El sitio de Santo Domingo fue un enfrentamiento militar librado en marzo de 1805, en el contexto de la guerra franco-haitiana. El emperador haitiano Jacobo I invadió la antigua parte española de La Española, por entonces bajo gobierno francés. El gobernador galo, general de brigada Jean-Louis Ferrand, resistió por tres semanas a una fuerza haitiana muy superior en número hasta que la llega de una escuadra de seis fragatas gabachas.
Las fuerzas de Jacobo I se retiraron, cometiendo numerosas matanzas en su camino. La parte oriental de La Española permaneció bajo la soberanía del Primer Imperio francés hasta su recuperación por España en 1809. Posteriormente, en 1814 Francia devolvió formalmente el territorio en el Tratado de París.
Antecedentes
En 1791 estalló una gran rebelión de esclavos en la colonia francesa de Saint-Domingue, que ocupaba la parte occidental de La Española según lo establecido por el previo Tratado de Aranjuez. Para 1800 ese territorio estaba bajo el dominio del autoproclamado gobernador, un negro liberto que llegó al rango de general de división Toussaint Louverture.
Poco después, ordenó a su sobrino e hijo adoptivo, el general de brigada Hyacinthe Moïse, reclamar el territorio español de la parte oriental de la isla, que había sido cedido a la soberanía francesa en el Tratado de Basilea de 1795. Vencida en la guerra de los Pirineos, España cedió el territorio caribeño a cambio de que los franceses se retiraran de las zonas ocupadas en Cataluña y el País Vasco. En 1796 los españoles se aliaron con los franceses mediante el Tratado de San Ildefonso.
Sin embargo, poco después se produjo una expedición francesa al mando del general de brigada Charles Leclerc con la misión de recuperar Saint-Domingue. El 20 de febrero de 1802, el general de brigada francés Antoine-Nicolas Kerverseau entró en Santo Domingo.
Campaña de Jacobo I
El 1 de diciembre de 1803, las últimas tropas francesas en Cabo Haitiano fueron embarcadas de vuelta a su país y el 1 de enero de 1804 se proclamó la independencia de Haití. El 22 de septiembre, el gobernador del nuevo país, el general de división Jean-Jacques Dessalines, se autoproclamó emperador Jacobo I. Después de la retirada francesa, a comienzos de 1804 Dessalines había ordenado la ocupación de Santiago de los Caballeros, Concepción de la Vega y Cotuí, designando al ex-esclavo santiagueño José Campos Tabares para administrarlas. A los habitantes de la zona se les impuso un tributo de un millón de pesos para ayudar al gobierno haitiano a pagar los gastos de la guerra. El 8 de mayo se decretó que debían jurar lealtad al gobierno.
En Santo Domingo quedó como gobernador el general de brigada francés Jean-Louis Ferrand, quien el 15 de mayo atacó sorpresivamente Santiago con unas pocas tropas, forzando a los haitianos a abandonarla. Sin embargo, los habitantes temieron la venganza de Dessalines, por lo que la urbe se abandonó hasta julio, un ejemplo seguido por los vecinos de La Vega y Cotuí. Los habitantes de la región quedaron bajo soberanía francesa, pero con el criollo José Serapio Reinoso del Orbe como gobernador de Cibao, región que entre 1801 y 1805 padeció constantes incursiones de pillaje y amedrentamiento de los haitianos.
El 6 de enero de 1805, Ferrand publicó una proclama declarando reabiertas las hostilidades contra los haitianos y autorizaba a las tropas fronterizas realizar incursiones para capturar niños negros menores de 14 años para venderlos como esclavos en Santo Domingo y el extranjero. Además, se negaba a reconocer la existencia de un Haití independiente. Esperaba conseguir dinero para pagar a las tropas de la frontera y consolidar la administración francesa, pero sólo provocó una violenta reacción de Jacobo I.
