thumb|Luis Quinn en San José de OcoaLuis José Quinn Cassidy, CM,C.M. o CM significa que el padre Luis fue reconocido con el ingreso a la Orden de Canadá en el grado de Miembro. SFM.SFM o S.F.M.: Scarboro Foreign Missions (Misiones Extranjeras de Scarboro, o más propiamente Sociedad para las Misiones Extranjeras de Scarboro), nombre de la orden católica de la que formaba parte el padre Luis Quinn. Sacerdote misionero domínico-canadiense, miembro de la Iglesia católica romana. Nació en Newcastle, Inglaterra, el 12 de enero de 1928 y falleció en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, el 11 de octubre de 2007. Llamado por la población local el "Protector de los Pobres" ("Priest of the Poor"),"Padre Luis" Quinn - Priest of the Poor (1928-2007" [online] [citado el 25 de mayo de 2011]. Disponible en: http://www.scarboromissions.ca/News/docs/nov07_fr_quinn_obituary.pdf el "Guayacán" y el "Protector de la provincia de San José de Ocoa"Reconocimiento entregado por el Senado de República Dominicana el día 19 de noviembre del año 2002. Los canadienses lo apodaban Lou, father Lou o Lou Quinn.

Antecedente: la Sociedad de Scarboro La Sociedad de las Misiones Extranjeras de Scarboro (Scarboro Foreign Mission Society) es una organización misionera católica fundada en Canadá en 1918 por el padre John Mary Fraser. El propósito principal de la sociedad es evangelizar y promover el desarrollo social y económico en diversas partes del mundo, con un enfoque particular en Asia y América Latina y el Caribe.

John Mary Fraser, un sacerdote diocesano de Toronto, estableció la sociedad inicialmente como una respuesta a la llamada del Papa Benedicto XV en 1919 para una mayor participación misionera de la Iglesia en todo el mundo. Inspirado por su experiencia en China, Fraser fundó la sociedad en Almonte, Ontario, antes de trasladar su sede a Scarborough, un suburbio de Toronto, en 1921.

La primera misión de la sociedad fue en China, donde los misioneros trabajaron principalmente en las provincias de Honan (Henan) y Tientsin (Tianjin). Durante las décadas siguientes, la sociedad amplió sus actividades a otras regiones, incluyendo Japón, Filipinas y América Latina y el Caribe.

En la década de 1940, la sociedad comenzó a enviar misioneros a América Latina y el Caribe, incluyendo países como República Dominicana, Guyana y Brasil. Está documentada la presencia de misioneros de Scarboro desde los años de 1940 en San José de Ocoa y otras partes de República Dominicana. Estos misioneros se involucraron en una variedad de proyectos, desde el desarrollo comunitario hasta la educación y la salud, trabajando en colaboración con las comunidades locales para abordar las necesidades sociales y espirituales.

El Concilio Vaticano II (1962-1965) tuvo un impacto significativo en la orientación y enfoque de la sociedad. Adoptando los principios de aggiornamento (puesta al día) y apertura al mundo moderno, la sociedad se comprometió más profundamente con el diálogo interreligioso, la justicia social y el desarrollo integral de las comunidades.

La teología de la liberación también influyó en sus actividades, especialmente en América Latina y el Caribe, donde los misioneros se involucraron en movimientos que buscaban empoderar a los pobres y marginados.

Uno de los enfoques distintivos de la sociedad ha sido el apoyo al cooperativismo y otras formas de organización comunitaria. En países como Brasil y la República Dominicana, los misioneros de Scarboro ayudaron a establecer cooperativas agrícolas, cooperativas de crédito y otros proyectos de desarrollo económico que empoderaron a las comunidades locales y promovieron la autosuficiencia.

En las últimas décadas (hacia el año 2024), la sociedad ha continuado adaptándose a los cambios en el contexto global y eclesial. Aunque el número de misioneros ha disminuido, la sociedad sigue comprometida con su misión de evangelización y promoción de la justicia social. Su sede en Scarborough ahora también sirve como un centro de recursos para la educación y la formación en temas de misión y justicia social.

