El idioma chacha es un idioma extinto que fue hablado por los chachapoyas. La extensión en el pasado del idioma chacha es un problema abierto. En el departamento de Amazonas podría haber incluido las provincias de Bongará, Chachapoyas, Luya, Rodríguez de Mendoza y parte de Utcubamba. Además la lengua podría haberse usada en partes de Cajamarca, en el área de Bolívar (anteriormente Cajamarquilla) en el departamento de La Libertad y en el oeste del departamento de San Martín (donde se encuentran las ruinas de Gran Pajatén, situado en un área selvática despoblada que podría haber tenido conexión con la antigua cultura Chachapoya).

Descripción lingüística Fonología El chacha parece haber tenido cinco vocales fonémicamente diferentes (otra diferencia importante con el quechua y el aimara). Además parece que a principio de palabras podían aparecer oclusivas sonoras como aparecen en los nombres Det, Buelot y Gaslac, lo que sugiere un posible contraste entre colusivas sordas y sonoras. Además algunas consonantes parecen aparecer como palatalizadas o velaridas como en Guiop [gʲop] y el topónimo Cuémal [ˈkʷemal], aunque existe la posibilidad igualmente de que se trate de diptongos crecientes.

Vocabulario Solo se conoce el significado de un número muy limitado de morfemas, por ejemplo Oc(c) podría ser ‘puma’ o, tal vez, ‘oso’, de acuerdo con la tradición de la aldea de La Jalca.Adelaar, 2004, p.407. Más prometedor es la frecuencia con que se repiten algunos morfemas en los topónimos como -huala, -lap(e) y -mal (e.g. Shucahuala, Cuélap, Yulmal), que Taylor tentativamente interpreta respectivamente como ‘montaña’, ‘fortaleza’ y ‘planicie’ sobre la base del tipo de localización donde aparecen. Otros términos de identificación más insegura es -gach(e) / -gat(e) / -gote (que aparece en Shíngache, Tóngate) que podría significar ‘agua’ o ‘río’. Este último sufijo ha sido relacionado con los términos kaci (idioma hibito) y cholón kot (idioma cholón), ambos significando ‘agua’, ‘río’ (también el copallén tiene la palabra quiet ‘agua’, lo que podría sugerir algún parentesco con el chacha y las lenguas hibito-cholón). Otra terminación del chacha identificada por Torero (1989) es -lon.Luis Miguel Rojas-Berscia, The chachapuya language and proto-kawapanan: Lexical affinities and hypothetical contact scenarios, Indiana, University of Queensland, Radboud University, 2020, p.155, "The pioneer of the linguistically informed analyses was Torero (1989; 2002), who  hypothesises the existence of a language area he named ‘Chacha’, on the basis of the frequency of occurrence of endings such as -lon, -mal, and -lap. "

Toponimia El Dr. Jorge Zevallos Quiñones (1966) recopiló alrededor de una centena de apellidos chachapoyas buscando entre documentos coloniales. Posteriormente Gerald Taylor (1990) comparó esos nombres obtenidos por Zevallos Quiñones y los comparó con apellidos actuales. Este trabajo mostró que muchos nombres coloniales se siguen usando en la actualidad. Como resultado de la transmigración, los apellidos de origen chachapoya se encuentran también en otras áreas que formaron parte del Imperio incaico, como por ejemplo, Quito, donde se encuentra documentado el apellido Yoplachacha entre los mitimaes de origen chachapoyaSalomon, 1986, p.160. que es paralelo al conocido apellido chachapoya Yoplac. El propio Taylor señala que muchos nombres chachapoyas son monosilábicos (Cam, Hob, Oc∼Occ, Sup, Yull), mientras que otros se forman por reduplicación de un elemento monosilábico (Pispis, Solsol) o son analizables en combinaciones de los anteriores tipos (Subsolsol).

En esos nombres las oclusivas sonoras pueden aparecer a principio de palabra (Det, Buelot, Gaslac), lo cual sugiere que existían una oposición fonológica entre sordas y sonoras (que por ejemplo no existen en quechua o aimara). Además las consonantes iniciales pueden aparecer en forma palatalizada o velarizada, como por ejemplo en Guiop y en el topónimo Cuémal ) (si bien los dos ejemplos anteriores es posible que la interpretación correcta fuera que las secuencias io y ue como diptongos crecientes). El único diptongo no creciente que se usa con cierta frecuencia es uy como en Puyquín. El conocimiento a través de topónimos antropónimos sin embargo tiene sus limitaciones, ya que muchos de estos nombres fueron profundamente afectados por la fonología del quechua, así el nombre Surueque o Zuruec llegó a dar en quechua Súrix.

