thumb|Estatua de Kim Il-sung en el Gran monumento de la colina Mansu en Pionyang, Corea del Norte, antes de su modificación en 2012.
El culto a la personalidad, o culto al líder,Mudde, Cas and Kaltwasser, Cristóbal Rovira (2017) Populism: A Very Short Introduction. New York: Oxford University Press. p. 63. es el resultado de un esfuerzo que se realiza para crear una imagen idealizada y heroica de un líder glorioso, a menudo mediante halagos y elogios incondicionales. Históricamente, se ha desarrollado a través de técnicas como la manipulación de los medios de comunicación masivos, la difusión de propaganda, la realización de espectáculos, la manipulación de las artes, la inculcación del patriotismo y las manifestaciones y concentraciones organizadas por el gobierno. El culto a la personalidad es similar a la apoteosis, excepto que se establece mediante el uso de técnicas modernas de ingeniería social; generalmente lo establece el Estado o el partido en los estados de partido único y los estados de partido dominante. Los cultos a la personalidad suelen acompañar a los líderes de gobiernos totalitarios o autoritarios. También se pueden ver en algunas monarquías, teocracias, democracias fallidas e incluso en democracias liberales.• • Kim Il Sung(en inglés)• N. Korea escalates 'cult of Kim' to counter West's influence(en inglés)• Kim Jong Il's personality cult declining for months(en inglés)• • • Benito Mussolini(en inglés)• Turkmenistan: The personality cult lives on, residents take it in stride (en inglés)•
El culto a la personalidad (como concepto influido por Nikita Jrushchov en su discurso del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en el año 1956) es una elevación a dimensiones casi religiosas o sagradas de figuras de líderes carismáticos en la sociedad o la política. En los regímenes totalitarios es a menudo una forma de culto a la persona del líder supremo.
Definición Según el Diccionario soviético de filosofía:
A diferencia de la propaganda, cuyo objetivo es diseminar la ideología del régimen, el propósito del culto a la personalidad es reforzar la posición política del líder. El mensaje detrás del culto del personalidad es «En este régimen la única persona que importa soy yo». Como ejemplo en República Dominicana bajo el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, donde puentes y edificios públicos fueron nombrados en su honor, en las matrículas vehiculares se incluyó el lema «¡Viva Trujillo!». El lema «Dios y Trujillo» pasó a ser señal eléctrica de uso propagandístico en Ciudad Trujillo.Robert D. Crasweller, The Life and Times of a Caribbean Dictator, New York, The Macmillan Company, 1966, p. 156.
No solo las dictaduras, sino también gobiernos presidencialistas electos en elecciones democráticas también puede rendir culto a la personalidad. El culto a la personalidad y la emergencia de una personalidad autocrática no es un accidente de la historia, sino que es la emergencia de un fenómeno sistemático que puede estudiarse. Los líderes autocráticos han sido descritos como «personalistas» por Geddes (1999), «patrimoniales» por Zolberg (1966), «neopatrimoniales» por Snyder (1992) y «sultanismo» por Linz y Chehabi (1998). Heydar Aliyev, presidente de Azerbaiyán, dio relevancia al culto a la personalidad, ordenando cambiar los nombres de los meses o Saparmyrat Nyýazow, presidente de Turkmenistán, quien se hizo construir en las afueras de Ashjabad junto a la gran mezquita, donde las citas del presidente están en lugar más relevante que las citas del Corán, en 1999 se hizo elegir presidente de por vida. Bajo su mandato se construyeron las estatuas en su honor por todo el país. En Argentina la dictadura militar que siguió al derrocamiento de Juan Domingo Perón desarmó el culto a la personalidad En tanto la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, que utilizó como justificativo para usurpar el poder las "Connotaciones providenciales" que él poseía, para justificar el usurpamiento del poder a través de un Golpe de Estado.https://es.thefreedictionary.com/justificativoTambién se ha levado un culto a la personalidad a Bartolomé Mitre. Buenos Aires Y Alrededores Escrito por Diego Bigongiari, Capitulo 1 la Capital del Imperio que nunca existió, p 28. Editorial: PlanetaI.S.B.N : 9789504927662
En los países donde el poder ejecutivo lo ejerce un presidente, el jefe de Estado no puede convertirse en autócrata ni se puede derivar en un culto a la personalidad mientras que las instituciones que conforman el Estado de Derecho ejerzan el contrapeso necesario que balancee un ordenamiento jurídico riguroso, (Serrafero, 1997), pero cuando se fractura la independencia y el equilibrio entre los poderes públicos del estado aparece el gobierno personalista.
En otros casos fue utilizada como justificación para cometer delitos o usurpar el poder el «Derecho Divino», Francisco Franco creía que era un enviado de Dios en la tierra y se adjudicó el título de «Caudillo de España por la gracia de Dios».Alfonso Botti, Cielo y dinero. El nacionalcatolicismo en España (1881-1975), Madrid, Alianza, 1992, p. 151.
Antecedentes miniaturadeimagen|281x281px|Augusto de Prima Porta, A lo largo de la historia de la humanidad, los monarcas y otros jefes de Estado fueron tratados con gran reverencia y se les atribuía cualidades sobrehumanas. Según el principio del derecho divino de los reyes, sobre todo en la Europa medieval, se decía que los gobernantes ejercían el cargo por voluntad divina o divina. El antiguo Egipto, el Japón imperial, los incas, los aztecas, el Tíbet, Siam (actual Tailandia) y el Imperio romano son especialmente conocidos por su redefinición de los monarcas como "reyes-dioses". Además, el culto imperial de la antigua Roma identificaba a los emperadores y a algunos miembros de sus familias con la autoridad divinamente sancionada (auctoritas) del Estado romano.
