thumb|140px|Partido de Monte La Guardia del Monte, o de San Miguel del Monte, fue un puesto fortificado que integró la línea de defensa del territorio de Buenos Aires en su frontera con el indio. Dio origen a la ciudad y partido de San Miguel del Monte.

Antecedentes thumb|200px|right|Malón (Mauricio Rugendas) right|200px|thumb|Fortín (Campaña al Desierto, Cipolletti) right|200px|thumb|Mangrullo (Campaña al Desierto, Cipolletti) thumb|200px|right|Avance de la frontera Hacia 1735 las invasiones de pampas y aucas chilenos y serranos comenzaron a ser más frecuentes y las expediciones resultaban ineficaces, pues los indios ganaban rápidamente el desierto y las fuerzas que los perseguían iban mal montadas y pertrechadas, desconociendo el territorio pampeano.

Tras los grandes malones de 1740 (Luján y La Matanza) y 1741 (Luján) se firmó un tratado con el cacique CangapolMencionado como serrano, puelche o pampa, probablemente tehuelche septentrional, estaba asentado en la zona de Sierra de la Ventana, de ahí el mote de serrano, no relacionado con los huilliche. para asegurar la frontera establecida en el río Salado, pero era una solución provisoria: el 28 de julio de 1744 200 pehuenches chilenos atacaron Cañada de la Cruz y Luján. El maestre de campo Cristóbal Cabral salió a perseguirlos, matando 70 indígenas.

El 26 de septiembre de ese año, el Cabildo de Buenos Aires aprobó un proyecto presentado por julio de Eguía para aumentar el número de fortines que serían cubiertos por milicianos pagados a ración, pero no especificaba sus ubicaciones.

Nada se hizo y al año siguiente el maestre de campo Juan de San Martín y Gutiérrez desplegó milicianos en los puntos más favorables de cada partido de la frontera, fundando en 1745 la Guardia del Zanjón, un asentamiento en el pago de Las Conchas y otro en los pagos de la Matanza, al que se agregaría luego el Fuerte de Pergamino (1749).

Para 1750 la dura vida, la falta de pago, armamento y víveres había hecho desertar a los milicianos y la frontera quedaba nuevamente desguarnecida. En 1752 una serie de malones impulsó al Cabildo de Buenos Aires a proponer un avance de la línea de fronteras militares, siguiendo el avance de hecho de la población de campaña y permitiendo dejar territorio a retaguardia. Los fuertes se ubicarían uno sobre las nacientes del río Salto (Fuerte de Salto), que se convertiría en avanzada del fuerte de Arrecifes, en Laguna Brava (Guardia de Luján o Fuerte San José de Luján, actual Mercedes) como puesto avanzado del fuerte de Luján y en la laguna de Lobos (Fortín Lobos). Simultáneamente, para el servicio de la nueva frontera se creaban tres compañías de paisanos campestres, pagados y armados de lanzas, los llamados Blandengues de Buenos Aires.

Guardia del Monte No se conoce la fecha de creación de la primera guardia en la zona de San Miguel del Monte. Algunos suponen que fue hacia 1745, cuando el maestre de campo Juan de San Martín desplegó una partida en la frontera del Pago de la Matanza, pero es factible que se tratara de un antecedente de la llamada Guardia de López. Por otra parte, en 1761 un informe recomendaba el traslado de dicha guardia de López, de la cual para esas fechas ya no hay referencias, por lo que pudo haber dado origen al asentamiento.

En 1774 una comunicación de Bernardo Antonio de Lalinde, comandante del Fortín del Juncal, al entonces gobernador Juan José de Vértiz y Salcedo ya menciona la guardia: "Señor al cargo de Roque Jacinto Sandoval, soldado de la Guardia del Monte, pasan a la capital diez indios y dos indias de la parcialidad de Yatí".

La Guardia del Juncal actuaba como base de la del Monte y proporcionaba su guarnición, probablemente volante en esas fechas. El mismo Lalinde envía el 1 de enero de 1778 una "Lista de la gente que se halla destacada en la Guardia de San Miguel del Monte Gargano, y Nuestra Señora de Remedios, frontera de la Matanza".

