Santo contra la invasión de los marcianos es una película de acción y ciencia ficción mexicana de 1967, dirigida por Alfredo B. Crevenna y protagonizada por El Santo, Wolf Ruvinskis, Maura Monti, Eva Norvind, Belinda Corel y Gilda Mirós. Consultado el 26 de abril de 2024ficha técnica en: Consultado el 26 de abril de 2024 Esta película combina la temática de la lucha libre con elementos de fantasía y ciencia ficción, presentando al héroe enmascarado enfrentándose a una invasión extraterrestre proveniente del planeta Marte.
Sinopsis Un grupo de seres provenientes de Marte llega a la Tierra con el pretexto de advertir a la humanidad sobre los peligros de la energía nuclear y de la carrera armamentista. Los marcianos interrumpen las transmisiones terrestres para emitir un ultimátum: Exigen que todas las naciones se desarmen y se unan bajo un gobierno mundial pacífico, o de lo contrario la raza humana será aniquilada. Inicialmente, el mensaje es tomado como una farsa por la población. Para demostrar que hablan en serio, los extraterrestres comienzan a emplear su avanzada tecnología contra la gente. Santo, defensor de los inocentes, decide hacer frente a la amenaza marciana cuando estos empiezan a usar sus poderes y armas contra la humanidad y a secuestrar a varios ciudadanos. A partir de entonces, el enmascarado de plata se enfrentará a los invasores en una lucha por salvar al mundo.
Reparto
El Santo como Él mismo Wolf Ruvinskis como Argos, líder de los marcianos Maura Monti como Afrodita, marciana integrante de la invasión Eva Norvind como Selene, marciana integrante de la invasión Belinda Corel como Diana, marciana integrante de la invasión Gilda Mirós como Artemisa, marciana integrante de la invasión Manuel Zozaya como Profesor Ordorica, científico amigo del Santo
Argumento La historia comienza con un narrador que se pregunta si el planeta Tierra es el único habitado por seres racionales. Inmediatamente después se muestra una nave espacial acercándose a nuestro mundo. En su interior viaja una expedición de marcianos: Los varones visten pantalones ajustados y capas, exhibiendo complexiones musculosas, mientras que las mujeres lucen trajes reveladores con capas; todos de cabello rubio y apariencia humana. Su destino es México, país que han elegido por considerarlo dedicado al pacifismo. Argos, el líder marciano, ordena a su tripulación que a partir de ese momento hablen en español para comunicarse con los terrícolas. Poco después de entrar en órbita, los alienígenas secuestran las transmisiones televisivas para anunciar su llegada. Declaran que el desarrollo de armas nucleares en la Tierra representa una amenaza para la paz del sistema solar, por lo que exigen a los gobiernos que eliminen su armamento, disuelvan sus fronteras y formen un solo gobierno mundial que garantice la armonía entre pueblos. Si la humanidad se niega a acatar estas condiciones, será desintegrada por los invasores. El público terrestre recibe el comunicado con escepticismo e incluso con burla, creyendo que se trata de un montaje humorístico. Al percibir esta reacción, los marcianos deciden pasar a la acción para demostrar su seriedad y su poder.
En un estadio deportivo de la Ciudad de México, Santo entrena a un grupo de niños en técnicas de lucha libre, inculcándoles que la fuerza solo debe usarse para defenderse y proteger a los débiles. En medio de la práctica, uno de los marcianos aparece sorpresivamente en el lugar. El extraterrestre activa el “ojo astral” de su casco, un poderoso rayo ocular con el que desintegra a decenas de espectadores, incluyendo algunos niños, sembrando el pánico en las gradas. Santo interviene de inmediato y logra enfrentar físicamente al invasor, pero este escapa teletransportándose antes de ser capturado. Tras este incidente trágico, Argos concluye que el enmascarado de plata es un obstáculo importante para sus planes, y ordena a sus subordinados capturarlo vivo. Mientras tanto, los extraterrestres comienzan a realizar secuestros selectivos de personas en la ciudad para infundir temor y debilitar la respuesta humana. Entre los abducidos se encuentra un novelista de ciencia ficción que intentaba advertir a la población sobre la invasión; el escritor, en un acto desesperado, llega a intentar sin éxito detonar una bomba dentro de la nave enemiga. La situación en la Tierra es caótica, pero las autoridades prefieren minimizar los hechos ante la prensa para evitar un pánico generalizado que pueda descontrolar el orden público.
