La insuficiencia venosa es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón. Tiene como agente etiopatogénico fundamental a la hipertensión venosa.
Fisiopatología La insuficiencia venosa se puede originar por la presencia de uno o más de los siguientes factores: Obstrucción del flujo venoso (ejemplos: trombosis venosa, compresión extrínseca de una vena) Reflujo valvular (ejemplo: varices) Falla de bombas venosas (ejemplo: trastornos motores)
Epidemiología La insuficiencia venosa es más frecuente en las mujeres y se incrementa con la edad. Predomina en actividades laborales en las que se permanece continuamente de pie (peluqueras, cajeras, etc) o sentado.
Factores de riesgo Los factores de riesgo para la insuficiencia venosa abarcan: Antecedentes de trombosis venosa profunda en las piernas Obesidad Embarazo Permanecer sentado o de pie por mucho tiempo Fuentes de calor directo de alta potencia (brasero, estufa, ...)
Síntomas Los síntomas de la insuficiencia venosa suelen ser los siguientes:
Dolor, cansancio, pesadez de piernas Calambres Picor, piernas inquietas Varices hinchazón
Cuadro clínico miniaturadeimagen|Úlcera varicosa Las telangiectasias son las lesiones cutáneas superficiales iniciales. Si progresa la enfermedad aparecen las varices, edemas en las piernas y lesiones tróficas cutáneas. Las principales complicaciones son la trombosis venosa profunda y las úlceras varicosas
Diagnóstico El diagnóstico de la insuficiencia venosa crónica comienza con un examen físico, observando las piernas para detectar venas dilatadas, hinchazón, cambios en la piel o úlceras, junto con la evaluación de los síntomas del paciente como dolor, pesadez o calambres. La historia clínica y los factores de riesgo, como antecedentes familiares, embarazos previos o trombosis, también son fundamentales.
Entre las pruebas de imagen, la más importante y ampliamente utilizada es la ecografía Doppler venosa. Este estudio no invasivo permite visualizar las venas y evaluar el flujo sanguíneo en tiempo real. Con ella se puede identificar el reflujo venoso, la insuficiencia de las válvulas y la extensión de la enfermedad, lo que facilita planificar el manejo adecuado de la condición.
Otras pruebas de imagen incluyen la venografía, que utiliza un contraste para ver las venas mediante radiografía, y la pletismografía, que mide cambios en el volumen de las piernas para evaluar el flujo sanguíneo. Sin embargo, la ecografía Doppler se considera la técnica de elección por ser segura, precisa y no invasiva.
Tratamiento El diagnóstico y posterior tratamiento de cada uno de los factores etiológicos forma parte de la estrategia terapéutica del paciente.
Ya que se deben realizar estudios no invasivos de las venas de las piernas para evaluar el funcionamiento de las válvulas (ultrasonido doppler). En los casos en que exista trombosis venosa profunda, se deben utilizar anticoagulantes.
Si el sistema superficial está incompetente, no funcionan las válvulas de la vena safena y para este se requiere de un tratamiento endovascular o quirúrgico, al cual se debe acudir con un Cirujano Vascular.
No existe ningún medicamento que haga desaparecer las várices o “borre” las arañas vasculares. Los fármacos antivaricosos (pastillas, pomadas o gel) fundamentalmente controlan los síntomas producidos por las várices, es decir, el dolor, la pesadez y los calambres, principalmente.
La forma más común de tratamiento conservador lo constituye el uso de medias medicinales de compresión graduada (aprietan más en el tobillo que a nivel de la rodilla o el muslo), “ordeñando” la sangre venosa de las piernas hacia el corazón.
Referencias
Enlaces externos Insuficiencia venosa mixta
Categoría:Enfermedades vasculares