de la década de los 90. En la imagen un ejemplar en el Museo de Medios Acorazados (MUMACET) de la Base de El Goloso (Madrid).

El tanque o carro de combate tiene más de un siglo de historia en el Ejército de Tierra español, desde el primer FT-17 francés entregado en 1919 hasta el Leopard 2 alemán de principios del . El FT-17 y el Schneider CA1 tomaron parte en la guerra del Rif y en el primer desembarco anfibio con tanques de la historia en Alhucemas.García 2000, pp. 49–54 En 1925, el Ejército español emprendió un programa para desarrollar y producir un carro de combate autóctono llamado Trubia A4, basado en gran medida en el FT-17. A pesar de que el prototipo funcionó bien en las pruebas, el tanque nunca se produjo en masa. España también experimentó con el italiano Fiat 3000, adquiriendo una unidad en 1925 e iniciando otro programa llamado Landesa para conseguir uno nacional. Ninguno de ellos evolucionaría en un programa armamentístico a gran escala y como resultado de ello el FT-17 continuó siendo el carro de combate más numeroso en el Ejército español hasta el principio de la guerra civil española de 1936.

Entre julio de 1936 y abril de 1939, durante la guerra, los dos ejércitos enfrentados recibieron grandes cantidades de carros de combate de las potencias extranjeras. Las tropas sublevadas fueron ayudadas por Alemania e Italia, mientras que las republicanas los recibieron de la Unión Soviética, muchos de los cuales serían capturados e incorporados a sus filas por el ejército enemigo. La Guerra Civil sirvió así de campo de pruebas eficaz de la guerra mecanizada para los intereses de las naciones que finalmente tomarían parte en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los intentos de los observadores y soldados soviéticos, alemanes e italianos de usar las nuevas teorías ideadas, la falta de calidad de las tripulaciones y tanques, y la insuficiente cantidad de estos últimos, causaron una mala impresión sobre la utilidad de sus carros de combate.

El Ejército español terminó la Guerra Civil con una flota de tanques ligeros. Mirando los más modernos y capaces carros de combate del mercado, el Gobierno y el Ejército españoles aprobaron diseñar y fabricar un carro ligero mejor, llamado Verdeja. A pesar de que probó ser extremadamente competente, la falta de materias primas e incentivos condenaron el programa al fracaso. Además, los requerimientos del ejército fueron satisfechos temporalmente con la obtención de los Panzer IV a finales de 1943. Sin embargo, el fracaso a la hora de adquirir más Panzer IV condujo a España a tener un grupo de tanques ligeros bastante anticuado y un insuficiente número de tanques medios. La decisión norteamericana de no permitir a España emplear el nuevo equipamiento durante la guerra con Marruecos fue la causa de que España buscara en otro sitio un complemento a su flota de tanques Patton (M-47 Patton y M-48 Patton), adquiriendo finalmente el AMX-30E, versión del blindado francés AMX-30.

miniatura|El carro de combate Leopardo 2E constituye hoy día el tanque de batalla principal del Ejército de Tierra español. En la imagen, un ejemplar desplazándose campo a través a gran velocidad. Casi inmediatamente después, el Ejército y el Ministerio de Defensa comenzaron a planear un futuro tanque español, que desembocó en el proyecto Lince. A pesar de las numerosas ofertas, el programa Lince fracasó debido a problemas financieros, tomándose en su lugar la decisión de modernizar la flota existente de AMX-30E y posteriormente de adquirir un gran número de tanques estadounidenses M-60 para reemplazar la flota de los por entonces ya muy viejos M-47 y M-48. La mitad de los AMX-30E se modernizaron a la versión AMX-30EM2, mientras que el resto se sometió a una modificación más limitada denominada AMX-30ER1. Sin embargo, ni el M-60 ni el AMX-30 modernizado proporcionaron a España un tanque lo suficientemente moderno para el siguiente siglo, por lo que en 1994 el Ministerio de Defensa comenzó a negociar con el Gobierno alemán la compra de los Leopard 2. En última instancia, se adquirieron 108 Leopard 2A4 e integraron en el E. T., mientras que 219 Leopardo 2E (basados en el alemán Leopard 2A6) se montaron y fabricaron parcialmente bajo licencia en España. Los Leopard 2A4 y 2E sustituyeron a la flota de tanques M-60, mientras que los AMX-30EM2 fueron reemplazados por los cazacarros italianos B1 Centauro. En la actualidad, el Ejército español posee 108 Leopard 2A4 y 219 Leopardo 2E.

El nacimiento de la caballería moderna: 1919–1926

thumb|FT-17 del Ejército español, en el Museo de Medios Acorazados de la Base de El Goloso (Madrid).

El interés del Ejército español en el tanque empezó al final de la Primera Guerra Mundial, cuando el 18 de octubre de 1918 se hizo una petición formal de un tanque ligero Renault FT-17 al Gobierno francés.García (julio de 2004), p. 3 La petición, no obstante, no fue procesada hasta el 15 de enero de 1919. La Comisión de Experiencias, Proyectos y Comprobación del Material de Guerra emitió una petición formal para adquirir un FT-17 armado con un cañón de 37 mm y días después amplió la petición para incluir tres tanques armados con cañones y otro FT-17 equipado con ametralladora.