Estaba emplazada en el cuartel 1º de la ciudad de San Miguel del Monte, en las manzanas 97, 98 y 99, frente a la Plaza Vértiz por el norte y a la orilla norte de la laguna por el sur, no lejos de la boca del arroyo Totoral. En la línea de defensa, se ubicaba a 60 km al suroeste de la guardia Del Zanjon, a 40 km al sureste del fortín Lobos, a 28 km al suroeste de la Guardia del Juncal.

El nombre se originaba en los montes cercanos a la laguna, usados como punto de concentración y descanso por los indios en sus incursiones. La Guardia recibió diversas designaciones: Guardia del Monte, Guardia de la Laguna del Monte, Guardia de San Miguel del Monte y Guardia de San Miguel del Monte Gargano. La designación de Gargano responde al monte Gargano, ubicado en el sur de Italia, donde se apareció según la leyenda San Miguel Arcángel al pueblo que resistía a los bárbaros.

Como respuesta a la expedición a Salinas Grandes realizada por el entonces comandante de frontera maestre de campo Manuel Pinazo, la guardia fue atacada por mil indios, confederación de tribus tehuelches, pampas y ranqueles encabezada por el ulmen Chenquihuala (o Cheuquehualá). La Guardia fue destruida totalmente y sus defensores, encabezados por el alférez Santos Molina, muertos en la matanza conocida como la "Navidad trágica de 1778", que daría origen a la "Leyenda de Guecubú", o de la Laguna de Monte.

El 2 de enero de 1779 Lalinde escribió al nuevo virrey Vértiz: "No es dudable creer que no tenían aquella noche centinela, y como no tiene puerta ninguna el fuerte que lo cierra, se entraron a su salvoconducto, toda la multitud, de suerte que en sus mismas camas los irían matando; aunque no parecen más que cuatro, cuerpos de los milicianos de la Guardia, pueden que llevasen algunos por tomar lengua, y luego matarlos como suelen hacerlo o quizá logrando el disparar alguna larga distancia les dieran alcance y los mataran."

Desechado el plan de una ofensiva general propuesto por Pedro de Cevallos, el nuevo virrey Juan José de Vértiz y Salcedo dispuso una expedición encabezada por Francisco Betbezé para proponer una nueva línea fortificada para la defensa de la frontera.

Betbezé, acompañado por Juan Joseph de Sarmiento, Nicolás de la Quintana y Pedro Nicolás Escribano inició su expedición al otro lado del río Salado en el Fuerte de Salto. El 12 de abril de 1779 presentó su informe aconsejando dejar en su lugar los fuertes y fortines en razón de que había todavía mucho campo sin cultivar a su retaguardia de la línea de frontera, lo que no justificaba un avance y concluía por recomendar que "si se determinare (como lo creo importante útil y conveniente y aun necesario por ahora) subsistan las guardias de la frontera donde actualmente se hallan, o inmediaciones que dejó insinuadas, gradúo indispensable construir un reducto junto a la laguna de los Ranchos entre el Zanjón o Vitel y el Monte; regularizar la mayor parte de los fuertes, que están en disposiciones despreciables, y construir algunos a las inmediaciones indicadas de los que se hayan de mudar; de forma que los de Vitel, Monte, Luján, Salto y Rojas, sean guardias principales y residencias o cuarteles de cinco indispensables compañías de blandengues, y el proyectado en los Ranchos con los de Lobos, Navarro y Areco, sirvan de fortines con una pequeña guarnición, para estrechar las avenidas y facilitar el diario reconocimiento del campo comprendido en el cordón y su respectivo frente".

Respecto de la Guardia del Monte informaba que "la situación en que se encuentra es bastante ventajosa, en una loma, que está a poco más de cien toesas de la barranca que forma la laguna del mismo nombre". El Fuerte era de forma aproximada a un cuadrado, de 34 metros por 35 varas de lado, con un foso de tres varas de ancho por dos de profundidad. Los "muros" consistían de estacas desiguales y poseía un rastrillo. Los ranchos se encontraban tan deteriorados que la munición debía guardarse en el alojamiento del oficial.

