Bimbache o bimbape es la denominación que reciben los primeros pobladores de la isla de El Hierro ―Canarias, España― que la habitaban antes de la conquista europea a comienzos del siglo , siendo uno de los pueblos aborígenes canarios relacionados genética y culturalmente con los bereberes del norte de África. Son llamados también antiguos herreños.
Colonizaron la isla entre los siglos y , adaptándose al entorno insular y desarrollando su propia cultura prácticamente en aislamiento desde la caída del imperio romano hasta el redescubrimiento de las islas Canarias por los navegantes europeos a comienzos del siglo . Posteriormente, la conquista y colonización europeas a partir de 1405 provocaron la desaparición progresiva de su cultura, lenguaje y sociedad, mientras que su población se mestizó con los nuevos pobladores.
Los bimbaches eran una sociedad tribal con una cultura material basada en la realización de útiles de piedra, hueso y madera, debido a la inexistencia de metales en la isla. Poseían una cerámica hecha a mano sin torno. Habitaban en cuevas naturales y chozas de piedra seca, y vestían con pieles. Su modo de subsistencia se basaba en la ganadería de cabras, ovejas y cerdos, complementado por una agricultura rudimentaria de la cebada, la recolección de productos silvestres, el marisqueo y la pesca.
Adoraban a dos divinidades, una masculina y otra femenina, para las cuales realizaban ofrendas quemando partes de animales en aras de sacrificio, así como libaciones de leche. Practicaban rituales propiciatorios de lluvia con la intermediación de un espíritu que poseía forma de cerdo, y contaban con culto a los ancestros.
Hablaban un dialecto insular de la lengua guanche y poseían una escritura alfabética líbico-bereber que plasmaban en soportes de piedra, siendo uno de los rasgos más destacados de la antigua cultura bimbache.
Fuentes para su estudio
Como ocurre con el resto de culturas aborígenes del archipiélago canario, para el conocimiento de los antiguos bimbaches existen dos fuentes principales: los documentos etnohistóricos y las investigaciones modernas, tanto arqueológicas como bioantropológicas.
En el primer grupo son escasos los datos aportados por las primeras fuentes escritas sobre la historia de Canarias. Así, destaca la información incluida en la crónica normanda de la conquista ―Le Canarien―, así como las historias del siglo de Juan de Abréu Galindo ―Historia de la conquista de las siete islas de Canaria―, Leonardo Torriani ―Descrittione et historia del regno de l'isole Canaria…― y Gaspar Frutuoso ―As saudades da terra―.
En cuanto a las investigaciones modernas, si bien a lo largo del siglo se llevaron a cabo algunas prospecciones arqueológicas por Sabino Berthelot o René Verneau, la mayoría de los estudios se desarrollaron a partir de mediados del siglo . Destacaron en este sentido los trabajos realizados por Juan Álvarez Delgado y Luis Diego Cuscoy.
Etnónimo
thumb|Algunos autores sostienen que «bimbache» o «bimbape» significaría 'los de la cumbre'.
El término bimbache o bimbape con el que se conoce a los aborígenes de El Hierro aparece por primera vez en el diario del ilustrado tinerfeño Juan Antonio de Urtusáustegui a finales del siglo . Anteriormente, ningún autor había dado el nombre con el que eran conocidos, refiriéndose a ellos simplemente como herreños o naturales de la isla.
Sabino Berthelot dice en su obra Etnografía y anales de la conquista de las Islas Canarias que la forma original debía ser ben-bachir, «cuyo nombre transformaron los autores españoles en el de Bimbachos».
Para el filólogo e historiador Ignacio Reyes el término provendría de un posible original wi-n-waf con el significado de 'los de la cumbre', y sería solo aplicado a una parte de la población aborigen de la isla.
Por su parte, el también filólogo Maximiano Trapero sostiene que la forma verdadera es bimbape, apoyándose en la pervivencia de esta forma en el habla popular de El Hierro. Este autor considera que el etnónimo es de origen castellano formado sobre la voz bimba, que en Canarias designa a una piedra arrojadiza y que él considera un guanchismo.
Orígenes de la población
Existe un amplio consenso entre los investigadores modernos a la hora de situar en el norte de África el lugar de origen de los primeros pobladores tanto de El Hierro como del resto del archipiélago canario. Aunque se desconoce por el momento la región precisa de procedencia, las evidencias arqueológicas, lingüísticas y genéticas los vinculan inequívocamente con los pueblos bereberes.
No obstante, persiste la incógnita sobre cómo llegaron a las islas. Existen dos interpretaciones principales: la primera defiende que llegaron de manera fortuita por sus propios medios, mientras que la segunda propone que fueron traídos de manera premeditada por las civilizaciones mediterráneas ―fenicio-púnicos o romanos― con el fin de establecer asentamientos en las islas y explotar sus recursos como la obtención de púrpura de Tiro o la pesca de túnidos.
Colonización de El Hierro
thumb|Los primeros pobladores de El Hierro tuvieron que adaptarse a una isla agreste y de recursos dispares.
La colonización de El Hierro habría tenido lugar entre los años 170 y 330 d. C. según las dataciones radiocarbónicas modernas, durante el proceso de poblamiento general del archipiélago. Los ancestros de los bimbaches llegaron probablemente desde otra de las islas occidentales de forma premeditada, pues traían con ellos ganado y semillas para su subsistencia.
Algunos autores consideran que la colonización de una isla tan pequeña es un caso paradigmático, pues no fue motivada por la escasez de recursos o a una superpoblación en las otras islas, sino por un proceso de expansión en que «el descubrimiento inicial de algunas islas incentiva la exploración y colonización posterior de otras».
