La Iglesia Imperial de San Matías es un exponente de la arquitectura religiosa granadina del , ubicándose en el barrio del mismo nombre, donde se localizan otras obras coetáneas a la misma que participan del proceso de cristianización iniciado en 1501 por los Reyes Católicos, basado, en gran medida, en la construcción de edificios religiosos y reutilización sistemática de los preexistentes musulmanes.

Los orígenes de la iglesia de San Matías están ligados a esa reutilización de estructuras. En principio se ubicó en una pequeña mezquita, la Jima Abraen, situada en la actual calle Navas. En 1526, a raíz de la visita del emperador Carlos I, la historia del templo da un giro decisivo, pasando de ser una humilde parroquia aneja a la ermita de las Santas Úrsula y Susana, futura parroquia de las Angustias, a tener una ubicación y ser una de las parroquias más ricas y pobladas de la ciudad, con título imperial otorgado por Carlos I, muy devoto de San Matías por haber nacido el 24 de febrero, y por haberse producido en ese mismo día en 1525 la victoria sobre las tropas francesas en Pavía.

La iglesia imperial de San Matías es depositaria de una rica colección de bienes muebles, la mayoría pertenecientes a época barroca, destacando piezas de importante factura, como el retablo mayor trazado por Blas Moreno en 1750, que contiene obras coetáneas y anteriores, entre las que se encuentra la Inmaculada Concepción de Alonso de Mena y Pedro de Raxis, de principios del , y dos esculturas, Santa Teresa y San Juan de Dios, de José Risueño, realizadas en 1715. También en la capilla mayor se encuentran cuatro magníficos lienzos de Pedro Atanasio Bocanegra que representa a los Padres de la Iglesia, perteneciendo al mismo autor un crucificado situado a los pies de la nave. El templo conserva además destacadas obras del , como las tres esculturas de Pablo de Rojas, que son el crucificado de la sacristía, y un San José y San Ildefonso en el retablo de San José; y del , como el San Francisco de Asís de Pedro de Mena.

Descripción La iglesia imperial de San Matías, muestra el desarrollo arquitectónico y artístico a través de la ornamentación, según los estilos de las diferentes épocas y es depositaria de una rica colección. Asimismo el inmueble se encuentra integrado dentro del grupo de iglesias más antiguas de la diócesis de Granada.

El templo se comenzó a construir en 1526, año en la que es visitada por el emperador Carlos I, que ordena que se erija un templo más monumental en el emplazamiento que actualmente ocupa. Las obras concluyen en 1550, siguiendo la tipología de iglesia mudéjar con reminiscencias góticas ligadas a modelos levantinos.

La iglesia imperial de San Matías se ubica en una plataforma de gruesos sillares de cantería, que la elevan sobre la rasante de la calle del mismo nombre, situada en el centro histórico de Granada, constituyendo el eje que articula el barrio de San Matías, al ser uno de los elementos arquitectónicos con mayor peso, resultando ser un hito urbano de primer orden.

El inmueble se conforma por una sola nave con cabecera poligonal y cubierta a dos aguas que se sustenta sobre cuatro arcos diafragmas apuntados, trasdosados angularmente para sujetar las vigas de la armadura, conformando cuatro tramos rectangulares, cubiertos con falsas bóvedas de yeso realizadas en 1775 por Juan Castellanos decoradas con nervios y lunetos adornados con molduras y pinturas. Los nervios descansan sobre capiteles corintios dorados con semicolumnas estriadas y adosadas, prolongándose hasta el suelo.

La capilla mayor aparece individualizada mediante un arco toral, a través del cual se accede desde la nave por una escalinata de siete escalones y cubierta por armadura octogonal. El techo contiene pinturas murales, donde se representan querubines jugando y en la cubierta que da a la capilla mayor se ubica un Niño Jesús de la Pasión, portando cruz de madera en la mano derecha, coronado por nimbo solar y flanqueado por angelotes. En el lado derecho se representa la Inmaculada Concepción, coronada por nimbo y en el lateral izquierdo aparece simulando una gran balconada, quedando enmarcada a su vez por pinturas que recrean motivos arquitectónicos.

