El convento de Jesús del Monte es un edificio en ruinas de la localidad española de Loranca de Tajuña, en la provincia de Guadalajara. Abandonado en la segunda mitad del siglo , el convento había sido casa de retiro y residencia de verano de los jesuitas de Alcalá de Henares, albergando también una reseñable biblioteca (actualmente incluida en la Universidad Complutense de Madrid) y una buena colección de arte sacro, dando cobijo a eminentes figuras y personalidades de la Compañía de Jesús durante su periodo de actividad.
Descripción miniatura|Interior de la antigua iglesia miniaturadeimagen|Escudo original de la Casa de Jesús del Monte, desmontado y trasladado al colegio jesuita de Alcalá a mediados del siglo XX miniaturadeimagen|Planta del edificio en 1946 (Vuelo Americano, Instituto Geográfico Nacional). En azul, la ampliación jesuita del , en amarillo, partes reaprovechadas de la construcción medieval.
Construido en 1558Biblioteca Complutense. Anteriores posesores de los ejemplares de la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense en una posición dominante sobre la población de Loranca de Tajuña, aprovechando una antigua ermita dedicada a Santo Domingo y un pequeño cenobio anexo de origen medieval. Se encuentra en completo estado de ruina aunque todavía conserva parte de la fachada principal y se distingue la distribución interior. También se conserva parte del sótano, la bodega y algunas tinajas, el lagar y restos de canalizaciones superficiales de agua así como su aljibe. Las primeras obras de entidad, como la del oratorio, el Patio Chico (construido sobre el claustro medieval) y las primeras obras de la casa fueron obra de Joanes de Loriaga, maestro de cantería que, desde 1570, trabajó en la dirección de las obras de varias casas de la Compañía de Jesús como el colegio de Ocaña, el Noviciado de Villarejo o la iglesia del Colegio de Alcalá. Su aspecto original definitivo fue obra de Bartolomé de Bustamante, quien ejecutó la ampliación definitiva, incluyendo el Patio Grande, el aljibe, las conducciones hidráulicas y la portada principal.
La referencias y descripciones de cómo era el convento de Jesús del Monte se basan en los documentos fundacionales, en las cartas de las estancias de los padres jeusitas y, finalmente, en los documentos pertenecientes a las Temporalidades jesuitas (conservadas en el Archivo Histórico Nacional y en la Parroquia de San Pedro de Loranca) y su subasta a partir de 1767, constituyendo el inicio de la ruina de la edificación.
La casa se articulaba en torno a dos patios o claustros de dos plantas cada uno. El primero de ellos, y más importante, era el heredero del claustro medieval primigenio, llamado el Patio Chico. Estaba construido con columnas y bóvedas, siendo la planta baja de orden jónico y la alta de orden toscano. El acceso a este patio se efectuaba por la portada de cuarterones del sur, tras atravesar un zaguán abovedado en arista junto a un espléndido tiro de escaleras de piedra. En torno al Patio Chico se articulaban los aposentos individuales de los padres jesuitas y muchas salas importantes.
Las principales habitaciones y despachos, estuvieron recubiertas por zócalos de azulejería de Talavera, todavía presentes, arrancadas, en algunas viviendas de Loranca.
En posición central se encontraba la antigua ermita medieval de Santo Domingo, que fue transformada por los nuevos moradores. Su orientación fue girada 180º respecto a la posición medieval (que tenía su cabecera orientada al sur). Las antiguas naves laterales se convirtieron en su importante biblioteca, la sacristía, despachos y un corredor que comunicaba con el otro patio. La nave central de la antigua ermita fue reconvertida en el oratotrio jesuita, de gusto renacentista y una sola nave cubierta por bóveda de arista con hornacinas y capillas empotradas en los laterales. Su acceso era el arco de medio punto que se conserva en la actualidad. Entre el acceso exterior y la iglesia se encontraba una preciosa reja barroca que se conserva en una vivienda de Loranca de Tajuña.
En el lado norte, apoyado en el otro muro de la iglesia, se edificó ex-novo, el Patio Grande, de dos plantas y orden toscano. Fue proyectado por el arquitecto Bartolomé de Bustamante. Aquí se encontraba el refectorio y la cocina de invierno, así como otras estancias comunes y las salidas hacia dicho patio del aula y la librería. También, al norte, se encontraba el paso al edificio de la bodega y el lagar. Lo más interesante de este espacio, eran sus conducciones hidráulicas, que dan a un aljibe inmenso bajo su patio enlosado, el cual fue mencionado muchas veces en las misivas y descripciones del convento por su buen funcionamiento. En el centro del patio se encontraba el brocal de piedra labrada para extraer el agua.
