John Coolidge Adams (Worcester, Massachusetts, 15 de febrero de 1947) es un compositor de música clásica y director de orquesta estadounidense, uno de los más conocidos y más a menudo interpretados en su país.
Su creatividad abarca una amplia gama de medios: obras orquestales, óperas, música para danza, música para vídeos y películas, así como obras electrónicas e instrumentales. Algunas de sus primeras composiciones, como Shaker Loops (1978), Harmonium (1981), Harmonielehre (1985) y The Chairman Dances (1985), están entre las más conocidas y frecuentemente interpretadas de la música contemporánea estadounidense. En esas obras llevó el minimalismo a un terreno nuevo y fresco, caracterizado por las sonoridades luminosas y por un fuerte y teatral acercamiento a las formas musicales.
Ha escrito y estrenado varias óperas: Nixon in China (1987), que relata la visita de Richard Nixon a China en 1972; The Death of Klinghoffer (1991), basada en el secuestro en 1985 del crucero Achille Lauro por el Frente de Liberación de Palestina y el asesinato de Leon Klinghoffer, un pasajero judío estadounidense de 69 años de edad en silla de ruedas;Generó mucha controversia, con algunas acusaciones (incluyendo a las dos hijas de Klinghoffer) de que la ópera era antisemita y glorificaba el terrorismo. Los creadores de la obra y otros han rebatido esas críticas. Doctor Atomic (2005), que se centra en Robert Oppenheimer, el Proyecto Manhattan y la construcción de la primera bomba atómica. También ha escrito On the Transmigration of Souls (2002), una pieza coral que conmemora a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 (por la que ganó el Premio Pulitzer a la Música en 2003).
El primer recuerdo musical que Adams conserva es estar sentado en la sala de estar de su casa de Nueva Inglaterra escuchando grabaciones musicales. Como ha observado «crecí en una casa donde Benny Goodman y Mozart no estaban separados». Cinco décadas más tarde, sigue siendo esa apertura a cada variedad de música —estadounidense y europea, vieja y nueva, arte «elevado» o pop «vulgar»— lo que hace que sus composiciones sean tan distintas. Como Andrew Porter escribió en «The New Yorker», Adams es el creador de un «nuevo lenguaje, flexible, capaz de producir obras de gran escala atractivas y formalmente fuertes. La suya es una música (...) maravillosa». A su vez, el diario Le Monde dice que su música «... da la impresión de una libertad redescubierta, de una puerta abierta que deja entrar el aire fresco en grandes ráfagas».
Su música ha desempeñado un papel decisivo en Estados Unidos en dar la vuelta a la corriente estética teórica del modernismo europeo y conducir a la música hacia un nuevo lenguaje más expresivo, propio del Nuevo Mundo.
Biografía Los años de formación John Adams nació en Worcester (Massachusetts) el 15 de febrero de 1947.Warrack and West, "Adams, John" The Oxford Dictionary of Opera, 782 pages, p.4 Durante su infancia creció en Vermont y Nueva Hampshire, en un entorno de aislamiento rural. Se graduó en la Concord High School en Concord (Nuevo Hampshire).
