250px|thumb|Miembros del Gobierno de Flensburgo arrestados por los británicos el 23 de mayo. En primer plano el almirante Karl Dönitz en uniforme, detrás el general Alfred Jodl en uniforme y Albert Speer, en abrigo civil. El Gobierno de Flensburgo (en alemán: Flensburger Regierung) fue una entidad gubernamental creada en la Alemania nazi tras el suicidio de Adolf Hitler en el Führerbunker durante la Batalla de Berlín, en los días finales de la Segunda Guerra Mundial. Este Gobierno estaba presidido por el almirante Karl Dönitz, a quien Hitler había designado como "Presidente del Reich" en su testamento el 30 de abril de 1945.

Si bien el nombre oficial de esta administración fue Gobierno Provisional del Reich (en alemán: Geschäftsführende Reichsregierung), se le llamó «Gobierno de Flensburgo» porque su sede estaba en el puerto báltico de Flensburgo-Mürwik, cercano a la frontera alemana con Dinamarca, y porque la autoridad real del almirante Dönitz apenas se reducía a Flensburgo, Dinamarca y sus alrededores, sin tener influencia alguna sobre el resto de Alemania, ya ocupada en su casi totalidad por los futuros vencedores.

Dönitz y sus colaboradores trataron de presentarse ante los Aliados y la URSS como autoridad gubernamental alemana, aunque fracasaron por completo en ese intento, siendo disuelto este "Gobierno" por la intervención de soldados británicos el 23 de mayo de 1945.

Historia Antecedentes thumb|right|Hitler recibe a Dönitz en el Führerbunker (1945).

Antes de suicidarse en Berlín, Hitler ordenó en su testamento que los poderes gubernamentales se encargaran al almirante Karl Dönitz, quien no se hallaba entonces en la capital alemana, sino en el puerto de Flensburgo, sede del último cuartel general de la Kriegsmarine.

En esas disposiciones finales, Hitler nombró a Dönitz como Presidente del Reich (el mismo puesto que Hitler había abolido en 1934 tras la muerte del mariscal Paul von Hindenburg) y no como "Führer"; además Hitler nombraba a su Ministro de Propaganda Joseph Goebbels como nuevo Canciller del Reich mientras condenaba a muerte a Hermann Göring y Heinrich Himmler acusando a ambos de traidores, expulsándolos además del Partido Nazi.

Tras ocurrir a media tarde del 30 de abril la muerte de Hitler en Berlín, el almirante Dönitz recibió en Flensburgo dos mensajes en el curso de la mañana del 1 de mayo: uno informándole de su designación como "Presidente del Reich" y el segundo indicando otros nombramientos gubernamentales emitidos por Hitler. Dönitz solamente atendió al contenido del primer mensaje y omitió hacer caso al segundo.

Dönitz llamó al conde Lutz Graf Schwerin von Krosigk para que éste asumiera el cargo de Canciller. Von Krosigk rechazó esa designación pero aceptó trabajar con Dönitz ejerciendo el cargo de "ministro principal". Ese mismo día, cerca de las 20.30 horas Goebbels se suicidaba en Berlín, cercado por las tropas soviéticas, pero Dönitz no supo de esta noticia sino mucho después.

Formación del gobierno En la noche del 1 de mayo Dönitz usó la radio para dar un discurso a nivel nacional, retransmitido por la radio de Hamburgo, informando oficialmente a Alemania de la muerte de Hitler y prometiendo "seguir la lucha contra el enemigo bolchevique". No obstante, el proyecto de Dönitz para esa fecha era asegurarse la lealtad de las tropas aún en combate bajo mando alemán, en tanto que oponer resistencia seria contra los Aliados o los soviéticos resultaba una tarea inviable tras la desintegración de la Wehrmacht y la ocupación efectiva de la mayor parte del Reich por tropas extranjeras, más aún por la previsible desmoralización de las fuerzas alemanas todavía existentes al conocerse la inminente caída de Berlín en manos soviéticas.