Vida del padre Luis Quinn miniaturadeimagen|St. Michael's College School en Toronto, Ontario, Canadá El padre Luis Quinn nació en Newcastle, Inglaterra, el día 12 de enero del año 1928. De niño se mudó a Toronto, Canadá.

En la década de 1929 a 1939, la Gran Depresión afectó gravemente a Canadá con altos niveles de desempleo y dificultades económicas. El gobierno respondió con programas de asistencia social y proyectos de infraestructura para estimular la economía. A medida que la situación económica empeoraba, surgieron nuevos partidos políticos, como la Federación Cooperativa del Commonwealth (CCF), que abogaba por reformas sociales más amplias.

En ese escenario vivió Luis Quinn su niñez hasta la edad de once años. En su adolescencia fue testigo de la intervención de Canadá en la Segunda Guerra Mundial.

La participación de Canadá en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) tuvo un impacto profundo. El país se unió al esfuerzo bélico en 1939, contribuyendo con tropas, materiales y recursos. La guerra estimuló la economía, reduciendo el desempleo y fomentando la industrialización. Además, la experiencia bélica consolidó la identidad nacional y el papel de Canadá en la escena internacional. Después de la guerra, Canadá experimentó un período de prosperidad económica y crecimiento demográfico. El gobierno implementó políticas de bienestar social, incluyendo el desarrollo del sistema de salud y la expansión de la educación pública. Esta era de transformaciones marcó el camino hacia una nación más inclusiva y económicamente robusta, preparada para enfrentar los retos del futuro.

Ese contexto ayuda a explicar la propagación de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de Scarboro hacia América Latina y el Caribe desde antes de que entrara la década de 1950, así como el apoyo económico, la cooperación y la solidaridad que Canadá ha podido ofrecer a estos nuevos destinos a través de dicha sociedad misionera católica. La llegada de Luis Quinn a República Dominicana y, en gran medida, el apoyo permanente que recibió de los canadienses, probablemente no hubieran sido posibles ni se habrían podido explicar sin la ocurrencia de esas circunstancias históricas.

A la vez que Canadá se industrializaba, Luis Quinn, mientras estudiaba en el St. Michael`s College School, sintió el llamado del sacerdocio misionero. Ingresó en el seminario San Francisco Javier (OFS, por sus siglas en inglés) de los misioneros Scarboro. Fue ordenado sacerdote por el cardenal James McGuigan en diciembre del año 1952, y designado sacerdote misionero en República Dominicana en el año 1953.

Entre los años 1953 y 1965 estuvo asignado como párroco en varias localidades dominicanas. Regresó por un tiempo a Canadá, donde se preparó en liderazgo y desarrollo comunitario, cooperativas y asociaciones de crédito en el Coady International Institute en el condado de Antigonish de la provincia canadiense de Nueva Escocia.

En el año 1965 asumió la dirección de la parroquia San José, de San José de Ocoa (Ocoa), un pueblo de República Dominicana. Se estableció en la casa parroquial contigua, desde donde atendía tanto a las autoridades gubernamentales como a los comunitarios de la zona. Permaneció allí durante los siguientes 42 años, hasta su muerte en 2007.

Muerte thumb|Mausoleo de Luis Quinn, en la parroquia San José, Ocoa, RD. El padre Luis Quinn murió el jueves 11 de octubre del año 2007, a los 79 años de edad, en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos de América, después de una cirugía de corazón abierto.

La muerte lo encontró aquejado de múltiples achaques: una dolencia cardíaca por la que ya se había operado a corazón abierto, una dolorosa dolencia en la columna vertebral y el mal de Parkinson que, según bromeaba, era lo que más tenía en común con el papa Juan Pablo II.

Circula la anécdota de que sus últimas palabras, expresadas en español, fueron: "¡Tengo que vivir, amo a mi pueblo!".

