Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) fue una empresa pública argentina encargada de la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica para la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (luego como Ciudad Autónoma de Buenos Aires), su conurbano en la Provincia de Buenos Aires y el Gran La Plata.
Su origen se produce en 1958 como una necesidad de unificar y federalizar la prestación de un servicio que hasta ese momento dependía de empresas privadas (CADE, CEP y CIAE).
Inicialmente la empresa fue mixta, teniendo el Estado Nacional la propiedad del 80 %, mientras que las empresas privadas CADE y CEP la integraban con el 20 % restante. La CIAE se mantuvo como empresa privada, aunque bajo régimen de concesión nacional. Paralelamente desde el Gobierno se impulsaron planes hidroeléctricos y nucleoeléctricos para solventar el nivel de demanda de energía.
En 1961 el Gobierno nacional compró las acciones correspondientes a las empresas privadas y, en 1979, el Estado adquiere los bienes de la CIAE integrando su infraestructura a la de SEGBA.
Finalmente, el desgaste de la infraestructura desembocó en una grave crisis de abastecimiento durante los años 1988 y 1989, caracterizada por significativos cortes programados en todo el Sistema Interconectado Nacional. Durante el Gobierno de Carlos Menem se aprobó la desintegración vertical del esquema en tres segmentos (generación, transmisión y distribución) para su posterior privatización. Así la empresa estatal SEGBA quedó dividida en siete unidades de negocios: cuatro empresas generadoras y tres distribuidoras (EDESUR, EDENOR y EDELAP). El proceso de privatización se extendió durante todo 1992. SEGBA sobrevivió como ente residual en liquidación hasta 1998.
Antecedentes
Antes del surgimiento de Segba en 1958, el servicio eléctrico en Buenos Aires había sido prestado por diversas empresas. La Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE), había acordado una concesión por 50 años en 1907. En 1921 transfirió su contrato a la Compañía Hispano Americana de Electricidad (CHADE), que a raíz de las dificultades derivadas de la guerra civil española cambió su denominación en 1936 y pasó a llamarse Compañía Argentina de Electricidad (CADE). La Compañía Ítalo Argentina de Electricidad (CIAE) era otra de las empresas que compartían el área geográfica correspondiente al Gran Buenos Aires y La Plata.
Orígenes
Durante el gobierno de Juan Domingo Perón se creó la Dirección Nacional de Energía, En 1945 se decretó su reestructuración, y se crearon bajo su dependencia varios entes autárquicos entre lo que estaba Centrales Eléctricas del Estado (CEDE), cuyo objetivo fue proyectar, construir y operar varias centrales eléctricas en todo el territorio nacional, además de las estaciones transformadoras, las redes de transporte y distribución asociadas a la generación de las centrales.
Asimismo la Constitución de 1949, promovió un giro rotundo en materia energética, dado que el artículo 40 dispuso la propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación de sus recursos naturales. Esta Constitución fue derogada en 1956, pocos meses después de iniciada la dictadura autodenominada Revolución Libertadora.
Este proceso se completa en 1950 con la creación de Empresas Nacionales de Energía (ENDE), como empresa del estado formada por la unión de las Direcciones Generales vinculadas a temas energéticos, —Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Agua y Energía Eléctrica, Gas del Estado, Combustibles Vegetales y Derivados, Combustibles Sólidos Minerales—, a fin de consolidar la orientación de la política energética. Cada una de estas empresas conservó su nombre, con el agregado de la sigla ENDE, y su perfil individual, pero su funcionamiento quedó integrado a un único sistema energético estratégico. Una de las funciones de la ENDE era impulsar el desarrollo de generación de energía alternativa a las centrales térmicas basadas en combustibles fósiles.
Década de 1950
En los años cincuenta se crea también la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica). Durante el Gobierno de Juan Domingo Perón, se realizaron en el marco del Primer Plan Quinquenal, grandes obras de infraestructura en todo el país: se interconectan las Centrales Puerto Nuevo (CADE) y Nuevo Puerto (CIADE) con lo que se logra un sistema interconectado de generación en el ámbito de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Además a través del Primer Plan Quinquenal se llevaron a cabo un conjunto de importantes obras públicas, en el área energética y las industrias pesada y minera, acompañándolos con un mejoramiento en la infraestructura, es decir en los transportes, caminos y obras hidroeléctricas, destinadas a modernizar la infraestructura del país, necesaria para el proceso de industrialización acelerado que su Gobierno desarrollista promovía.
Durante el peronismo se finalizó la construcción de los diques y las centrales hidroeléctricas Escaba (en la provincia de Tucumán), El Nihuil (en la provincia de Mendoza) y Los Quiroga (en la provincia de Santiago del Estero). Paralelamente se inició la construcción 6 diques-usinas en Córdoba, 6 en Catamarca, 4 en Río Negro y 3 en Mendoza. Las obras más importantes fueron los diques Florentino Ameghino, Las Pirquitas, Los Molinos y La Florida. En el del Sur, principalmente mejoró la red de distribución desde Río Negro hasta la ciudad de Bahía Blanca, y en el del Este, Chascomús-Dolores, también se programaron en 1951 trabajos de construcción de trece nuevas usinas, para 1952 hallaban en ejecución el tendido de 900 km de líneas de Alta Tensión. En 1954 ya estaban licitadas las primeras obras del nuevo sistema de la costa atlántica. Entre 1945 y 195t la potencia en las centrales eléctricas, aumentó un 88,5%, en el mismo lapso la facturación de la energía operada creció en el 85 % (la habilitación de las centrales de Necochea y Pehuajó, tuvieron gran incidencia al respecto). A través del prpgrama se avanzó en terminar un amplio plan de modernización en el que se destacaba la denominada Central Costanera. Capital extranjero y gestión local: La Compañía Italo Argentina de Electricidad, 1912-1950. VII Coloquio de Historia de Empresas. Universidad de San Andrés, (2009),Agua y Energía Eléctrica (AyEE), La empresa estatal creada en 1947 AAyE en 1951 comenzó la construcción de la usina termoeléctrica en San Nicolás mientras planeaba otra en el Dock Sud para que ambas abastecieran al Gran Buenos Aires.
