El Libro de Kells (en inglés, Book of Kells; en irlandés, Leabhar Cheanannais) es un manuscrito iluminado que data aproximadamente del año 800 d. C., creado por monjes celtas en Kells, un pueblo de Irlanda. También es conocido como el Gran Evangeliario de San Columba. Este manuscrito es considerado una de las obras más significativas del cristianismo celta y del arte hiberno-sajón. A pesar de estar inconcluso, se destaca como uno de los manuscritos iluminados más suntuosos que han perdurado desde la Edad Media. Su belleza y la calidad técnica de su elaboración han llevado a numerosos especialistas a considerarlo uno de los vestigios más importantes del arte religioso medieval.

El Libro de Kells está escrito en latín y contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, así como notas preliminares y explicativas, acompañadas de numerosas ilustraciones y miniaturas coloreadas. Actualmente, el manuscrito se encuentra expuesto permanentemente en la biblioteca del Trinity College de Dublín, Irlanda, bajo la referencia MS 58.

Historia

Orígenes El Libro de Kells fue creado por los monjes de la orden de San Columba en Iona, Escocia, aunque el lugar exacto de su elaboración sigue siendo objeto de debate. Las teorías sobre su origen abarcan desde su producción en la isla de Iona hasta Kells, en Irlanda, y Lindisfarne, en Gran Bretaña. Es probable que el manuscrito se iniciara en Iona y luego se trasladara a Kells para protegerlo de los ataques vikingos, que asaltaron Iona por primera vez en el año 795 d. C., poco después de atacar el Priorato de Lindisfarne.

Una incursión vikinga en el 806 d. C. resultó en la muerte de 68 monjes en Iona, lo que llevó a los supervivientes a abandonar la abadía y trasladarse a Kells. Se considera que el Libro de Kells pudo haber acompañado a estos monjes durante su traslado y que su finalización tuvo lugar en Irlanda. La afirmación común de que San Columba (521-597 d. C.) fue el autor o poseedor del libro es insostenible, dado que el manuscrito no fue creado antes del año 800 d. C.; sin embargo, es indudable que fue producido por miembros posteriores de su orden.

La determinación exacta del lugar y de la fecha de realización del manuscrito se ha prestado a multitud de debates. Según la tradición, el libro habría sido redactado en la época de San Columba, quizá incluso por él mismo. Sin embargo, estudios paleográficos han demostrado la falsedad de esta hipótesis, puesto que el estilo caligráfico usado en el Libro de Kells se desarrolló con posterioridad a la muerte de Columba.

Se cuenta con al menos cinco teorías diferentes acerca del origen geográfico del manuscrito. En primer lugar, el libro podría haber sido escrito en Iona y trasladado urgentemente a Kells, lo que explicaría que nunca hubiera sido terminado. Por el contrario, su redacción podría haberse iniciado en Iona antes de ser continuada en Kells, donde habría sido interrumpida por alguna razón desconocida. Otros investigadores aventuran que el manuscrito bien podría haber sido totalmente escrito en el scriptorium de Kells. Una cuarta hipótesis sitúa la creación original de la obra en el norte de Inglaterra, posiblemente en Lindisfarne, antes de su traslado a Iona y luego a Kells. El Libro de Kells, finalmente, podría haber sido la realización de un monasterio indeterminado en Escocia. Aunque esta cuestión probablemente no llegue a resolverse nunca de manera satisfactoria, la segunda teoría basada en el doble origen de Kells e Iona es generalmente la más aceptada. Por otra parte, más allá de determinar la hipótesis correcta, está firmemente establecido que el Libro de Kells fue realizado por monjes pertenecientes a una de las comunidades de San Columba, que mantenía estrechas relaciones, si no más, con la Abadía de Iona.

El Libro de Kells tiene unas dimensiones de 33 x 25 cm (13 x 10 pulgadas) y está compuesto por páginas de vitela adornadas con imágenes pintadas, acompañadas de texto en latín escrito en letra insular con tintas de diversos colores. Contiene los evangelios completos de Mateo, Marcos y Lucas, así como una parte del evangelio de Juan, además de índices, referencias cruzadas, resúmenes y comentarios. Originalmente, el manuscrito estaba encuadernado con una cubierta de oro y joyas, la cual se perdió tras el robo del libro en el año 1007. La encuadernación decorativa, tanto en la parte delantera como en la trasera, fue arrancada por los ladrones, lo que resultó en la pérdida de algunos folios en los extremos. Es posible que durante este incidente se extraviara también la última parte del Evangelio de Juan. El estilo plenamente conseguido de las coloraciones sitúa el Libro de Kells entre las obras más tardías de esta serie, hacia finales del o principios del IX, o sea en la misma época que el Libro de Armagh. La obra respeta la mayoría de las normas iconográficas y estilísticas presentes en estos escritos más antiguos: por ejemplo, la forma de las letras decoradas que inician cada uno de los cuatro Evangelios es asombrosamente regular entre todos los manuscritos de las islas británicas compuestos en esta época. Para convencerse de ello, basta con examinar las páginas introductorias al Evangelio de Mateo en los Evangelios de Lindisfarne (aquí) y compararlas con las del Libro de Kells.

Los monjes produjeron manuscritos ilustrados entre los siglos V y XIII d. C. Con el tiempo, a partir del , surgieron libreros profesionales para satisfacer la creciente demanda de obras literarias. La vida monástica llevó a que los monjes fueran los primeros copistas y creadores de libros, y cada monasterio debía poseer una biblioteca, según las reglas de San Benito del . Si bien algunos monjes llegaron con sus propios libros, muchos otros fueron prestados y copiados.