Preocupado por la escalada del conflicto, Santo busca la ayuda de su amigo, el Profesor Ordorica, un científico respetado. Juntos analizan las posibles debilidades de los marcianos y las leyendas antiguas que puedan guardar relación. Ordorica menciona la fábula de la Atlántida, una civilización mítica que supuestamente poseía un arma capaz de desintegrar materia de forma similar al rayo marciano, insinuando que la amenaza actual tiene precedentes en la historia oculta de la Tierra. Además, el profesor teoriza que los invasores podrían tener necesidades biológicas diferentes: La atmósfera marciana contendría más oxígeno que la terrestre, por lo que los alienígenas están ingiriendo píldoras de oxígeno para suplir la carencia en nuestro aire. Esta hipótesis señala una posible vulnerabilidad. Justo entonces, varios marcianos irrumpen en el laboratorio de Ordorica con la intención de llevárselo. El profesor, actuando rápidamente, provoca un incendio en su propia biblioteca, consumiendo el oxígeno del recinto. La súbita disminución de oxígeno debilita a los extraterrestres y frustra temporalmente el rapto, obligándolos a huir mediante sus cinturones de teletransportación. Sin embargo, la victoria es breve: Más tarde, los marcianos logran capturar al profesor en un descuido, privando a Santo de su aliado científico en plena crisis.
Decidido a rescatar a los secuestrados y enfrentar a los invasores en sus propios términos, Santo idea un plan arriesgado. Anuncia públicamente una exhibición especial de lucha libre, confiando en que los extraterrestres acudirán al evento para intentar capturarlo. En efecto, durante la velada en la arena, los marcianos se presentan disfrazados entre el público y tratan de apresar al héroe en mitad del espectáculo. Esto desencadena una pelea cuerpo a cuerpo sobre el ring y sus alrededores, enfrentando la fuerza y habilidad del enmascarado contra la potencia física y tecnológica de los invasores. En medio del combate, las cuatro marcianas intentan seducir a Santo con sus encantos para distraerlo y debilitar su determinación; pese a la tentación, el luchador se sobrepone y mantiene el enfoque en la batalla. La confrontación es intensa: los marcianos emplean su cinturón teletransportador para moverse rápidamente y sus armas avanzadas, mientras Santo utiliza su destreza como luchador para neutralizarlos uno por uno. En el caos de la lucha, el héroe consigue arrebatarle a uno de los alienígenas su cinturón teletransportador. Acto seguido, Santo activa el dispositivo y logra materializarse a bordo de la nave espacial de los marcianos, trasladando la contienda directamente al interior del platillo volador.
Al entrar en la nave, Santo descubre a los marcianos en un estado crítico: La prolongada misión en la Tierra ha agotado sus suministros de píldoras de oxígeno. Sin su suplemento vital, los invasores sufren una rápida debilidad y empiezan a colapsar. Aprovechando la situación, Santo libera a todos los humanos que habían sido secuestrados, entre ellos el Profesor Ordorica y otras víctimas, quienes se encontraban retenidos en la nave. Mientras Argos y sus pocos subordinados restantes yacen agonizantes por la falta de oxígeno, Santo toma una decisión final. Localiza el mecanismo de autodestrucción de la nave marciana y lo activa, con la intención de eliminar definitivamente la amenaza extraterrestre. El Profesor Ordorica, aún aturdido, suplica detener la destrucción argumentando que la nave contiene un inmenso caudal de conocimiento científico invaluable. Santo, consciente de ello, responde que la humanidad no está preparada para ese adelanto tecnológico y que es más seguro destruirlo. El héroe logra escapar del platillo con los demás rescatados poco antes de que la nave explote en el cielo, poniendo fin a la invasión.
En la escena final, mientras los sobrevivientes contemplan los restos incandescentes desapareciendo en la atmósfera, la voz del narrador vuelve a escucharse. Con tono reflexivo, se pregunta si la humanidad aprenderá la lección que esta experiencia le ha dejado, o si por el contrario seguirá adelante con sus peligrosos experimentos nucleares hasta provocar su propia desaparición. Con esta interrogante abierta sobre el futuro de la Tierra, concluye la película en un tono de advertencia moral acorde con el tema de la historia.
Referencias
Enlaces externos
Categoría:Películas de México Categoría:Películas de ciencia ficción de México