El paisaje cultural de Aranjuez es un conjunto monumental que se encuentra en la localidad homónima, en la Comunidad de Madrid (España), y comprende diversos elementos: el palacio y los jardines ornamentales (jardines del Príncipe, de la Isla, del Parterre, del Rey y de Isabel II), huertas históricas, paseos arbolados y sotos (Pico Tajo, Doce Calles, Legamarejo, El Rebollo), obras hidráulicas, zonas agrícolas y el centro histórico. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.
Introducción thumb|Zona delimitada El Paisaje Cultural de Aranjuez es una entidad singular de relaciones complejas e históricas entre la naturaleza y la actividad humana, los sinuosos cursos de agua de los ríos y el diseño geométrico del paisaje, la vida urbana y rural, y entre la fauna forestal y la arquitectura refinada. Los ríos Tajo y Jarama son las dos arterias principales de este Paisaje Cultural, una extensa zona (2047,56ha) al sur de la Comunidad de Madrid. La zona de protección circundante se encuentra dentro de los límites del municipio de Aranjuez (16604,56ha).
Aranjuez es testigo de diversos intercambios culturales a lo largo del tiempo que han influido de manera significativa en el desarrollo de sus hitos y en la creación de su paisaje, convirtiéndose así en un modelo de uso del territorio por parte de la cultura. El proceso de transformación se remonta al reinado de Felipe II cuando, con la influencia de la Corona y la riqueza de la naturaleza como elementos determinantes, Aranjuez se estableció como Real Sitio en el . Los reinados de Fernando VI, Carlos II e Isabel II marcaron su evolución en los siglos y . Este paisaje sobrevivió durante el cuando se abrió para el disfrute del público.
La declaración comprende diversos elementos que conforman las diferentes zonas: huertos históricos, avenidas arboladas y sotos (Legamarejo, Picotajo, El Rebollo), el Palacio y los jardines ornamentales (jardines del Príncipe, de la Isla, del Parterre, del Rey y de Isabel II) y el centro histórico del . La combinación conceptual de estas zonas crea una serie de paisajes que, en conjunto, conforman el Paisaje Cultural de Aranjuez. Este incluye el paisaje del agua (ríos, estanques, presas y acequias), el paisaje agrícola (huertos y viveros, ganaderías y praderas), el paisaje del ocio (jardines ornamentales), el paisaje ordenado (la geometría de las calles y plazas que conforman el espacio natural) y el paisaje construido (el palacio, la ciudad planificada, las carreteras y las construcciones agrícolas).
Elementos singulares dentro de la delimitación Palacio Real thumb|Fachada principal del palacio thumb|Fachada sur del palacio
Levantado en el mismo sitio donde se ubicaba una casa de los maestres de la Orden de Santiago, su edificación tuvo lugar a lo largo de distintas etapas. El proyecto inicial consistía en un edificio cuadrado, de dos plantas y con patio interior, cuya fachada principal se alargaría con dos alas, terminadas en torres, que solaparían los jardines del Rey y de la Reina. La primera fase constructiva tuvo lugar bajo Felipe II; las obras se llevaron a cabo entre 1565 y 1586, según el proyecto de Juan Bautista de Toledo, y continuadas por Jerónimo Gili y Juan de Herrera. Consistió en la construcción de la torre de la Capilla, parte de la fachada y el ala meridional. Felipe V ordenó continuar las obras y así, entre 1715 y 1733, se levantó el ala oriental y parte de la septentrional, además de una gran escalinata, bajo la dirección de Pedro Caro Idrogo.
En 1741 Santiago Bonavía se hizo cargo de las obras y, hasta 1749, sustituyó la escalinata principal por una nueva, concluyó el ala septentrional y sector noroccidental y reformó la cubierta con dos niveles de desvanes. Posteriormente (1750-51), y ya bajo reinado de Fernando VI, realizó el sector central de la fachada. Por último, y por orden de Carlos III, Francisco Sabatini amplió el palacio entre 1771 y 1778 con dos alas al oeste de la fachada principal. Su fábrica es de ladrillo y piedra caliza de Colmenar, y el bicromatismo que genera fue una constante en las construcciones que se realizaron en Aranjuez desde ese momento.
