La batalla del Neretva (), también conocida como Operación Weiss por su nombre clave alemán, o Cuarta Ofensiva Enemiga () en la literatura yugoslava, fue una campaña de principios de 1943 de las fuerzas del Eje para tratar de acabar con la insurgencia en los territorios del Estado Independiente de Croacia, principalmente de las unidades partisanas. La campaña se desarrolló entre enero y abril de 1943 y resultó un fracaso al no alcanzar el Eje los objetivos fijados.

El objetivo del Eje era la eliminación de la insurgencia en el Estado Independiente de Croacia, entre Zagreb y la frontera de Montenegro. La diferencia de opiniones sobre la situación en el territorio, con los alemanes tratando de eliminar a partisanos y chetniks mientras los italianos preferían colaborar con estos para tratar de aniquilar a los primeros, llevó a continuos roces entre ambos aliados y a una coordinación deficiente de las operaciones. La habilidad del mando partisano, la debilidad de las unidades chetniks destinadas a cubrir un frente crucial de la operación y la falta de un respaldo decidido de los italianos a estas hizo fracasar la campaña y permitió la supervivencia de las fuerzas de Tito, aunque muy debilitadas por el duro castigo.

Antecedentes y preparativos left|El poglavnik croata Ante Pavelić junto a Hitler. Pavelić hubo de admitir el fracaso de su lucha contra la insurgencia en el NDH y aceptar la operación de aniquilación de la misma propuesta por el dictador alemán.|thumb A finales de 1942 y comienzos de 1943 los alemanes, que esperaban un desembarco Aliado en el Adriático, decidieron acabar con la amenaza que suponían para sus fuerzas las unidades insurgentes chetniks y partisanas. Tras los reveses en Stalingrado y el norte de África a finales de 1942, creció la sospecha entre el mando alemán de que los Aliados intentarían desembarcar en los Balcanes para cortar los suministros de la península al Reich y no entregar el control de la zona a los comunistas soviéticos. Los Aliados alentaron la percepción alemana para alejarlos de las verdaderas zonas donde planeaban atacar el continente. La posibilidad de tal desembarco hacía que se acrecentase la prisa tanto de partisanos como de chetniks para eliminar al rival y ser la única formación que encontrasen los Aliados al alcanzar la península.

Durante la visita del caudillo croata Ante Pavelić a Hitler en Vínnitsa, este mostró su descontento por la falta de control de la insurgencia en el NDH y decidió que el general Löhr llevase a cabo una campaña que la aplastase definitivamente, en colaboración con el Ejército italiano, a lo que Pavelić se avino a colaborar. Entre el 18 y el se celebraron las primeras reuniones entre Hitler y Ribbentrop y los representantes italianos acerca de la operación. Los alemanes consideraban a los chetniks como la principal amenaza y exigieron el fin de los tratos de los italianos con ellos, a lo que el jefe del Estado Mayor se avino a regañadientes, solicitando una conferencia posterior en Roma para planear los detalles de la campaña. El general Alexander Löhr, jefe del Alto Mando en los Balcanes, quedó a cargo de la campaña contra la insurgencia en el sur de la antigua Yugoslavia.|thumb|left

A comienzos de diciembre de 1942 los alemanes desarrollaron una operación conjunta con fuerzas croatas del NDH que únicamente consiguió expulsar a los partisanos de la Bosnia occidental, sin conseguir aniquilar sus fuerzas. Quedó entonces clara la necesidad de involucrar a los italianos en una gran operación de cerco y eliminación de las fuerzas de Tito. En la segunda mitad de diciembre, los alemanes comunicaron a los italianos sus intenciones y, sin consultar con el Alto Mando italiano , nombraron al general Alexander Löhr, ya comandante del Alto Mando del Sureste, responsable de las operaciones militares en los Balcanes. La directiva 47 del de Hitler ordenaba a Löhr pacificar definitivamente la región y acabar con las bandas armadas en cooperación con los italianos. El 16 había dado orden de fusilar a cualquiera que se encontrase en las zonas insurgentes. Löhr recibía el control administrativo total de la zona de operaciones, eliminándose temporalmente la administración croata y decretándose la subordinación oficial de las fuerzas armadas croatas a su mando.

El se celebró una conferencia en Roma para coordinar la campaña. Se hallaban presentes Löhr, Ugo Cavallero (jefe del Estado Mayor italiano), Mario Roatta, comandante italiano de las tropas destacadas en la antigua Yugoslavia y un general croata. A propuesta italiana, también participaba el abogado herzegovino Dobroslav Jevđević como representante de las unidades chetniks que los italianos pensaban utilizar en la campaña. La participación chetnik contaba además con el respaldo del principal representante de Mihajlović en Dalmacia, el voivoda Ilija Trifunović-Birčanin, aunque el propio Mihajlović dudaba de la conveniencia de una colaboración tan estrecha con el Eje.

Pavelić recelaba de la presencia de los chetniks en la campaña, pero, incapaz de acabar por su cuenta con los partisanos, hubo de acceder a su participación, pero como parte de las unidades italianas y con la condición de que abandonarían el territorio del NDH al final de la operación.

A comienzos de enero, Löhr solicitó un cambio total de la estrategia italiana en la antigua Yugoslavia: el traslado de unidades hacia el interior para preparar el cerco a los partisanos y el desarme de los chetniks con los que hasta el momento habían cooperado contra aquellos. Aunque el Estado Mayor italiano se vio obligado a aceptar el plan alemán, el mando en Yugoslavia (Roatta) comenzó inmediatamente a estorbarlo, considerándolo erróneo. El mando en Yugoslavia no comunicó el acuerdo para desarmar a las formaciones chetniks y se preparó para utilizarlas en la operación, aprovechando el acuerdo con los alemanes que permitía el uso limitado de estos como guías. La estrategia alemana se oponía a los deseos italianos de limitar el territorio que debían controlar a la costa de manera que hubiese más tropas para poder defender la península italiana frente a un probable ataque Aliado.