Retablo mayor miniatura|Retablo mayor El retablo mayor es de estilo barroco, fechado en 1750. Es de sección cóncava, formado por sotabanco, banco, cuerpo principal, ático y guardapolvo, dividido en tres calles separadas por estípites, y decoradas con roleos, hojarascas y capiteles corintios. El sotabanco presenta escudo imperial en el centro flanqueado por una puerta a cada lado, representándose en el lado izquierdo a Carlos I, y en el derecho a un obispo. En las calles laterales y sobre las puertas citadas, se abre una hornacina con escultura y otra superior, de menor tamaño, también con escultura. En el lado izquierdo del banco aparece la pintura de San Pedro y en el derecho la de San Pablo. La calle central recoge, en el banco, el sagrario, y a sus lados dos pinturas a modo de tondos, quedando encima el manifestador con una figura de la Inmaculada, obra de Alonso de Mena y Pedro de Raxis, ocupando un expositor que se abre y cierra manualmente, rodeado por cuatro hornacinas ocupadas con esculturas de los cuatro evangelistas, y sobre el manifestador una hornacina de mayor tamaño con la escultura de San Matías. Cerrando la calle central se encuentra una moldura en aletones y otra curvada, a modo de frontón semicircular, sobre la que se dispone un calvario. Se remata el retablo con un guardapolvo cóncavo, decorado con roleos, volutas, adornos vegetales y angelillos a sendos lados y otro en el centro, realizados por Blas Moreno. Se remata con ático, donde se representa un calvario compuesto por las imágenes de la Virgen María, Cristo en la Cruz y San Juan. Las figuras de las calles laterales representan, en la parte inferior a la derecha, a Santa Teresa, realizada por José Risueño, y a San Francisco de Asís, en la superior; en la parte inferior izquierda, a San Juan de Dios, obra de José Risueño, y a San Blas en la superior.

En el arco de separación de la nave-capilla mayor destacan los escudos del emperador Carlos I y del arzobispo Gaspar de Ávalos.

Las capillas laterales son en su mayoría del , destacando las que albergan los retablos de San Antonio de Padua, de la Virgen de la Misericordia, del Cristo crucificado de las Ánimas y del Sagrado Corazón de Jesús, así como el retablo de Nuestra Señora de Consolación y de San José, que se encuentran sobreelevados respecto a la nave.

Capillas del Evangelio En el lado del Evangelio, en la primera capilla, se encuentra la pintura mural, realizada por Nicolás Prados Pérez, que representa el bautismo de Cristo. En dicha capilla se adosa el retablo de San Antonio, formado por un cuerpo con hornacina central acristalada en arco de medio punto, albergando la escultura de San Antonio de Padua con el Niño. A sendos lados aparecen unos angelillos que sustentan unos capiteles. Se representa a San Martín, montado sobre un caballo blanco, compartiendo la capa con un mendigo; también se representa la Virgen del Carmen entregando un escapulario a un santo, y San Jorge luchando con el dragón. El cuerpo principal presenta una procesión y la escena de un asno arrodillado ante San Antonio. En ambos lados de las calles del retablo se representan unos angelillos desnudos. El retablo se remata con un Cristo en la Cruz. El conjunto muestra elementos ornamentales, tales como hojarascas, volutas y escudo en la parte superior central, completando su decoración con pinturas de diferente temática sobre placas de mármol, elevándose el conjunto sobre un altar realizado en madera.

En la misma capilla se encuentra el sagrario, fechado a mediados del XVII, que tiene forma de templete, y aparece formado por cuatro columnas estriadas corintias sobre pedestales, que sustentan un entablamento decorado con motivos circulares, con remates de flameros y cubriéndose con cúpula nervada adornada con cenefas vegetales. En el frontal hay un ángel con las alas extendidas, de pie, sustentando un altar sobre el que aparece el cordero místico portando una cruz. En el lateral izquierdo se representa un haz de espigas, y en el derecho un racimo de uvas. En el otro frontal aparece el escudo de la hermandad sacramental del apóstol San Matías, con laurel y palmas.