El 5 de marzo la petición fue autorizada y posteriormente ampliada para incluir dos unidades más del FT-17, armados con un cañón de 37 mm.García (julio de 2004), pp. 3–4 El 20 de marzo, el Gobierno francés declaró que no podía proceder a la venta, y el 12 de abril el proceso para la adquisición de estos vehículos comenzó de nuevo.García (julio de 2004), p. 4 En mayo de 1919, los franceses accedieron a la venta de un solo tanque ligero FT-17 al Ejército español, cuya entrega se realizó el mes siguiente.de Mazarrasa (1998), p. 69 Este FT-17 en particular estaba armado con una ametralladora Hotchkiss Modelo 1914 de 8 mm, y posteriormente fue rearmado con una ametralladora española de 7 mm. Tras una inspección por el Gobierno español, se decidió la adquisición de otros diez vehículos: ocho armados con ametralladoras y dos con cañones. El Gobierno francés declaró no disponer de estos vehículos para la venta, y luego agregó que bajo ninguna circunstancia se permitiría a España rearmarlos con las ametralladoras españolas de 7 milímetros, y en consecuencia denegó la venta. Como resultado, España comenzó a acercarse a otros gobiernos, entre ellos el del Reino Unido y el de Estados Unidos, pero sin éxito.García (julio de 2004), pp. 4–5

Después de la derrota colonial de España en la batalla de Annual, el 22 de julio de 1921,Francisco (2005), pp. 38–54 otro emisario militar fue enviado a Francia para solicitar más tanques. Esta vez, el Gobierno francés aceptó y accedió a la venta de diez M-17 armados con ametralladoras y un tanque de mando único.García (julio de 2004), pp. 5–9 El tanque de mando consistía en el chasis de un FT-17, con la torreta reemplazada por una superestructura, que incorporaba solamente equipos de radio.Miller, p. 46 Estos fueron presentados a la tercera sección de la Escuela Central de Tiro el 12 de enero de 1922, y se organizan en una compañía de doce tanques ligeros.Álvarez (1997), p. 27 En septiembre de 1921, el Gobierno español adquiere seis tanques Schneider CA1, siendo desplegados estos en Marruecos el 28 de febrero de 1922.de Mazarrasa (1998), pp. 43–44 El 13 de marzo de 1922, seis FT-17 fueron descargados también en Melilla.

El 18 de marzo de 1922 la compañía de tanques ligeros FT-17 participó en su primera operación de combate durante la guerra del Rif. La orden fue de operar junto con la fuerza de la Legión Española con la misión de capturar la ciudad de Tunguntz, en el norte de Marruecos. Sorprendiendo a los defensores con su aparición, la compañía de blindados, con los legionarios detrás de ella, tomaron la ciudad de Anvar.García (julio de 2004), p. 13 Continuando su avance hacia Tunguntz, los tanques comenzaron a llegar bajo un intenso fuego, ya que, debido a la velocidad de su avance, se habían aislado de los legionarios.García (julio de 2004), pp. 13–14 Como resultado, los tanques se vieron obligados a retirarse a Anvar buscando la protección de la infantería. Dos FT-17 fueron abandonados por su tripulación debido a problemas mecánicos,García (julio de 2004), p. 14 siendo destruidos por los defensores marroquíes con dinamita. Un análisis posterior a la operación de las acciones concluyó que los malos resultados de la compañía de tanques fue consecuencia de la escasa cooperación con la infantería, la falta de fiabilidad de las ametralladoras de los tanques y la falta de formación previa antes de ser enviados al frente de operaciones.Álvarez (1997), pp. 27–28 A partir de entonces, la compañía de blindados de España es utilizada de manera casi continuaGarcía (julio de 2004), p. 15 en operaciones de pequeña escala entre finales de 1922 y septiembre de 1925.Álvarez (1997), p. 28 El 8 de septiembre de 1925, las fuerzas blindadas de España tomarán parte en el primer desembarco anfibio con tanques de la historia.García (julio de 2004), p. 19

thumb|Cañón corto Schneider & Cie Modelo 1916 de 75 mm, único resto que se conserva de los Schneider CA1 del Ejército español (El Goloso).

Después de haber sido reequipada con nuevas unidades de FT-17 para reemplazar las pérdidas sufridas durante los tres años de operaciones en Marruecos, la compañía de tanques fue trasladada a Ceuta para preparar las operaciones anfibias planeadas en los alrededores de la bahía de Alhucemas.García (julio de 2004), pp. 19–21 En los días previos al desembarco de Alhucemas, la compañía motorizada tomó parte en numerosos ejercicios de entrenamiento, mientras las 4 naves de desembarco tipo K eran modificadas para permitir llevar tres tanques cada una.Fueron conseguidas de los británicos en 1922 y eran del mismo tipo que las empleadas en la batalla de Galípoli durante la Primera Guerra Mundial; Álvarez (1999), p. 86.García (Julio de 2004), pp. 21–22 No obstante, el día del desembarco las naves de desembarco entraron en un bajío a unos 50 m de la costa;Álvarez (1999), p. 91 con la consecuencia de que los tanques no pudieron desembarcar hasta el día siguiente, 9 de septiembre de 1925.García (2000), p. 52 Tras el desembarco, los vehículos sirvieron para apoyar el flanco izquierdo del ataque español y ayudaron a capturar las posiciones elevadas que rodeaban la playa y controlaban los puntos de salida hacia el resto de la isla.

La guerra del Rif acabó en mayo de 1926,Pennell (1982), p. 20 y la compañía motorizada fue trasladada a la península en julio de ese año.García (julio de 2004), p. 24de Mazarrasa (1998), p. 71

Los primeros programas de desarrollo de tanques autóctonos: 1925–1935