thumb|right|Los alemanes de los Sudetes en Cheb reciben al líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, Adolf Hitler, con un saludo nazi. Hitler consiguió bajo amenazas la incorporación al Tercer Reich de los Sudetes. La población checa fue obligada a abandonar el territorio que formaba parte de Checoslovaquia. Alemanes de los Sudetes () es un término colectivo para los alemanes étnicos de Bohemia, Moravia y una pequeña parte de la Silesia histórica, es decir, para aquellos alemanes étnicos que vivían en las Tierras de la Corona de Bohemia, un electorado del Sacro Imperio Romano Germánico, y que posteriormente haría parte la corona de Austria, por lo cual sus regiones germanoparlantes no fueron parte de la unificación alemana. El término se popularizó rápidamente después de la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio austrohúngaro, que tenía diferentes poblaciones étnicas, se desmembró, y entonces la recién formada República de Austria Alemana pedía su anexión a Alemania, con el fin de crear un solo estado nación. Sin embargo, el Tratado de Versalles (28 de junio de 1919) y el Tratado de Saint-Germain (10 de septiembre de 1919) se lo prohibieron, forzando a toda la población alemana de los Sudetes a convertirse en ciudadanos de Checoslovaquia, y a Austria (poblada por alemanes étnicos) a permanecer separada de Alemania. Incluso los países vencedores prohibieron el término "Austria alemana" (Deutschösterreich), como así también "Bohemia alemana", "Moravia alemana" y "Silesia alemana". Así, de 1918 a 1938, más de 3 millones de alemanes étnicos quedaron forzosamente viviendo en el lado checo. Estas poblaciones de alemanes habían vivido en Bohemia desde el (y en algunas zonas por lo menos desde el ), sobre todo en las regiones fronterizas de los Sudetes.

Para su unión con Alemania, Austria debería esperar hasta el 12 de marzo de 1938, día en que se produjo el Anschluss, y los alemanes de los Sudetes deberían esperar hasta los Acuerdos de Múnich del 30 de septiembre de 1938, cuando finalmente los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia e Italia firmaron que reconocían que los Sudetes eran alemanes. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, estas tierras fueron nuevamente desmembradas por la fuerza por los países vencedores.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes de los Sudetes sufrieron matanzas, todos sus bienes les fueron confiscados y fueron expulsados en masa de sus tierras sin indemnización, sólo por su origen étnico, lo que constituyó un crimen de guerra. Desde 1945 el nombre "alemanes de los Sudetes" ha quedado asociado a los horrores sufridos por estas poblaciones civiles. Actualmente las dos principales asociaciones que reúnen a sus sobrevivientes son: Sudetendeutsche Landsmannschaft en Alemania y Sudetendeutsche Landsmannschaft in Österreich en Austria.

Entre los alemanes de los Sudetes más conocidos figuran Ferdinand Porsche y Oskar Schindler.

Otro grupo de alemanes étnicos, los alemanes de los Cárpatos, vivían en el territorio de la actual Eslovaquia.

Historia thumb|300px|Mapa parcial del Imperio Austro-Húngaro en 1911 que muestra el reparto de las nacionalidades y la presencia mayoritaria de los alemanes (en rosa) alrededor de Bohemia.

Después de la I Guerra Mundial, al desmembrarse el Imperio austrohúngaro, la mayoría alemana de esa región fronteriza solicitó su anexión a Alemania, ya que de no ser así, esta iba a quedar en un estado nacional no afín (a diferencia del imperio, que era multiétnico). No obstante, los miembros de la Entente Cordiale fundaron el estado checoslovaco e incluyeron la región de los Sudetes dentro de su territorio, con toda la población alemana que estaba allí. Los alemanes étnicos en Austria y Checoslovaquia se rebelaron, formando la República de Austria Alemana, cuyo objetivo final era la unificación de este estado con Alemania. Las tropas checoslovacas reprimieron a los alemanes de los Sudetes y en la conferencia de Paz de París prohibió la anexión de Austria a Alemania, y posteriormente se ratificaron en el Tratado de Saint-Germain-en-Laye las fronteras existentes de Checoslovaquia que incluían todas las regiones de los Sudetes habla alemana.

