El Cártel del Golfo (abreviado CDG) es un cártel de drogas mexicano, fue designado como una organización terrorista extranjera por el Departamento de Estado de Estados Unidos, considerado el más antiguo de la historia de México, aunque en sus comienzos la actividad principal de la organización era el contrabando de licores a Estados Unidos durante la época de la ley seca en la década de los años 30. Su base de operaciones se encuentra en Heroica Matamoros, Tamaulipas, México y que a su vez colinda con la ciudad de Brownsville, Texas, Estados Unidos. El cártel tiene presencia significativa en ciudades como Matamoros, Reynosa, Ciudad Río Bravo, Miguel Alemán, Tampico, Valle Hermoso y Ciudad Victoria, ubicadas en Tamaulipas.
También tiene operaciones en los estados de Nuevo León, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí y Veracruz. Su red y alcance transnacional llevó, en su momento de mayor expansión, al Cártel del Golfo a tener conexiones en Europa, África, Centroamérica, Sudamérica, y los Estados Unidos. A lo largo de los años, el CDG creó grupos criminales como Los Zetas, Los Ciclones, Los Metros, Los Escorpiones, Los Rojos, Los Sierra o División Sierra, Los Panteras, Los Espartanos, Grupo Bravo, Los Ceros, Fuerzas Especiales Grupo Sombra (F.E.G.S.), entre otros.
Aunque las fuerzas de seguridad mexicanas no determinaron cuántos integrantes existían, estaban agrupados en pequeños pueblos; aun así, la Interpol sabía que todos los días llegaba droga proveniente de América, camuflada en cualquier cosa que se les ocurrieran a los narcos del Cártel del Golfo.
Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, hermano del jefe de cartel Osiel Cárdenas Guillén, y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, expolicía de Matamoros, se convirtieron en los jefes del Cártel del Golfo tras la captura y extradición a Estados Unidos de Osiel. La muerte de «Tony Tormenta», nombre dado a Antonio Cárdenas por su carácter explosivo, convirtió a Costilla Sánchez en el líder del Cártel del Golfo. Asimismo, Costilla Sánchez estaba al mando de Los Rojos, una de las facciones del cártel junto con Juan Mejía González, alias "R-1"; Los Metros, otro grupo que le es fiel a los Cárdenas, era liderado por Mario Cárdenas Guillén, quien fue capturado el 3 de septiembre de 2012 en Altamira, Tamaulipas. No obstante, estos dos grupos estuvieron confrontándose desde finales del 2011 hasta principios del 2012, y se cree que Los Metros han tomado la cabeza de la mayoría de los territorios del cártel. Desde 2010, el Cártel del Golfo combate por el control de su territorio ferozmente con Los Zetas, que en otro tiempo fuera el brazo armado de la organización. El 12 de septiembre de 2012 capturan a Jorge Eduardo Costilla Sánchez, el líder supremo del cártel, lo cual ha llevado a fracturarse la organización en conjunto con los golpes del Ejército y Armada de México. Actualmente, el cartel está dividido en pequeñas pero numerosas células que luchan constantemente entre ellas, recrudeciendo la violencia en ciudades como Matamoros, Tampico, y Reynosa, haciendo además que perdieran todos los contactos internacionales que tenían para el tráfico de drogas en favor de Los Zetas, debilitando al cártel. Algunas facciones del Cartel del Golfo tenían, desde 2014, una alianza con facciones de Los Zetas, quienes también enfrentaron una guerra interna que los llevó a desaparecer, llamada "La Vieja Escuela" y/o "La Vieja Guardia", facción que quedó desaparecida con la captura del último Zeta original del grupo en Ciudad de México en febrero de 2018: José María Guízar Valencia, alias Z-43.https://elpais.com/internacional/2018/02/09/america/1518157758_817095.html
El último líder conocido del Cártel del Golfo era José Alfredo Cárdenas Martínez, alias El Contador y/o El Señor Cortés, quien fue capturado en Matamoros el 19 de febrero de 2018, siendo además el sobrino del exlíder del cártel, Osiel Cárdenas Guillén.
