Al romper el alba, cuyo título original en inglés es True at First Light, es un libro editado por Patrick Hemingway a partir de un manuscrito escrito por su padre, Ernest Hemingway, y publicado de forma póstuma en 1999.

Su trama aborda las vivencias de Ernest durante el safari que realizó en África oriental entre 1953 y 1954, entremezcladas con elementos ficticios y algunas reflexiones del autor sobre diversos temas. La revista Look financió su estancia en territorio africano a cambio de un par de artículos en los que Hemingway recogió sus anécdotas. El escritor comenzó a redactar un manuscrito después de regresar del viaje y, aunque estuvo trabajando en él durante más de dos décadas, lo consideró como «impropio de publicarse» y lo dejó inconcluso. Varios años después de su muerte, las obras del escritor fueron reunidas en la Biblioteca John F. Kennedy, incluido el manuscrito del safari. En 1997 Patrick Hemingway comenzó a revisar el manuscrito para su eventual publicación bajo el título Al romper el alba y estuvo editando la obra de su padre durante los siguientes dos años, intentando centrarse en los relatos sobre la delicada situación política en la que se encontraba África en los años 1950 a causa del imperialismo. Algunas de las ediciones más notables de Patrick fueron la reducción a la mitad del contenido original y la adición de los elementos ficticios en la trama.

Tras su publicación, aunque The New York Times lo incluyó en su lista de los libros más vendidos en septiembre de 1999, recibió malas críticas de la prensa, que calificó su calidad narrativa como «deficiente» en comparación con los trabajos anteriores de Hemingway. Tuvo una mejor aceptación en el círculo de académicos responsables del análisis de las obras del escritor, quienes coincidieron en que se trata de un libro complejo e interesante que bien puede ser considerado como parte del canon de Hemingway. La edición de Patrick fue objeto de varias críticas y algunos cuestionaron si habría sido la voluntad de Ernest ver editado y publicado el manuscrito original. Aparte de este libro, la Fundación revisó por su cuenta el texto original y publicó su propia edición titulada Under Kilimanjaro.

Antecedentes

thumb|Al fondo el Kilimanjaro, fotografiado desde el parque nacional de Amboseli, en Kenia.

Hemingway tenía deseos de volver a África tras el safari que hizo en 1933 acompañado de su segunda esposa, Pauline Pfeiffer. Aquel viaje le había inspirado para redactar el relato «Las nieves del Kilimanjaro», que incluyó en el libro Las verdes colinas de África. Cuando terminó de escribir El viejo y el mar, en 1953, se planteó seriamente la posibilidad de visitar de nuevo el continente africano, sólo que esta vez para visitar a su hijo Patrick que residía en Tanganica. La revista estadounidense Look ofreció financiar una expedición de cuatro meses de duración en África, destinando para gastos del viaje y adicionales a cambio de un artículo en el que estuvieran recogidas sus anécdotas sobre la estancia en el territorio africano, que tuviera al menos 3500 palabras de extensión. La propuesta incluía la contratación del conocido fotógrafo Earl Theisen, que ya contaba con experiencia en sesiones fotográficas para la industria cinematográfica.Online Archive of California. «Earl Theisen Collection on the History of Motion Pictures» (en inglés). Consultado el 4 de septiembre de 2015. Hemingway accedió y dejó Cuba en junio de ese año junto con su cuarta esposa, Mary. Después de hacer una escala temporal en Europa, la pareja arribó en agosto a Tanganica provenientes de Venecia. En ese momento tenía lugar la rebelión del Mau Mau y, de acuerdo a una de las cartas del escritor, cuando llegaron lo nombraron guardabosques honorario. Philip Percival, que había sido el guía de Hemingway durante el safari de 1933, volvió a prestar sus servicios en esta nueva expedición y llegó poco después que la pareja. El grupo partió de las orillas del Salengai —donde Theisen fotografió a Ernest con una manada de elefantes— y atravesó el humedal de Kimana y el Valle del Rift hasta llegar a la casa de Patrick, ubicada en la parte central de Tanganica. Después de visitarlo acudieron a la ladera norte del Kilimanjaro, en donde permanecieron los siguientes dos meses. Durante este período Percival dejó el grupo y Hemingway estuvo a cargo del campamento como guarda de coto con algunos exploradores de la zona. Más tarde dijo haberse sentido orgulloso de esta responsabilidad y pensó en escribir un libro sobre su experiencia.