Otra preocupación importante de Dönitz, observando que no había esperanza alguna de evitar la derrota, era lograr que la mayor cantidad posible de tropas alemanas se rindieran a los británicos o estadounidenses, evitando por todos los medios ser apresadas por el Ejército Rojo y ser expuestas así a represalias y venganzas. Ya el día 2 de mayo en la localidad italiana de Caserta se habían rendido a británicos y estadounidenses las tropas alemanas del norte de Italia, en esta rendición estuvieron incluidas las tropas neofascistas italianas.

El mismo 2 de mayo, el jefe máximo de las SS, Heinrich Himmler, llegó a Flensburgo y se entrevistó con Dönitz, al conocer que éste había sido designado Jefe de Estado, para ponerse a sus órdenes. Según se supo más tarde, Dönitz había estacionado tropas leales de la Kriegsmarine cerca de la sede del gobierno, por temor a que Himmler tratase de obtener un nombramiento por la fuerza.

No obstante, Dönitz logró rechazar la oferta informando a Himmler que el propio Hitler ya le había destituido días antes de todos sus cargos mientras se hallaba en el Führerbunker, acusándolo además de traición (por los contactos de Himmler con el conde sueco Folke Bernadotte para rendirse por separado a los Aliados occidentales) y asimismo condenarlo a muerte.

Al saber de esta delicada situación, Himmler le pidió a Dönitz que por lo menos le permita ser el «segundo hombre del Estado», pero Dönitz rechazó también esta solicitud por cuanto había urgencia de llegar a una paz con los Aliados y con la URSS lo antes posible, siendo que para lograr esto sería un obstáculo grave tener en el gobierno a Himmler, líder tan cercano a Hitler y además jefe supremo de las SS. Sin obtener lo que buscaba, Himmler se marchó de Flensburgo y buscó por su cuenta contactarse con los aliados occidentales, hasta ser arrestado el 16 de mayo.

300px|thumb|Tarjeta de identificación del almirante Dönitz por el ejército estadounidense el 23 de junio de 1945.

El Gobierno de Flensburgo estableció un Consejo de Ministros entre los líderes nazis que habían logrado reunirse en dicha ciudad portuaria huyendo del enemigo. El 4 de mayo Dönitz, de acuerdo con Von Krosigk, ordenó poner fin a todas las operaciones de los submarinos de la Kriegsmarine disponiendo que las naves retornen a sus bases de inmediato (principalmente en la costa de Noruega aún bajo ocupación alemana), y al día siguiente mandó disolver el Werwolf, poniendo fin a toda actividad alemana de resistencia o sabotaje.

Mientras tanto, las tropas alemanas situadas en Países Bajos, Dinamarca, y el noroeste de Alemania habían capitulado por su cuenta -ante estadounidenses, británicos y canadienses- el 4 de mayo; en esa misma fecha se rendían a los estadounidenses las tropas alemanas aún existentes entre Baviera y el oeste de Bohemia.

El Gobierno se reunió en sesión de gabinete en la misma jornada del 5 de mayo y estaba formado por Karl Dönitz, como Reichpresident, Lutz Graf Schwerin von Krosigk, como ministro de Finanzas y de Asuntos Exteriores, además de jefe del gabinete, Wilhelm Stuckart como ministro de Cultura y del Interior, Albert Speer como ministro de Industria y Producción, Herbert Backe como ministro de agricultura y bosques, Franz Seldte como ministro de trabajo y asuntos sociales, y Julius Dorpmüller, como ministro de Correos y Comunicaciones. La jefatura del Estado Mayor de la Wehrmacht recayó en el general Alfred Jodl, a cargo de negociar con los Aliados occidentales, mientras que al mariscal Wilhelm Keitel se le encargaban las negociaciones con los soviéticos.