Actualmente, existen diversas células de esta organización que luchan entre sí por el control y presencia en otros lados, tal es el caso de Fresnillo, Zacatecas, donde la División Sierra hacia presencia a través de lugartenientes, quienes son señalados por comandar células de sicarios, halcones, y técnicos instaladores de radiocomunicaciones para establecer sus infraestructuras de comunicación en las regiones más alejadas del desarrollo urbano. Estos enfrentamientos han originado que el Cártel del Golfo deje de ser visto en conjunto como una poderosa y peligrosa organización criminal, sino como grupos que actúan de manera independiente y que no tienen ninguna clase de influencia importante a nivel nacional e internacional.
El Grupo Sombra, también conocido como Mafia Veracruzana o Fuerzas Especiales Grupo Sombra (FEGS), opera como el principal brazo armado del Cártel del Golfo (CDG) en el norte de Veracruz, con una presencia dominante en municipios como Tuxpan, Poza Rica, Papantla y Álamo Temapache. Esta organización criminal, surgida alrededor de 2012 como una escisión del CDG y con influencias de Los Zetas, ha consolidado su poder mediante una combinación de violencia extrema, extorsiones, secuestros y control de rutas de tráfico de drogas, combustible y migrantes. En Tuxpan, el grupo ha ganado terreno gracias a su arsenal pesado y alianzas corruptas con elementos de la Marina, el Ejército y policías locales, lo que les proporciona una ventaja operativa sobre rivales.
A diferencia de otros cárteles como el Cártel de Sinaloa (CDS), que han invertido en tecnología avanzada y equipos de hackers para monitorear movimientos rivales, el Grupo Sombra depende más de métodos tradicionales de intimidación y control territorial. Fuentes de inteligencia indican que el CDS ha explotado esta brecha, utilizando ciberdelincuencia para geolocalizar a miembros del Grupo Sombra —incluyendo marinos activos y militares infiltrados— y anticipar sus operaciones en tiempo real. Esto ha permitido al CDS avanzar en la disputa por la plaza de Tuxpan, donde el control de puertos, carreteras y actividades ilícitas genera millones en ganancias. Reportes recientes destacan que el CDS sabe "dónde y a qué hora se mueven" los operadores del Grupo Sombra, dándoles una superioridad estratégica en inteligencia digital.
Para contrarrestar su desventaja tecnológica, el Grupo Sombra ha implementado estrategias de inserción social y económica en Tuxpan. Ofrecen empleos bien remunerados en empresas legítimas a personas sin estudios formales, lo que ha impulsado la economía local pero bajo un velo de lavado de dinero. Sindicatos y compañías como Femsa (distribuidora de bebidas y tiendas de conveniencia) han sido señalados como infiltrados por esta mafia, facilitando el blanqueo de capitales a través de operaciones cotidianas. Otra empresa vinculada es City Cell, una cadena de telefonía y electrónica, acusada en investigaciones periodísticas de servir como fachada para el lavado de fondos procedentes del narcotráfico. Estas prácticas no solo fortalecen su base social, sino que generan lealtad entre la población vulnerable, permitiendo al grupo expandirse sin enfrentar resistencia inmediata.
La corrupción se extiende al ámbito político. Analistas y reportes independientes vinculan al Grupo Sombra con figuras del partido Morena, sugiriendo que políticas locales en Veracruz han sido permeadas por el narcotráfico, facilitando su operación impune. Eventos como el motín en el penal de Tuxpan en agosto de 2025, donde reos protestaron contra extorsiones del Grupo Sombra, revelan su control incluso en instituciones estatales, con saldo de siete muertos y once heridos. Además, ejecuciones públicas, desmembramientos y narcomantas firmadas por el grupo —como los cuerpos abandonados en Papantla en 2025— mantienen el terror en la región.