La difusión de las ideas democráticas y seculares en Europa y América del Norte en los siglos y hizo cada vez más difícil para los monarcas preservar esta aura, aunque Napoleón III, y la reina Victoria apreciaron su perpetuación en sus retratos en tarjetas de visita que proliferaron, circularon y fueron coleccionados en el .
El desarrollo posterior de los medios de comunicación, como la radio, permitió a los líderes políticos proyectar una imagen positiva de sí mismos ante las masas como nunca antes. Fue a partir de estas circunstancias, en el , que surgieron los cultos a la personalidad más notorios. Con frecuencia, estos cultos constituyen una forma de religión política.
El término fue acuñado y descrito en 1956 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Jrushchov en un discurso denunciando a Iósif Stalin en el XX Congreso del Partido.• Nazi Indoctrination of an Absolutist Ideology and the Personality Cult of Adolf Hitler (en inglés)• Adolf Hitler (en inglés)• • Por tratarse de un concepto en un marco histórico y político muy concreto, es impreciso describir con él, fenómenos antiguos como el culto al faraón egipcio o el culto estatal al César en el Imperio romano (46 a. C.), si bien podemos señalar en la misma dinámica tipificada por Iósif Stalin, tales como la Alemania nazi con Adolf Hitler.• • También en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet, se colocaron placas y calles en sus respectivos nombres. o Muamar Gadafi que tuvo un ascenso con golpe de Estado, autor de una ideología propia (el Libro verde) impuso un culto a su personalidad.
El mandatario se otorga a sí mismo títulos y honores como «El Benemérito», «El Excelentísimo», «El Generalísimo», «El Honorable», «Benefactor de la Nación», «El Restaurador de la Independencia» o «El Supremo». Además se le describe como poseedor de poderes sobrehumanos. El clima variaba según el estado de ánimo de Kim Il-sung y Mao Zedong nadaba cuatro veces más rápido que el que poseía el récord mundial.
La llegada de internet y la World Wide Web en el ha renovado el fenómeno del culto a la personalidad. La desinformación a través de las redes sociales y el ciclo de noticias 24 horas ha permitido la difusión y aceptación generalizada de información y propaganda engañosas. Como resultado, los cultos a la personalidad han crecido y se han mantenido populares en muchos lugares, lo que coincide con un marcado auge de los gobiernos autoritarios en todo el mundo.
Características Exagerada devoción de todas las personas con el líder. Exagerada adulación y adoración unipersonal al caudillo mimetizado con la figura del estado al que rige. Hasta cuando el caudillo se enferma, se pretende que enferma el país. Presencia de un «enemigo común» que justifica el rol histórico del líder como una potencia enemiga extranjera, un grupo económico o religioso, o un sistema político contrario al que se profesa. Dicho enemigo común puede ser interno y externo a la vez, trabajando generalmente de forma coordinada contra el régimen y la integridad física del líder. Recepción sin crítica de las expresiones en la opinión pública de la persona admirada. Quién cuestiona al líder suele ser tildado de traidor. Persecución de los críticos de la persona admirada, en parte con amenazas de muerte o a la salud de los críticos; es un tipo de blasfemia moderna castigada con aprehensión y desaparición de los críticos.• • • Mimetizar la figura del líder con el Estado. Si el líder es amenazado, pues la Patria es amenazada. Si el líder dejase de gobernar, la Patria sería ingobernable. Presencia exagerada de imágenes, fotografías y eslóganes en escuelas, edificios y en los medios. Designación de empresas, edificios públicos, escuelas, calles, avenidas, plazas, canchas deportivas, ciudades con el nombre del líder o con nombres propios y relevantes dentro de la ideología que este profesa (por ejemplo: Topónimos de Lenin). Utilización de imágenes del líder o símbolos del partido en las carteleras de los proyectos del gobierno o sitios gubernamentales. Elaboración de relaciones (a menudo absurdas desde un punto de vista crítico) entre el líder y todos los aspectos de la vida. Tendencia a creer la noción de que los problemas que puedan ocurrir de ninguna forma son responsabilidad directa del líder. Tendencia a confusión entre los actos del Estado y los de la fuerza política que la gobierna, colocación de símbolos partidarios o colores elegidos para identificarse políticamente en espacios públicos y en los principales actos de gobierno.
Según el psicólogo Gustav Bychowski, los rasgos de personalidad de políticos autoritarios están influenciados por factores psicológicos colectivos que favorecen el ascenso de la dictadura. La obediencia y la sumisión ciegas a una autoridad autodesignada son posibles únicamente cuando el pueblo se siente debilitado por su propio yo y renuncia a la crítica y a la independencia conquistadas previamente. Ese debilitamiento puede manifestarse bajo el influjo de la ansiedad, el temor y la inseguridad. En tales circunstancias, el yo colectivo, jaqueado por su sentimiento de impotencia, regresa a una etapa más infantil y busca ansiosamente ayuda, apoyo y salvación. Así, el grupo confía en este individuo y lo venera.http://www.lsf.com.ar/libros/10/PSICOLOGIA-DE-LOS-DICTADORES/
Propósito thumb|Estatua ecuestre del dictador Francisco Franco en Santander (retirada en 2008).Jan Plamper sostiene que si bien Napoleón III realizó algunas innovaciones en Francia, fue Benito Mussolini en Italia en la década de 1920 quien originó el modelo de dictador como figura de culto que fue emulada por Hitler, Stalin y los demás, utilizando los poderes de propaganda de un estado totalitario.