Capitulación ante los Aliados

Dönitz requirió el mismo viernes 5 de mayo a los generales Alfred Jodl y Wilhelm Keitel para que ordenaran el repliegue hacia el oeste de las tropas sobrevivientes de la Wehrmacht. El tiempo se agotaba para que soldados germanos pudieran retirarse al oeste y escapar del Ejército Rojo, y tanto aliados como soviéticos procedían a ocupar todo el territorio alemán que podían, en tanto la resistencia efectiva alemana era muy reducida al difundirse la noticia de la muerte de Hitler y de la capitulación final de la propia guarnición de Berlín el 2 de mayo.

Para ganar tiempo, el mismo 5 de mayo Dönitz envió al almirante Hans-Georg von Friedeburg, nuevo jefe supremo de la Kriegsmarine, al cuartel general aliado, presidido por el general estadounidense Dwight D. Eisenhower en la ciudad francesa de Reims, para negociar una rendición. Al día siguiente, 6 de mayo, von Friedeburg y el general Alfred Jodl se reunieron en Reims, llegando a dicha ciudad tras portar banderas blancas a lo largo del territorio controlado por los Aliados, mientras que ese mismo día Dönitz envió comunicaciones desde Flensburgo a los últimos ministros de Hitler con paradero conocido: Joseph Goebbels (aún sin saberse en Flensburgo de su muerte en Berlín), Heinrich Himmler, Alfred Rosenberg y Otto Georg Thierack, destituyéndolos oficialmente de todos sus cargos. En paralelo, esa mañana estallaba en Praga una amplia revuelta checa contra los ocupantes alemanes.

En Reims, tanto Jodl como von Friedeburg tenían órdenes de Dönitz de demorar las conversaciones todo lo posible para que las tropas alemanas del frente oriental tuvieran tiempo de huir hacia el oeste y rendirse a los Aliados, pero el general Eisenhower descubrió pronto la maniobra dilatoria y amenazó con rechazar las rendiciones de soldados alemanes (y dejarlos así a merced de los soviéticos) a menos que Jodl y von Friedeburg aceptaran una capitulación final de inmediato, admitiendo en ella una «rendición sin condiciones». Ese mismo día, sin esperar una decisión de Dönitz, capitulaba ante los soviéticos la guarnición alemana de Breslau tras casi dos meses de cerco.

Al tener noticia de la amenaza de Eisenhower, en la noche del sábado 6 de mayo Dönitz autorizó a Jodl para firmar la "rendición incondicional" de la Wehrmacht en Reims, lo cual se hizo efectivo mediante un documento de rendición suscrito a las 01:30 horas del domingo 7 de mayo, con la frase:

Esto daba tiempo para difundir las noticias de la rendición a las tropas alemanas, pero no concedía mayor plazo para una evacuación masiva de fuerzas germanas hacia el oeste. Además el texto fijado por Eisenhower resultaba tan lacónico que abarcaba fuerzas de tierra, mar o aire, sin diferencias, e incluía a tropas de cualquier nacionalidad que se mantuvieran bajo mando del Tercer Reich, en cualquier punto de Europa (incluyendo así tácitamente a las fuerzas germanas en contacto con los soviéticos), por lo cual el texto suponía en la práctica una capitulación completa de cualquier tropa bajo mando germano, sin importar su tipo o nacionalidad. El mismo día 7 las tropas alemanas situadas en Noruega recibieron la noticia de la rendición y se prepararon a capitular ante la resistencia local y los británicos.

No obstante, al conocerse este hecho en la URSS, Stalin reclamó que la rendición se repitiera en Berlín en el cuartel general del Ejército Rojo, presidido por el general Gueorgui Zhúkov, para asegurar de modo expreso que la capitulación comprendía también a las tropas alemanas que aún resistían a las fuerzas soviéticas; además la Stavka reclamaba que un evento de tanta trascendencia debía ejecutarse también ante los máximos jefes del Ejército Rojo y no solo ante representantes de los Aliados occidentales.

La capitulación se repitió entonces en el cuartel general soviético en Berlín el 8 de mayo poco antes de la medianoche, firmando por parte alemana Keitel, von Friedeburg y el general Hans-Jürgen Stumpff (representando a la Luftwaffe) ante los representantes de la URSS liderados por Zhúkov y los representantes de los Aliados.

Tras la rendición