Los monjes participaban en todos los aspectos de la fabricación de libros, desde la cría de animales para obtener las pieles hasta el proceso de encuadernación. Los scriptores trabajaban en espacios llamados scriptorium, donde se sentaban en mesas inclinadas para escribir. No se permitía el uso de velas o lámparas por razones de seguridad. Una vez procesada la vitela, se cortaban las hojas a medida y se trazaban líneas para guiar el texto, dejando espacios para ilustraciones. Un monje escribía el texto en tinta negra, que luego era corregido por otro que añadía títulos en tinta azul o roja antes de pasar la página al ilustrador, quien incorporaba imágenes y detalles en pan de oro o plata. Los monjes utilizaban plumas y fabricaban tinta negra hirviendo hierro y corteza de árbol, mientras que otros colores se obtenían de plantas y sustancias naturales.

Es posible que el Evangelio de Juan nunca haya sido copiado en su totalidad. Existen evidencias que sugieren que el Libro de Kells es un manuscrito inacabado, ya que presenta páginas en blanco y faltan algunas ilustraciones, las cuales podrían haberse perdido. Este trabajo fue realizado por tres escribas anónimos, identificados actualmente como Mano A, Mano B y Mano C. Era común que varios escribas colaboraran en un mismo manuscrito, incluso en una única página, para revisar y corregir los errores de otros o para ilustrar textos ya copiados.

El Libro de Kells debe su nombre a la abadía, situada en Kells, en el condado de Meath de Irlanda. La abadía, donde se conservó el manuscrito por un largo periodo de la Edad Media, fue fundada a principios del , en la época de las invasiones vikingas. Los monjes procedían del monasterio de Iona, una isla de las Hébridas situada frente a la costa oeste de Escocia. Iona albergaba una de las comunidades monásticas más importantes de la región desde que San Columba, el gran evangelizador de Escocia, la hubiera designado su principal centro de irradiación en el . Cuando la isla Iona se tornó demasiado peligrosa debido a la multiplicación de incursiones vikingas, la mayoría de los monjes partieron hacia Kells, que se convirtió, así, en el nuevo centro de las comunidades fundadas por Columba.

El Libro de Kells es el más ilustre representante de un grupo de manuscritos realizados entre finales del y principios del , en monasterios de Irlanda, Escocia y el norte de Inglaterra. Se cuenta entre ellos el Cathach de San Columba, la Ambrosiana Orosius / Bobbio Orosius o el Libro de Durrow, pertenecientes todos al . A principios del se realizan los Evangelios de Durham, los Evangelios de Echternach, los Evangelios de Lindisfarne y los Evangelios de Lichfield. Todos estos manuscritos presentan similitudes desde el punto de vista del estilo artístico, de la escritura y de las tradiciones escritas, lo cual ha permitido reagruparlos en la misma familia.

thumb|200px|La Abadía de Iona.

Época medieval

Fuera cual fuera el lugar en que fue redactado, los historiadores están totalmente seguros de la presencia del Libro de Kells en la abadía del mismo nombre como mínimo a partir del , o incluso a principios del . Un pasaje de los Anales de Ulster, sobre el año 1006, informa en efecto que «el gran Evangelio de Columcille [id est, Columba], principal reliquia del mundo occidental, fue sustraído subrepticiamente en plena noche de una sacristía de la gran iglesia de piedra de Cenannas [i.e., Kells] debido a su precioso estuche». El manuscrito fue encontrado meses más tarde «bajo un montón de tierra», aligerado de su cobertura decorada con oro y piedras preciosas. Si se asume, como generalmente se hace, que el manuscrito en cuestión es el Libro de Kells, se trata entonces de la primera fecha en la que se puede ubicar con certeza la obra en Kells.

El arranque violento de la cobertura explicaría, además, la pérdida de algunas hojas del principio y el final de la obra.

En el , se copiaron ciertos documentos referentes a tierras propiedad de la abadía de Kells sobre algunas hojas en blanco del Libro de Kells, lo que proporciona una nueva confirmación de la presencia de la obra en este establecimiento monástico. Debido a la escasez de papel en la Edad Media, la copia de documentos en obras tan importantes como el Libro de Kells era una práctica habitual.

thumb|200px|left|El folio 27º contiene los cuatro símbolos evangélicos. Un escritor del , Giraldus Cambrensis (Gerardo de Gales), describe en un célebre pasaje de su Topographia Hibernica un gran libro evangélico que habría admirado en Kildare, cerca de Kells, y que se supone sería el Libro de Kells. La descripción, en todo caso, parece concordar:

«Este libro contiene la armonía de los cuatro evangelistas buscada por Jerónimo, con diferentes ilustraciones casi en cada página que se distinguen por variados colores. Aquí podéis ver el rostro de majestad, divinamente dibujado, aquí los símbolos místicos de los evangelistas, cada uno con sus alas, a veces seis, a veces cuatro, a veces dos; aquí el águila, allí el toro, allá el hombre y acullá el león, y otras formas casi infinitas. Observadlas superficialmente con una mirada ordinaria, y pensaréis que no son más que esbozos, y no un trabajo cuidadoso. La más refinada habilidad está toda ella alrededor vuestro, pero podríais no percibirla. Mirad con más atención y penetraréis en el corazón mismo del arte. Discerniréis complejidades tan delicadas y sutiles, tan llenas de nudos y de vínculos, con colores tan frescos y vivaces, que podríais deducir que todo esto es obra de un ángel, y no de un hombre.»

Dado que Gerardo informa haber visto este libro en Kildare, podría ser que se tratara de otra obra igual en calidad pero hoy perdida. Más probablemente, Gerardo podría simplemente haber confundido Kells y Kildare.

La abadía de Kells fue disuelta tras las reformas eclesiásticas del . La iglesia de la abadía fue transformada entonces en iglesia parroquial, aunque conservó el Libro de Kells.

Época moderna