Cierta o no esa versión, el padre Jack Lynch, Superior General de las Misiones de Scarboro, que estuvo presente cuando falleció el padre Luis Quinn, relata lo que ocurrió en sus horas finales:

"Lo último que hizo el día de su muerte fue una parte integral de su sacerdocio. Esa mañana, el padre Willy, un irlandés y pastor de la parroquia vecina al hospital donde falleció el padre Lou, llegó a la unidad de cuidados intensivos. El padre Willy le dio la comunión a Lou, lo ungió y luego puso su cabeza sobre el pecho de Lou y le pidió su bendición. Los labios de Lou apenas se movieron mientras pronunciaba las palabras y reunió todas las fuerzas que tenía hasta que su mano alcanzó la frente del padre Willy para bendecirlo. El padre Lou murió esa noche."

En la última revisión que hizo a su testamento en el año 2007, reafirmó su voluntad de que le sirviera de ataúd una caja de pino, como las que los campesinos pobres de República Dominicana utilizan para sepultar a sus muertos. Y que su cuerpo, además, fuese trasladado a Ocoa, "porque ahí es donde pertenezco", dijo, según refiere el padre Lynch. En efecto, sus restos fueron llevados a Ocoa y sepultados en una caja de madera de pino.

El padre Jack Lynch, que acompañó los restos del padre Luis Quinn de Florida a Ocoa, recuerda de la siguiente manera los dos días de las honras fúnebres:

"Se pidió a los carpinteros de una fábrica que Lou había puesto en marcha en Ocoa que fabricaran el ataúd. Debía ser una sencilla caja de pino como la que utilizaban los pobres de la zona. A unos pocos kilómetros de la ciudad, un camión de plataforma cargado de flores esperaba junto con varios cientos de personas. El ataúd fue sacado del coche fúnebre y colocado en la parte trasera del camión para la procesión hacia la ciudad.

Este evento fue uno de los más emotivos en los que he participado. Yo estaba directamente detrás del camión y durante las siguientes tres horas, entre 20 y 25.000 personas se alinearon en las calles. Muchos, como Zaqueo, habían trepado a los árboles para tener una mejor vista. Muchos se sentaron en los tejados con velas en sus manos. Otros sostenían fotos y carteles hechos a mano expresando su afecto. Todos los negocios de la ciudad habían estado cerrados durante cinco días en señal de luto. Vi y experimenté el amor y el afecto que la gente tenía por el Padre Lou en las lágrimas de hombres, mujeres y niños."

Con motivo de su entierro, el presidente dominicano en ese momento, Leonel Fernández Reyna, aprobó el Decreto 588-07 declarando Día de Duelo Oficial en República Dominicana la fecha del 18 de octubre del año 2007.

Durante dos días, alrededor de 25.000 personas pasaron delante de su ataúd para decirle adiós, velar sus restos y rezar por él, desde las más humildes familias de las montañas de Ocoa, hasta los senadores y diputados, el presidente de la República y los jueces de la Suprema Corte de Justicia, el nuncio papal y representantes del gobierno de Canadá en República Dominicana.Jack Lynch: “Priest of the poor”, Scarboro Missions Magazine, enero/febrero de 2008 [online] [citado el 28 de mayo de 2011]. Disponible en: https://www.scarboromissions.ca/Scarboro_missions_magazine/Issues/2008/Jan_Feb/priest_to_the_poor.php

La misa funeral fue celebrada conjuntamente por el obispo Freddy Bretón y el padre Jack Lynch, superior general de los Misioneros Scarboro. El 19 de octubre fue sepultado en el templo parroquial de San José de Ocoa.

Obra thumb|Museo Padre Luis Quinn, San José de Ocoa, RD. Durante el período en que dirigió ADESJO y la parroquia de San José de Ocoa, distintas fuentes le atribuyen haber impulsado o coordinado proyectos como los siguientes:

Construcción de acueductos. Colocación de sistemas de potabilización de agua. Instalación de piscifactorías. Creación de apiarios. Instalación de invernaderos. Construcción y pavimentación de 600 kilómetros de carreteras. Instalación de 60 kilómetros de sistemas de riego Construcción de caminos vecinales.