Hacia el final de la década de 1950, la potencia instalada alcanzaba MW y el 11% correspondía a generación hidráulica. Por un lado incidieron el crecimiento demográfico y la consecuente demanda domiciliaria, sobre todo en los centros urbanos y en el Gran Buenos Aires. Con los criterios de justicia social y de bienestar público, la política de redistribución del ingreso aplicada hasta 1955 también estimuló un mayor acceso de los sectores populares a bienes y servicios que requerían un mayor consumo de energía eléctrica.
Sin embargo, el plan de inversiones y obras fue frenado tras la instalación en el poder del dictador Pedro Eugenio Aramburu, tras el golpe de Estado de 1955, que derrocó al presidente legítimo Juan Domingo Perón. Aramburu instaló a colaboradores y familiares cercanos en la dirección de la empresa, dando lugar a hechos de corrupción que lo involucraron a él y a su familia.Gerchunoff, Pablo: “Peronist Economic Policies, 1946-55”, en Di Tella and Dornbusch, 1989, pp. 81
En octubre de 1958 Arturo Frondizi, Del Río da cuenta de los datos históricos que señalan que Frondizi tenía un arreglo con las empresas eléctricas antes de ser elegido.Frondizi crea una nueva empresa mixta de electricidad para brindar servicio a Capital Federal y los partidos de Almirante Brown, Avellaneda, Berisso, Brandsen, Cañuelas, Ensenada, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Lanús, La Plata, Lomas de Zamora, Magdalena, Quilmes y San Vicente. Mediante la Ley N.º 14.772. Establece Segba (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires), integrada por la CADE y el Estado quien aportó nuevamente a la empresa el capital formalmente recibido, quedando liberados los accionistas privados de realizar inversiones, y reconociéndole a la CADE el 72% del capital y al Estado nacional el restante 28%. Respecto de las tarifas el acuerdo estableció que las mismas debían garantizar una ganancia no inferior al 8% anual. Tres años después la operación se completó cuando el propio Frondizi ordenó que el Estado le comprara todas las acciones a la CADE, retirándose de este modo de la concesión con un enorme beneficio que en los hechos dejaba sin cumplir la "cláusula de reversión" de 1907.
La CIAE no integró SEGBA y se mantuvo como empresa privada sometida al régimen de concesión. Mediante decreto del 14 de septiembre de 1961, el Gobierno nacional compró las acciones correspondientes a las empresas privadas CADE y CEP, con lo cual se produjo la estatización total de la compañía. Arturo Frondizi aprobó un nuevo convenio de concesión con la CIAE, sin límite de duración, donde se le garantizaba un porcentaje mínimo de rentabilidad, asegurándole una utilidad neta sobre el total de sus inversiones en bienes de uso, los que serían revaluados anualmente. El Estado se convertía en avalista de los préstamos que tomara la CIAE. El convenio fue aprobado por el decreto 5.571 del presidente Arturo Frondizi, Roberto T. Alemann y Jorge Wehbe.
En 1962, el presidente José María Guido nombró como ministro de Economía a Federico Pinedo (hijo) que aumentó las tarifas de servicios públicos, beneficiando a la Chade.― Pinedo había sido previamente abogado y representante de la Chade durante la Década Infame―, quien implantó un «shock económico» e hizo aumentar la cotización del dólar de 83 a 138 pesos.Floria, Carlos Alberto; y García Belsunce, César A. (1971): Historia de los argentinos, tomo 2. Buenos Aires: Kapelusz, 1971.
A pesar de las altas tarifas impuestas por Federico Pinedo, los cortes eran frecuentes, lo que sirvió para ocultar las deficiencias de la CIAE, que tenían grandes problemas para prestar el servicio ante el deterioro de los equipos. Aunque esta situación era causal de rescisión inmediata, cualquier indemnización era un excelente negocio para la empresa como pésimo para el Estado ya que la mayor parte de los activos estaban amortizados. Las promesas de inversión de 1961 recién se concretaron en 1967 (dictadura de Onganía) cuando el Estado aceptó avalar la compra de equipos Brown Boveri (del mismo grupo Motor Columbus) pagados mediante créditos del Banco Industrial.
Décadas de 1960 y 1970
320px|thumb|Vista de la central nuclear Atucha I (Zárate). Su construcción se inició en 1968 y finalizó en 1974. Fue la primera central nuclear de Latinoamérica.
La población del Gran Buenos Aires, área de alcance de los servicios de SEGBA, varía de habitantes en 1960 a habitantes en 1980. Este crecimiento demográfico produce un incremento directamente proporcional en la demanda de servicios, entre ellos el de la energía eléctrica, que a su vez se veía afectado por el uso creciente de artefactos eléctricos hogareños. La satisfacción a esta demanda creciente se canalizó mediante la recuperación de anteriores proyectos de grandes centrales, la ejecución de obras que habían sido postergadas y el diseño, ejecución y puesta en marcha de nuevos proyectos.
En 1966 entra en operación la Central Costanera, con una generación de 600 MW.