En la primera capilla del lado del Evangelio, se sitúa el retablo de la Virgen de Nuestra Señora de los Favores, compuesto de un podio sobre el que se levanta un cuerpo, presentando entre columnas corintias una hornacina acristalada en arco de medio punto que contiene el busto de un Ecce Homo de estilo renacentista, y la imagen de Nuestra Señora de los Favores, ubicada a la izquierda en la capilla mayor, siendo su lugar el que hoy ocupa el Ecce Homo, y rematado por un entablamento donde se encuentra una pintura de estilo barroco de la Virgen con el Niño, dispuesta a modo de ático. Cierra la capilla una reja de estilo neoclásico, con motivos decorativos en dorado.

En la segunda capilla del lado del Evangelio se halla el retablo de la Virgen de la Misericordia, de estilo barroco, compuesto de un banco con sagrario y cuerpo de tres calles separadas por estípites, siendo la calle central más ancha que las laterales, con una gran hornacina acristalada en arco de medio punto que contiene la imagen de la Virgen de la Misericordia con el Niño. Las calles laterales tienen en la parte inferior pequeñas hornacinas, y en la superior, repisas bajo doseles que contienen esculturas: San José con el Niño, San Pedro de Dueñas, la Virgen con el Niño, y San Francisco de Asís, obra de Pedro de Mena, apareciendo en la calle lateral izquierda un santo y en la derecha un evangelista. El sagrario contiene un relieve del Buen Pastor. En los laterales de la parte superior del retablo hay unos tondos con pinturas que representan a los evangelistas, y una decoración de motivos vegetales, volutas y placas recortadas. Cerrando la capilla se encuentra una reja de estilo neoclásico.

En la tercera capilla del Evangelio se adosa el retablo del Cristo de las Ánimas, de estilo neoclásico, cuyos autores son Jaime Folch, Domingo Torres Aguado y Francisco Vallejo. Está compuesto por un solo cuerpo, donde se sitúa la escultura de Cristo Crucificado, obra de Jaime Folch, y el busto de una Dolorosa, flanqueado por dos columnas jónicas que sustentan un entablamento de friso liso y cornisa denticulada y rematado por un frontón curvo con tondo central en el tímpano, decorado con un crismón dorado. Sobre la mesa de altar hay dos pequeños bustos que representan las ánimas benditas del purgatorio.

En la cuarta capilla del lado del Evangelio, se ubica el retablo del Sagrado Corazón de Jesús, de estilo barroco, formado por un banco con sagrario-templete, haciendo alusión a temas eucarísticos, de un solo cuerpo y tres calles separadas por estípites. La calle central tiene una hornacina acristalada en arco de medio punto, que contiene la escultura del Sagrado Corazón. A sendos lados, pequeñas vitrinas concebidas como soportes. En la parte superior posee una cabeza en relieve y en las esquinas dos esculturas de bulto redondo, todo ornamentado con motivos vegetales y volutas.

En el muro del lado del Evangelio, se encuentra una pila de agua bendita del realizada en mármol y compuesta de pedestal con fuste abalaustrado y taza circular cóncava adornada en el borde superior mediante una acanaladura.

En ambos lados de los muros tanto del lateral del Evangelio como de la Epístola, se encuentran ocho galerías de cortina, que están doradas y molduradas, mostrando en el centro el símbolo de una hermandad sacramental, representado como una S atravesada por un clavo.

En la primera columna del lado de la Epístola e inserta en el arco toral, se halla otra pila de agua bendita, formada por pie cúbico y fuste abalaustrado, rematado en recipiente cóncavo liso de mármol blanco.

Capillas de la Epístola