Estudió clarinete con su padre y luego con Felix Viscuglia, clarinetista de la Orquesta Sinfónica de Boston. A los diez años comenzó a tomar lecciones de composición y teoría musical, luego tocó en una banda de marcha, y a los catorce ya dirigió a la orquesta de la comunidad con una composición suya. Consiguió una beca en 1965 de la Universidad de Harvard y decidió centrarse en el estudio de dirección de orquesta y clarinete (1965-1971). Se graduó en 1971 (BA y MA, Licenciado y maestro en artes) y estuvo muy marcado por los intelectuales e instituciones culturales de Nueva Inglaterra. En esos años, tocó el clarinete de manera ocasional con la Sinfónica de Boston, y dirigió la «Harvard University Bach Society Orchestra». Sus maestros fueron Leon Kirchner, David Del Tredici, Earl Kim, Harold Shapero y Roger Sessions. Poco a poco, sus intereses fueron derivando hacia la composición y aunque respetaba a su profesor de composición, Leon Kirchner, encontraba la atmósfera de la música académica demasiado cerrada. Cuando se graduó, sus padres le regalaron el libro de John Cage, Silence, una obra muy importante para él y cuya lectura «caló en mi mente como una bomba de relojería» («dropped into my psyche like a time bomb»). En esa época, los graduados de Harvard solían ampliar sus estudios en Europa —con una beca del Programa Fulbright o una «Paine Travelling Fellowship»— pero en 1971 Adams, poco conforme con la música serial que nunca le gustó, se encaminó a la costa Oeste, viendo que había otras alternativas y en busca de la libertad necesaria para explorar esas nuevas opciones. Como él mismo cuenta:
En ese 1971 Adams se trasladó a California y enseñó en el Conservatorio de Música de San Francisco durante diez años (entre 1972 y 1982), donde dirigió el «New Music Ensemble». Guarda un magnífico recuerdo de esos años, en los que enseñó música contemporánea y composición, además de orquestación, análisis, un curso de ópera (de la que reconoció que no sabía nada hasta ese momento), e incluso tuvo un único estudiante de clarinete. Al principio, con solamente 25 años, sus alumnos eran mayores que él y tenía, como él mismo recuerda, poca experiencia:
En esos años también se desempeñó como productor musical para algunas series para el Public Broadcasting System, como la premiada serie The Adams Chronicles, en 1976 y 1977.
Al principio, y aun influido por John Cage, sus obras se inspiraron en el uso de fuentes de sonido poco convencionales, como en el tríptico American Standard (1973), bajo la influencia de Cornelius Cardew y su Scratch Orchestra; luego, exploró los instrumentos electrónicos, al extremo de construir su propio sintetizador (la tecnología sigue aún preocupándole: en casi todo los trabajos recientes usa sintetizadores y samplers, incluyendo la obra Hoodoo Zephyr, una obra de 1993 compuesta enteramente con instrumentos digitales y grabada usando el sistema MIDI.)
Sin embargo hasta su encuentro con el minimalismo, a mediados de los años setenta, no encontró una solución a su dilema creativo. Incluso hoy día, habla del minimalismo como «lo único realmente interesante, importante desarrollo estilístico de los últimos treinta años» («the only really interesting, important stylistic development in the past 30 years»).
Adams tomaría el minimalismo en una dirección muy diferente a la de Steve Reich o de Philip Glass. Menos interesado que ellos en la música no-occidental, Adams transformó las técnicas minimalistas poniéndolas al servicio de un lenguaje musical mucho más emocional. Rechazaba el impersonalismo mecánico del primer minimalismo, exigiendo un grado de cambios más rápido, mostrando una gama «impura» de posibilidades estilísticas. En 1985 señaló: «Estoy intentando incorporar los aspectos trágicos de la vida en mi trabajo, que es algo que el minimalismo realmente no ha podido hacer todavía».
Todos esos elementos son evidentes en dos piezas que son sendos ensayos minimalistas: Phrygian Gates [Las puertas de Frigia], una pieza para piano de 1977-1978) y Shaker Loops [Coctelera de vueltas], un septeto de cuerdas de 1978. Adams considera que tanto Phrygian Gates como China Gates constituyen su verdadero opus 1, ya que las piezas anteriores —varias piezas de piano de los años setenta, American Standard, Grounding y algunas composiciones de cinta— eran imaginativas, pero estaban muy lejos de encontrar un lenguaje propio. Phrygian Gates ya muestra una fuerte influencia de las técnicas minimalistas, basándose en la idea de la repetición de células estructurales. Adams confiesa que no solo tenía en mente a los minimalistas estadounidenses, sino a los menos conocidos pioneros ingleses como Howard Skempton, John White y Gavin Bryars '(«Not only the American Minimalists, but the lesser known English practioners like Howard Skempton, John White and Gavin Bryars, were on my mind during the composing of this piece»).