En febrero se organizan cuatro columnas para invadir el antiguo territorio español: la del norte marcharía por Ouanaminthe, Santiago, Moca y La Vega para llegar a Santo Domingo a las órdenes del general de división Henri Christophe; la del centro marcharía por Mirebalais, Las Matas, San Juan y Azua hasta Santo Domingo a las órdenes del general de división Louis Gabart (o Gabard); la del oeste marcharía por San Carlos al mar a las órdenes del general de división Alexandre Pétion; y la del sur seguiría el camino de los Lagos, pasando por Neyba y desembocando en Azua, para finalmente hacer conjunción con la columna del centro y marchar sobre Santo Domingo, dirigida por el general de división Nicolas Geffrard.
Fuerzas enfrentadas Franco-dominicanos ◆◆ Capítulo 8 - Parte In Fine ◆ Ordenanza de Carlos X de 1825 El teniente coronel Jean-Baptiste Lemonnier-Delafosse estimó que Santo Domingo apenas tenía 6000 habitantes, además de 2000 soldados de la guarnición francesa. Según sus estimaciones, originalmente eran 1800 plazas de las que 400 eran la guarnición de Santo Domingo, 600 refuerzos que trajo Ferrand, 300 que acudieron a su llamado a las armas y 500 guardias cívicos hispanos. En cambio, el historiador haitiano Thomas Madiou creía que la guarnición gala sumaba 3500 plazas y que los habitantes de la ciudad aportaron 1300 guardias nacionales. En total, 4800 defensores. Se apoyaron en 18 cañones de a 24 libras de bronce. Otro historiador, Joseph Saint-Remy, afirmaba que eran 2800, incluyendo 1000 lanceros.
El 11 de enero de 1805, la escuadra de Missiessy zarpó de Rochefort. Se componía de los navíos de línea Majestueux (120 cañones), Magnanime (74), Jemmapes (74), Lion (74) y Suffren (74), de las fragatas Armide (44), Gloire (44) e Infatigable (44), las bricbarcas El Lynx (16) y La Actéon. Transportaba 3500 soldados y 5000 fusiles con rumbo a Martinica, donde fondearon el 21 de febrero.
Haitianos Saint-Rémy estima que todo ejército de línea haitiano sumaba hombres organizados en 29 semi-brigadas, sin contar las milicias. Según Madiou la expedición haitiana sumaba hombres sin incluir la columna de Geffrard, que aun no había llegado, cuando llegó la fuerza se elevó a . La columna de Pétion incluía a los generales de brigada Magloire Ambroise y Jean-Philippe Daut (o Daub) y 7800 soldados; la de Gabart incluía a los generales de brigada Pierre Cangé y Étienne Magny y 4500 soldados; la de Geffrard incluía al general de brigada Jean-Jacques Herne (apodado "Coco Herne" y que después tomó el nombre Moreau) y 6000 soldados; y finalmente, la de Christophe incluía al general de división Augustin Clerveaux, a los de brigada Toussaint Brave, Paul Romain, Joseph-Augustin Raphaël y Charles Lalondrie y 9000 soldados.
El historiador dominicano Frank Moya Pons cree que eran más de negros y mulatos, basándose en los datos aportados por Lemonnier-Delafosse. El historiador y geógrafo francés Henri Froidevaux describió un ejército de a negros armados por comerciantes estadounidenses. El escritor galo Louis Dubroca dio la cifra más baja: .
Asedio El 2 de marzo, Christophe llegó a Cotuy, ciudad que se sometió sin luchar. Dos días después reanudó su marcha y cruzó el río Narano. Al mediodía del 7, se detuvo a cuatro leguas de Santo Domingo, donde se unió a las columnas de Gabart y Pétion. Jacobo I le ordenó establecerse en la margen izquierda del río Ozama y a la tropa de Gabart en la derecha. Gabart ocupó los cerros desde el río hasta San Carlos, los generales Daut, Cangé y Magny estaban en el este, centro oeste respectivamente. Pétion atrincheró a su división entre el mar y San Carlos.