Después de que la República Checoslovaca (ČSR) fuera proclamada el 28 de octubre de 1918, los alemanes de los Sudetes, alegando el derecho de autodeterminación de acuerdo con el décimo punto de los Catorce Puntos del presidente Woodrow Wilson, exigieron que su tierra de origen permaneciera en el Estado austríaco, que por entonces se había reducido a la República de Austria Alemana. Se basaban en la oposición pacífica a la ocupación de los Sudetes por el Ejército checo, un proceso que se inició el 31 de octubre de 1918 y concluyó el 28 de enero de 1919. La lucha y los ataques sangrientos tuvieron lugar sólo en forma esporádica, resultando muertos una docena de alemanes y checos.

El 4 de marzo de 1919, casi toda la población de los Sudetes alemanes se manifestaba pacíficamente por su derecho a la libre determinación. Estas manifestaciones fueron acompañadas por un día de huelga general por parte de los alemanes. El Partido Socialdemócrata Obrero Alemán en la República Checoslovaca, que era el partido más grande de la época, fue quien tomó la iniciativa para la demostración con el apoyo también de los partidos alemanes burgueses. Estas manifestaciones de masas fueron reprimidas por los militares checos, causando 54 muertes y 84 heridos.Suppan, Arnold: Austrians, Czechs, and Sudeten Germans as a Community of Conflict in the Twentieth Century, page 9

El Tratado de Saint Germain del 10 de septiembre de 1919 confirmó la pertenencia de los Sudetes a Checoslovaquia. El nuevo Estado checoslovaco consideraba a los alemanes como una minoría. No obstante, algunos vivían en territorios en los que representaban el 90 por ciento o más de la población. En octubre del mismo año, el primer congreso eclesiástico de luteranos fundó la Iglesia Evangélica Alemana en Bohemia, Moravia y Silesia, la cual funcionó hasta 1945.

En 1921, la población multiétnica de Checoslovaquia comprendía 6,6 millones de checos, 3,2 millones de alemanes, 2 millones de eslovacos, 0,7 millones de húngaros, 500.000 rutenos (ucranianos), 300.000 judíos y 100.000 polacos, así como gitanos, croatas y otros grupos étnicos. Los alemanes eran mayoría en los Sudetes, y a nivel nacional representaban un tercio de la población en el territorio checo y cerca del 23.4% de la población de la república (en total, 13,6 millones).

Los Sudetes poseían minas de lignito, empresas químicas, textiles, de porcelana y fábricas de vidrio. Al oeste, una zona históricamente de etnia alemana alrededor de la ciudad Cheb (Eger en alemán) fue muy activa en el nacionalismo pangermano. La Selva de Bohemia, poblada por los alemanes de Bohemia, se extendía a lo largo de la frontera de Baviera con las zonas agrícolas pobres del sur de Bohemia.

Moravia, poblada por los alemanes de Moravia, tenía dichas poblaciones en el norte y el sur. Eran características las "islas lingüísticas" alemanas, ciudades habitadas por alemanes étnicos y rodeadas por los checos. El extremo nacionalismo alemán nunca fue típico de esta zona. El nacionalismo étnico alemán de la región minera del sur de Silesia, con un 40,5% de alemanes (alemanes de Silesia), fue inmovilizado por el miedo de la competencia de la industria en Alemania.