Aunque el principal rival del Grupo Sombra ha sido el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con enfrentamientos sangrientos en el norte de Veracruz, la incursión del CDS representa una amenaza creciente. Operativos federales han decomisado arsenales y desmantelado casas de seguridad en Tuxpan, pero la infiltración en fuerzas de seguridad y empresas complica la erradicación. Expertos advierten que esta dinámica podría escalar la violencia, afectando no solo a rivales criminales sino a civiles y la economía regional. Las autoridades deben priorizar la desarticulación de redes corruptas y el fortalecimiento de inteligencia cibernética para restaurar el control en esta zona estratégica.
También existen varios grupos en la ciudad de Reynosa, llamados metros escorpiones, ciclones y toros todos tienen sus estadísticas y trabajaban en conjunto, pero por traiciones a el metro 3 alias el (flores borrego), los metros perdieron vista y los toros ganaron fama dentro de el territorio, hay muchos jefes dentro de la organización, el toro 3 apodado como la muñeca, el toro 51 apodado como el toro bravo, el toro 10 apodado como la Barbie, el toro 5 apodado como Roman recalcando que este último tiene tan solo 16 años y está laborando dentro de la empresa antes mencionada todos estos jefes antes mencionados tienen poder dentro de Reynosa, Nuevo León, Zacatecas, Guanajuato, y Jalisco.
Historia Primeros años (1930 - 1970) El Cártel del Golfo, fue fundado en Matamoros, Tamaulipas, México en la década de 1930 por Juan Nepomuceno Guerra, alias "El Padrino de Matamoros" iniciando el tráfico ilegal de bebidas alcohólicas al país vecino desde la época de la ley seca estadounidense en los años 30. Originalmente fue conocido como el Cártel de Matamoros. Una vez que terminó la era de la Prohibición, el grupo incursionó a las casas de juego, redes de prostitución, redes de robo de autos y otros contrabandos ilegales. A pesar del ascenso en las actividades ilegales del grupo, este no creció significativamente hasta la década de los 1970 bajo el liderazgo de su sobrino y capo Juan García Ábrego.
Era de Juan García Ábrego (1980 - 1990) En la década de 1980, García Ábrego comenzó a incorporar cocaína y marihuana a las operaciones de narcotráfico y comenzó a tener la ventaja sobre lo que ahora se consideraba el Cartel del Golfo, la mayor dinastía criminal en la frontera México-Estados Unidos. Al negociar con el Cartel de Cali. Dirigido en esa época por Juan García Abrego, quien asumió el control total de la organización de manos de su tío, Juan Nepomuceno Guerra. García Ábrego logró asegurar el 50% del envío fuera de Colombia como pago por entrega, en lugar de los US $ 1500 por kilogramo que recibían anteriormente. Esta renegociación, sin embargo, obligó a García Ábrego a garantizar la llegada del producto desde Colombia a su destino. En cambio, creó almacenes a lo largo de la frontera norte de México para conservar cientos de toneladas de cocaína; esto le permitió crear una nueva red de distribución y aumentar su influencia política. Además de traficar drogas, García Ábrego enviaría dinero en efectivo para ser lavado, por millones. Después de la captura de García Abrego en 1996, conflictos internos en el cártel sucedieron hasta que Osiel Cárdenas Guillén quedó al mando absoluto de la organización. Alrededor de 1994, se estimó que el Cartel del Golfo manejaba hasta "un tercio de todos los envíos de cocaína" a los Estados Unidos desde los proveedores del Cartel de Cali. Durante la década de 1990, la Procuraduría General de la República de México, estimó que el Cartel del Golfo tenía "un valor de más de 10 mil millones de dólares".
Al percibir problemas con cárteles rivales, Osiel Cárdenas solicitó y contrató a más de 30 desertores del Ejército Mexicano, muchos de ellos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES), para que formaran parte de su escolta personal y del brazo armado del Cártel del Golfo. Los Zetas, como eran conocidos hasta su desaparición en 2018, formaron parte de la organización criminal como su brazo armado hasta su ruptura a principios del 2010, ya cuando Cárdenas se encontraba tras las rejas en los Estados Unidos.
Irrupción a los Estados Unidos