La Campaña de Saratoga fue una operación realizada por el ejército británico durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos para hacerse con el control del valle del río Hudson en el año 1777. La principal fuerza de la campaña estaba formada por un ejército de 8.000 hombres comandado por el general John Burgoyne, que partiendo de Quebec se dirigió hacia el lago Champlain para bajar por el Hudson hasta Saratoga, donde el grueso de las tropas se vieron obligadas a rendirse tras las batallas de Saratoga que tuvieron lugar en septiembre y octubre.
Burgoyne debería haberse visto respaldado por las tropas del Coronel Barry St. Leger que, partiendo de Albany, remontaría el valle del río Mohawk. Sin embargo, su expedición se vio obligada a retirarse tras perder el apoyo indio durante el sitio del Fuerte Stanwix. Un tercer refuerzo que nunca llegó a materializarse (posiblemente por la mala comunicación entre el alto mando y las tropas) fue el esperado ejército de William Howe, que envió todos sus hombres a la toma de Filadelfia en lugar de dejar parte de sus tropas en Nueva York. Un último esfuerzo para apoyar a Burgoyne fue el envío de tropas realizado por Henry Clinton, pero sin que esto llegara a afectar al resultado.
La victoria americana supuso una enorme inyección de moral para la joven nación y convenció a Francia para entrar en la guerra del lado rebelde, aportando dinero, soldados y apoyo naval, así como ampliando el teatro de la guerra.
Estrategia británica En diciembre de 1776, mientras las tropas británicas y alemanas invernaban en sus cuarteles, el general John Burgoyne viajó a Londres para reunirse con George Germain, Secretario de Estado para las Colonias y responsable oficial del gobierno para la guerra, para discutir los planes de campaña de 1777.Ketchum (1997), p. 65 En aquel momento, había dos ejércitos principales en Norteamérica con los que poder trabajar: el ejército de Quebec, comandado por el General Guy Carleton, que había conseguido repeler la invasión americana de Canadá el año anterior, y el del General William Howe, que había logrado expulsar al Ejército Continental de George Washington de la zona de Nueva York.Ketchum (1997), pp. 42, 51
Plan de Howe para conquistar Filadelfia El 30 de noviembre de 1776, Howe, comandante en jefe para Norteamérica, escribió a Lord Germain presentando un ambicioso plan para la campaña de 1777. Afirmaba que, con sustanciales refuerzos, se podrían lanzar varias ofensivas, incluyendo el envío de hombres Hudson arriba para tomar Albany. Después, Howe volvería a unir sus tropas para ocupar la capital rebelde, Filadelfia.Nickerson (1967), p. 78 Howe, sin embargo, cambió pronto de opinión: algunos de los refuerzos llegarían demasiado tarde y la retirada de los continentales en el invierno de 1776-1777 hacían de Filadelfia un objetivo vulnerable. Decidió entonces que primero se intentaría tomar Filadelfia antes de enviar tropas a Albany. Howe envió a Germain el plan revisado, recibido por el Secretario el 23 de febrero de 1777.Black (1991), p. 127
Plan de Burgoyne para tomar Albany Burgoyne, tratando de hacerse con un puesto de mando para la siguiente campaña, presentó un plan que había sido discutido por el alto mando desde 1775: invadir las Trece Colonias desde Quebec, dividiendo así el territorio rebelde.Ketchum (1997), pp. 19, 79 Esto ya había sido intentado por Carleton en 1776, aunque no había procedido con una invasión a gran escala por lo avanzado de la estación. Carleton fue muy criticado en Londres por no aprovechar la retirada americana de Quebec, decisión que desagradó profundamente a Germain.Ketchum (1997), pp. 77–80 Esto, combinado con el fracaso de Henry Clinton en su ataque a Charleston en Carolina del Sur, permitió a Burgoyne situarse en una posición inmejorable para hacerse con el mando de la Campaña del Norte.Ketchum (1997), pp. 80–82
thumb|right|General John Burgoyne, retrato de Joshua Reynolds.
