El edificio del Banco Español de Crédito, denominado también palacio de la Equitativa es un edificio situado en un terreno de planta trapezoidal en la confluencia de las calles Alcalá (número 14) y Sevilla (números 3 y 5) de Madrid (España). Fue construido a finales del por José Grases Riera como sede de la Compañía de Seguros La Equitativa, filial en España de la estadounidense The Equitable Life Assurance Society, y posteriormente adquirida por el Banco Español de Crédito.

Tras varios procesos de fusiones bancarias, acabó en manos del Banco Santander, que lo vendió en 2012 —fecha en la que fue declarado bien de interés cultural, junto con otros cinco edificios colindantes, entre ellos el edificio del Banco Hispano Americano— al grupo OHL. En esa década comenzó su reforma, que conservó la fachada del inmueble, en el marco de la denominada operación Canalejas, destinada a su conversión en un hotel de lujo de la cadena Four Seasons.

Historia miniatura|Grabado de José Grases Riera, responsable del diseño y ejecución del palacio del Equitativa, en La Ilustración Española y Americana, 8 de enero de 1901

La reforma urbana llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid entre 1867 y 1885 para enlazar con holgura la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo, siguiendo los principios haussmanianos imperantes en la época, dio como resultado el ensanchamiento hasta 22 metros de la calle denominada antiguamente de Panaderos y luego de Peligros Ancha, convertida en la calle de Sevilla y la creación de la plaza de las Cuatro Calles, posteriormente bautizada como plaza de Canalejas, resolviendo el encuentro con las calles del Príncipe y de la Cruz. Esta operación, unos años posterior a la transformación de la Puerta del Sol, constituyó un paso más en el proceso de dignificación del centro histórico, cuyo mayor exponente fue la apertura de la Gran Vía en 1910. Los solares resultantes del proceso de reforma en este ámbito urbano fueron subastados en 1885, estando su adquisición al alcance únicamente de instituciones o grandes empresas. El enclave de las calles Virgen de los Peligros, Alcalá y Sevilla se convirtió en uno de los centros financieros de la ciudad, y en las décadas siguientes fue testigo de la instalación de bancos y compañías de seguros, junto con el comercio de lujo y los más célebres cafés y restaurantes (como por ejemplo, los de Fornos, Suizo y Lhardy).

Sobre el solar más atractivo obtenido de la operación urbanística —de planta trapezoidal y ofreciendo una esquina o proa en ángulo agudo- situada en la confluencia de las calles Alcalá y Sevilla—, mostró su interés, en 1878, una sociedad inmobiliaria francesa representada por el barón Arnoud de Rivière. Incluso antes de haberse aprobado la operación de ensanche de las calles, se publicó en prensa un proyecto de los arquitectos Albert Duclos (1842–1896) y William Klein —«que tanto han contribuido en estos últimos años al ornato de la ciudad de París»—, el cual no llegó a llevarse a cabo. Adscrito al eclecticismo académico francés, sus fachadas estaban organizadas a la manera clásica con basamento, un cuerpo intermedio con grandes columnas exentas en algunos tramos de fachada, y cubierta amansardadas en coronación. La esquina se resolvía mediante un cuerpo cilíndrico o rotonda con remate cupuliforme —las mansardas y las rotondas angulares se harían habituales en Madrid desde entonces—.

Fue, sin embargo, la compañía de seguros de vida de capital estadounidense La Equitativa, que había obtenido en 1882 la autorización para establecer en Madrid una sucursal, cuya dirección ocuparía Juan A. Rosillo, quien adquirió en 1886 el solar. La Equitativa planteó un concurso de proyectos para su delegación en Madrid. El programa de necesidades del edificio incluía locales comerciales, oficinas para la compañía, así como de alquiler, y viviendas.

Se presentaron siete arquitectos al concurso. El ganador fue el barcelonés José Grases Riera, condiscípulo de Gaudí, que se había educado en el estilo académico francés omnipresente en las escuelas de buena parte de Europa, y que sin duda conocía la propuesa de Duclos y Klein. Su habilidad en el manejo de este lenguaje no impidió que más tarde explorara otros estilos, dejando prueba de ello en obras tan significativas de la ciudad de Madrid como el New Club, en la esquina entre Alcalá y Cedaceros, el Teatro Lírico de la calle del Marqués de la Ensenada —en la actualidad sede del Consejo General del Poder Judicial—, el Palacio Longoria de la calle Fernando VI —hoy sede de la Sociedad General de Autores y Editores— o el monumento a Alfonso XII del parque del Retiro.

miniatura|Viktor Tilgner, autor de La protección de la orfandad y la viudez, en una litografía de 1881 Según Pedro Navascués, Grases conocía sin duda alguna el proyecto de Duclos y Klein, que fue cambiado y mejorado en la propuesta de Grases, tal como finalmente se construyó. Amparo Berlinches, sin embargo, señala que el concurso tenía por objetivo contratar a un arquitecto local que se encargase de ejecutar el proyecto realizado por Edward E. Raht, arquitecto neoyorquino responsable de la construcción de las delegaciones de la compañía de seguros fuera de Estados Unidos. Los proyectos presentados fueron enviados a la sede de la compañía en Estados Unidos, trasladándose Raht a Madrid para tomar una decisión «sobre el terreno». Tras seleccionar a Grases, le traspasó «todas las atribuciones que él tenia recibidas de la Sociedad».

