Las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1940 tuvieron lugar el martes 5 de noviembre del mencionado año, siendo la trigésimo novena elección presidencial cuadrienal desde la independencia del país, así como la tercera del período histórico conocido como Quinto Sistema de Partidos. El Colegio Electoral a cargo de elegir al presidente y al vicepresidente estaba compuesto por 531 miembros, necesitándose el voto de 266 electores para ganar las elecciones.

Las elecciones se disputaron a la sombra de la Segunda Guerra Mundial en Europa, ya que Estados Unidos estaba saliendo de la Gran Depresión. Se esperaba que Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata y gobernante desde 1933, se retirara del cargo después de su segundo mandato, como era una costumbre (mas no una normativa constitucional) desde el retiro voluntario de George Washington en 1796. Sin embargo, el empeoramiento de la situación en Europa llevó a Roosevelt, hasta entonces renuente, a postularse a un inédito tercer mandato consecutivo. Su tercera candidatura desató una dura crisis interna en el Partido Demócrata y motivó desafíos serios por parte de funcionarios destacados de su administración que aspiraban a la nominación: el vicepresidente John Nance Garner y el director general de Correos James Farley. Sin embargo, Roosevelt prevaleció con éxito y obtuvo fácilmente la candidatura, postulando a Henry A. Wallace, su hasta entonces secretario de Agricultura como nuevo compañero de fórmula. El opositor Partido Republicano presentó a Wendell Willkie, un empresario casi totalmente desconocido para la opinión pública, como su candidato presidencial; y a Charles L. McNary como candidato a vicepresidente. La elección fue casi puramente bipartidista, a diferencia de las anteriores, en las que hubo al menos un tercer candidato destacable.Leip, David. Resultado de las Elecciones presidenciales de 1940. Atlas de Dave Leip de las Elecciones Presidenciales de Estados Unidos (7 de agosto de 2005).Cuadro de puntuaciones del colegio electoral 1789–1996. Sitio web oficial de los Archivos Nacionales. (7 de agosto de 2005)

Consciente de la opinión mayoritariamente aislacionista y no intervencionista de la población estadounidense, Roosevelt prometió que no se involucraría en guerras extranjeras si fuera reelegido. "Roosevelt prometió repetidamente que los niños estadounidenses no tendrían que luchar en el extranjero. En un momento, Willkie escuchando a Roosevelt hacer su promesa de "sus hijos no serán enviados a una guerra extranjera"... Willkie, que no se había postulado previamente para ningún cargo público, realizó una campaña enérgica que le ganó numerosos apoyos en el último tramo de la campaña, que centró en criticar el despilfarro público y la ineficiencia del New Deal, advirtió sobre los peligros de romper la tradición de los dos mandatos, y acusó a Roosevelt de planear en secreto llevar al país a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Roosevelt todavía era popular, existía la noción de que era necesario preservar al mismo liderazgo de cara a la situación internacional, y además Willkie corrió con la desventaja de su origen empresarial, pues muchos votantes de la clase trabajadora todavía percibían a los grandes empresarios y al Partido Republicano como principales responsables del inicio de la Gran Depresión. Consiguió, no obstante, recuperar notorios apoyos para los republicanos en el Medio Oeste y en el Nordeste, tradicionales bastiones del partido que habían abandonado a los republicanos para apoyar Roosevelt en elecciones recientes. Sin embargo, la administración aún tenía el apoyo clave de los sindicatos, las maquinarias políticas urbanas, los votantes de las minorías étnicas y los blancos del Sur.

Roosevelt se mantuvo en alza en todas las encuestas preelectorales y obtuvo una amplia victoria con el 54,74% del voto popular y 449 electores, imponiéndose en treinta y ocho de los cuarenta y ocho estados. Willkie, sin embargo, superó las expectativas al ganar en diez estados y obtener el 44,78% de los votos y los 82 electores restantes. Los terceros partidos reunieron solo el 0,48% de los votos, y la participación rondó el 62,50% del electorado registrado. Con este resultado, Roosevelt obtuvo un tercer mandato, hasta ahora el único presidente en lograrlo (tanto consecutiva como en alternancia), y el segundo en buscarlo (el primero fue el republicano y posteriormente progresista Theodore Roosevelt, su primo en quinto grado en 1912). A pesar de la victoria, Roosevelt no obtuvo un resultado tan decisivo como en las anteriores elecciones, y un sondeo realizado por la encuestadora Gallup determinó que, de no haber habido guerra en Europa, los votantes habrían preferido a Willkie sobre Roosevelt.

A pesar de las promesas de Roosevelt, finalmente el ataque del Imperio del Japón a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 provocó la entrada de los Estados Unidos en la Guerra Mundial, lo que conduciría a una nueva reelección para el presidente en ejercicio antes de su muerte en 1945.

