miniaturadeimagen|Mozart hacia 1780. La Serenata n.º 11 para vientos en mi bemol mayor, K. 375 es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart para el 15 de octubre de 1781, el día de Santa Teresa de Ávila, cuando el compositor tenía 25 años.
Historia
Contexto A principios de la década de 1780 Viena era una ciudad enamorada del sonido de los instrumentos de viento. La música para agrupaciones de viento jugó un papel relevante en Austria durante el Clasicismo. En abril de 1782 José II, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fundó su propia Harmonie que era una agrupación de viento popular en todo el imperio austríaco, particularmente en Bohemia, pero hasta entonces no especialmente cultivado en Viena. Las casas aristocráticas también tenían a su servicio estas bandas que se basaban en un núcleo de un par de fagotes para proporcionar el bajo y dos trompas. Las partes superiores se asignaban a uno o más pares de vientos agudos, más frecuentemente oboes y clarinetes. Este tipo de disposiciones constituía la base tanto de las bandas militares como de la Hausmusik o música doméstica de la baja nobleza, para la que estos conjuntos eran más baratos que una orquesta completa, y además eran adecuados para actuaciones en interiores y exteriores. El propio Mozart incluye un Harmonie en la escena de la cena de Don Giovanni, donde se ve al protagonista disfrutando de su cena mientras escucha algunas melodías operísticas populares de la época interpretadas por su propio conjunto de vientos.
En 1783 Mozart con 27 años llegó a Viena como músico independiente y valoró oportunidades más allá de la ópera y el teclado. Las serenatas para viento en la capital no eran una "música ligera" periférica, sino que se consideraban un género de prestigio que permitía a los creadores componer para intérpretes de élite y hacer circular su música con rapidez a través de arreglos y fragmentos. El joven maestro durante sus primeros años en Salzburgo ya había compuesto ocho divertimentos para vientos, en concreto los Divertimenti para diez vientos y los Divertimenti para seis vientos. Estas obras seguramente fueron diseñadas para sonar en exteriores y resultar agradables al oído, como poco más que música de fondo, y aun así muchos movimientos trascienden esas pretensiones tan modestas. Tras establecerse en Viena en 1781, Mozart compuso tres grandes serenatas para vientos (n.º 10, n.º 11 y n.º 12) que elevan el género a alturas sin precedentes. Aunque sólo la n.º 12 puede fecharse con cierto grado de certeza, parece que las tres fueron compuestas durante los dos primeros años del compositor en la capital austríaca. La primera y más obvia diferencia entre la n.º 10 y sus predecesoras salzburguesas es la enorme expansión de escala, tanto en términos de instrumentación como de longitud.
Composición y revisión La composición de esta obra se desarrolló entre septiembre y mediados de octubre de 1781; posteriormente fue revisada en 1782. En septiembre u octubre de 1781 Wolfgang comenzó a trabajar en una nueva pieza. En una carta del 3 de noviembre a su padre Leopold indicó que era para la cuñada del pintor de la corte Joseph Heckel y añade la verdadera causa de la composición: "la razón principal por la que la compuse fue para que el señor von Strack, que va allí [a la casa de Heckel] todos los días, escuchara algo mío". Johann Kilian Strack era ayuda de cámara y confidente musical del emperador. Al parecer Mozart dedicó durante el año siguiente muchos esfuerzos a cultivarlo sin obtener el resultado esperado.
El emperador José II en abril de 1782 fundó su propia Harmonie o banda de vientos y decidió que estaría formada por ocho instrumentistas en lugar de seis, quizás para distinguirse de los conjuntos al servicio de la aristocracia. En una carta a Leopold del 27 de julio de 1782 Wolfgang comentó que tuvo que escribir rápidamente una Nachtmusik o serenata. En un principio se creyó que se trataba de la Serenata n.º 12, K. 388 escrita en este mismo período, pero la mayoría de los estudiosos ahora creen que fue la revisión de la Serenata n.º 11 en la que trabajó tan apresuradamente para convertirla en un octeto adecuado al nuevo conjunto del emperador. La revisión consistió en incorporar partes para dos oboes y modificar el resto de la escritura cuando fue necesario. La versión revisada para octeto es la que normalmente se escucha en la actualidad.