A manera de obsequio navideño para Mary, el 21 de enero Hemingway alquiló un vuelo turístico para sobrevolar la cuenca del Congo. Dos días después, cuando se dirigían a las cascadas Murchison para tomar algunas fotografías, el avión golpeó un poste eléctrico y cayó. Los pasajeros solo sufrieron heridas menores, pero tuvieron que acampar esa noche en el monte mientras esperaban respuesta a su llamada de auxilio. Un avión de pasajeros sobrevoló el sitio del siniestro, pero su piloto no vio señales de vida por lo que de forma precipitada dio a conocer por vía telegráfica que Hemingway había muerto en el accidente. Al día siguiente fueron divisados por otro piloto desde una avioneta, que se ofreció a llevarlos a su campamento a bordo del de Havilland que tripulaba. Sin embargo, durante el despegue la avioneta se incendió, cayó y explotó. Hemingway resultó con múltiples heridas a causa de este percance: tuvo una conmoción cerebral, una herida en el cuero cabelludo, una vértebra aplastada, y rotura de hígado, bazo y riñón además de algunas quemaduras, visión doble y un ruido intermitente en su oído izquierdo. También se quemaron sus pasaportes, «treinta rollos de película fotográfica, tres pares de lentes bifocales de Ernest, todo el dinero y una carta de crédito por valor de ». Se trasladaron por carretera a Entebbe, en donde se encontraron con periodistas de varios países que estaban cubriendo la supuesta muerte del escritor. Hemingway bromeó con ellos justo después de aparecer en el lugar, y mientras se recuperaba de sus heridas en Nairobi estuvo leyendo los obituarios que se habían publicado hasta entonces. Fue en ese período cuando comenzó a redactar el artículo para Look, y la revista le proporcionó más por contenido exclusivo sobre el doble incidente en la cuenca del Congo. De acuerdo al biógrafo Michael Reynolds, el artículo «tenía veinte páginas y fue publicado en dos ejemplares», el primero de los cuales salió a la venta el 26 de enero.

Unos días más tarde el escritor acompañó a su hijo y a Mary a pescar, como lo tenían contemplado originalmente, pero debido a que todavía no se recuperaba de sus heridas no estaba muy convencido de ello y se mostró irascible durante el trayecto. Para desdicha de los Hemingway, se desató un incendio forestal y en su esfuerzo por extinguir las llamas Ernest se quemó en varias partes del cuerpo, incluidas las piernas y el torso. Un diagnóstico médico realizado después en Venecia arrojó que tenía además dos discos agrietados, presentaba roturas del riñón y el hígado, un hombro dislocado y una fractura en el cráneo. Cuando regresó a Finca Vigía, Cuba, pese a que se sentía adolorido, empezó a escribir un libro sobre el viaje a África y llegó a completar un manuscrito inicial de casi 800 páginas. Si bien en septiembre de 1954 se mostró optimista sobre su recuperación física, tres meses después ocurrió lo contrario cuando, en otra carta, manifestó «estar cansado de sentir dolor [aunque] sea un sentimiento innoble». Su estado de salud empeoró a finales de 1955 debido a una enfermedad renal que lo mantuvo postrado en cama. Conforme transcurría el tiempo Hemingway empezaba a tener problemas para recordar todos los detalles del viaje y, sumado a que participaba como asesor en el rodaje de la película El viejo y el mar (1958), adaptada de su libro homónimo, dejó de escribir el libro sobre el safari y guardó el manuscrito sin terminar en una caja fuerte en La Habana.