Antecedentes Las elecciones de 1936 dieron un rotundo triunfo al oficialista Partido Demócrata, del presidente Franklin D. Roosevelt, imponiéndose en cuarenta y seis de los cuarenta y ocho estados, reteniendo la presidencia con 523 de los 531 miembros del Colegio Electoral y con la Coalición del Nuevo Acuerdo (New Deal Coalition) que apoyaba las políticas económicas del presidente, teniendo el control de más de tres cuartos de los escaños en ambas cámaras del Congreso (la Cámara de Representantes y el Senado). La sorprendente derrota de Alf Landon, candidato del Partido Republicano condujeron a varios expertos políticos a pronosticar su futura extinción como partido político, visto por muchos como la principal fuerza responsable de la Gran Depresión de 1929. Sin embargo, los apoyos al gobierno demócrata comenzaron a flaquear a partir de 1937 con una sorpresiva recesión económica. Durante la misma, el desempleo se disparó en todo el país, socavando la legitimidad de las afirmaciones del partido de que su administración había puesto fin a la crisis. Además, el liderazgo autocrático de Roosevelt sobre el partido y su intervención en los comicios primarios para la elección de candidatos a representantes y senadores en las elecciones de medio término de 1938 hicieron enojar a varios demócratas conservadores. La complicada situación económica, política y partidaria para el presidente condujo a un notorio declive en los comicios a la Cámara de Representantes. Los demócratas perdieron 72 escaños obtenidos en los anteriores comicios y la diferencia porcentual entre ambos partidos fue extremadamente corta, de un 1,21% del total (48,72% contra 47,51%). Si bien conservó la mayoría, el Partido Demócrata fue contundentemente derrotado en el norte del país, donde el Partido Republicano experimentó un notorio retorno a su tradicional fortaleza, y el Sur (duramente demócrata pero en general ambivalente con respecto a Roosevelt) se convirtió de nuevo en el principal fuente de votos y escaños del partido, debilitando la posición de la administración.

La Constitución de los Estados Unidos no preveía entonces ningún límite de mandatos para el presidente, pudiendo este en teoría ser reelegido indefinidamente. Sin embargo, la idea de una permanencia en el poder prolongada siempre había sido recibida con un fuerte rechazo público y político. Al momento de la promulgación de la carta magna, la falta de un límite específico de mandatos para varios cargos (en especial la presidencia y el Senado) fue una omisión particularmente criticada por figuras como Thomas Jefferson, Richard Henry Lee y George Mason. Lee se refirió a la ausencia de límites constitucionales para las candidaturas presidenciales y senatoriales como «la característica más alta y peligrosamente oligárquica» de la constitución. Mason afirmó que «nada es tan esencial para la preservación de un gobierno republicano como una rotación periódica». La historiadora Mercy Otis Warren declaró en su momento que «no existe una disposición para una rotación, ni nada para evitar la perpetuidad del cargo en las mismas manos de por vida; lo que probablemente se hará con algunos oportunos sobornos». La mayoría de la opinión pública y política estadounidense se mantuvo contraria a la idea de que un presidente pudiera ejercer el cargo indefinidamente. Tanto el primer presidente, George Washington (1789-1797), como Thomas Jefferson (1801-1809),John Adams, el presidente que ejerció el cargo entre ambas administraciones (1797-1801), fue derrotado al buscar una sola reelección. se retiraron voluntariamente después de haber ejercido dos mandatos en la presidencia. Jefferson emitió muchas declaraciones contrarias a la reelección indefinida que convirtieron su retiro en la inauguración de una tradición política que se prolongaría por más de un siglo.Family Guardian, "Thomas Jefferson on Politics & Government". A pesar de la ausencia de un límite formal, todos los presidentes que ejercieron un segundo mandato (consecutivo o no consecutivo) se retiraron después de cumplir el segundo. La tradición fue cuestionada por Ulysses Grant en 1880, y por Theodore Roosevelt en 1912, pero hasta entonces nunca se había llevado a cabo un esfuerzo importante por evadirla. En total, ocho presidentes cumplieron dos mandatos y rechazaron buscar un tercero, y tres presidentes cumplieron unos solo y rechazaron la reelección.

El Partido Republicano había comenzado, desde antes de los comicios de medio término de 1938, un proceso de renovación política, con el alejamiento de figuras relacionadas con los «felices años veinte» (época previa a la Gran Depresión), y la llegada de nuevos candidatos que revitalizaron al partido. Sus avances legislativos dejaron a la formación sumamente posicionada de cara a los inminentes comicios presidenciales, poniendo fin a las afirmaciones sobre su supuesta extinción. En septiembre de 1939, sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial hizo pasar la situación económica a un sorpresivo segundo plano en la opinión pública estadounidense, que se polarizó en torno a la entrada o no entrada en el conflicto.

Candidaturas Partido Demócrata 75px|centro|link=Partido Demócrata (Estados Unidos) Candidatura del Partido Demócrata de 1940 para presidentepara vicepresidente 260x260px 260x260pxPresidente de los Estados Unidos(1933-1941)Secretario de Agricultura(1933-1940)

A lo largo del invierno, la primavera y el verano de 1940, se especuló mucho si Roosevelt rompería con la larga tradición y se postularía para un tercer mandato. Los dos únicos precedentes de presidentes que hubieran buscado un tercer mandato habían fracasado: Ulysses Grant no logró obtener la nominación republicana en 1880, y Theodore Roosevelt fue derrotado (aunque quedó en segundo puesto) por la división del voto republicano luego de perder la nominación y presentarse por el Partido Progresista en 1912. Roosevelt se mostró muy discreto durante el período previo a la Convención Nacional Demócrata, se negó a dar una declaración definitiva sobre su voluntad de ser candidato nuevamente, e incluso llegó a insinuar a varios demócratas prominentes, como James Farley, que no se postularía para un tercer mandato y que podrían buscar la nominación del partido si lo deseaban. Sin embargo, cuando la Alemania nazi se extendió por Europa Occidental y amenazó al Reino Unido en el verano de 1940, Roosevelt decidió que solo él tenía la experiencia y las habilidades necesarias para mantener al país a salvo de la amenaza nazi. Los jefes políticos del partido aceptaron ayudarlo a obtener la nominación, creyendo que solo Roosevelt podía derrotar a los republicanos cada vez más recuperados en torno a la figura de Willkie.James MacGregor Burns Roosevelt: The Lion and the Fox (1956) pp 408-30.