En el universo ficticio del legendarium de J. R. R. Tolkien, Moria es un reino de los enanos conformado por las más grandes minas que estos construyeron, también conocido como Khazad-dûm, «la mansión del Enano».

Fue fundado por Durin I el Inmortal en los albores de la Primera Edad en las cuevas que daban a Azanulbizar. Se encontraban en el centro de las montañas Nubladas, bajo los picos Caradhras, monte Nuboso y Cuerno de Plata. Estuvo bastante apartado de los demás reinos enanos durante la Primera Edad, pero como consecuencia de la ruina de Belegost y Nogrod tras la guerra de la Cólera, muchos enanos emigraron a Moria, haciendo de ésta la mayor ciudad enana. Fue una gran mina que durante muchas Edades produjo inmensas riquezas, símbolo del poderío enano en la Tierra Media, pero también causa de muchas desdichas y pesares.

Durante más de un milenio fue un gran centro de comercio enano, hasta que los habitantes de la ciudad excavaron demasiado profundo, en busca de mithril. Un balrog se ocultaba en las profundidades de las montañas Nubladas desde la destrucción de Thangorodrim, miles de años atrás. El balrog expulsó a los enanos de la mina, y desde entonces Moria quedó abandonada.

Con el tiempo, grandes poblaciones de trasgos (orcos) poblaron los oscuros y antiguos salones del reino enano. Las minas de Moria aparecen en la novela El Señor de los Anillos, en donde los protagonistas han de atravesarlas para continuar su arduo camino, y también son mencionadas en El Silmarillion.

El nombre

El más antiguo y famoso de los reinos de los enanos fue Khazad-dûm, que significa “Mansión de los Enanos” en khuzdûl; palabra compuesta por Khazâd, radical triconsonante Kh-Z-D: “Enanos”. Y Dûm: “Mansión”, “Estancia”. Los elfos Sindar de Beleriand la llamaron, primeramente, Hadhodrond un nombre que significaba Bóveda de los Enanos, y estaba compuesta por la palabra Hadhod, que “(…)era la traslación de Khazâd a sonidos Sindarin…” ; esto era porque originalmente el Sindarin carecía de algunos sonidos para representar algunas letras (_z_ y _â_ largas, incluso _kh_) de la palabra Khazâd, por lo que debieron adaptar el nombre; y la otra palabra que compone el nombre Sindarin es rond, que proviene del Ilkorin y significa, “bóveda” o “techo abovedado”, como en Elrond (“Bóveda de Estrellas”) y que se usaba para definir a una estancia techada de esa manera, como Nargothrond; raíz ROD-. Los Exiliados, los Noldor, la llamaron Casarrondo; palabra Quenya, cuyo significado es el mismo que en Sindarin: Casar, “Enanos” y rondo, “(…)un techo abovedado o arqueado, visto desde abajo (y normalmente invisible desde fuera.” Después del despertar del Balrog, los enanos abandonaron la montaña, y Khazad-dûm sumió en la oscuridad y el silencio. Entonces los elfos dieron a la morada de Durin: “(…) un nombre sin amor… (…)”; y la llamaron Moria, que significa 'Abismo Negro'. Este nuevo nombre contiene la raíz (…)MOR, «oscuro, negro», que se ve en Mordor, Morgoth, Morannon, Morgul, etcétera (técnicamente MOR: *mori, «oscuridad» = q. more, s. môr; adj. *morna = q. moma, s. morn, «oscuro»); e IA, que es del sindarin iâ, «vacío, abismo» (YAG: *yaga > s. iâ). En la Lengua Común se la llamaba "Mina (o Excavación) del Enano" (Dwarrowdelf, en inglés antiguo), traducción de la palabra en Oestron Phurunargian.