Jairo Valqui (2004, 2011) registra 48 topónimos, en las provincias de Chachapoyas y Luya, cuya terminación toponímica -cat(e) / -gach(e) / -gat(e) / -got(e) / -cach(i) «hace referencia al ‘líquido elemento’». Por ejemplo, en la Jalca Grande (Chachapoyas), los topónimos Péngote y Tóngache hacen referencia a pozos, igualmente los topónimos Gachoc y Cangach ubicados en el distrito de Magdalena. Sobre la forma reconstruida de esta terminación, Valqui se inclina por la protoforma -cat [kat] que ha variado en algunos casos al sonido oclusivo, velar, sonoro «g» o se ha palatalizado «ch» por la asimilación de los sonidos adyecentes.

Sobre la terminación toponímica -mal, Valqui registra 69 formas entre las provincias de Chachapoyas y Luya. Como así también lo relacionó Taylor, esta terminación hace referencia a ‘pampa’. En la Jalca Grande, los topónimos Osmal y Yumal son extensiones de terreno. Además, apoya esta hipótesis la posible motivación cuzqueña en el topónimo Chuquibamba ⇐ Chuquipampa, actual distrito de Chachapoyas, semejante a otro denominado Chuquimal (Ocumal), donde se encuentra la correspondencia y posible interpretación quechua de [-mal] como [pampa]. También las formas de los siguientes topónimos parecen haber tenido el mismo procedimiento: Mitopampa (Tingo) y Mitumal (San Jerónimo) o Cochapampa, en Cajamarquilla (Pataz) y Cochamal (Rodríguez de Mendoza). Valqui propone palabras de origen chacha como es el caso de «lope», un fruto con la apariencia de un frijol grande que se consume sancochado acompañando las comidas. Su filiación genética a la lengua chacha «se sustenta por la presencia de este término en la constitución de algunos topónimos locales. Por ejemplo, los topónimos Lopsho (lop + sho) en el distrito de Ocumal, Lopesol o Lopsol (lop + sol) en el distrito de San Isidro de Maino, Lopecancha (lop(e) + cancha) en el distrito de San Juan de Lopecancha y Lopetranca (lop(e) + tranca) en el distrito de La Jalca».Valqui, 2011, p.78. Otra palabra es «solpe», un artículo de carga tejido en forma de malla que es utilizado para transportar productos agrícolas como papa, maíz, frijoles, trigo, cebada; utensilios como ollas, cántaros, tiestos, etc. Su filiación genética se sustenta en el hecho de que este denominación está compuesta por sílabas que se encuentran entre los topónimos y antropónimos reconocidos como chachas; por ejemplo, Chiksol (chik + sol) en el distrito de Magdalena, Solmal (sol + mal) en el distrito de Colcamar, Llopsol (llop + sol) en el distrito de Santo Tomás, Solsol (sol + sol) apellido local. Además, en los últimos análisis que se hiciera de los restos culturales encontrados en los mausoleos de la laguna de los Cóndores o laguna de las Momias en Leymebamba, se han encontrado solpes de más de 1000 años de antigüedad tejidos de cabello humano.

Extinción Tras haber sido sometidos por los incas, una gran parte de la población chachapoya fue deportada a otras áreas del Imperio incaico (quechua Tawantin Suyu ‘las cuatro regiones unidas’). Entre las zonas que recibieron población chachapoya están por ejemplo los alrededores de Cusco y Quito, al mismo tiempo que algunos mitimaes que hablaban quechua fueron enviados a Chachapoyas. Esta política de dispersión afectó negativamente a la supervivencia del chacha, la lengua hablada por los chachapoyas por lo cual con el paso del tiempo se extinguió. Según un expediente colonial de 1617 hallado en el Archivo Regional de Amazonas por el investigador José Rodríguez Villa de la Universidad Nacional de Cajamarca, la lengua chacha continuó utilizándose al menos hasta principios del .

La lengua chacha se conoce muy pobremente, aunque algunas de sus características más omnipresentes pueden ser recuperadas a partir de la toponimia y la antroponimia familiar.

Véase también Lenguas preincaicas de la cuenca del Marañón

Referencias

Bibliografía

Categoría:Lenguas no clasificadas de América Categoría:Lenguas muertas de Perú Categoría:Lenguas aisladas de América Categoría:Lenguas de Perú Categoría:Lenguas indígenas de América del Sur