Sinopsis

Al romper el alba está ambientado en la colonia de Kenia durante la rebelión del Mau Mau, a mediados del . Patrick Hemingway utiliza la introducción para describir el comportamiento de las tribus kĩkũyũ y kamba durante este período de inestabilidad social y deduce que si los kamba se hubieran involucrado en este suceso, Ernest y Mary «hubieran estado en riesgo de ser asesinados a machetazos mientras dormían, por los sirvientes en quienes tanto confiaban y a los que se supone que ya conocían». La trama comienza en el mes de diciembre y es narrada por Ernest, que explica que su esposa y él se encuentran en un campamento de safari en la ladera del Kilimanjaro, donde se mantienen alertados debido a que un grupo de rebeldes del Mau-Mau escapó de prisión.

thumb|left|Fotografía de Ernest y Mary Hemingway en el campamento del safari, en 1953

A lo largo del libro aparecen entremezclados los sucesos ocurridos realmente en el safari con algunos elementos ficticios. Inicia cuando el cazador blancoSe les conoce coloquialmente como «cazadores blancos» a quienes practicaban la cacería mayor de forma profesional en África durante el siglo XX, y que eran provenientes de Europa o Estados Unidos. En años más recientes se les denomina «cazadores profesionales». Véase Huntingmag.com. «The Professional Hunters», Petersen's Hunting Magazine. y líder del campamento, Philip Percival, deja al grupo del safari y Ernest queda a cargo como guardabosques auxiliar. A partir de entonces, realiza rondas diarias en la reserva de caza y mantiene comunicación con las tribus locales, pues su prioridad es mantener protegido el campamento y evitar que los ataquen y los despojen de su alimento y sus armas. En su labor es asistido por un par de exploradores africanos —Chungo y Arap Meina— y en algún instante por el guardabosques del distrito, G. C. —Gin Crazed—. El resto del grupo lo conforman el administrador del campamento, Keiti; el cocinero Mbebia; los mozos Nguili y Msembi; y Mary.

En la mayor parte de la primera mitad del relato, Mary acecha a un león de melena negra de gran tamaño, el cual confía cazar para cuando llegue Navidad. Ernest considera que su esposa es incapaz de matar al león debido a su estatura —es muy baja como para percibirlo sobre la hierba alta—, su poca habilidad con el arma y su falta de valor para lograr tal cometido. Poco después Ernest conoce a Debba, habitante de una de las aldeas cercanas al campamento, quien le explica algunas prácticas y costumbres de su tribu. El guardabosques auxiliar se enamora de ella y comienzan un amorío del que son testigos los demás integrantes del campamento, por lo que suelen referirse a ella en tono de broma como la «segunda esposa» de Ernest.

El león finalmente cae abatido hacia la mitad del relato, motivo por el cual los aldeanos organizan una ngoma —«danza»—. Mary abandona el campamento poco después debido a que contrae disentería, con tal de recibir ayuda médica en Nairobi. En su ausencia, Ernest mata a un leopardo y los aldeanos llevan a cabo otra ngoma. Cuando regresa, Mary le pide a su esposo como regalo de Navidad un recorrido aéreo por la cuenca del Congo.

En los siguientes capítulos, Ernest describe sus vínculos con los aldeanos y comparte algunas anécdotas que tuvo con otros escritores de la época como George Orwell y D. H. Lawrence. También aprovecha para satirizar el rol de la estructura religiosa y trata temas variados que van desde el aroma de los bosques de pino en Míchigan, la naturaleza de los cafés parisinos y el estilo de escritura de Georges Simenon.

El libro termina con una sección destinada a enumerar los personajes del relato, así como un glosario suajili y los reconocimientos del editor.

Publicación

thumb|Fotografía de Ernest Hemingway con sus hijos Patrick y Gregory, en Cuba en 1946.