Historia Edades de los Árboles Cuenta la Leyenda que Durin, al despertar en la morada del Monte Gundabad, decidió recorrer los caminos y fue hacia el sur, solo. Al llegar a Azanulbizar quedó azorado de tanta belleza, contempló las cuevas naturales que se hallaban en el flanco oriental de las imponentes Montañas Nubladas; y luego se dirigió al Lago Espejo en donde se “(…)inclinó (…), y vio aparecer una corona de estrellas, como gemas sobre un hilo de plata, por encima de la sombra de su cabeza...” (ESDLA Apéndice A) y supo que había encontrado el lugar de su morada y la de su pueblo. A fines de la Tercera Edad, todavía se hallaba una columna de piedra que recordaba aquel instante. Dice también la leyenda que Durin volvió al norte, consiguió una compañera y volvió con su pueblo a morar en aquellas cuevas, a las que en pocos años transformaron en grandes salas, profundos laberintos, interminables pasadizos y caminos; todo a lo largo y a lo ancho de las Montañas Nubladas entre y bajo las entrañas del Bundushathûr, del Zirak-Zigil y del Barazimbar.

Considerada la más imponente de las Moradas de los Enanos de todos los tiempos, su vigencia y poderío se extendió por más de tres edades. Lamentablemente no está datada la época en donde empezó la construcción de Khazad-Dûm; pero podemos presumir que fue en algún momento anterior a 1250 AV de las Edades de los Árboles, fecha en la que los Enanos aparecieron en Beleriand; para ese entonces la Mansión de Durin ya estaba habitada, y los Barbatiesas y Nalgudos habitaban en Nogrod y Belegost. Indudablemente los Eldar no se encontraron con los enanos en su viaje a Aman cuando cruzaron Rhovanion, por lo que caben dos posibilidades: que en 1104 AV (fecha del comienzo del Gran Viaje) estos no habían nacido aún o, como sostiene Michael Martínez, todas las Casas de los Enanos vivían en Khazad-Dûm y cuando la presión demográfica se hizo insostenible, seis Casas partieron en distintas direcciones, luego del paso de los Elfos. Como sea, cuando se construyó Menegroth (1300-1350 AV) Moria era ya la morada más importante de los Enanos.

Primera Edad del Sol Durante toda la Primera Edad del Sol, los Enanos de Moria construyeron un centro de comercio, cuyas ramificaciones se extendían hacia el norte, el oeste y el este, la producción de hierro, armas, gemas, oro era vendida tanto en Belegost y Nogrod, como en los valles entre el Celduin y el Carnen, o los valles de ambos lados del Gran Bosque Verde. En un principio el tráfico fue entre enanos; con Thumunzahar y Gabilgathor lo hacían a través de los pasos del norte, de las Ered Mithrin, o a través del Paso Alto en las Montañas Nubladas; con el resto de los reinos enanos, cruzando el Gran Bosque Verde por el Camino Grande de los Enanos y luego el Celduin por algún puente construido por ellos y siguiendo caminos que unían Moria a las Colinas de Hierro, las Montañas Grises y otros reinos enanos más orientales.

Al promediar la Primera Edad del Sol y con la llegada de los pueblos Edain a la región (de los que solo una pequeña parte continuaron su viaje, y llegaron a Beleriand); los Barbiluengos de Khazad-Dûm, comenzaron a establecer sólidas relaciones con estos; dándose un crecimiento económico que después sería característico de las zonas donde comerciaban Enanos y Hombres (incluyendo los Hobbits): los Hombres, que eran ganaderos, pastores y labradores, se convertían en los principales proveedores de comida, que los Enanos adquirían a cambio de trabajar como constructores de casas y caminos, como mineros y como artífices de obras de artesanías, desde herramientas a armas y muchas otras cosas de gran costo y habilidad.

Respecto de la relación con los Elfos Silvanos del Bosque Negro y de Lothlórien, en esta Primera Edad, es poco lo que se sabe, pero es seguro que las hubo aunque, en algunos momentos, no fueron del todo cordiales, como lo demuestra el hecho de que en la Segunda Edad, los Elfos Silvanos de Oropher dejaron sus moradas en las cercanías de Amon Lanc, para dirigirse, finalmente, hacia los valles de Emyn Duir.