Plan de operaciones La campaña que planeó Löhr constaba de varias fases: Weiss I: en la primera fase, las unidades partisanas de la Bosnia occidental y Lika debían ser rodeadas y destruidas. Weiss II: en la segunda, los supervivientes serían expulsados hacia el Sur, a una emboscada donde serían aniquilados. Esta fase incluía también el desarme de los chetniks de la zona de ocupación italiana. Weiss III: en la que se produciría el desarme de las tropas chetniks en territorio bajo control italiano.

A estas fases les seguiría otra, la operación Schwarz, que debía eliminar a los insurgentes de Montenegro y del Sandžak.

Las operaciones habían de llevarse a cabo por cuatro divisiones alemanas y ciertas unidades croatas, que atacarían desde el Norte y empujarían a los insurgentes hacia las tres divisiones italianas que cerrarían el cerco por el sur. En contra de lo acordado con los alemanes, los comandantes italianos comenzaron inmediatamente a armar a sus aliados chetniks y a trasladarlos hacia las zonas de avance previsto para los partisanos, de manera que llevasen el peso de los combates. La discrepancia sobre el trato a los chetniks partía de una diferencia de apreciación sobre la situación en la región y Mihailovic: mientras que para los alemanes era un jefe militar peligroso, ministro de un Gobierno probritánico y enemigo del Eje, los italianos consideraban que su anticomunismo y resistencia, en general pasiva, podía serles de utilidad, siendo los partisanos un enemigo más peligroso. El comandante italiano (hasta febrero Roatta, que fue entonces relevado por Mario Robotti), consideraba además que no contaba con tropas suficientes para enfrentarse a la vez a chetniks y partisanos, viendo necesario aliarse con los primeros para poder atacar a los segundos.

Movimientos chetniks Sin el permiso previo de Draža Mihajlović, su subordinado el mayor Petar Baćović trasladó unos dos mil hombres de Herzegovina, abastecidos por los italianos, hacia la zona donde debían participar en la operación contra los partisanos. Los montenegrinos de Pavle Đurišić también se prepararon para marchar al Norte con apoyo italiano. A mediados de enero, toda la zona de ocupación italiana bullía con concentraciones de chetniks que se preparaban para la operación contra sus rivales. En Knin se reunieron unos miles y cerca de Gracać se hallaban poco más de un millar. En Montenegro el coronel Bajo Stanišić se preparaba también para participar en la operación. Con respaldo italiano pronto reunió cerca de cuatro mil hombres y solicitó poder trasladarlos al Norte en trenes bajo control italiano.

Los italianos incumplieron el acuerdo con Löhr, rearmando a las unidades chetniks, que deseaban utilizar como fuerzas de choque contra Tito. El el jefe del Estado Mayor italiano, el mariscal Ugo Cavallero, aprobó el uso de fuerzas chetniks en la operación, que sus generales llevaban una semana preparando. Su utilización debía de ser «temporal» y se las denominaba «unidades de voluntarios» para disimular su origen.

Mihajlović, sin controlar la participación de sus subordinados, pudo, no obstante, coordinar las tropas y mantener contacto con las unidades trasladadas a Bosnia para la operación. Sus tropas, sin embargo, sin experiencia en operaciones de la complejidad de Weiss, tuvieron dificultades en alcanzar sus posiciones antes del comienzo de la ofensiva, en la que se les había incluido a toda prisa.

Desarrollo Comienzo de la operación: Weiss I La operación Weiss comenzó oficialmente el . La superioridad teórica del Eje y sus aliados era total: frente a los veinte o veinticinco mil hombres de Tito, Löhr contaba con cinco divisiones alemanas, tres divisiones italianas del V Cuerpo de Ejército, la 369.ª División croata y las unidades chetniks, teóricamente auxiliares de los italianos. En total sesenta y cinco mil hombres comenzaron el sitio a las fuerzas de Tito en Bosnia. La estrategia de los partisanos, rodeados por sus enemigos, consistió en ofrecer un mínimo de resistencia en el norte mientras concentraban sus ataques en el sur, contra italianos y chetniks, para lograr escapar del cerco. Los partisanos ya contaban con planes para regresar a Serbia a través de Montenegro, eliminando de camino a sus rivales chetniks y acercándose así a la región donde primero aparecería el Ejército soviético. El ataque del Eje sobre sus posiciones sólo aceleró sus planes.

En medio del invierno, comenzó la retirada partisana. El caía Bihać y gran parte del territorio controlado hasta entonces por Tito. Las bajas, especialmente civiles, fueron numerosas. Los partisanos lograron, sin embargo, evacuar a la mayor parte de los heridos y a parte de la población civil, que temía las represalias de los atacantes.

Los italianos, reacios a sacrificar sus tropas en operaciones contra insurgentes, dejaron que los chetniks llevasen el peso de los combates. A pesar de los intentos de Mihajlović de dirigir los movimientos de sus tropas, los italianos tomaron su control, adjuntándolas a sus unidades como auxiliares. En vez de cerrar el cerco con tres divisiones de acuerdo al plan trazado, los italianos únicamente aportaron parte de una, la División Murge, acantonada alrededor de Prozor, siendo el resto del frente cubierto con tropas chetniks, para disgusto del mando alemán.