El 1 de junio de 1779 Vértiz dio su aprobación al proyecto, variando solo el lugar de traslado del Zanjón al elegir en vez de la laguna de Vitel la de Chascomús. Cada una de las cinco compañías de blandengues constaría inicialmente de solo 54 soldados.

El comandante general de la Frontera Juan José de Sardén fue el responsable de los trabajos para convertir la deteriorada guardia en la nueva "Guardia principal" pretendida, por lo que se le considera el fundador de Monte. Ese mismo año se inició la reconstrucción de la Guardia bajo la dirección del Ayudante Mayor de Frontera Sebastián de la Calle, quien comunicó al Virrey el 19 de noviembre sobre los trabajos realizados, entre los cuales se cita a la capilla que se erige bajo la advocación de San Miguel Arcángel y bajo el patronato de Nuestra Señora de los Remedios, que estaba ubicada frente a la actual Plaza Vértiz. El primer capellán del Fuerte sería Fray Francisco Martínez, de la orden franciscana, nombrado el 12 de agosto de 1779.

En agosto de 1780 una gran invasión indígena del cacique Linco Pagni que alcanzó Chascomús y Luján provocó un inesperado cambio en la política defensiva de la frontera sur del Virreinato. Juan José Sardén propuso que la laguna de Los Ranchos fuera también guarnecida con una compañía de blandengues y "aumentar el Cuerpo de Blandengues hasta el número de seiscientos, repartidos por seis Compañías" que se establecerían una en Chascomús, otra en Monte, dos en Luján, una en Salto, y otra en Rojas. Especificaba la composición de dichas unidades e incluso el sueldo de sus integrantes y recomendaba utilizar para su financiamiento el Ramo de Guerra de la ciudad de Buenos Aires y de ser preciso "echar mano del de Cruzadas y Cautivos, como lo hizo el Excelentísimo Señor virrey de Lima en atención que estas tropas hacen continuamente la Guerra contra unos infieles irreconciliables, imposibles de reducirlos al Santo Evangelio".

El Capitán de navío Félix de Azara en su reconocimiento de las Guardias y Fortines de la Frontera relataría en 1796: "Como los bárbaros recibían continuamente reclutas voluntarias de Chile, se hizo necesario aumentar el número de compañías, y el de sus plazas ó individuos; y para pagarlas, se impuso el ramo de guerra que aprobó el Rey en 7 de septiembre de 1760. También se alteró el plan de defensa, porque de errantes y lanzeros que eran los blandengues, se fijaron en varios puntos, ó guardias, repartidas por la frontera y se armaron como dragones sirviendo en caballos propios. Apenas se hubo entablado esto, cuando los hacendados y el Ilustre Ayuntamiento solicitaron que dichas guardias se avanzasen á determinados puntos ó parages, que se hicieron reconocer, pero los dictámenes ó informes fueron siempre tan varios y opuestos como las pasiones ó modos de pensar de sus autores, y redugeron algunos puestos y adelantaron otros." miniaturadeimagen|Caballería Federal, Coraceros, Usos y Costumbres del Río de la Plata, Carlos Morel (1844) La nueva línea de fortificaciones quedó concluida en 1781 y constaba del fuerte de Salto, el Fuerte San José de Luján, el Fuerte San Juan Bautista de Chascomús, la Guardia del Monte, el fuerte San Francisco de Rojas, el fortín Lobos, el Fortín Nuestra Señora del Pilar de los Ranchos, el Fortín Navarro, el Fortín San Claudio de Areco, el Fortín de las Mercedes y el Fortín Melincué. Los fuertes fueron ocupados por los blandengues y los fortines por 12 milicianos "a ración y sin sueldo", con la misión principal de detectar brechas y avances de exploradores y facilitar la aproximación, comunicación y enlace entre los fuertes, por cuanto se hallaban separados entre 70 y 100 km: esas posiciones debían defender una línea cuya longitud total alcanzaba los 330 km.