El proyecto del año 1887 con el que Grases obtuvo licencia fue sustancialmente modificado durante la ejecución de las obras, ganando en complejidad y originalidad. El basamento de dos plantas se enriqueció con la combinación de huecos rematados en arcos de medio punto o arcos rebajados, mientras que para soportar la cornisa de las balconadas combinó las consabidas ménsulas curvilíneas con otras en forma de cabeza de elefante —Grases usó aquí por primera vez este motivo, el cual emplearía de nuevo en otros proyectos, como el del Teatro Lírico—. La cúpula elipsoidal de la esquina se transformó en un original torreón de cobre y forja con mirador, rematado por una esbelta cúpula bulbosa que destaca en el paisaje urbano. En el propio esquinazo, sobre la línea de balaustradas del basamento se dispuso una hornacina de generosas dimensiones para albergar el grupo escultórico en bronce denominado La protección de la orfandad y la viudez, obra del artista austríaco Viktor Tilgner. Se trataba de una escultura de unos cuatro metros de alto representando a una matrona romana protegiendo a un niño y a una madre con un recién nacido en su regazo. La figura central presenta analogías con La Victoria de Samotracia. Provenía de un diseño de Raht, sobre el que Tilgner realizó el molde, y que luego fue vaciada en la Fundición de Arte Imperial de Viena (en donde también se fundieron el resto de ornamentos de bronce). Existen réplicas idénticas de este grupo en Viena y Melbourne —del mismo autor y encargadas también por The Equitable para sus sedes en dichas ciudades—. Sobre la hornacina, se dispuso una cartela granito rojo con marco de bronce con el rótulo «LA EQUITATIVA / DE LOS / ESTADOS UNIDOS / MDCCCLIX».

Sobre la cornisa superior se colocó un frontispicio de piedra con reloj, flanqueado por dos figuras de bronce dorado representando respectivamente el Pasado y el Porvenir, y sobre él un águila imperial sujetando el escudo estadounidense. El resultado fue una brillante muestra del eclecticismo académico, con un magistral empleo de nuevos materiales que preludiaba el modernismo, con un elaborado diseño que llega al virtuosismo en los detalles de cerrajería y los faroles. No obstante, el proyecto madrileño guarda similitures con otras sedes de la compañía estadounidense, como el Palais Equitable de Viena realizado por Andreas Streit y con decoración también de Viktor Tilgner.

Desde el momento de su inauguración en 1891, el edificio se convirtió en una referencia de la nueva arquitectura financiera, basada en parámetros compositivos de la arquitectura palaciega tradicional, que no serían superados hasta la generación siguiente, cuando se desarrollaron tipologías y modelos específicos para oficinas y centros de negocios. Como edificio emblemático de Madrid, fue reproducido innumerables veces en postales y revistas. Junto a las oficinas de la empresa aseguradora, en la planta principal y una parte del entresuelo se instaló el Casino de Madrid, hasta su traslado a la nueva sede proyectada en la calle Alcalá. Más tarde le sustituyó el Círculo de Bellas Artes. Puede afirmarse que La Equitativa fue el primer edificio monumental de Madrid de carácter terciario o multifuncional.

A pesar de la excelencia de su monumental fachada, el edificio estaba lastrado por algunas peculiaridades del programa funcional. En primer lugar, la mayor parte de la planta baja se dedicaba a locales comerciales, lo que entraba en conflicto con un diseño totalizador de la fachada. El arquitecto, para resolver compositivamente las dos largas fachadas dispuso pilastras marcando la zona central y los extremos de cada una de ellas. En el basamento, los huecos enmarcados por pilastras fueron enfatizados con arcos de medio punto, ménsulas en forma de cabezas de elefante soportando la balconada y farolas de báculo sobre la balaustrada del piso principal, de forma que el edificio aparentaba tener accesos en el centro y los extremos de cada fachada. Esa composición no tenía correspondencia con la organización funcional interna, ya que solo tres de los once arcos proyectados eran accesos reales al edificio, y el resto eran simples locales comerciales. Los accesos disponían de cancelas de forja de elaborado diseño que llegaban al entresuelo y el resto de huecos tenía tratamiento unificado con cierres enrollables y toldos.

El interior del edificio, salvo las crujías exteriores y la escalera principal de mármol ubicada en el eje de simetría, era poco claro en su distribución, con un patio irregular en el centro del solar y otro secundario junto a la medianería oeste. A pesar de la suntuosa decoración de algunos locales, el interior carecía de interés tipológico y se aproximaba más al concepto de arquitectura doméstica que institucional. Las plantas baja y primera, en lugar de muros de carga, tenían alineaciones de columnas de fundición enfrentadas a cada machón de fachada, para conseguir mayor diafaneidad y permitir cambios en la distribución de los locales comerciales. Sobre las columnas, dobles carreras de hierro colocadas en cajón soportaban los muros de carga de ladrillo de las plantas superiores. Los forjados eran de acero, así como la estructura inclinada de los sotabancos ubicados bajo las cubiertas. La cubrición se realizaba con teja plana vitrificada en color negro, solución habitual en la época para cubiertas de perfil quebrado como alternativa al cinc o la pizarra. miniatura|La protección de la orfandad y la viudez, en su ubicación actual en el rastro Entre 1902 y 1906 se construyó en el solar contiguo, con fachada principal a la plaza de Canalejas, el edificio del Banco Hispano Americano. Proyectado y ejecutado por el arquitecto Eduardo Adaro, a pesar de ser de menor altura, presentaba una balaustrada en su fachada que mantenía la continuidad con la del edificio de La Equitativa.