Segunda Edad del Sol Los primeros siglos de la Segunda Edad del Sol encontraron a los Enanos, “(…)controlando las Ered Mithrim, Erebor y las Colinas de Hierro; y a todo el lado oriental de las Montañas Nubladas, hasta los confines de Lorien…” Y vio incrementar el poder y la riqueza de Khazad-Dûm, con el descubrimiento del mithril, la llegada de los Enanos de Belegost y Nogrod, que huyeron de las Ered Luin con la destrucción de Beleriand, llegando a Moria cerca del año 40 S. E.; y con la consolidación y ampliación de las relaciones con los Hombres del Norte. En relación con estos últimos se concretó una alianza más perdurable, que resultó sumamente beneficiosa para ambos, basada en la guerra contra los Orcos que retornaron luego de la caída de Morgoth y la destrucción de Angband. Los Enanos, con su habilidad y conocimientos, aportaron armas, armaduras, pertrechos militares, etc. y los Hombres, su número, su habilidad como jinetes y su valentía; llegando a disponer de una gran fuerza. Esto garantizó, al menos hasta mediados de la Segunda Edad, seguridad y prosperidad para Enanos y Hombres.

La relación con los Elfos Silvanos de Lórien y del sur del Bosque Verde siguió siendo conflictiva; más aún con a llegada de los Elfos Sindar a la región, que no perdonaron a los Khazâd por el enfrentamiento que llevó al el fin de Doriath. Pero la instalación de los herreros elfos Gwaith-i-Mírdain, en Eregion, en el año 750 S. E., supuso importantes cambios en la relación de los Enanos de Khazad-Dûm con los Elfos. Se entablaron fuertes vínculos, no solo comerciales sino también de amistad y admiración mutua. Los Enanos abrieron una puerta hacia el oeste y un incesante tráfico relacionó a ambas comunidades. El mithril, admirado y apreciado por los Noldor de Eregion fue usado para la elaboración de bellísimos objetos y productos por parte de Enanos y Elfos, de los que Celebrimbor fue el más grande de los artífices. Tanto los Elfos como los Enanos obtuvieron gran provecho de esta asociación, llegando a ser ambas regiones tan esplendorosas como no lo habían sido nunca.

Tal era la amistad entre ambos pueblos que no solo grabaron juntos los caracteres en la Puerta Oeste de Moria, sino que cuando se forjaron los Anillos, Celebrimbor se los dio directamente a los Enanos (para enojo de Sauron) y Durin III envió una fuerza de enanos a combatir por la defensa de Eregion, luego del ataque del lugarteniente de Morgoth al oeste, a mediados de la Segunda Edad (1695 S. E.). Cuando Acebeda quedó desolada, Moria cerró su Puerta Oeste y los contactos con el oeste no se reanudaron, pero siguió teniendo una poderosa influencia en las regiones del este de las Montañas Nubladas. En la Guerra de la Última Alianza entre Elfos y Hombres, Durin envió un nutrido ejército de Enanos a combatir junto a las huestes élficas de Gil-Galad.

Tercera Edad del Sol La Tercera Edad, marcó el declive del reino Enano de Khazad-Dûm; y aunque durante “(…)largo tiempo, Moria siguió siendo un lugar seguro… sus habitantes menguaron hasta que muchas de las vastas mansiones quedaron oscuras y vacías…”

En los primeros siglos de la Tercera Edad, Moria siguió siendo poderosa y mantuvo sus principales relaciones comerciales y de producción con distintos pueblos de Hombres, Elfos y Enanos, pero, cuando Sauron ocupó Dol Guldur y el Bosque Negro cayó bajo su sombra, muchas cosas cambiaron para la región: los orcos comenzaron a infestar las Montañas Nubladas, y a establecerse en cuevas y grutas a lo largo de todo el cordón montañoso (c. 1300 T. E.), amenazando a los Enanos y cortando comunicaciones de estos con muchos lugares; los Valles del Anduin se hicieron inseguros, los caminos que cruzaban el Bosque Negro fueron abandonados o amenazados por monstruosas criaturas que respondían al Nigromante, y las poblaciones de Hombres Libres del Norte fueron amenazadas por pueblos provenientes del Este, que solo el poder de Gondor mantuvo a raya hasta, por lo menos, el año 1856 T. E.