Una vez en tierra debieron enfrentarse a un territorio agreste y a la búsqueda de los recursos indispensables, sobre todo las escasas fuentes de agua potable que posee la isla. Los primeros asentamientos estarían ubicados en las zonas costeras donde podían aprovechar los recursos marinos, más regulares y seguros que los del interior, mientras consolidaban la cabaña ganadera y asentaban la agricultura.
Tras la adaptación inicial se produjo la consolidación del establecimiento en la isla en torno a los siglos y , justo después de un episodio de cuello de botella severo hacia el siglo que redujo la población y que coincidió con los cambios climáticos que produjeron el período cálido medieval.
Al contrario de lo que sucedió en otras islas, a El Hierro no volvieron a arribar nuevos contingentes poblacionales tras este primer poblamiento, desarrollándose en completo aislamiento hasta el final de la Edad Media.
Impacto sobre el medio ambiente insular
Aunque existen pocos estudios sobre el impacto de la primera presencia humana en El Hierro, esta influyó negativamente de forma directa o indirecta a los ecosistemas insulares. La introducción de nuevos animales y plantas, el pastoreo, la roturación de terrenos para la agricultura, la recolección de plantas silvestres y la explotación de los bosques para la obtención de madera dejaron su huella en el paisaje herreño. La caza también supuso un impacto en algunas poblaciones endémicas. La codorniz canaria se extinguió y las poblaciones del lagarto gigante se vieron reducidas.
Características físicas del bimbache
El historiador Juan de Abréu Galindo dice en su obra que los antiguos herreños eran «de mediana estatura», mientras que la crónica normanda indica que «son gente de hermosa presencia, tanto los hombres como las mujeres».
Los estudios bioantropológicos señalan estaturas de medianas a bajas y poca robustez, siendo los individuos más bajos de todos los aborígenes canarios. La altura media del bimbache era de 162,7 cm para los hombres y de 152,4 cm para las mujeres, denotando dimorfismo sexual.
Por otra parte, los estudios genómicos han aportado pruebas de que los bimbaches, junto con los aborígenes de las islas occidentales, estaban más relacionados con los norteafricanos del Paleolítico superior y Neolítico temprano.
Enfermedades y patologías
Los estudios en los restos humanos de varios yacimientos sepulcrales han detectado enfermedades articulares degenerativas como la artrosis cervical, relacionada con tareas de carga pesada, o la espondilosis, y otras lesiones como la osteocondritis disecante y la enfermedad de Osgood-Schlatter, relacionadas con la alta movilidad aborigen a causa del pastoreo. La osteoporosis está presente sobre todo en mujeres, relacionándose con la postmenopausia o con largos periodos de lactancia. También se aprecian malformaciones congénitas como la espina bífida o la patella bipartita, ligadas posiblemente a la endogamia propia de comunidades reducidas. Asimismo destaca la alta proporción de individuos con caries, que los investigadores asocian con el mayor consumo de recursos vegetales en la dieta del bimbache.
En cuanto a las prácticas terapéuticas, Abréu Galindo dice que los bimbaches «para curar sudaban». Para ello se abrigaban tras untarse el cuerpo con tuétano de cabras y manteca. Las heridas superficiales eran cauterizadas y luego cubiertas con manteca.
Demografía
No existen datos precisos sobre el número de habitantes que tuvo la isla antes de la conquista y colonización europeas. En las crónicas normandas sobre la conquista solo se hace alusión a que «solía estar poblada por mucha gente, pero varias veces fueron presos y conducidos en cautiverio a países extraños, y hoy día quedan pocas gentes».
Los investigadores modernos estiman que debió oscilar en torno al millar de personas, si bien el doctor Antonio Macías sugiere un potencial demográfico de 3 500 a 4 400 habitantes con respecto a la capacidad de carga de la isla.
El estudio de restos humanos en yacimientos de la isla ha aportado datos relativos a la composición de la sociedad bimbache. Así, existía una proporción similar entre hombres y mujeres, una alta mortalidad infantil y una esperanza de vida de entre treinta y cuarenta años.
Economía y subsistencia
thumb|220px|Los frutos de la haya canaria, denominados creses, eran consumidos por los bimbaches.
La economía de los bimbaches era principalmente pastoril, con abundante ganado caprino, ovino y porcino.
La carne era consumida cocida o asada, obteniéndose del ganado también leche y manteca.
En cuanto a la agricultura, los primeros historiadores se contradicen al indicar los cronistas de Le Canarien que había gran cantidad de habas y trigo, mientras que otros como Juan de Abréu Galindo dicen que no cultivaban ningún tipo de grano ni legumbre. Las investigaciones arqueológicas han constatado la existencia en época aborigen de por lo menos la cebada.
La recolección de productos naturales formaba parte importante de su subsistencia. Se consumían los frutos de los mocanes y las hayas, con los que también se hacía una especie de vino, así como los bicácaros. Los rizomas de helecho eran consumidos molidos y cocidos con leche.
El aprovechamiento de los recursos marinos también estaba presente en la vida del bimbache. Así, se cogían lapas, burgaos y otros moluscos, destacando los lugares donde los aborígenes acumulaban los restos de su consumo denominados concheros, ubicados tanto en la costa como en el interior. Asimismo se practicaba la pesca.
El agua la obtenían de algunas fuentes naturales, pero principalmente de la que destilaba un árbol denominado Garoé, y que era recogida en una alberca excavada en la roca al pie del árbol.
Hábitat
Viviendas y asentamientos
Los bimbaches utilizaban como vivienda las cuevas naturales, si bien debido a que aquellas aptas para habitar eran escasas en la isla construían principalmente cabañas de piedra seca con techumbre vegetal.
Las cuevas eran mínimamente acondicionadas construyendo paredes de piedra en el exterior para proteger el recinto.