thumb|izquierda|280px|Mapa de la colonia francesa de Saint-Domingue. Al este, se encuentra la Capitanía General de Santo Domingo. La frontera que divide la isla en el mapa es la frontera pactada entre Francia y España en el Tratado de Aranjuez. Los franceses lograron apoderarse de la parte oeste de la isla gracias a las devastaciones de Osorio (1605-1606). El 8 de marzo, el asedio de Santo Domingo comenzó después que Dessalines y Christophe confluyeran a sus puertas, pero para entonces Ferrand había preparado la defensa quemando el arrabal de San Fernando, elevando la muralla, almacenando víveres y armando a todos los hombres capaces de empuñar las armas.
Pronto, los víveres empezaron a agotarse y la población empezó a comerse caballos, monos, perros y ratas. Para evitar eso, el primer día algunas familias se escabulleron para huir a Martinica en los pocos bergantines disponibles. Dos barcos franceses repletos de mujeres y niños zarparon, pero dos barcos ingleses los forzaron a volver al puerto y a esperar la noche para poder partir a mar abierto. Como no había espacio en la ciudad, el gobernador francés expulsó a un gran número de caballos que fueron tomados por la 20.ª semi-brigada haitiana.
En la mañana del 9 de marzo, los cañones franceses ametrallaron todas las posiciones haitianas, que sólo pudieron responder con sus fusiles. Luego, el general Ferrand encabezó una columna de 1000 hombres que cargó contra la unidad del ayudante general Étienne Magny en el camino hacia San Yague, pero los haitianos respondieron con un feroz fuego de fusil desde sus trincheras y les forzó a regresar a su ciudad a cambio de padecer unas pocas bajas. Ferrand debió abandonar a los heridos en el campo, pero cuando un parlamentario inglés le propuso capitular, se negó porque sabía que una escuadra francesa estaba atacando las posiciones inglesas en las Antillas Menores y confiaba que los refugiados le informaran de su situación al comandante de la escuadra, el contraalmirante Édouard de Missiessy. Los hospitales se llenaron de enfermos que morían en gran número a diario, pues escaseaba la comida y la leña, mientras Magny ocupó la posición de San Carlos y constituía el ala derecha de la división de Gabard.
A las 08:00 horas del 11 de marzo, tres columnas salieron de Santo Domingo: la primera atacó las posiciones de Gabard en el norte, pero se encontró con defensas tan formidables que debió retroceder donde la segunda, formada por 200 escaramuzadores del 5.º Regimiento de Infantería Ligera que atacaron de frente la iglesia de San Carlos. Por último, la tercera intentó flanquear esa posición, defendida por el 14.ª semi-brigada de infantería haitiana al mando del coronel Guillaume, quien se percató del intentó de flanquearlo, así que ordenó a su semi-brigada y a la 20.ª cargar contra los franceses, desalojándolos de la posición. Al mismo tiempo, Pétion se dio cuenta de los problemas de Magny, por lo que envió al general Ambroise con las semi-brigadas 22.ª y 24.ª, permitiendo a los haitianos en San Carlos cargar con sus bayonetas contra los franceses, que rompieron filas y huyeron a las puertas de la ciudad. Ferrand, perseguido por sus enemigos, debió abandonar a sus muertos y heridos.
El 12 de marzo, llegó la columna del general Geffrard y su colega Pétion se retiró a las líneas de Gabbard, entregando un sector a las tropas recién llegadas. A la vez, Christophe y Clerveaux ocuparon la desembocadura del río Ozama. Entre los días 13 y 15, la artillería francesa bombardeó sin parar las posiciones haitianas y Christophe intentó responder con un cañón de a 8 libras que encontró en la orilla izquierda del Ozama. Mientras tanto, en el cuartel general de Gaillard, Jacobo I se entregaba a toda clase de placeres y jóvenes oficiales bailaban alrededor con las mujeres que acompañaban al ejército, incluyendo las amantes del monarca. La situación causó que los prestigiosos generales Pétion y Christopher empezaran a cuestionarlo en privado y se reunieran frecuentemente.