En el norte y como edificio exento, se ubica el edificio del lagar (dividido en lagar de aceite y de vino) y el acceso a las bodegas conocidas como cuevas de cocer el vyno en la correspondencia jesuita. Las bodegas se conservan íntegramente, y poseen en el edificio superior las pilas de pisar la uva y los ingenios de llenado automático de las tinajas. Junto a ellas, se situó una gran edificación circular a modo de chozo de pastor excavado en roca, la llamada nevera de los frailes, empleada para almacenar nieve prensada para, posteriormente, aprovecharse como hielo.
También contó con tres campanas, un reloj mecánico, otro solar (actualmente sobra la puerta principal de la parroquia de Loranca) y una valiosa colección de arte sacro que fue traspasado a la iglesia de Loranca tras la expulsión y que desapareció tras la Guerra Civil, sobreviviendo sólo un cáliz de plata, el cuadro se Santa Cecilia, los misales renacentistas, el mobiliario de la sacristía, un espejo barroco con angelotes, y un campanillo que está instalado, en la actualidad, sobre la ermita de San Roque en el cementerio municipal.
Anejas a la casa se encontraban el resto de edicicaciones, todas ellas rodeadas por un recio muro de piedra que contenían Jesús del Monte y la conocida como «Era del Fraile». miniaturadeimagen|Exlibris manuscrito de un ejemplar de la biblioteca de Jesús del Monte, actualmente, en la Universidad Complutense de Madrid En resumen, Jesús del Monte contaba con lo siguiente. «Un pórtico de piedra labrada con arcos y bóvedas; en la planta baja 32 aposentos, iglesia, sacristía, dos cocinas, dos sótanos, tres cuadras, pajares, esquileos y dos corrales; dos patios con zaguanes y galerías construidos con columnas y arcos, con un aljibe con gran cabida para las aguas de lluvia».
Parte de los materiales de construcción se encuentran en la actual casa de la cultura de Loranca de Tajuña (la portada renacentista de la hacienda) y algunas columnas de su claustro se encuentran en el Palacio LaredoPalacio Laredo en la ciudad próxima de Alcalá de Henares, otras muchas, están repartidas en diversas edificaciones privadas de Loranca, otras en el Calvario de la Ermita de la Soledad y muchas de ellas, fueron vendidas y acarreadas lejos de Loranca. El escudo que presidía la entrada a su iglesia, sita, desde 1980, en el colegio San Ignacio de Loyola de Alcalá, a donde fue llevado por algunos padres jesuitas en esas fechas. Otros restos menores tales como libros, puertas, contraventanas y dinteles están integrados en numerosas casas de la localidad tras la expulsión de los jesuitas. Una de sus más bellas obras de arte, el cuadro de santa Cecilia, perteneciente a la escuela madrileña del , se encuentra en la actualidad en la parroquia de Loranca de Tajuña. Los ejemplares de su biblioteca se encuentran, actualmente, en la Universidad Complutense de Madrid.
Historia miniaturadeimagen|Fachada de la iglesia u oratorio jesuita. Justo encima, la oquedad donde estuvo el escudo de la Compañía de Jesús: IHS. El establecimiento definitivo de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares a mediados del , tras la muerte del cardenal Siliceo, trae consigo una primera época de carestía y enfermedades a los jesuitas establecidos en la ciudad complutense. Fruto de esa necesidad de escape, sanar, y encontrar un lugar de retiro, se organizan partidas para buscar un lugar idóneo donde establecer una casa o convento en las inmediaciones.
Tras viajar por la Alcarria de Alcalá, llegan hasta la de Guadalajara en Loranca de Tajuña, donde, en un alto, se encuentra la Ermita de Santo Domingo, que posee un maltrecho monasterio medieval anejo articulado en torno a un claustro. La ermita medieval había pertenecido a la orden benedictina, a la dominica y, parcialmente abandonada, era propiedad en ese momento del Cabildo de San Justo y Pastor de Alcalá, depositario de sus derechos desde el abandono de la edificación por parte de la Orden de los Predicadores. Si bien la ermita de santo Domingo era una de las más importantes y grandes de la zona en cuanto a devoción, peregrinaciones y número de rentas y exvotos (ya que gozaba de indulgencia plenaria desde el si ésta se visitaba en fechas concretas), no es esa la causa que hace elegir a la comitiva liderada por el padre Ribadeneira y el doctor Mena (médico de Felipe II) el emplazamiento como morada definitiva, lo será su posición dominante sobre la villa de Loranca, los buenos aires, y la cercanía a agua potable de calidad en la cercana «Fuensanta».