Cuando se le solicitó la presentación de un plan, Burgoyne diseñó varias estrategias en un documento titulado "Ideas para dirigir la guerra desde Canadá", y se lo envió a Lord Germain en febrero de 1777.Ketchum (1997), p. 84 Germain aprobó su plan con algunas modificaciones menores y dio a Burgoyne el mando de la expedición (en compensación, Clinton fue ordenado caballero, pero tuvo que seguir a las órdenes de Howe con el que no se llevaba bien).Ketchum (1997), p. 83 Burgoyne estaba tan seguro de su éxito que apostó 50 Guineas con un amigo a que regresaría victorioso antes de un año.Ketchum (1997), pp. 79–83
El plan de Burgoyne comprendía dos movimientos: mandaría la fuerza principal de 8000 hombres a lo largo del Lago Champlain hacia Albany, mientras una segunda columna de unos 2000 hombres (que estaría dirigida por Barry St. Leger), descendería por el valle del Mohawk en una maniobra de distracción. Ambas expediciones convergerían en Albany, donde enlazarían con las tropas de Howe, que habrían remontado el Hudson. El control de la ruta de Canadá a Nueva York a través de Lago Champlain-Lago George-Río Hudson aislaría a Nueva Inglaterra del resto de las colonias americanas.
La última parte de la propuesta de Burgoyne, el avance de Howe Hudson arriba desde Nueva York, se mostró como la parte más controvertida de la campaña. Germain aprobó el plan de Burgoyne tras haber recibido una carta de Howe en la que informaba de que no podría apoyar al ejército del norte hasta finales de año tras la conclusión de su campaña. No está claro si Germain informó a Burgoyne, que estaba aún en Londres por aquel entonces, acerca del cambio de planes de Howe: mientras que algunas fuentes afirman que así lo hizo, otras afirman que Burgoyne no fue informado de esos cambios hasta bien avanzada la campaña.Samuel B. Griffith, The War for American Independence: From 1760 to the Surrender at Yorktown in 1781 Tampoco está claro si Germain, Howe y Burgoyne tenían las mismas expectativas acerca del grado en que Howe debía apoyar la invasión desde Quebec. Algunos han afirmado que Howe decidió no seguir las instrucciones y, básicamente, abandonó a su suerte a Burgoyne; otros sugieren que fue Burgoyne el que fracasó y trató de culpar a Howe y Clinton.Mark M. Boatner, Encyclopedia of the American Revolution, pp. 134–135 Lo que parece claro es que Germain no coordinó adecuadamente a sus generales en la estrategia global de aquel año.Black, p. 126 Esta incertidumbre queda subrayada por la carta enviada por Germain a Howe el 2 de abril de 1777, en la que aprobaba el plan del general para Filadelfia, pero poniendo énfasis en que "será ejecutado a tiempo para que coopere con el ejército al que se le ha ordenado actuar desde Canadá y ponerse a sus órdenes".Ketchum (1997), p. 104 El historiador Robert Ketchum cree que Burgoyne se habría dado cuenta de los problemas que podían surgir cuando recibió una copia de estas instrucciones.