La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en la Biblioteca Estatal de Berlín dentro de la colección de archivos Preußischer Kulturbesitz (Patrimonio cultural prusiano) bajo la denominación Mus.ms.autogr. Mozart, W. A. 375 y se puede consultar en línea. Los dos minuetos de la segunda versión están escritos de puño y letra de un copista.
Estreno y publicación El estreno se celebró el 15 de octubre de 1781 en la casa del pintor de la corte Joseph Heckel. El 31 de octubre se volvió a tocar, como una serenata nocturna al propio compositor con motivo de su onomástica.
La primera edición de la versión original fue llevada a cabo en 1792 en la ciudad de Offenbach por el editor Johann Anton André, quien publicó las particellas bajo la denominación "Serenate a deux clarinettes, deux cors et deux bassons… Oeuvre 27e". En 1799 en Viena la editorial Artaria publicó las particellas de un arreglo para quinteto de cuerda como "Grand quintetto n.º 7".
Instrumentación La partitura está escrita para un conjunto formado por 2 oboes (añadidos en la versión revisada), 2 clarinetes en si bemol, 2 trompas y 2 fagotes. La instrumentación de la versión original es el habitual sexteto de vientos para este tipo de pieza y en la versión revisada para a ser un octeto para adecuarse al Harmonie del emperador. El equilibrio que logra con el octeto es un pequeño milagro de la instrumentación clásica. Oboes y clarinetes se solapan hasta llegar a fundirse, pero sus distintos ataques y perfiles de armónicos permiten a Mozart “iluminar” la textura como en un escenario teatral. Los oboes pueden perfilar el filo dramático de una frase, mientras que los clarinetes pueden redondearla hasta convertirla en un discurso lírico. Las trompas en lugar de limitarse a ser meros colchones armónicos, suelen aportar la jovial energía del contratiempo que hace que la serenata se perciba como música social vivida y no como contrapunto abstracto.
Estructura y análisis
La pieza consta de cinco movimientos: I. Allegro maestoso, en mi bemol mayor II. Menuetto, en mi bemol mayor – Trio, en do menor III. Adagio, en mi bemol mayor IV. Menuetto, en mi bemol mayor – Trio, en la bemol mayor V. Allegro, en mi bemol mayor La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 20 y 25 minutos. Se estructura en cinco movimientos, que equilibran la danza cortesana con un primer movimiento de ambición sinfónica. El genio de Salzburgo despliega una maestría extraordinaria a lo largo de la pieza, que denota un dominio de la escritura para vientos. Para Brian Robins esta destreza y el efecto tan memorable que produce, pronto se trasladarán a la gran serie de conciertos para piano compuestos entre 1782 y 1786.
I. Allegro maestoso El primer movimiento, Allegro maestoso, está escrito en la tonalidad de mi bemol mayor y en compás de 4/4. El carácter maestoso indica una entrada ceremonial más que un simple acompañamiento de fondo. No obstante, el maestro súbitamente transforma esa fachada pública escribiendo en una escala camerística con frases respondidas, corregidas o endulzadas por otra pareja de vientos. Mozart logra que la música de Harmonie sea festiva sin volverse genérica aplicando los principios de la forma sonata-allegro no como un molde académico, sino como un modo de dosificar el tiempo de un entretenimiento al aire libre. La tonalidad elegida, mi bemol mayor, suele ser el tono mozartiano para expresar la nobleza y la grandeza. Aquí se convierte en el lienzo para plasmar rápidos cambios de carácter mediante gestos afables de aire fanfarrón en las trompas, réplicas conversacionales del viento madera y momentos en los que los fagotes se convierten en oradores elocuentes, en lugar de peones de la línea de bajo.