No todos los alemanes étnicos vivían en áreas aisladas y bien definidas, pues en virtud del desarrollo histórico, los checos y los alemanes se habían mezclado en muchos lugares, y eran numerosos en ambos grupos los que tenían al menos un conocimiento parcial de las segundas lenguas. Desde la segunda mitad del , los checos y los alemanes habían creado por separado las instituciones culturales, educativas, políticas y económicas que se mantuvieron (por ambos lados) aisladas unas de otras. Esta separación se prolongó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Política El sentimiento nacionalista de los alemanes de los Sudetes era alto durante los primeros años de la república (sus representantes quisieron y trataron de unirse a Austria, Alemania o al menos obtener el máximo posible de derechos de autonomía). La Constitución de 1920 se redactó sin representación de los alemanes de los Sudetes, y el grupo se negó a participar en la elección del presidente. Los partidos políticos alemanes en los Sudetes intentaron practicar una política "obstruccionista" (o negativa) en el Parlamento de Checoslovaquia. En 1926, sin embargo, el canciller alemán Gustav Stresemann adoptó una política de acercamiento a Occidente y aconsejó a los alemanes de los Sudetes que cooperaran activamente con el gobierno checoslovaco. En consecuencia, los partidos alemanes de los Sudetes (incluidos el Partido Agrario Alemán, el Partido Socialdemócrata Alemán y el Partido Popular Socialcristiano Alemán) cambiaron su política negativa por el activismo, y varios políticos alemanes aceptaron puestos en el gabinete.

En una conferencia celebrada en Teplice en 1919, los partidos socialdemócratas regionales de Bohemia, Moravia, Silesia y Sudetes se unieron para formar el "Partido Socialdemócrata Obrero Alemán en la República Checoslovaca" (DSAP), eligiendo como presidente a Josef Seliger. Después de la prematura muerte de Seliger en 1920, Ludwig Czech fue elegido presidente del partido, a quien sucedió Wenzel Jaksch en 1938.

Ya en 1936 Jaksch, junto con Hans Schütz del Partido Popular Socialcristiano Alemán (Deutsche Christlich-Soziale Volkspartei) y Gustav Hacker de la Federación de Granjeros, formaron el movimiento de los Jóvenes Activistas. Ellos buscaban un acuerdo con el gobierno checoslovaco en una política que podría resistir la embestida nacionalsocialista desde dentro y desde fuera de Checoslovaquia. En mítines masivos simultáneos en Tetschen-Bodenbach/Děčín, Saaz/Žatec y Olešnice v Orlických horách/Gießhübl im Adlergebirge el 26 de abril de 1936, que exigió la igualdad de oportunidades en la administración pública para los alemanes, la asistencia financiera para las empresas alemanas, la aceptación oficial de la lengua alemana para los funcionarios públicos en los Sudetes y medidas para reducir el desempleo en los Sudetes. (En ese momento, uno de cada tres tenía trabajo en los Sudetes en comparación con uno de cada cinco en el resto del país.) Mejorar la calidad de vida de los alemanes de los Sudetes no fue la única motivación de los Jóvenes Activistas. Para Jaksch y sus compatriotas de la socialdemocracia, era una cuestión de supervivencia después de una posible toma del poder por los nacionalsocialistas. De unos 80.000 socialdemócratas en Checoslovaquia, sólo unos 5.000 lograron huir de los nazis. Los restantes fueron encarcelados y ejecutados muchos de ellos. Muchos de los que sobrevivieron a la persecución nacionalsocialista fueron expulsados más tarde junto con otros de origen alemán sobre la base de los llamados decretos de Beneš.

En 1929 sólo un pequeño número de diputados alemanes de los Sudetes, en su mayoría miembros del Partido Nacional Alemán (clases propietarias) y del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP, permaneció en la oposición al gobierno de Checoslovaquia. El sentimiento nacionalista prosperó, sin embargo, entre los jóvenes alemanes de los Sudetes, que se organizaron en diversas asociaciones, tales como Deutsche Turnverband, Schutzvereine, Kameradschaftsbund, el Volkssport Nazi (1929) y Bereitschaft.

Hostilidad hacia los alemanes de los Sudetes