Burgoyne regresó a Quebec el 6 de mayo de 1777, portando una carta de Lord Germain que presentaba el plan, pero omitía algunos detalles.Ketchum (1997), pp. 87–88 Esto dio lugar a otro de los enfrentamientos internos habituales en el bando británico durante la guerra. El Teniente General Burgoyne tenía mayor rango que el General Guy Carleton, pero Carleton seguía siendo gobernador de Quebec. Las instrucciones de Germain limitaban la autoridad de Carleton a las operaciones en Quebec. Este menoscabo a Carleton, junto con la concesión del mando a Burgoyne, llevaron a la dimisión del primero ese mismo año y a su negativa a aportar tropas de los regimientos de Quebec para guardar los fuertes de Crown Point y Ticonderoga tras su captura por los hombres de Burgoyne.Nickerson (1967), pp. 188–189
Estrategia americana George Washington, cuyo ejército había acampado en Morristown, Nueva Jersey y el mando militar americano no tenían una idea clara de los planes británicos para el año 77. La principal preocupación de Washington y sus generales Horatio Gates y Philip Schuyler -ambos responsables de la Sección Norte del Ejército Continental y la defensa del Hudson- eran los movimientos del ejército de Howe. Desconocían los planes de las fuerzas de Quebec, pese a que Burgoyne se quejaba de que todo el mundo en Montreal conocía sus propósitos.Nickerson (1967), p. 137 Los tres generales disentían acerca de los movimientos probables de Burgoyne, y el Congreso fue de la opinión de que el movimiento más probable de Burgoyne era desplazarse a Nueva York por mar.Nickerson (1967), p. 138
Como resultado de esta indecisión, y del hecho de que quedaría aislado de sus suministros si Howe se movía hacia el norte, las guarniciones del Fuerte Ticonderoga y del resto de las fuerzas en los valles del Mohawk y del Hudson no fueron reforzadas. Schuyler decidió en abril de 1777 enviar un regimiento a las órdenes de Peter Gansevoort para reocupar el Fuerte Stanwix en el valle alto del Mohawk como paso para defenderse de los movimientos británicos.Pancake (1977), p. 139 Washington ordenó igualmente a cuatro regimientos que permanecieran en Peekskill para poder responder a los movimientos británicos.Nickerson (1967), p. 139
Las tropas americanas se situaron en la zona de Nueva York en junio del 77. Sobre 1.500 hombres (incluyendo al grupo de Gasenvoort) ocuparon puestos a lo largo del Mohawk, otros 3.000 estaban en las zonas altas del Hudson a las órdenes de Israel Putnam y Schuyler mandaba otro grupo de 4.000 hombres (entre los que se incluían milicianos y las guarniciones de Ticonderoga bajo St. Clair.Pancake (1977), pp. 151–152
Atención internacional thumb|left|upright|Charles Gravier, conde de Vergennes, retrato de Antoine-François Callet. Ya desde la Guerra de los Siete Años, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, encabezado por Choiseul, había sido de la opinión de que la independencia de las colonias británicas de Norteamérica sería favorable para Francia.Nickerson (1967), p. 26 Cuando estalló la guerra en 1775, el Conde de Vergennes, a la sazón ministro de Asuntos Exteriores, diseñó una serie de propuestas para la colaboración secreta de Francia y España con los movimientos rebeldes e inició algunos preparativos ante una eventual entrada en la guerra, incluyendo la expansión de su armada. Vegennes no consideraba entrar abiertamente en guerra hasta que los rebeldes demostraran ser capaces de lograr victorias militares por sí mismos.Nickerson (1967), p. 65–66
Con vistas a la participación de Francia, Vergennes empezó a seguir las comunicaciones entre Norteamérica y Londres y trató de eliminar los posibles impedimentos para la participación española en la guerra.Nickerson (1967), p. 66 Llegó a proponer la entrada de Francia en la guerra en agosto del 76 al rey Luis XVI, pero las noticias de la toma de Nueva York por el general Howe retrasó esta decisión.Nickerson (1967), p. 75
Comienzos de la campaña La mayor parte del ejército de Burgoyne había llegado a Quebec en la primavera de 1776 y consiguió expulsar al Ejército Continental de la provincia. Además de regulares británicos, las tropas de Quebec incluían varios regimientos procedentes de los principados germanos de Hesse-Hanau (de donde viene la denominación de ''hessianos'') y Brunswick, bajo el mando del Barón Friedrich Adolph Riedesel. De estos efectivos, 200 regulares británicos y entre 300 y 400 alemanes fueron asignados a St. Leger para su expedición por el valle del Mohawk, y en torno a 3.500 permanecieron en Quebec para proteger la provincia. El resto fueron asignados a Burgoyen para su expedición a Albany. Teóricamente, estas fuerzas se verían incrementadas por 2.000 milicianos reclutados en Quebec; en junio, Carleton sólo había conseguido reclutar tres pequeñas compañías.Nickerson (1967), pp. 106–107 Burgoyne también había contado con 1000 indios para apoyar la expedición, pero solo 500 se unieron a los británicos entre Montreal y Crown Point.Ketchum (1997), p. 111