II. Menuetto – Trio El segundo movimiento, Menuetto – Trio, está en mi bemol mayor que en el primer trío pasa a do menor y en compás de 3/4. Se estructura en una forma ternaria de minueto con trío que sigue el esquema ABA. Es una danza social vista de cerca. En lugar de apoyarse en marcados pulsos fuertes del compás, la sensación de baile surge del impulso interno a través de pequeños acentos, la distribución de la melodía entre los pares de vientos y las cadencias cuidadosamente perfiladas.
III. Adagio El tercer movimiento, Adagio, está en mi bemol mayor y en compás alla breve. El movimiento lento es el corazón expresivo de la serenata. Justifica plenamente el término Nachtmusik o "música nocturna", ya que se caracteriza por su cálido murmullo romántico que evoca imágenes de una escena nocturna encantadora. Pero entra en un mundo más interior y transmite una gran ternura lo cual resulta bastante insólito en una música concebida para ser tocada al aire libre nocturno. Destaca la capacidad del clarinete para sostener una línea vocal con frases largas que se perciben como “cantadas”. El fagot ofrece soporte como un actor secundario en lugar de que como un bajo continuo. Este movimiento muestra sutiles cambios entre la versión original y su revisión. En la versión original para sexteto sin los oboes se profundiza en la intimidad y el timbre del clarinete constituye una voz narrativa esencial y no tanto como un lujo colorista. En la revisión para octeto la incorporación de los oboes enmarca y hace brillar a los clarinetes.
IV. Menuetto – Trio El cuarto movimiento, Menuetto – Trio, está en mi bemol mayor que en el primer trío pasa a la bemol mayor y en compás de 3/4. El segundo minueto no es una mera repetición de la función social de danza, sino que sirve de reinicio estructural previo a la conclusión. El maestro aborda la agrupación casi como una pequeña orquesta, alternando bloques sonoros para después disolverlos en diálogos más pequeños. Mantiene la superficie social de la serenata mientras incrementa sutilmente la densidad compositiva.
V. Allegro El quinto y último movimiento, Allegro, retoma la tonalidad inicial y el compás es 2/4. El Finale libera la tensión acumulada con una música nítida, vigorosa y plagada de rápidos intercambios. Se caracteriza por una escritura “atareada” con las líneas que se cruzan y se entrelazan, pero el oído siempre entiende quién está hablando. Este Finale es un evidente presagio de obras vienesas posteriores en las que Mozart trata a los instrumentos de viento como protagonistas independientes que son compañeros en la interpretación concertante, más que meros adornos decorativos.
Recepción de la obra Tras la primera interpretación de la versión original de la pieza para sexteto, el propio compositor en una carta a su padre Leopold describe a los músicos con una franqueza insólita como “pobres mendigos” que pese a todo tocaron bien juntos, “en particular el primer clarinete y las dos trompas”. Al parecer por aquel entonces abundaba el buen toque de viento incluso en intérpretes procedentes de los estratos sociales menos favorecidos.
Referencias
Véase también
Anexo:Composiciones de Wolfgang Amadeus Mozart Anexo:Composiciones de cámara sin piano de Wolfgang Amadeus Mozart Serenata n.º 1 (Mozart) Serenata n.º 2 (Mozart) Serenata n.º 3 (Mozart) Serenata n.º 4 (Mozart) Serenata n.º 5 (Mozart) Serenata n.º 6 (Mozart) Serenata n.º 7 (Mozart) Serenata n.º 8 (Mozart) Serenata n.º 9 (Mozart) Serenata n.º 10 (Mozart) Serenata n.º 12 (Mozart) Serenata n.º 13 (Mozart)
Enlaces externos
«Serenata n.º 11» partitura autógrafa digitalizada en la Biblioteca Estatal de Berlín.
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