Jardín del Rey
thumb|Jardín del Rey, junto al ala meridional del palacio Se ubica junto al ala sur del Palacio. Fue proyectado como un elemento más del conjunto palaciego por Juan Bautista de Toledo en 1561 y realizado por Juan de Herrera entre 1577 y 1582. Entre 1622 y 1623 se llevó a cabo, de la mano de Juan Gómez de Mora, una renovación del conjunto escultórico del jardín, cuya iconografía fue sustituida por otra relacionada con los emperadores romanos y con los antepasados del monarca. Posteriormente, en 1733, y con motivo de la realización del jardín del Parterre, fue eliminado el muro que cerraba su lado oriental, y en época contemporánea existe una barandilla de hierro.
Presenta una planta cruciforme compuesta por dos ejes perpendiculares, en cuyo cruce se forma una plaza cuadrada, y por otros dos ejes transversales, lo cual da lugar a ocho cuadros plantados de boj. En la plaza central destaca una fuente de jaspe verde de planta mixtilínea realizada por Roque Solario en 1580, mientras que en los muros se sitúan hornacinas para bustos que representan los doce césares romanos y bancos de piedra. En el muro occidental se encuentra una estatua de Felipe II, obra de Pompeo Leoni de 1568, y a ambos lados de la misma dos medallones que representan a Carlos I e Isabel de Portugal, obra de Leone Leoni.
Jardín del Parterre thumb|Jardín del Parterre; fuente de Ceres
Se ubica en la parte trasera del palacio. Fue realizado entre 1728 y 1735, según un proyecto de Esteban Marchand, y supuso la introducción del modelo de jardín francés. Está compuesto por tres grandes grupos, organizados en torno a cuatro fuentes. El primer grupo presenta dos fuentes, las Nereidas, situadas simétricamente dentro de dos zonas de pradera bordeadas por seto de boj, y entre estas aparecen dos rotondas: una ovalada, con la figura de una corona en su interior, y otra circular, con una rosa de los vientos en seto de boj. El segundo grupo se organiza en torno al estanque de la fuente de Ceres, situado de forma transversal respecto al eje principal del jardín y enmarcado por una platabanda de flores y seto de boj. En el interior del estanque se dan tres grupos escultóricos.
Por último, el tercer grupo, dentro del semicírculo que cierra el jardín por el este; en él se encuentra la fuente circular de Hércules y Anteo y piezas de pradera. Entre los tres grupos se sitúan piezas triangulares de césped, cuyo interior presenta arbustos y árboles ornamentales y están bordeadas con setos de boj. En origen, el jardín estaba cerrado por un muro en sus límites sur y este; sin embargo, en 1751 Santiago Bonavía lo sustituyó por una barandilla de hierro con pilastrones de piedra de Colmenar, y entre 1760 y 1763, bajo la dirección de Jaime Marquet, se realizó un foso perimetral con agua, a modo de ha-ha.
Jardín de la Isla thumb|Jardín de la Isla; fuente de Hércules y la Hidra
Se sitúa al norte del palacio, en una isla artificial de aproximadamente 25 hectáreas de extensión, entre el río Tajo (desde la presa del Palacio hasta donde se encontraba el puente Verde) y una ría o canal. Fue promovido a iniciativa de Felipe II, como una representación del paraíso o locus amoenus, y trazado por Juan Bautista de Toledo en 1561; las obras se prolongaron desde ese año hasta 1564, y fueron continuadas por Juan de Herrera, con la ordenación de las fuentes en 1582. Se planteó un eje central principal, siguiendo la línea más larga de la isla, en el cual se situarían un conjunto de fuentes y en torno al que se desarrollaría un trazado ortogonal de cuadros rectangulares, con la simetría como protagonista. En su extremo occidental, el eje se quiebra 120° en dirección suroeste hacia el puente del Tajo.