Las obras mostraban unas modulaciones eruptivas que interrumpían el típico estado suspendido del minimalismo, introduciendo un lirismo casi líquido. Estaba ya claro que el «post-minimalismo» de Adams había conseguido incorporar una completa gama expresiva, unos recursos necesarios para un compositor de finales del . Phrygian Gates, China Gates y Shaker Loops fueron estrenadas en 1978 y fueron las primeras piezas grabadas del compositor, en 1979, en el sello 1750 Arch Records.
Sus innovadores conciertos atrajeron la atención del director de orquesta neerlandés Edo de Waart, que había llegado en 1977 a la Orquesta Sinfónica de San Francisco. En 1978 le nombró consejero de música contemporánea de la orquesta y, más tarde, compositor residente de la misma (1982-1985). Con Waart creó el ciclo para orquesta «New and Unusual Music», muy acertado y polémico, y estableció una relación profesional que será muy fructífera durante largos años (fruto de ella serán los encargos de muchas de sus obras orquestales: Harmonium (1981), Harmonielehre (1985), El Dorado (1991), El Niño (2001, un coo-encargo), My Father Knew Charles Ives (2003) y A Flowering Tree (2006, otro co-encargo).
Harmonium, una composición para gran orquesta y coro sobre poemas de Emily Dickinson y John Donne, fue un éxito inmediato, uno de los primeros trabajos que anunciaban un nuevo período de vuelta a la tonalidad musical. Su éxito ayudó a iniciar una revolución en la música sinfónica que continuó en la década siguiente. Adams ya gozaba de cierta fama en el área de las nuevas músicas de San Francisco, pero tras el estreno de Harmonium, fue largamente aclamado por la crítica y su vida cambió: en un plazo de diez años, llegara a ser el compositor estadounidense vivo más interpretado en las salas de concierto. Su siguiente obra fue Grand Pianola Music (1982), una parodia de partitura, escrita como una travesura de una manera que nunca antes había usado. Por primera vez, va a ser interpretado por alguna de las mejores orquestas del mundo: New York Philarmonic y Royal Concertgebouw de Ámsterdam.
En 1983 compuso Light Over Water [Luz sobre el agua], una sinfonía para metales y sintetizadores y en 1985, cerró un ciclo muy importante de su vida con la obra Harmonielehre, con un título homónimo al de la obra de Schoenberg que Adams describió como una suerte de Talmud de la teoría musical occidental. El éxito de esta obra fue enorme y fue programada inmediatamente por orquestas de todo el mundo, en EE. UU., Europa, Japón y Australia. La sección central de Harmonielehre [El Anfortas herido] incluía un nuevo y sinuoso cromatismo que tendría grandes consecuencias en las composiciones futuras de Adams. Con Harmonium y Harmonielehre comenzó a reconocerse su voz como compositor adquiriendo una gran reputación en el mundo musical estadounidense.
Sus primeras óperas miniatura|200px|El histórico encuentro en 1972 entre Richard Nixon y Mao Tse-Tung que inspiró la ópera Nixon in China, estrenada en 1987. En 1983, Adams conoció al director escénico Peter Sellars, que le sugirió escribir una ópera sobre el histórico encuentro en 1972 entre Richard Nixon y Mao Tse-Tung. Adams, en un principio escéptico, comprendió pronto que la ópera, que se había ocupado siempre de mitos y de arquetipos, podía encontrar en Nixon y Mao los personajes propios de nuestro propio tiempo, a pesar de que todos los personajes de esa ópera aún vivieran. La mayoría de la gente asumió que Nixon in China era una sátira, pero sus autores —Adams, Sellars y la libretista Alice Goodman— explicaron que no debía entenderse como una crítica política y, en su lugar, hicieron una ópera comprensiva, casi heroica, enmarcada por unas elegantes rimas pareadas. Comenzó la obra en 1985, y dos años más tarde, en el momento de su estreno en octubre de 1987, el crítico Michael Steinberg podía decir, sin exageración: «Ninguna ópera estadounidense ha sido esperada con tal entusiasmo».