Felipe III inició una reforma de su iconografía y su sucesor, Felipe IV, continuó la labor, contando para ello con la dirección de José de Villarreal. Tras el grupo escultórico del puente del Canal, en primer lugar se encuentra la fuente de Hércules y la Hidra. Le siguen, a lo largo del eje principal, la fuente de Vertumno, la fuente del Anillo, la fuente de las Harpías, la fuente de Venus, la fuente de Baco y la fuente de Neptuno. Otros espacios del jardín, al margen del trazado original y realizados en el , son el Salón de los Reyes Católicos, en cuyo inicio se encuentra la fuente de la Boticaria, y el jardín de Diana, con la fuente del mismo nombre.
Jardín del Príncipe
thumb|Jardín del Príncipe; estanque chinesco Situado al norte de la calle de la Reina, y delimitado por el río Tajo, su realización tuvo lugar en el último cuarto del con la intención de unificar distintas actuaciones anteriores con nuevos espacios trazados bajo el concepto de jardín paisajista. Dichas actuaciones habían sido la organización de unas huertas entre 1553 y 1561 por Jerónimo de Algora y Juan Bautista de Toledo, bajo Felipe II, y la construcción del embarcadero y la calle homónima bajo Fernando VI. Estas actuaciones fueron reestructuradas bajo Carlos III y, finalmente, Carlos IV terminaría los cuatro últimos jardines. En su ejecución trabajaron Pablo Boutelou, entre 1775 y 1784, y él mismo y Juan de Villanueva entre 1785 y 1808.
El jardín posee una longitud, entre un extremo y otro, de aproximadamente tres kilómetros. Su cerramiento se comenzó a levantar entre 1758 y 1759, de la mano de Santiago Bonavía, y los trabajos continuaron a partir de 1785. Tras la interrupción debida a la guerra de la independencia, se completó en 1845. El acceso desde la calle de la Reina se produce a través de 15 puertas, algunas de ellas monumentales, siendo la principal la situada más cercana al palacio. En los ocho espacios que lo componen destacan fuentes como las de Narciso y Apolo, las islas americana y asiática, el estanque chinesco y la Casa del Labrador.
Casa del Labrador
thumb|Casa del Labrador Ubicada en el extremo oriental del jardín del Príncipe y ejemplo de la arquitectura neoclásica, se trataba de un capricho destinado al recreo y diversión de Carlos IV, lejos del protocolo de Palacio. La casa sufrió dos fases constructivas. Una primera, entre 1794 y 1796, de la mano de Juan de Villanueva, en la que se levantó un edificio rectangular, con planta baja, principal y ático, fábrica de ladrillo y sin decoración exterior. Buscaba parecer una típica casa de labor —de ahí su nombre— como complemento al paisaje del jardín.
La segunda fase, entre 1798 y 1804, consistió en una ampliación y reforma del edificio de la mano de Juan de Villanueva e Isidro González Velázquez, con la construcción de dos alas laterales, la creación de un patio de honor cerrado y el enriquecimiento de su decoración tanto interior como exterior. Así, en su fachada, la escayola adquiere protagonismo y presenta almohadillado en el piso bajo, hornacinas para estatuas y marcos de los balcones en el piso principal, y tableros con frutas y flores en el ático. En las hornacinas se colocaron figuras de escayola, obra de Joaquín Arali, y en los pedestales de la verja y las balaustradas de las terrazas se instalaron, en 1805, veinte bustos de emperadores romanos.
Paseos arbolados, huertas y sotos thumb|450px|Mapa del Paisaje cultural de Aranjuez con la distribución de los distintos paseos arbolados